martes, 17 de octubre de 2017

La bandera de España

Los auditorios de música clásica en Israel se abstuvieron durante muchos años de programar música de Wagner, porque el movimiento nazi la exhibió como estandarte de supremacía de la raza aria. La música no tenía ninguna culpa de ello, porque fue compuesta por Wagner que vivió entre 1813 y 1883. Sin embargo, aún hoy en día, cuando nombramos a Wagner, no podemos evitar pensar en el Nacismo (1). Es lo que pasa cuando algún “grupo político” pretende apropiarse de una insignia para que sirva de faro de su ideología.

Algo similar pasa en España con las banderas: Bandera española (1981), con y sin escudo y corona, bandera republicana, bandera franquista (preconstitucional), bandera catalana (senyera), bandera vasca, bandera gallega, banderas de las CCAA, bandera independentista, bandera….
El artículo 3 de la Ley 39/1981, de 28 de octubre, establece: “La bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado”. La sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007 aclara: “La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento”.
La actual bandera de España se basa en el mismo diseño que fue adoptado como pabellón nacional de España en 1785 y en el que, exceptuando el diseño adoptado entre 1931 y 1939 en la Segunda República, sólo ha ido variando el modelo del escudo. Lo que ha variado es la utilización que de ella han hecho los diferentes grupos políticos e instituciones. Esta apropiación indebida del “símbolo”, que debería representar a todos los españoles, por parte de algunos grupos políticos —principalmente de la derecha— hace que muchos españoles no la sientan como tal. Es fácil comprobar que pocos españoles se sienten identificados por la bandera española y la cuelgan en sus casas exhibiéndola con orgullo del mismo modo que lo hacen tantos estadounidenses con su “the Stars and Stripes, Old Glory o the Star-Spangled Banner”.
Es fácil comprobar como las usan los manifestantes, en señal beligerante, cuando asisten a manifestaciones “en contra de algo, que los partidos que se han apropiado de ella, han señalado que se debe combatir”. ¡A por ellos! gritan, como si fueran a reconquistar algo perdido.
Mientras no se deje de confundir y azuzar a las masas en contra del adversario político, no se conseguirá resolver los problemas entre españoles. ¿Qué sentido tiene seguir algo que nos imponen por la fuerza?.
El nacionalismo de cualquier nación es, junto con la religión, la mayor mentira jamás contada. La manipulación y la tergiversación de unos determinados hechos son utilizados para dar sentido de comunidad a un conjunto de personas. La historia es muy larga y compleja y ninguno de nosotros estuvo allí para contarla. Los que la narran en sus libros suelen hacerlo guiados por el rencor de la derrota y la pérdida o desde el orgullo del vencedor de la contienda que quiere mantener a toda costa lo que consiguió por la fuerza de las armas. Ambas versiones son completamente subjetivas e interpretables, salvo unos pocos hechos concretos de cuyas causas y condicionantes poco se puede esclarecer y menos verificar.
Toda una sarta de insensateces, estereotipos y cualidades (siempre buenas, desde la visión sesgada del que la cuenta) son otorgados a un grupo de personas de forma totalmente arbitraria y lo que es peor, los seguidores de la causa aceptan el relato con patético orgullo. La historia de un pueblo se cuenta de manera que en ella tienen cabida héroes, hazañas y lecciones que dejan a un lado los horrores de una más que probable guerra y numerosos pactos de conveniencia. Las manifestaciones culturales y festivas de una comunidad son siempre dignas de ser incluidas en la categoría de Patrimonio de la Humanidad, a poder ser antes que las de otras comunidades. Y con la lengua se hace lo mismo que con los cuñados, se la ensalza en público para desprestigiarla después a cada vez que se abre la boca o se escriben dos renglones. ¡Estoy orgulloso de ser de “ XXXX”! exclaman algunos: ¿Porqué tanto empeño en ensalzar y hasta glorificar “lo nuestro” si todos hemos nacido, donde lo hemos hecho por la más pura casualidad? Otra cosa es que cuando lo digamos sea para expresar satisfacción por lo que hemos conseguido, personalmente y como grupo social, en el lugar donde hemos decidido desarrollar nuestra existencia. Y precisamente esa última interpretación es la que muchos de los que exhiben las banderas no toleran, anteponiendo su lugar de nacimiento sobre el lugar en el que han decidido y han encontrado la oportunidad de desarrollarse vitalmente.
