miércoles, 1 de enero de 2014

Propósitos para Año Nuevo

Seguramente que todos deseamos en la vida ser felices, pero igual de seguro estoy que si os pregunto que entendéis por ser felices cada uno de vosotros, obtendré tantas respuestas como personas y algunas más. 
Si tenéis la suerte de conocer a alguien que se sienta verdaderamente feliz no hace falta que os apresuréis a preguntarle ¿qué es lo que hace para conseguirlo y como lo hace?, porqué las respuestas serán sus respuestas y posiblemente no las vuestras.
Sin embargo si que parece que hay unas pautas que, cada uno de nosotros, podemos practicar para vivir mejor y más positivamente cada día de nuestra vida. Se las oí una vez a la psicóloga Jenny Moix y os las transcribo a continuación. Leerlas y comprenderlas es sólo el primer paso. Para que nos ayuden a vivir más positivamente, hace falta incorporarlas como un habito en nuestra vida diaria. 

Buscar regalos
Un buen ejercicio, a la hora de acostarse, es buscar o identificar tres regalos que hayamos recibido durante el día. (Cosas que nos han hecho felices). Si lo practicamos habitualmente, día a día mejoraremos nuestra habilidad para detectar y valorar las pequeñas cosas que nos suceden cada día y nos alegran la vida; las que mayoritariamente contribuyen a nuestra felicidad.

Ser tu mismo sin justificarse por ello
Intentar quedar bien con todo el mundo es algo que puede hacernos muy infelices porqué es imposible quedar bien con todo el mundo sin quedar mal contigo mismo. 
Deberíamos aprender a no justificarnos tanto porqué las personas que nos quieren no lo necesitan, nuestros enemigos no nos creen y los tontos no nos entienden. 

Dar menos consejos y hacer mas preguntas
Algo que puede ayudarnos a convivir mejor es pontificar menos y cambiar los consejos por preguntas. Eso es muy difícil cuando hablas con alguien que sabe menos que tu de un tema o quieres ayudar a alguien a que no caiga en el mismo error que tu, etc. 
Cuando alguien nos cuenta una pena, tal vez sólo desea desahogarse y que le escuchemos comprensivamente. Por muchas ganas que tengamos de ayudarle ofreciéndole un buen consejo basado en nuestros conocimientos y experiencia, es mejor abstenerse de interrumpir su desahogo. Es más útil pensar en que preguntas hacerle, para sea el mismo el que vaya organizándose sus ideas, pueda llegar a su propia conclusión y llevarla a la práctica. 

Concentrarse más y dispersarse menos
Para vivir menos estresados hay que intentar no hacer varias cosas al mismo tiempo. No aprovechamos mejor el tiempo sino que es una trampa que reduce nuestro rendimiento, nuestra eficiencia y esa dispersión nos impide vivir intensa y plenamente ninguna de las cosas que pretendemos abarcar. 
Las personas metódicas que suelen programar sus actividades para el día siguiente no piensan que lo imprevisto es lo más previsible. Por ello la agenda debe estar holgada de actividades. Primero las importantes y luego las urgentes.

Normalizar las expectativas
Normalmente la realidad no se ajusta a nuestras expectativas. Por tanto se muy ponderado con tus expectativas y se consciente de la factibilidad de tus esperanzas.

Ocuparse en lugar de sólo preocuparse
Planificar en que momento nos ocuparemos de cada tema y cuando la mente nos reclame preocupación por algo, debemos entrenarnos a decirle: “Esto no toca ahora” y seguir con nuestra ocupación. Cuando llegue el momento planificado en nuestra agenda ya nos ocuparemos en meditar la solución a ese problema que nos pide paso insistentemente y llevar a cabo las acciones que estimemos oportunas.

Ser flexible 
Cuanto más rígidamente se comporta una persona, más difícil lo tiene para ser feliz. Si queremos aprender a ser más felices debemos aprender a ser más flexibles con nosotros mismos con los demás y con la vida.
¡Feliz Año 2014!
Recordad, nunca es tarde para empezar un nuevo proyecto y disfrutar una nueva forma de vida. La ilusión con que acometamos la experiencia es fundamental para nuestro éxito y el disfrute de los resultados.
©JuanJAS

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