jueves, 25 de mayo de 2017

Algunos prefieren seguir ciegos y sordos…

Más allá de las palabras, de los discursos y de las escenificaciones, lo cierto es que se ha perdido totalmente la confianza entre muchos catalanes y el Gobierno de España. Lo peor de todo es que no se detecta ninguna actitud y menos proyecto para que esta confianza, que se ha perdido, se pueda restablecer. 
De poco sirven las palabras si los hechos no las corroboran. De poco sirven las palabras si no se establece un diálogo respetuoso, sincero y con ganas de resolver el gran problema político que tenemos en España. De poco sirve descalificar al adversario, de ningunearlo a la vez que se le amenaza con las siete plagas bíblicas. De poco sirve silenciar sus argumentos y cualquier explicación de sus ideas políticas, para que al permanecer desconocidas para la mayoría de españoles se puedan tergiversar y emitir juicios de valor contra ellas. 
Parece que nadie se da cuenta de que no hay ninguna propuesta por parte del ejecutivo español ni de la mayoría de partidos políticos en el Congreso para buscar una solución al problema político que tenemos. El “problema catalán” como algunos lo llaman es grave y nos atañe a todos los españoles; y no se resuelve tapando la boca a todos los que dicen algo que no nos gusta e intentando encarcelarlos para que no molesten. 
Los medios de comunicación nacionales despliegan sus tentáculos hasta los más recónditos paisajes de España y suministran a sus habitantes solo las informaciones que estiman oportunas. Son mayoritariamente favorables a las tesis del Gobierno de España y críticas con la actuación de los independentistas catalanes que tildan de locos insensatos, antidemocráticos, desleales, contrarios a la ley y el orden y hasta terroristas. Lamentablemente, ya hace tiempo que los medios españoles, salvo honrosas excepciones, abordan el tema del “Procès” con un exceso de visceralidad. El problema es que no utilizan sólo la crítica, siempre legítima y también necesaria, sino el insulto y la descalificación. Si se considera necesario, dan un paso más y recurren a la mentira. Cuando se querellan contra ellos y los tribunales concluyen que son culpables, pagan la multa, publican la noticia bien escondida en paginas interiores en letra pequeña, y vuelven con descaro y desvergüenza a las andadas.
Los voceros del Gobierno de la Generalitat de Catalunya reparten su cosecha entre los fieles adictos a la causa, a poco más llegan. Unos pocos retransmiten sus consignas, pocos conocen las verdaderas propuestas y proyectos y una minoría ha leído el Llibre blanc per la Transicio Nacional de Catalunya que recoge el conjunto de los informes elaborados por el Consejo Asesor para la Transición Nacional y una síntesis realizada por la secretaría del Consejo.
Todos hemos oído voces que reclaman transparencia al Gobierno de la Generalitat. Reclaman que se hagan públicos los proyectos, los planes y las leyes que prepara el ejecutivo catalán, de mayoría independentista, para que todos los ciudadanos puedan conocerlas y opinar sobre ellas. Ninguno explica que estos proyectos están publicados en papel y colgados en Internet (catalán y castellano) desde hace años. La síntesis de dicho libro también está publicada en catalán, castellano e inglés. ¿Porqué no los leen?. ¿Porqué no los difunden para el conocimiento de todos los españoles en lugar de mentir y decir que el Gobierno de la Generalitat actúa con secretismo?.
Algunos periodistas que presumen de un cierto pedigrí piden honestidad, respeto, transparencia al Gobierno de la Generalitat mientras se limitan a dar informaciones/opiniones parciales en sus blogs sin tener la honestidad de dialogar con sus lectores que les ofrecen puntos de vista diferentes al suyo. Estos periodistas publican su epístola, sus lectores comentan críticamente sus escritos —unos ofrecen argumentos favorables y otros contrarios— y ahí queda todo. Eso si, siempre dentro de la más estricta educación y respeto. ¿Por qué nos cuesta tanto dialogar? ¿Porqué nos cuesta tanto aportar datos-pruebas que refrenden-expliquen porque pensamos lo que pensamos?
Pienso que hay un gran desconocimiento general entre los ciudadanos españoles sobre el grave problema político que tenemos en España y que ningún Gobierno ha podido o querido resolver. Todos hemos visto a los pequeños taparse los ojos/orejas y simular que no te ven/escuchan lo que les dices. Todos sabemos que ese proceder es una automentira y que tapándose los ojos y las orejas para no ver al otro ni escucharlo, no se resuelven los problemas ni dejan de existir.
No recuerdo haber leído/escuchado ninguna propuesta del Gobierno de España para resolver el “¿problema?” catalán ni siquiera para dialogar sobre el mismo. Me consta que ha habido propuestas de los últimos Gobiernos de Catalunya al Gobierno de España que han recibido la callada por respuesta: Oídos sordos, ninguneos, descalificaciones y amenazas. Ninguna propuesta política para reconducir el Procès que dicho sea de paso es lo que querrían una parte significativa de catalanes, castellanos, valencianos, andaluces, gallegos, etc. españoles en definitiva.
Las portadas en papel de los cuatro principales diarios se llenaron de críticas a las palabras de Puigdemont, pero también al líder de Podemos por haber ido a oírlo. En las versiones digitales, o bien la noticia pasa casi desapercibida, o bien han aprovechado para tirarse encima del Govern de la Generalitat, llenándolo de críticas y desaprobaciones en sus editoriales.
No sé cuantas televisiones, fuera de Catalunya, retransmitieron la conferencia —exquisita en el tono y en las formas— que dieron en la capital del Reino de España el President Puigdemont, el Vicepresident Junqueras y el Conseller Romeva. ……
No sé cuantas personas, fuera de Catalunya, pudieron escuchar los argumentos que expusieron para explicitar la última oferta para alcanzar un pacto con el Estado y poder celebrar un referéndum de independencia de acuerdo con el Gobierno de España. 
No sé a cuantos, fuera de Catalunya, les interesa escuchar, analizar y valorar las razones que expusieron.
No sé cuantos representantes de embajadas internacionales atendieron la conferencia en directo (16 según el Govern) …..
"No sé cómo se MIDE la democracia" escribe el periodista Foix en su blog. El papel lo aguanta todo, también las metáforas y las sornas de algunos “veteranos de oficio periodístico” pero las decisiones políticas y jurídicas, o su ausencia, tienen consecuencias. 
No sirve de mucho que el Sr. Foix nos intente trasladar la preocupación por la dificultad de cuantizar el nivel de democracia que practica el Gobierno Español. Hoy en día hay reglas y calculadoras para casi todo. Lo que falla demasiadas veces son los datos empleados para “cocinar” los cálculos. Si los datos empleados tienen calidad y son verdaderos, se puede trabajar con ellos y obtener a partir de los mismos resultados razonablemente correctos. Si no se tiene memoria o se tergiversan/diluyen con el paso del tiempo o simplemente no se quiere recordar, por muy buena que sea la calculadora, el métido de cálculo y el calculista, el resultado será deficiente. Recordemos algunos hechos para que cada uno de nosotros podamos realizar nuestro cálculo:
La guerra sucia que practica el más poderoso. Las Fiscalías afinadas por el Gobierno Español. El Tribunal Constitucional desprestigiado y manipulado por el Poder ejecutivo. No respetar los derechos y las libertades de las personas y de los pueblos. Querellarse y perseguir a los políticos que quieren pone urnas para que los ciudadanos voten en libertad y secreto para decidir su futuro. Impedir que el Parlamento pueda hablar, debatir y votar. Tratar a los soberanistas catalanes demócratas y pacíficos de terroristas mientras permiten que entidades que defienden y propagan idearios fascistas, como la Falange y la Fundación Francisco Franco, estén legalizados y recibiendo subvenciones del Estado español. Complots para destruir la sanidad catalana gestionada por la Generalitat, despojándola de los recursos necesarios. Años y años con presupuestos incumplidos para construir en Catalunya infraestructuras, que en su proyecto ya eran insuficientes para mantener el desarrollo de su tejido productivo básico para el funcionamiento del Estado español. Ataques permanentes a la lengua y a la cultura catalana. No publicación de balanzas fiscales y negativa permanente a suministrar los datos para que los economistas de la Generalitat calculen y publiquen las balanzas fiscales reiteradamente desniveladas, que han mermado gravemente durante años la capacidad de Generalitat para mantener los servicios sociales que la sociedad catalana merece. Etc. Etc. Etc. 
 Todas estas afrentas y actuaciones deberían servir a los indecisos para ayudarles a medir el grado de democracia en el que cree el Gobierno de España. Pero repito que no hay peor sordo ue el que no quiere oir y peor ciego que el que no quiere leer.
A la vista de estos “datos” y “sucesos”, parece que es el Gobierno de España el que quiere separarse de Cataluña, mientras acusa a Cataluña de separatista, ingrata y de no se cuantas cosas más. ¡Habrase visto mayor desvergüenza!
Algunos no soportan tanta jeta y descaro de algunos políticos, y aún conscientes de todas las dificultades que entraña el “Procès” y de que muchas de las actuaciones de los políticos favorables a la independencia son muy mejorables, les cuesta volver a cometer el mismo grave error que se cometió creyendo al Presidente Zapatero cuando declaró “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán”. Todo quedó en una gran bofetada y un gran desprecio a la mayoría del pueblo catalán que había aprobado aquel Estatut y al Parlamento español que lo refrendó. 
Muchos catalanes tienen miedo de que siga estando vigente aquella descripción de la realidad española que escribió Don Miguel de Unamuno a José Martínez Ruiz (Azorín), el 14 de mayo de 1907, unas semanas después de las elecciones generales en las que Solidaritat Catalana había conseguido 41 de los 44 escaños en disputa al Congreso de los Diputados. Indicios en toda la prensa española no faltan y esto es descorazonador para cualquier persona sensata.
Por cierto, si alguno desconoce el comentario aludido de Unamuno desahogándose contra la actitud de la prensa española de 1907 fue: "Merecemos perder Cataluña. Esa cochina prensa madrileña está haciendo la misma labor que con Cuba. No se entera. Es la bárbara mentalidad castellana, su cerebro cojonudo (tienen testículos en vez de sesos en la mollera)".
Para que no se “rompa nada” no queda más que “dialogar con respeto”. Si el Gobierno español se obstina en no hacerlo, alguna reencarnación de la Sultana Aixa (madre de Boabdil) le recordará aquella célebre frase: “Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre”. El “gallego” suspirará mientras todos perderemos más de lo que pensamos.