¿No será que las banderas y su orgullo patrio, junto con la religión, fueron inventadas por algunos para enfrentarnos unos a otros en beneficio de unos pocos?. 
Por mucho que queramos distinguirnos para argumentar superioridad sobre los demás, en lo más básico, todos somos iguales. En todas las comunidades hay personas altas y bajas, listas y tontas, valientes y cobardes, perezosas y trabajadoras, ahorradoras y derrochadoras, emprendedoras y feudalistas,… Los “dominadores” y los que quieren vivir a costa de los demás son los que se inventan los chistes malos, para que nos riamos los unos de los otros y nos enfrentemos entre nosotros. Así, mientras nosotros discutimos, ellos siguen llevándose el fruto de nuestro esfuerzo al tiempo que restringen cada vez más nuestros derechos. Los de todos.
Los parlamentos están para dialogar, negociar, consensuar y legislar democráticamente. No para callar bocas e imponer criterios partidistas. Mientras nuestros políticos no consigan entender esto y practicarlo, seguiremos teniendo problemas en España. El respeto y el cariño entre las personas y entre los pueblos se gana con comprensión, educación y pedagogía. No se conquista ni se mantiene por la fuerza. 
Señores políticos: ¡Aplíquense en su tarea!.
Ciudadanos: ¡Libérense del rancio nacionalismo español, del catalán y de todos los ismos e intenten una visión crítica de los problemas!. Exijan explicaciones, debates serios (no de esos que nos sirven por televisión y nos indigestan las cenas, donde se gritan unos a otros y no dejan que nadie aporte argumentos contrastados). Exijan que expongan argumentos con datos. Exijan transparencia. 
Pregúntenles ¿como es posible que, si Cataluña tiene un PIB por cápita superior a la media del Estado español, los trenes de cercanías (competencia única del estado) dan pena y en el resto de España hay alta velocidad hasta en poblaciones de 4000 habitantes? Por qué España está llena de autovías desiertas y en Cataluña cada año mueren un puñado de personas en la NII? Por qué la diferencia en asignación de becas? Por qué… Mire, nos podríamos pasar horas poniendo ejemplos. Exijan que el Gobierno Español publique los datos de Recaudación fiscal y de inversiones en cada Comunidad Autónoma todos los años, con transparencia total y consenso en la metodología. Saben que esta transparencia no existe. ¿Por qué no se han manifestado nunca multitudinariamente con sus banderas y la han exigido? Si lo hubieran hecho, seguramente que la mayoría de los independentistas se hubieran manifestado junto con ustedes con la bandera española y la senyera. ¡Piensen en ello y en su actitud!
Exíjanles a sus políticos autonómicos que arreglen los problemas. Que no les engañen diciéndoles que los “otros “ se han vuelto locos y exíjanles llegar a acuerdos y que no paren de trabajar hasta que lo consigan. Ese es su trabajo y para esto les pagamos.
Cuando alguien les hable mal del otro o les diga que el otro tiene la culpa, respóndanles: ¡por aquí no sigan! Exíjanles que se sienten a “dialogar de todo”. Y al que no acepte el diálogo, ¡no le sigan votando!, porque no trabaja para usted, trabaja para satisfacer sus propios intereses que no son los de los ciudadanos.