martes, 9 de mayo de 2017

REFLEXIÓN PARA LOS NUEVOS CATALANES

¡Hola vecinos y conciudadanos! 
Hace mucho tiempo que llegasteis a Catalunya desde vuestros "terrenos" de origen, que vuestro corazón nunca olvidará. Todos sabemos que la distancia y el tiempo edulcoran los recuerdos, es una reacción del cerebro que nos permite adaptarnos más fácilmente a los cambios. Muchos de vosotros tenéis familiares que escogieron quedarse en el lugar donde nacieron y que no experimentaron lo que vosotros; y todos sabemos no es lo mismo que te cuenten el resumen de una película que protagonizarla.
La vida ha cambiado mucho desde que tomasteis la decisión de emigrar de vuestra tierra natal. Seguramente habréis pensado en alguna ocasión que no es nada sencillo «volverse nativo», ser aceptado como tal y llegar a ser parte constitutiva de la escena cultural que se va configurando en un país al que se llega desde otro territorio. Como tampoco es sencillo para los nativos adaptarse a las alteraciones de la vida que acompañan la presencia de nuevas poblaciones con otras hablas y costumbres.
En los próximos años es probable que Cataluña y los Países Catalanes en general continuen participando activamente de los movimientos de población que se producen a escala más cercana y también a escala mundial, marcados por toda una historia pasada. Siempre ha sido así y seguramente seguirá siéndolo, y será la vía de evolución de nuestra sociedad. Una región dinámica de Europa, desde el punto de vista económico y cultural, con un puerto estratégico en el Mediterráneo y un aeropuerto importante. Es probable también que, como en otros lugares, se manifiesten aquí los efectos del exacerbación de la movilidad, con posible pérdida de referencias de lugar. Y seguramente habrá que competir con otros países con economías en expansión por la disponibilidad de mano de obra cualificada, y quizás también por la no calificada, y luchar contra una excesiva fragmentación del mercado de trabajo, en el seno de un entorno sometido a una crisis social.
Y también habrá que reconocer y no menospreciar el riesgo de que la identidad catalana quede diluida e incluso borrada si los elementos adversos prevalecen y si la respuesta no es la adecuada. Pero este riesgo no deriva del fenómeno migratorio, sino de unas políticas -ajenas y también propias- que juegan a la contra.
Finalmente, si las cosas van bien, mezclaremos los colores de la piel, aumentará la diversidad, modificaremos las costumbres, los rituales, las normas y los patrones de relación con los demás, y retocaremos el habla, como ya se hizo en otros momentos de nuestra historia más antigua y también más reciente. 
Favorecer la integración de todas las personas que viven en el país -las que ya están y las que llegarán- es apostar por la buena marcha del conjunto. La cuestión es ver hasta qué punto Cataluña será capaz de persistir una vez más en el mantenimiento de su idiosincrasia como pueblo, de sus rasgos diferenciales, de su lengua propia (catalán); si conseguirá tener y compartir un proyecto fuerte de cara al futuro, partiendo de la historia pasada. No es fácil, pero tampoco imposible. Por ello, todas las personas de buena fe que quieran lo mejor para ellos, para sus familias y para todos los demás deberían trabajar para que este “deseo” pueda hacerse realidad a pesar de las multiples trabas que encontremos en el camino.

lunes, 8 de mayo de 2017

Progresistas en la plaza y fachas en la intimidad

Facha es una síncopa coloquial del adjetivo fascista. En España solemos llamar facha a quien es muy de derechas, aunque hoy en día esto no es decir mucho porque a veces los actos de algunos a los que se les califica de derechas parecen consecuencia de las ideas que podría tener alguien de izquierdas y viceversa. 
En estos tiempos líquidos las palabras se usan olvidando su significado más genuino y al tener a menudo más peso que los hechos confunden a las gentes que vocean y hasta votan lo contrario de lo que personalmente les conviene.
¿Que pasaría si un tonto o un autoritario lograra apropiarse de ciertos “slogans propagandísticos” alterando el sentido de las palabras? ¿Terminaríamos perdiendo la libertad?
Seamos conscientes pues que preservar y difundir el correcto significado de las palabras es esencial para garantizar la convivencia en unos tiempos en los que las «fake news» (las noticias falsas) difundidas por diferentes medios y por las redes —que suelen brindar poco espacio al raciocinio y a la meditación— son percibidas como verdaderas por demasiadas personas; y ya dijo Confucio que el sentido cambiante y confundido de las palabras puede cambiar actitudes, comportamientos, políticas y estados de opinión locales o globales.
A modo de ejemplo, intenten escuchar (sin mirar las imágenes) el siguiente discurso extraído del NO-DO. ¿Dirían que es de un político de izquierdas o de derechas? 
Lo pronunció en 1945 el ministro falangista Arrese y rechazaba el capitalismo.

Es normal ver que términos antagónicos como facha o neoliberal se apliquen a las mismas personas y aunque sea una gran inexactitud muchos lo usan sin pudor alguno y muchos ni siquiera entienden ni se cuestionan el porqué del error. Una mentira repetida insistentemente puede hacer que muchos la consideren verdad.
Actualmente hablar de la ideología fascista es políticamente incorrecto, a pesar de que hay mucha gente crítica con el capitalismo, con el €, con la globalización etc. En España, cuando se habla en público, la inmensa mayoría da por sentado que la democracia como sistema político es lo mejor de lo mejor. Algo incomprensible con la cantidad de “neoliberales” simpatizantes del franquismo, tantos “comunistas” admiradores del castrismo y tantos “populistas” admiradores de repúblicas bananeras que dicen tener la solución a todos los males que nos han sobrevenido en los últimos años en nuestro “paraíso” u “oasis” según donde estemos. De la misma forma que es difícil encontrar a alguien que no se declare culto e instruido y luego resulta que hay programas televisivos de bajísimo nivel cultural que se mantienen con buenas cotas de audiencia durante años. Somos así: una cosa es la fachada y otra la realidad.
Según el diccionario de la RAE, se llama “facha” a una ppersona o cosa muy fea, ridícula, extravagante o que viste inadecuadamente; a un adefesio o mamarracho. Otra acepción del termino es el que califica como “facha” a una persona de ideología política reaccionaria aunque coloquialmente se llama “facha” a una persona muy dictadora. 
¿Acaso no somos todos un poco (o un mucho) dictadores? ¿Acaso no es la “ley del embudo” la más practicada?
Por supuesto que cuando se habla de grados todo es relativo y todo depende de con quien nos comparemos, pero analicemos... ¿Cuántas veces juzgamos, censuramos, intentamos ordenar la vida de los demás?
Cuando hablamos de los “Gobiernos” ¿cuantos pensamos que lo hacen fatal y que cualquiera de los que no han gobernado nunca nada podría hacerlo mejor?
Cuando pensamos en los “ricos”… ¿cuántos somos capaces de evitar caer en la tentación de pensar que podemos saber mejor que Amancio Ortega, por ejemplo, lo que debe hacer con su fortuna?. Personas que hace décadas que perdieron la ambición profesional, que practican la ley del mínimo esfuerzo y valoran su ocio por encima de sus ahorros, ¿cómo pueden pretender entender a una persona anciana que aún se preocupa por seguir trabajando, por hacer crecer su hacer crecer sus empresas o negocios y obtener más beneficios?. 
Hay algunos pocos que se alegran que existan personas así, aunque no las entiendan del todo ni compartan todo lo que hacen. Si pudieran elegir, preferirían que hubieran muchas más personas así con sus grandes y exitosas empresas, ganando mucho dinero y también creando empleo y pagando relativamente bien a sus empleados que tantos “Ni-Ni-Ni-Ni” que prefieren vivir mantenidos por subsidios, caridades o regalos con tal de no dar un palo al agua.
Siempre se suele pensar que las personas ricas son de derechas y las pobres de izquierdas, aunque si miras las declaraciones de rentas de los políticos, con sus supersueldos, ves que declaran que no tienen ni un duro y a gente que se proclaman de izquierdas que viven a todo tren. En estos tiempos líquidos todo es un lio y los viejos tópicos se desmontan. Ahora hay personas ricas y famosas que se proclaman de “izquierdas”. El Gran Wyoming” fue de los primeros en quitarse la chaqueta del PSOE para abrazar la de Podemos y lleva años haciendo varios programas semanales cuyo principal contenido es criticar al PP y a los poderosos y “ricos”. Y él, aunque se califica de izquierdas y de Podemos es más rico que el 95% de los españoles. A finales de 2014 reconoció poseer 19 inmuebles en Madrid y los tiene porque sus seguidores le han hecho rico viendo sus programas, como lo es Amancio Ortega porque sus clientes compran en Zara o Justin Bieber porque millones de personas le compran sus discos. Ellos venden unos “productos” y sus “clientes” se los compran y, nos guste o no, es la recompensa a su trabajo y a su talento; porqué nadie ha obligado a nadie a que compre en sus tiendas y no en las de otros o se haga su ropa; o alegre sus tardes tocando la guitarra.
¿Le hace más pobre a alguien que Wyoming tenga 19 casas y otros ninguna? 
¿Debe tener un límite de beneficios por su trabajo? 
Mientras tenga audiencia ¿se merece seguir ganando dinero?. 
¿Por qué razón quien crea o genera riqueza, no debería tener derecho a quedarse con una parte, sin límites?. 
Lo que hace falta y debe asegurarse el “Estado controlador” es que las actividades con las que ganan dinero sean legales y que todos paguen todos los impuestos legalmente establecidos. Que el control sea eficiente y la justicia correcta y rápida.
Es difícil aceptar que una persona de izquierdas tenga más de una vivienda y menos que acumule 19 casas. Si fuera otra persona en lugar de un “famoso fan de Podemos” la acusarían de especulador inmobiliario, pero él tiene claro que lleva 30 años trabajando en televisión, ha ganado mucho dinero y lo ha invertido en lo que le ha parecido mejor. Unos se lo pulen en mansiones, fiestas, viajes, sexo, drogas y rock & roll; Wyoming compró casas y otros lo reinvierten mejorando sus empresas y generando beneficios.
¿Por qué tanta gente que dice defender la libertad juzga con tanta ligereza y no admite que la gente haga lo que quiera con el dinero que legalmente ha ganado?
¿Por qué esa manía de pretender “expropiar y repartir” algo que no es nuestro? 
No puedo evitar pensar que en el prejuicio contra los ricos hay más envidia que racionalidad y hay más incomprensión hacia sus actitudes que crítica social ya que no hay ninguna prueba, ni teórica ni histórica, que demuestre que una sociedad con menos ricos sea más próspera. Más bien todo lo contrario, porque a nadie ha hecho rico nunca repartir la miseria.
¿Y sabéis lo más curioso? Todos los españoles, incluso los de familias más humildes, nacemos con unos servicios asistenciales, una sanidad y una educación universal, un clima y una variedad de alimentos que nos convierte en ricos a escala planetaria, puesto que la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra no disponen de tanta riqueza social en los lugares donde nacieron. Y seamos todos conscientes que si no hemos nacido en ninguna de la mayoría de naciones/regiones del mundo donde no disfrutaríamos de estas ventajas, no es por nuestro esfuerzo ni por nuestro talento sino por la decisión de nuestros padres; que nacieron o vinieron a nuestro país/región/nación para labrarse un porvenir y nos trajeron al mundo en este entorno, siempre mejorable aunque privilegiado si lo comparamos con otros. Seamos conscientes que nosotros somos “ricos por herencia” y es nuestro deber trabajar y comportarnos adecuadamente para conservar y mejorar este entorno que recibimos en herencia de nuestros antepasados para las generaciones futuras. Reclamar derechos y también respetar deberes.
Ya saben, ¡menos pedir y más producir!