Seguro que la mayoría que sacan a pasear la bandera de España no son fachas, pero se les puede confundir, porque sólo la sacan cuando PP y Ciudadanos montan una manifestación para oprimir, exhibir y difundir su filosofía de imponer su criterio dominador. Se les puede confundir porque nunca sacan a pasear la bandera de España (que debería representar a todos los españoles) en otro tipo de eventos por ejemplo para mostrar su desacuerdo con ciertas políticas de recortes o para reclamar la mejora de los servicios sociales, de la sanidad o de la educación. Sacaron las banderas de España para manifestarse contra la legalización del divorcio, del aborto, de la ley LGTBI y las han vuelto a sacar en masa para protestar porque más del 70% de catalanes quieren que se les deje votar en un Referéndum nunca la han sacado tan masivamente para reclamar que se persiga a los corruptos y que se les obligue a devolver el dinero robado o usado en infraestructuras que no sirven más que para cobrar comisiones, engordando los beneficios a empresas que dependen del BOE y robando a los españoles. Nunca sacan la bandera de España para pedir trabajo, y respeto a la dignidad de las personas. Puede que se les tome por fachas porque no sacan la Bandera de España para tantas y tantas cosas que realmente afectan a la ciudadanía en toda España y como símbolo de fraternidad entre todos los pueblos y naciones que componen España. Sólo piden respeto por su bandera y su himno en los eventos deportivos y en las manifestaciones contra Catalunya. Parece que lo único que les motiva y une es su deseo de confrontación con el fin de humillar, aplicando la fuerza explícita y a través de ciertos tribunales de independencia dudosa, al que piensa diferente de ustedes.
¿Por qué no vemos manifestaciones multitudinarias en la que participen los que no quieren separarse de España, pero si quieren un mejor trato fiscal e institucional para Catalunya?. ¿Porqué no vemos en Catalunya enarbolar las banderas española y catalana juntas para pedir igualdad de trato real para todos los españoles?. ¿Porqué no se establece una cuota máxima de solidaridad del 4% sobre el PIB como tienen los landers alemanes en lugar de más de un 8% como tiene Catalunya?
Se les seca la boca de tanto repetir que nunca habíamos estado tan bien como ahora, pero la realidad es que no se han hecho cambios importantes en España. Casi todos los problemas importantes singuen sin resolver igual que antes de la crisis: el euro, la UE, casi no hay bancos que hayan quebrado y conservan los sueldos millonarios de sus altos directivos, siguen las puertas giratorias, el paro no disminuye realmente, cierran pequeñas empresas, siguen los ERE’s, aunque aumenta el número de funcionarios y de subvencionados para mantener cautivo el voto, la Unión Europea rescató a España, aunque fuera de un modo encubierto rescatando a las cajas, comprando bonos del Estado, refinanciando la Deuda y dando liquidez a los bancos artificialmente. Eso no es garantía de buen funcionamiento para nadie sensato. Siguen sin buscar y menos encontrar soluciones para que volvamos al crecimiento real. Ante este panorama ¿Porqué siguen confrontando en lugar de intentar seducir? ¿Porqué usan banderas españolas para decirles a los independentistas que están locos, que quiebran España y que no les dejarán que lo hagan?. ¡A por ellos! gritan enarbolando banderas españolas, porque según el Diputado Sr. Albiol del PPC, "los catalanes de bien, que somos los que también nos sentimos españoles os pedimos mucha fuerza". Otros agitan otras cosas más duras.  VIDEO de Albiol en Calella  
¿Dónde están aquellos españoles que quieren concordia, igualdad y transparencia? ¿Porqué no piden al Gobierno de España que deje de negarse y publique anualmente los datos de recaudación y de reparto de los impuestos, para que los economistas puedan calcular las balanzas fiscales y todos podamos conocer la verdad verdadera? ¿No les interesa conocer la verdad? Si la conocieran, los que opinan descalificando a los “otros”, sin mostrar los datos, dejarían de tener influencia sobre las personas que solo reciben las arengas de sus respectivos “influencers”.