jueves, 4 de mayo de 2017

El “cupo” vasco y la equidad de tratamiento fiscal entre españoles

La Gaceta de Madrid, el antiguo Boletín Oficial del Estado, publicaba el 28 de febrero de 1878 un Real Decreto que incorporaba el concierto económico vasco a la legislación española. Una vez suprimidos sus fueros tras la Tercera Guerra Carlista, los vascos se habían resistido a ceder la llave de la caja, y el Estado, sin estructura recaudatoria a los territorios forales, lo aceptó. Una situación similar a la que se produjo en Navarra. Dos siglos después el País Vasco y Navarra continúan fuera del régimen común y no están dispuestos a renunciar. Las diputaciones de Navarra y de Álava, de hecho, no perdieron este modelo de financiación ni durante el franquismo.
Recaudar todos los impuestos: El concierto, blindado por los tribunales, da soberanía fiscal
El concierto económico establece la capacidad de los territorios forales de recaudar todos los impuestos que les afectan, propios o estatales. Además, les confiere capacidad normativa en muchos de los que las comunidades de régimen común no podrían ni soñar. En el País Vasco y Navarra tienen un IRPF propio, pueden modificar a su gusto el impuesto de patrimonio y, incluso, tienen capacidad normativa sobre el impuesto de sociedades. En cambio, se establece limitaciones sobre el IVA y los impuestos especiales.
El concierto económico ha sido judicializado de manera constante por las comunidades limítrofes, como la Rioja y Castilla y León, acusándolo de permitir ayudas de estado en fijar tipos impositivos reducidos para muchos de los impuestos que las comunidades de régimen común no pueden tocar. Tanto el Tribunal de Justicia de la Unión Europea como el Constitucional han avalado el modelo. Ninguna otra región española tan beligerantes algunas con cualquier tema relacionado con Catalunya ha alzado su voz contra el sistema de financiación vasco. ¿Porqué? Lo desconozco, habría que preguntárselo a los residentes en esas comunidades y a los dirigentes que han votado.

El 70% de lo recaudado para el Gobierno Vasco; el 30% para diputaciones y municipios.
Formalmente, sólo existe un concierto económico en el País Vasco y un convenio idéntico a Navarra, pero en la práctica son las diputaciones forales las que tienen las competencias fiscales. En el caso vasco, las diputaciones de Guipúzcoa, Vizcaya y Álava recaudan los impuestos y tienen discrecionalidad para hacer los cambios que consideren. Para armonizar el sistema tributario en los tres territorios, existen las Juntas Generales.
Del total recaudado por las diputaciones, una parte se reserva para la llamada “cuota”, la cantidad que la Lehendakaritza transfiere posteriormente al gobierno español como aportación de Euskadi por los servicios que presta el Estado en su territorio. Del resto, el 70% termina en el gobierno, al menos el 16,4% a los municipios y un máximo de un 13,6% a las diputaciones, que a parte de la hacienda gestionan las competencias propias de los entes provinciales.

Como suelen decir los gobiernos vasco y navarro, con el concierto económico asumen un "riesgo unilateral", ya que independientemente del funcionamiento de la economía deben aportar una cuota a las arcas estatales. Las bases actuales del concierto vasco se pactaron en 1981 y las del navarro en 1990. Son acuerdos bilaterales que ninguna de las dos partes puede modificar sin un pacto previo. Establecen que cada comunidad pagará en función de su peso relativo en el Estado: un 6,24% en el caso del País Vasco y un 1,6% en el caso de Navarra.
En 2007 se calculó por última vez en Euskadi y se cifró en 1.565 millones de euros. Desde entonces no se ha actualizado —aunque debería haberse hecho cada cinco años— y sólo sufre pequeñas modificaciones en función de la recaudación, la transferencia de competencias o el endeudamiento. Ahora bien, las discrepancias se han agudizado. En 2015 los presupuestos del Estado preveían 1.525 millones en función del cupo vasco y el Consejo Vasco de Finanzas sólo presupuestó 850, la cantidad que Vitoria consideró justa. El Gobierno Vasco asegura que ha pagado 1.600 millones de más desde 2007.
Teóricamente el “cupo vasco” cubre los servicios que Euskadi recibe sin tener competencias: Corona, defensa, puertos, aeropuertos, TGV, deuda estatal, etc.

El País Vasco recauda 4.170 euros per cápita; Cataluña, 1.973
Ninguno de los dos principales partidos españoles se ha planteado nunca acabar con el concierto, a pesar de las quejas de algunas comunidades. La solidaridad interterritorial es lo que más se ha criticado históricamente, aunque las autoridades vascas y navarras recuerdan que en el cálculo de la cuota ya incluye su participación en el fondo de compensación interterritorial del Estado. A pesar del "riesgo unilateral" que asumen, el concierto ha demostrado ser un instrumento eficaz para las comunidades. Ambas encabezan el ranking de recursos per cápita. Según datos del ministerio de Hacienda, en 2013 cada vasco recibía 4.170 euros de financiación y cada navarro 3.266. Unas cifras muy superiores a los 2.155 euros per cápita de la media española y los 1.973 de Cataluña.
El concierto económico parece, pues, un buen negocio, al que no vale la pena renunciar. Y, en palabras de Urkullu, después de 150 años “seguirá siendo la base de progreso de los vascos en el siglo XXI”.
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El Partido Nacionalista Vasco (PNV) ha marcado el ritmo de la primera fase de tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado fijando como una condición irrenunciable la actualización y liquidación de la llamada cuota vasca. El acuerdo alcanzado pasa porque el Estado pague 1.400 millones de euros al País Vasco como compensación del sobrecoste que se supone ha soportado el Gobierno Vasco durante los últimos 10 años por esta cuota, ya que su cálculo es un conflicto entre Euskadi y el gobierno español desde el 2007. (Por tanto lo de asumir un "riesgo unilateral" por la obligatoriedad de pagar una cuota fija es propaganda porque se ha revisado)
Por qué discrepan los dos gobiernos en el cálculo?
De entrada, la base del cálculo debería actualizarse cada cinco años, pero la última vez que se hizo fue en 2007. Entonces se cifró en 1.565 millones de euros. Desde entonces no se ha actualizado por falta de acuerdo. El problema principal es que este cálculo se hace en función del peso relativo que tenía la economía vasca en 1982 y no se ha renovado. Por eso Euskadi asegura que ha pagado de más y que el Estado le devolverá dinero. Desde el 2007, pues, se ha prorrogado este cálculo, que sólo ha sufrido pequeñas modificaciones en función de la recaudación, la transferencia de competencias o el endeudamiento.
En cuanto pide el PNV?
En 2015 los presupuestos del Estado preveían 1.525 millones en función de la cuota vasca, pero, en cambio, el Consejo Vasco de Finanzas sólo presupuestó 850, la cantidad que consideraba justa (casi la mitad de lo que el gobierno español dice que debe pagar). Por ello, el Gobierno vasco asegura que ha pagado 1.600 millones de más desde 2007.
¿Qué pasa este 2017 con la cuota?
Los presupuestos de este 2017 preveían que Euskadi tenía que pagar unos 1.200 millones de euros por la cuota, menos que los 1.500 previstos desde 2007 pero aún mucho más de lo que reclaman los vascos. Por eso de entrada el Estado se ha comprometido a pagar 1.400 millones de euros al País Vasco este año como compensación por el sobrecoste que ha soportado en los últimos 10 años, además de actualizar el cálculo para los próximos ejercicios. En teoría los próximos años de paz fiscal.
Nadie sabe si el Gobierno español podrá cumplir los próximos 15 años lo pactado con los vascos, porque depende de cómo esté España en el futuro, pero lo que si es cierto y conocido es lo que ha pasado en el pasado: las aportaciones que ha hecho el País Vasco al resto de España y el trato y consideración que ha recibido del Gobierno de España. Y todo ello indica que NO todos los españoles —unos, mucho peor tratados que otros— han sido tratados de forma ecuánime.
A pesar de todo, no se oyen grandes críticas ni en los medios de comunicación (TV’s ni periódicos) ni en las redes sociales grandes críticas hacia esas comunidades, como si se oyen por ejemplo hacia Catalunya que ha tenido un tratamiento fiscal peor que la media de las comunidades españolas y donde muchos ciudadanos están desafectos con el Gobierno central por ese trato injusto que da ala nación catalana.
Recientemente, para poder aprobar los presupuestos — parece que el fin justifica los medios— el Gobierno central ha llegado a un acuerdo con el Gobierno vasco que empeora la equidad de trato para todos los españoles a favor de los ciudadanos vascos.
Ni siquiera el partido político Ciudadanos que había declarado estar totalmente en contra del Concierto económico Vasco en los últimos años y en la última contienda electoral, se ha opuesto a este acuerdo. No se si se ha desdicho, pero no hemos oído grandes críticas.
El Gobierno español no sólo no rectifica sino que sigue haciendo lo contrario de lo que predica (diálogo, justicia, transparencia, equidad para todos los españoles) y no puedo entender como no hay una demostración contundente de protesta contra tanta “injusticia”. Será que nos ha dado un ataque generalizado de estulticia. A unos más que a otros.



Nota.- Estulticia: Ignorancia, necedad o estupidez de una persona.



miércoles, 3 de mayo de 2017

Altruistas, oportunistas y populistas

Las personas altruistas gastan mucho tiempo y energía tratando de ayudar a otros y a mejorar el equipo/sociedad (compartiendo conocimientos y brindando orientación). Consiguen que las organizaciones donde trabajan vayan mejor porque con su ayuda consiguen mayores beneficios, satisfacción del cliente, retención de empleados, menores costes operativos, etc. En cambio, suele suceder que sufren mucho en el camino porque no son los que obtienen los mejores resultados personales y por tanto se quedan con menos promociones y recompensas. 
Estudios empíricos demuestran que los altruistas no son los que tienen el mejor desempeño ni éxito. Los mejores tampoco son los “listillos” ni los “oportunistas” porque a la larga, a la mayoría de ellos les llega su San Martín.
¡Curioso ¿verdad?!
¿Por qué nos cuesta tanto crear una relación, un grupo, una empresa, una sociedad, un mundo en el que sobresalgan y se valore y reconozca más a los “altruistas”?
Si nos esforzáramos en descubrir a los “oportunistas” y los alejamos de nuestras vidas, sólo tendríamos compañeros y altruistas a nuestro lado; y estos podrían ser generosos porque no tendrían que preocuparse de las consecuencias. Los compañeros seguirían la norma general de forma similar a lo que sucede en algunas sociedades en las que nadie tira papeles al suelo.

A primera vista nos cuesta identificar a los “oportunistas”. Hay un rasgo de su personalidad que nos despista: la amabilidad. Son siempre políticamente correctos, intentan agradar a todos, parecen tener la solución a todos los problemas y deslumbran a las masas con sus ideas brillantes. Las califico de “brillantes” por lo seductoras que son, por lo bien que suenan; no por su sensatez ni su plausibilidad.
Las personas desagradables hacen esto mucho menos a menudo. Son más críticas, escépticas, desafiantes, exploran las cuestiones desde varios ángulos aunque sean incómodos, tienen en cuenta los “derechos” y también los “deberes” que los populistas nunca explican…
Siempre es más fácil suponer que la gente agradable es altruista y que los desagradables son oportunistas, al igual que muchos suponen que los “trajeados”, altos y guapos vestidos a la moda son buenos trabajadores y altruistas. Al mismo tiempo solemos considerar a los bajos, gordos, vestidos con estilo demodé o “diferente” son malos y seguramente te van a robar o hacer daño. Solemos confundir la “amabilidad-apariencia-antipatía” (que son capas) con el “altruismo-oportunismo” que son motivaciones interiores de las personas.
Pocas veces nos preguntamos: ¿Cuáles son sus valores? ¿Cuáles son sus intenciones hacia los demás? ¿Cuales son sus comportamientos? (¡Hechos!, no deseos ni propagandas)
Si analizamos a estos dos grupos encontramos a los:
1.- Los altruistas agradables que son fáciles de detectar: ¡dicen que sí a todo!. 
2.- Los oportunistas desagradables también se reconocen rápidamente.
3.- Hay altruistas desagradables, personas que parecen duras pero en su interior, están motivados por las mejores intenciones. Son los más infravalorados por la gente porque son los que dan el feedback negativo que nadie quiere oír pero todos necesitan hacerlo. Tenemos que valorar mucho mejor a estas personas en lugar de confundirlos con “oportunistas egoístas”. 
4.- Los oportunistas agradables (los falsos), son las personas que de cara son agradables y luego no dudan en apuñalarte por la espalda. Si le preguntas por sus relaciones o a quien han ayudado, siempre te darán nombres de personajes más influyentes que ellos, porque los oportunistas saben engatusar.