Se dice que la familia de César Cort Lantero se libró (por haber prescribid el delito) de una querella de la Agencia Tributaria que les acusaba de haber defraudado 112 millones de euros en los ejercicios 2009 y 2010.
Demasiados políticos sólo usan las banderas (todas) para cubrirse sus actos en contra de la ciudadanía. Cuanta mayor es la vergüenza a cubrir, más metros de tela tiene la bandera que usan. Algunos utilizan la bandera como utilizan el Gobierno: no para el bien de todos los españoles y para unirlos. Los confrontan y separan usando diferentes varas de medir y actuando más en clave partidista y electoral (cuanto peor, mejor para sus intereses de seguir dominando el país) que gobernando equitativamente para todos los españoles. Sólo imponen y buscan la “rendición y sumisión” como si se enfrentaran a una banda terrorista criminal (o algo más, porque hasta con ETA negociaron en varias ocasiones). Con este comportamiento no se llega a nada bueno.
Algunos que enarbolan las banderas de España lo hacen para explicitar que son contrarios al nacionalismo catalán, sin pensar que tal vez confunden nacionalismo con patriotismo: un patriotismo basado en el acuerdo voluntario de convivencia entre personas que comparten un conjunto universalizable de valores acerca de la importancia de proteger la libertad individual. Un patriotismo que no sea rehén de narrativas nacionalistas (catalanas, pero tampoco españolas) y que, por consiguiente, acepte la mutabilidad de los marcos de convivencia. Un patriotismo que puede tener cabida dentro de nuestro ordenamiento constitucional aunque se deba reformar para limar las líneas rojas que crean conflictos y enfrentamientos innecesarios entre la población. El avance hacia una mayor libertad sólo se producirá con el retroceso de todo nacionalismo sea catalán, español o de cualquier otro tipo.
Dejen de usar los símbolos sacrosantos, porque a la mayoría no nos han educado en el apego a las banderas y a los himnos. En cambio si nos fijamos en nuestro estilo de vida y en el de nuestros vecinos cuando viajamos a otros lugares. Si que nos fijamos en que a partir de un determinado lugar dejamos de pagar peajes. Nos fijamos en que no tenemos una conexión rápida a nuestro aeropuerto y otros si y desde hace décadas. Nos fijamos en si pagamos el mismo impuesto de Sucesiones o no y nos fijamos en que si cuando hacemos una simulación con el programa del IRPF sale diferente si sólo cambiamos el lugar de residencia. Nos fijamos en…
Hay muchos motivos para manifestarse en España y les pediría a los que quieran sacar la bandera a pasear o colgarla en el balcón, que por favor no se queden sólo en ese acto simbólico, vayan más allá y manifiéstense para que:
· El estado español recupere la división de poderes real.
· El Gobierno español deje de practicar la guerra sucia como se demostró en “las cloacas del Estado”.
· El TC vuelva a ser sólo Tribunal Constitucional, y no un organismo político-judicial al servicio del Gobierno.
· El Rey sea constitucionalmente neutral y medie para garantizar la convivencia y animar el patriotismo leal en lugar de favorecer determinados partidismos o nacionalismos excluyentes.
· El Rey y el Gobierno español eliminen la brutal represión de su policía en lugar de alabarla o buscarle justificación.
· El Gobierno cumpla la Constitución, los acuerdos con las CCAA y respete la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados internacionales que establecen el derecho de autodeterminación de los pueblos.
Si son demócratas de verdad y quieren la unión de todos los españoles, para que vivan libres y en paz, en lugar de tratarlos como enemigos, vencerlos por la fuerza de la represión y humillarlos, no alienten la confrontación blandiendo sus símbolos. No hagan ustedes lo mismo que, según algunos de ustedes, hacen mal los independentistas, …
¡Dialoguen entre ustedes y también con los que no piensan como ustedes!. ¡Busquen soluciones aceptables para todos y pacten para encontrarlas!