Se puede aprender mucho sobre el carácter de una persona viendo cómo alguien trata a sus compañeros, a sus subalternos, a los que “son/tienen menos que ellos” o a los que “dependen de ellos”. Podemos usar esta habilidad, mejor si lo convertimos en hábito, para detectar a los “oportunistas” y demás personas tóxicas que sería conveniente alejar de nuestro entorno. Si consiguiéramos apartarlos lejos de nuestro círculo de relación, podríamos crear un entorno seguro donde se pueda pedir ayuda sin que se disparen todas las alarmas. Esto sería posible porque sin tener cerca a esos indeseables, engañando, confundiendo y aprovechándose de la buena fe de los “altruistas”, estos estarían protegidos del agotamiento que produce el dar sin recibir nada útil de los demás. Así los altruistas podrían perseguir sus propios objetivos y conseguir sus ambiciones al tiempo que ayudan a otras personas y colaborando con los compañeros, en lugar de competir con ellos.

Si están de acuerdo con esta tesis, difúndanla y practíquenla para aislar a los “oportunistas” (populistas incluidos). Tal vez podamos revertir la "pronoia" que crece en nuestro mundo. Tal vez podamos desactivar la creencia engañosa de que todos los demás están únicamente tramando su bienestar. 
Ojalá pudiéramos vivir en un mundo en el que los “altruistas de verdad” (hechos y no sólo de palabra) tuvieran éxito. 
¿Cuando empezamos a hablar claro y a desenmascarar a los “oportunistas” y a los populistas?

jueves, 27 de abril de 2017

¡Viva la hipocresía!

El desfile de corrompidos —los corruptores quedan más en la sombra— es espectacular y todos pensamos que lo que nos cuentan en los medios, es sólo la punta del iceberg. Nos regodeamos pensando en la maldad interminable e inabarcable de unos pocos, que muchos piensan que son muchos más. 
Nos quejamos de que nadie nos cuenta a que cifra asciende lo “recuperado del espolio” o a que porcentaje asciende lo recuperado de entre todo lo defraudado. ¡Queremos de vuelta todo el dinero robado! Claman algunos, pero nada de nada, al contrario.
La mayoría de los medios se esfuerzan en criticar toda la maldad de algunos de nuestros dirigentes. Muchos piensan que la maldad es endémica en los partidos políticos que han “tocado poder” y que cuando los que aún no lo han tocado, cuando lo toquen… Ya se han visto algunas muestras de lo que pasa cuando los “nuevos y puro” presienten que hay posibilidades de alcanzar una cuota relevante de poder decisorio o de gestión de las arcas públicas. Todos se pelean encarnizadamente para tener acceso a la “tarta pública”, porqué hasta el momento, en nuestro país delinquir y estafar ha salido prácticamente gratis. Cierto que la justicia con los pocos medios que les dan los políticos se esfuerzan en impartir justicia, pero poco y tarde lo consiguen, cuando lo consiguen.
Todo lo dicho parece que tiene poca réplica porque los hechos se empeñan en demostrarlo día a día, pero no nos olvidemos de la ciudadanía.
Los partidos corruptos (por el elevado número de imputados en sus filas) siguen ganando elecciones o al menos siguen obteniendo representación parlamentaria gracias a cientos de miles de votos que les han otorgado ciudadanos. Unos tienen miedo de las “alternativas” y prefieren seguir votando al malo conocido. Otros, sin pudor alguno, quieren que la fiesta continúe porque les fue muy bien mientras “tocaba la banda”. No olvidemos que esos “malvados dirigentes” que hicieron muchas “cosas feas” fueron las que posibilitaron el “gran crecimiento español” en la última década del siglo XX y primera del XXI. Aquel maravilloso crecimiento fue posible porque se hizo todo aquello que ahora se intenta castigar, porqué sin todas aquellas cosas feas no sólo no hubiese habido crecimiento sino que el PIB español hubiese retrocedido porque el modelo económico español ya estaba agotado.
Pocos quieren admitirlo, pero lo cierto es que desde 1991 todo fue una creciente orgía de crédito, de especulación, de apalancamiento y de deuda. Se empezó regalando tarjetas de crédito a todo el mundo, se siguió con las puntocom, se continuó con las subprime y se acabó con Lehman Brothers. El PIB español aumentó como nunca y todo eran sonrisas y para bienes; CEOs y empresarios satisfechos, banqueros horondos y no olvidemos a las ciudadanías que estaban pletóricas gastando a mansalva y viviendo como nunca habrían podido imaginarse, debido a los créditos descabellados que les concedían sin aval y sin pensar que alguna vez tendrían que devolver lo prestado, que no regalado aunque lo pareciera. Recuerdo a la gente pletórica porque en su pueblecito les construían un polideportivo más grande que el de la capital, aunque no lo usara nadie. Dan dinero para eso y no para construir una residencia de ancianos, decían y hay que aprovecharlo porque “dan mucho dinero a fondo perdido”, sin pensar en la deuda pendiente que quedaba ni en la utilidad de la dependencia construida. Eso si, el municipio quedaba endeudado para los siglos venideros. En España se vivió en un estado de “locura colectiva”; Estados y entes locales eufóricos por las crecientes recaudaciones impositivas. En todas partes euforia, fiesta, sin-sentido.
Cuando se despertó del sueño y la crisis financiera empezó a enseñar sus garras, muchos negaron la mayor y solo muchos años después cuando el paro y las deudas apretaban, la mayoría empezó a buscar culpables en los otros, sin reparar que aunque unos lo fueron mucho más que ellos, nadie se libró del desvarío. Ahora se intenta castigar a quienes hicieron aquellas cosas feas, muy feas, terribles; pero nadie reniega de aquel crecimiento diciendo que nunca debía haberse producido porque era insano. Falta seriedad, porque no todos los delincuentes ni todos los delitos tienen el mismo efecto perverso, ni requieren la misma reprobación ni castigo, pero habiendo llegado aquí es muy difícil mantener la cabeza fría y actuar con equidad. La tónica general es reclamar por todo y a todos, exigir “supuestos derechos personales o colectivos” a la vez que no se asume ninguna culpa personal ni se enmienda ningún comportamiento personal incorrecto.
¡Viva la hipocresía!
©JuanJAS

martes, 21 de marzo de 2017

La Independencia dice: "Vísteme despacio que tengo prisa"