ANEXOS

(1)
La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro. Su agresiva personalidad y sus opiniones, con frecuencia demasiado directas, sobre la música, la política y la sociedad lo convirtieron en un personaje polémico, etiqueta que todavía mantiene. El impacto de sus ideas se puede encontrar en muchas de las artes del siglo.
En 1933, el año en que Hitler subió al poder, se cumplía el 50º aniversario de la muerte del compositor Richard Wagner y hubo una conmemoración en el festival de Bayreuth bajo el nombre “Wagner y la nueva Alemania”. La conexión entre el compositor de ópera del siglo XIX y el dictador del siglo XX existió desde los inicios del Partido Nazi y se fortaleció y desarrolló durante todos los años del dominio de Hitler. Es probable que no haya ningún otro músico tan ligado al nazismo como Wagner y ninguna otra música tan contaminada con asociaciones ideológicas del Tercer Reich.  En 1850, Wagner escribió su conocido ensayo Das Judentum in der Musik (“El judaísmo en la música”), en la cual negaba que los judíos fueran capaces de verdadera creatividad. Según Wagner, el artista judío sólo puede “hablar imitando a otros y hacer arte imitando a otros; no puede hablar, escribir o crear arte por su cuenta”.
Durante sus últimos años, creció tanto su popularidad de Wagner como su compromiso público con el antisemitismo. A pesar de su odio por el judaísmo, Wagner mantuvo amistades cercanas con muchos judíos y no parecía apoyar ninguna teoría racial claramente desarrollada.
Casi cincuenta años después de la muerte de Wagner el 13/2/1883, el 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado Canciller de Alemania. Unos días después, la Sociedad Nórdico-Alemana Richard Wagner del Arte y la Cultura Germánicos publicó un comunicado a través del cual inauguraba las celebraciones de Bayreuth. Señaló que Wagner ‘les había dado a los alemanes un arte nacional independiente al haber creado Bayreuth’ y declaró que:
Así como Richard Wagner creó “El anillo del nibelungo” por fe en el espíritu alemán, la misión del pueblo alemán… es reflexionar sobre sí mismo y terminar su organización teniendo en cuenta el espíritu germánico nacional de Richard Wagner. De esta manera, todos los ideales de la Sociedad Nórdico-Alemana Richard Wagner tendrán un impacto político real en el estado, en la nación y en el mundo que nos rodea.
Con el apoyo de los grupos de presión industriales y los militares alemanes, la Sociedad Wagner promovió la música de su ídolo como símbolo de una solución a la amenaza del bolchevismo y del judaísmo y también como la representación más pura de la gloria de la raza germánica. Muchos miembros de la Sociedad también estaban involucrados en la Kampfbund für deutsche Kultur (Organización de Combate por la Cultura Alemana).
El éxito de la Sociedad al promover la música de Wagner se debió tanto a sus esfuerzos propagandísticos como a las predilecciones personales de Hitler, quien sentía una conexión muy profunda con Wagner. Ya en 1924 afirmó que veía que el futuro de Alemania se manifestaba en la música del compositor.
El Festival Bayreuth se usó como una oportunidad para difundir la propaganda nazi. La música de Wagner ocupaba un lugar destacado en los eventos del Partido Nazi, donde se incluían también fragmentos de Rienzi y Die Meistersinger von Nurnberg (“Los maestros cantores de Nuremberg”).
Es difícil determinar la naturaleza exacta de la relación entre Wagner y el nazismo. Hitler pocas veces mencionaba a Wagner en sus escritos y rara vez en público. Cuando hacía referencia a Wagner, no era en relación con el antisemitismo sino como líder alemán y visionario. Más aún, la música e ideología de Wagner no se habían adoptado a nivel general; sólo donde concordaba con las preocupaciones del nazismo: las obras como Tristán e Isolda y Parsifal, por ejemplo, fueron ignoradas. Aunque las óperas de Wagner reflejan una cosmovisión nacionalista que hace eco de la visión del nazismo, no se pueden describir como ‘música nazi’.
Según las memorias de Hitler, fue su visión adolescente de Rienzi lo que le hizo comprender por primera vez su destino: fortalecer y unir al Reich alemán. Para cuando cumplió 50 años, pidió los originales de varias óperas de Wagner y, en contra de la voluntad de la familia del compositor, se los llevó con él a su búnker. Esta herencia pesa sobre la música y para muchos nunca podrá liberarse de la mancha que le dejó la adoración de Hitler. A Wagner todavía se lo considera controvertido hoy en día y prácticamente no se lo escucha en Israel.

(2) Diferentes escenarios surrealistas

Primer escenario: 
La parafernalia del 9 octubre. ¿En serio es normal reverenciar la figura de un tío cuyas supuestas grandiosas hazañas fueron la desgracia de mucha gente? Sí, hablo de Jaume I, quien nos entregó la senyera después de una guerra motivada por las lecciones de un hombre del espacio que se decía eran mejores que otras de otro hombre del espacio. Suena así de mal porque la cosa está así de mal. ¿O acaso alguien encontraría normal que de repente entraran a tu casa sin justificación alguna a despojarte de todo lo que es tuyo, incluso de tu propia vida?

Segundo escenario: 
El día de la hispanidad. Entonces, se celebra (cabra incluida, aquí no hay miseria) el genocidio del pueblo indígena de América del Sur. ¿Desde cuando está bien homenajear tal masacre? O planteemos la situación desde otra perspectiva que tal vez ayude a entender la brutalidad del acto: ¿qué pasaría si todos los años se conmemorara el genocidio nazi? ¿Acaso no se dispararían los termómetros de la ofensa si en las calles hubiera fiesta por el asesinato de millones de personas? ¿Por qué eso se entiende con los judíos y no con los aztecas, por poner un caso?

Tercer escenario:
La proliferación de esteladas. El creciente antagonismo y animadversión entre ser catalán y ser español. Y digo creciente porque ese fenómeno ha aumentado en los últimos meses de forma evidente. A algunos les sorprende que el sentimiento nacionalista haya aumentado en los últimos años y que la justificación para ello se retrotraiga a épocas pasadas. Todo debido a la desinformación a la que les ha sometido la propaganda del Gobierno que primero ignoró el movimiento en Catalunya y luego ninguneó y descalificó a todos los que siguieran el movimiento, no transmitiendo o trasladando informaciones sesgadas cuando no falsas en la globalidad del territorio español. Todos sabemos que si uno no está informado de un problema, par el no existe tal problema.
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