La independencia es el objetivo más importante, más decisivo, que se puede plantear una nación sin estado como Catalunya. Un hecho singular en toda la historia de Cataluña es que actualmente hay un Parlamento con mayoría absoluta independentista. 
¿Las fuerzas políticas independentistas aprovechan bien esta mayoría?.
Hago esta pregunta porque parece que las rivalidades entre los diferentes partidos que desean un Estado catalán los distrae del hecho principal de pensar en términos de estado.
Un nuevo Estado triunfa y acaba siendo reconocido por los actores internacionales cuando es capaz de resistir y consolidarse. Más que una cuestión de leyes, son los hechos los que prevalecen. Es una cuestión de poder y hay que estar preparado para conseguirlo y ejercerlo. De eso sabe mucho el Estado español y poco la nación catalana.
Si los políticos independentistas mayoritarios en el Parlament de Catalunya lograran proclamar la independencia y aguantarla, si fueran capaces de ser el poder fáctico y dejar de obedecer la legalidad, el gobierno o los tribunales españoles, ya estaríamos en una nueva realidad. Pero, ¿hay actualmente las condiciones para poder “aguantar” una proclamación de independencia en Cataluña?.
Cuando se apruebe la ley de transitoriedad, habrá dos gobiernos y dos poderes que querrán imponer su legalidad: el catalán y el español. Entonces, ¿seremos "todos" -los políticos, más o menos astutos, los primeros- suficientemente fuertes para aguantar la legalidad catalana sin hacer caso de la española?.
Cuando esto suceda, ¿tendremos a punto las “estructuras de estado” suficientes y operativas?
Si Cataluña quiere ser un nuevo estado dentro de la Unión Europea, deberemos tener apunto un Banco Central, órganos de regulación, una Agencia Tributaria Catalana que funcione, ser capaces de garantizar la seguridad física y jurídica a los ciudadanos y a sus pertenencias privadas, también los servicios cotidianos, etc. ...
¿Son conscientes algunos partidos minoritarios y algunas “personas con prisas” que esto no se puede improvisar de la noche a la mañana?.
Estar harto de muchas situaciones y de algunas conductas antidemocráticas e injustas del Gobierno Español y algunas instituciones hacia los ciudadanos de Cataluña, no es suficiente para gritar: ¡Quiero marchar ya!.
Alguien mínimamente responsable que quiera tomar el riesgo de montar una nueva empresa, hace un análisis DAFO, un buen estudio de mercado, diseña un plan de viabilidad, hace un auto diagnóstico de “actitudes emprendedoras”, hace simulaciones que contemplen diferentes escenarios que pueda encontrarse en el despegue, etc. Montar un nuevo Estado es algo mucho mas complicado que montar una empresa. Antes se tiene que analizar cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son nuestras dependencias-necesidades, y como tenemos la "maquinaria" y el estado de las vías antes de cambiar de vía y desconectar. No es tan sencillo como abrir la puerta y salir de casa silbando.

Un tema importante: Parece ser que más de un 75% de los catalanes con derecho a voto, querrá ejercerlo cuando se convoque el referéndum, pero resulta que en el mejor de los casos, el apoyo a la independencia parece que se sitúa alrededor del 50% del posible censo. Los que tienen tomada para abrir la puerta y marcharse, ¿son conscientes de que con ese porcentaje a favor no es suficiente?. ¿Son conscientes de que hay que ampliar este apoyo en lugar de reducirlo con ciertas actitudes, declaraciones, luchas intestinas mirándose el ombligo o haciendo cálculos electorales?.

También hay que tener en cuenta que, a pesar del excelente trabajo del Conseller Romeva y de las exitosas conferencias internacionales del ex President MAS y otros, en el panorama internacional, los partidarios del "nuevo estado catalán dentro de la UE" estamos bastante solos. No hay unas alianzas institucionales sólidas ni entre organismos sociales o actores políticos con peso que den un apoyo claro al proceso político actual de Cataluña. Lo cierto es que los partidarios del nuevo Estado Catalán luchan en unas condiciones adversas contra un adversario muy fuerte. Esto quiere decir que hay que hacer las cosas “muy bien hechas”, y que las prisas resultan secundarias y facilitan que se puedan cometer errores. Nos equivocaríamos mucho si se precipitaran los eventos sin estar bien preparados. El ritmo debe ponerse de acuerdo con la estrategia y las fortalezas propias no sólo con los deseos y las esperanzas.

Parece claro que las fuerzas mayoritarias en el Estado español no aceptarían un federalismo plurinacional y por lo tanto este modelo de Estado es impracticable mientras no cambie la composición del Parlamento español. Parece una idea demasiado sofisticada dada la primitiva cultura política española en términos liberales, de diálogo riguroso-negociación e incluso en términos democráticos. Podría ser muy bonito y menos arriesgado que un proceso independentista pero no es realista.
Ahora hay que preguntarse si el proceso de independencia catalán sí ofrece unas perspectivas claras de realización.
Es cierto que nunca se puede tener todo previsto al cien por cien y en todos los ámbitos, ni es necesario. Pero sí se tiene que tener suficientemente previsto en términos económicos y políticos. Hay que contar con fuentes económicas alternativas y con planes prácticos de acción. No basta con tener leyes preparadas, hay que tener planes de acción concretos para las principales situaciones potenciales que nos podamos encontrar y esto lo debe liderar el Govern català. Por ejemplo: ¿Sabemos qué harán los mozos si son intervenidos por el estado español? ¿A quien obedecerán? ¿Y los jueces? ¿Y los funcionarios?, ¿Y…?
¿Lo tenemos asegurado, esto? Y… ¿sabemos cómo se defienden instituciones como el Parlamento o el Palau de la Generalitat con movilizaciones ciudadanas de carácter continuado?

La movilización ciudadana es un tercer factor clave, pero en sí mismo no es suficiente. Hacer leyes es relativamente fácil. Pero lo más importante es tener suficientes "recursos para pasar el desierto" y tener definido como se actuará en cada situación mientras dure la larga travesía. Esto es política pura. No es teoría. Improvisar conlleva un riesgo demasiado grande.
¿Seremos capaces de hacerlo y aguantarlo teniendo en cuenta que el Gobierno español utilizará estrategias jurídicas, económicas, sociales, internacionales, mediáticas y también procedimientos de "guerra sucia" para impedir la independencia? 
Que cada uno reflexione y se conteste a sí mismo en la intimidad. Tengan en cuenta que hacerse trampas al solitario o para quedar bien de cara a la galería sólo servirá para crear una gran frustración entre los catalanes que quieren una mejor gobernanza que la que desarrolla el gobierno español, depresiones colectivas o cosas peores ... 
Si todo ello acaba, de momento, en unas elecciones, habrá sido un cierto fracaso. El arrebato es muy excitante, pero para tratar las cosas serias,… cordura.

martes, 14 de marzo de 2017

¿Hipocresía, sin sentido, irreflexión o intereses particulares inconfesables?

Unos pocos —o muchos, dependen de quien lo valore— inmigrantes / refugiados están entrando / intentan entrar en Europa y en USA. La situación es bastante simple de resumir: los Gobiernos de aquellos países con partidos políticos mayoritarios que defienden posiciones consideradas progresistas están a favor de que vengan, y Gobiernos y políticos que defienden posiciones consideradas conservadoras están en contra de que lo hagan. Similar pasa con los ciudadanos. Los que se presentan de verdad o de cara a la galería como progresistas tienden a argumentar en claves emocionales, morales y éticas, y los segundos tienden a hacerlo en claves nacionalistas, de raza, de miedo a lo desconocido, de proteger a los suyos, etc.. Ninguna de las dos posturas suele entrar en razonamientos económicos y, cuando lo hacen, lo hacen de pasada.
Las poblaciones de todos los países se mantienen con los recursos que son capaces de generar (PIB) y viven mejor o peor dependiendo de como son capaces de distribuirlos. El PIB depende de las opciones políticas elegidas, pero al menos en Europa existen una serie de mínimos a los que ninguna opción política plantea renunciar. Hoy a una disponibilidad de recursos limitada y a un crecimiento muy reducido, ocasionados ambos por la crisis sistémica en la que el planeta se halla inmerso, se unen un nivel monstruoso de deuda total y unas cotas de desempleo y subempleo que tienden a convertirse en estructurales. Los gobiernos ejercen su función de redistribución de los recursos disponibles de forma ineficiente y muchas veces injusta. También hay un nivel de corrupción, robo y laxitud en la aplicación adecuada de la ley, en muchos casos y por parte de todos, aunque es cierto que más por parte de los más poderosos que del resto. Para poner todas las cartas encima de la mesa, también hay mucho clientelismo fomentado por la clase política y aceptado por diferentes sectores del pueblo llano. Por último está el sector de las ONG’s y colaterales que algunos aprovechan para hacer de la ayuda a los “necesitados” su modus vivendi.
En ese escenario está ocurriendo / se plantea, la llegada de inmigrantes / refugiados.
Desde un punto de vista económico, la cuestión de los inmigrantes y refugiados debería ser planteada desde la necesidad que el “modelo productivo de cada país” tenga de su aportación a la generación de PIB y el de los refugiados de la capacidad de absorción que en el país exista en función de los recursos de que se disponga.
Si las estadísticas son ciertas y muestran fotos reales de la situación, España es un país en el que, hoy:
  • Una persona de cada tres se halla en riesgo de exclusión social; 
  • Uno de cada tres niños es pobre; 
  • Una de cada ocho personas que trabaja es pobre; 
  • Dos personas de cada diez,  que manifiestan que desean trabajar, no tienen ningún empleo, ni a tiempo completo ni a tiempo parcial; 
  • Han tenido que emigrar casi tres millones de personas, en su inmensa mayoría jóvenes formados en los colegios y universidades españolas, en busca de las oportunidades que en España no encontraban; 
  • El gasto social (pensiones, subsidios, atención a personas con disminución o ancianos que precisan atención, etc.) se halla amenazado.
  • Hay una imposibilidad de, con la recaudación fiscal de que se dispone, atender a los compromisos de cumplimiento de déficit adquiridos con Bruselas y atender un gasto público que, sobre PIB, es hoy uno de los más bajos de Europa. 
Y en ese decorado se plantea la llegada de mas inmigrantes / refugiados con el esfuerzo económico adicional que ello supone.
No sirve de nada esconder la cabeza debajo del ala como avestruces. Hay que contestar con datos preguntas del tipo:
  • ¿Cuántos inmigrantes / refugiados puede acoger y atender España en condiciones dignas? 
  • ¿Cómo se verá afectada la oferta de trabajo cuando esas personas llegadas se conviertan en población activa? 
  • ¿De qué modo afectará a la capacidad logística de las Administraciones Públicas el posicionamiento de estas personas en el territorio, con el saco de carencias de todo tipo con el que llegan?.
Pienso que con respecto a los inmigrantes / refugiados ha habido y está habiendo mucha ideología, mucha emotividad y mucho sentimiento, pero muy escasa lógica económica. Y eso es soñar. La realidad es que la vivienda, la alimentación, los servicios sanitarios y sociales, la educación, etc. cuestan dinero que los ciudadanos con nómina, los autónomos y las empresas, vía impuestos deben aportar. Y no me sirve que nadie diga “yo quiero que vengan y apoyarlos, pero no puedo porqué no tengo dinero ni para llegar a fin de mes. ¡Que lo hagan los ricos!”.
Y en Europa, puede que estén mejor que nosotros, pero tampoco atan los perros con longanizas. ¿Saben que hoy la mitad de la población de Berlín precisa recurrir a ayudas públicas para sobrevivir? Y si hoy en Alemania son cuatro los Estados Federados que están sosteniendo la economía alemana, ¿con qué lógica económica puede defenderse que Alemania acoja a un millón adicional de refugiados?. Trasladen la situación y escalen las cifras adecuadamente a España y el escenario todavía será peor.
No nos gusta que sea así, pero... ¿Les sorprende que en USA haya ganado Trump las elecciones presidenciales y que en Europa estén emergiendo opciones políticas extremas?  
¿Piensan que puede existir alguna intencionalidad en ello? 
¿Tal vez se está buscando una mayor depresión de los salarios debido al aumento de oferta de trabajo que se está produciendo y más que se va a producir? 
¿Se pretende introducir aumentos en la presión fiscal a la vez que se recorta el gasto social al ser insuficiente la primera y excesivos, debido al aumento de su demanda, el segundo?
Comprueben que en ningún momento he recurrido a argumentos políticos, morales, éticos, emotivos o de sentimiento. Con los motivos económicos ya se nos presenta un panorama suficientemente preocupante.
¿Por qué no se aborda el tema de la inmigración / refugiados utilizando más argumentos económicos? ¿Por hipocresía? 
Los jubilados conocen muy bien el “banco del “¡si no fuera porque…esto y lo otro!”. Los que estamos cerca de alguno de ellos no pasamos mucho tiempo sin oír sus lamentaciones,... A veces pueden parecer quejas neuróticas —no destinadas a encontrar soluciones, sino sólo a llamar la atención para mendigar afecto de los demás— lo cual no implica que sus problemas realmente existan. Con los refugiados pasa algo similar. Hay demasiados millones de personas en el mundo que pasan hambre, que sufren guerras en sus países gobernados por indeseables apoyados por grupos de poder, que intentan emigrar si se les presenta la más mínima ocasión. Más preguntas sin responder: ¿Quién les vende armas a esos que aterrorizan y masacran a sus conciudadanos desde el poder? ¿Quién las fabrica? ¿Qué opinan las personas y sus familiares que en nuestro país trabajan en empresas que fabrican y venden esas armas? ¿Que efecto tendría sobre el PIB español y los impuestos recaudados si se cerraran todas esas fábricas, astilleros, etc.?. 
Si analizáramos el problema desde un punto de vista económico seguramente llegaríamos a conclusiones muy peligrosas y tal vez no demasiado convenientes para nadie de los que hemos tenido la suerte de nacer o establecernos aquí.
Por cierto, ¿han percibido que las grandes empresas nunca se posicionan al respecto del tema que nos ocupa o, si lo hacen, lo hacen desde una posición totalmente colateral?. Estas son las que más podrían “ayudar” y están perdidas en el limbo, dedicadas a obras sociales domésticas, deportivas o artísticas.
A todas las personas de bien nos gustaría que en el mundo todo fuera paz y amor, pero la realidad es otra cosa, y si realmente queremos colaborar con algo más que con bonitas palabras, hay que meditar e intentar ser más pragmáticos.
©JuanJAS