jueves, 27 de abril de 2017

¡Viva la hipocresía!

El desfile de corrompidos —los corruptores quedan más en la sombra— es espectacular y todos pensamos que lo que nos cuentan en los medios, es sólo la punta del iceberg. Nos regodeamos pensando en la maldad interminable e inabarcable de unos pocos, que muchos piensan que son muchos más. 
Nos quejamos de que nadie nos cuenta a que cifra asciende lo “recuperado del espolio” o a que porcentaje asciende lo recuperado de entre todo lo defraudado. ¡Queremos de vuelta todo el dinero robado! Claman algunos, pero nada de nada, al contrario.
La mayoría de los medios se esfuerzan en criticar toda la maldad de algunos de nuestros dirigentes. Muchos piensan que la maldad es endémica en los partidos políticos que han “tocado poder” y que cuando los que aún no lo han tocado, cuando lo toquen… Ya se han visto algunas muestras de lo que pasa cuando los “nuevos y puro” presienten que hay posibilidades de alcanzar una cuota relevante de poder decisorio o de gestión de las arcas públicas. Todos se pelean encarnizadamente para tener acceso a la “tarta pública”, porqué hasta el momento, en nuestro país delinquir y estafar ha salido prácticamente gratis. Cierto que la justicia con los pocos medios que les dan los políticos se esfuerzan en impartir justicia, pero poco y tarde lo consiguen, cuando lo consiguen.
Todo lo dicho parece que tiene poca réplica porque los hechos se empeñan en demostrarlo día a día, pero no nos olvidemos de la ciudadanía.
Los partidos corruptos (por el elevado número de imputados en sus filas) siguen ganando elecciones o al menos siguen obteniendo representación parlamentaria gracias a cientos de miles de votos que les han otorgado ciudadanos. Unos tienen miedo de las “alternativas” y prefieren seguir votando al malo conocido. Otros, sin pudor alguno, quieren que la fiesta continúe porque les fue muy bien mientras “tocaba la banda”. No olvidemos que esos “malvados dirigentes” que hicieron muchas “cosas feas” fueron las que posibilitaron el “gran crecimiento español” en la última década del siglo XX y primera del XXI. Aquel maravilloso crecimiento fue posible porque se hizo todo aquello que ahora se intenta castigar, porqué sin todas aquellas cosas feas no sólo no hubiese habido crecimiento sino que el PIB español hubiese retrocedido porque el modelo económico español ya estaba agotado.
Pocos quieren admitirlo, pero lo cierto es que desde 1991 todo fue una creciente orgía de crédito, de especulación, de apalancamiento y de deuda. Se empezó regalando tarjetas de crédito a todo el mundo, se siguió con las puntocom, se continuó con las subprime y se acabó con Lehman Brothers. El PIB español aumentó como nunca y todo eran sonrisas y para bienes; CEOs y empresarios satisfechos, banqueros horondos y no olvidemos a las ciudadanías que estaban pletóricas gastando a mansalva y viviendo como nunca habrían podido imaginarse, debido a los créditos descabellados que les concedían sin aval y sin pensar que alguna vez tendrían que devolver lo prestado, que no regalado aunque lo pareciera. Recuerdo a la gente pletórica porque en su pueblecito les construían un polideportivo más grande que el de la capital, aunque no lo usara nadie. Dan dinero para eso y no para construir una residencia de ancianos, decían y hay que aprovecharlo porque “dan mucho dinero a fondo perdido”, sin pensar en la deuda pendiente que quedaba ni en la utilidad de la dependencia construida. Eso si, el municipio quedaba endeudado para los siglos venideros. En España se vivió en un estado de “locura colectiva”; Estados y entes locales eufóricos por las crecientes recaudaciones impositivas. En todas partes euforia, fiesta, sin-sentido.
Cuando se despertó del sueño y la crisis financiera empezó a enseñar sus garras, muchos negaron la mayor y solo muchos años después cuando el paro y las deudas apretaban, la mayoría empezó a buscar culpables en los otros, sin reparar que aunque unos lo fueron mucho más que ellos, nadie se libró del desvarío. Ahora se intenta castigar a quienes hicieron aquellas cosas feas, muy feas, terribles; pero nadie reniega de aquel crecimiento diciendo que nunca debía haberse producido porque era insano. Falta seriedad, porque no todos los delincuentes ni todos los delitos tienen el mismo efecto perverso, ni requieren la misma reprobación ni castigo, pero habiendo llegado aquí es muy difícil mantener la cabeza fría y actuar con equidad. La tónica general es reclamar por todo y a todos, exigir “supuestos derechos personales o colectivos” a la vez que no se asume ninguna culpa personal ni se enmienda ningún comportamiento personal incorrecto.
¡Viva la hipocresía!
©JuanJAS

martes, 21 de marzo de 2017

La Independencia dice: "Vísteme despacio que tengo prisa"

La independencia es el objetivo más importante, más decisivo, que se puede plantear una nación sin estado como Catalunya. Un hecho singular en toda la historia de Cataluña es que actualmente hay un Parlamento con mayoría absoluta independentista. 
¿Las fuerzas políticas independentistas aprovechan bien esta mayoría?.
Hago esta pregunta porque parece que las rivalidades entre los diferentes partidos que desean un Estado catalán los distrae del hecho principal de pensar en términos de estado.
Un nuevo Estado triunfa y acaba siendo reconocido por los actores internacionales cuando es capaz de resistir y consolidarse. Más que una cuestión de leyes, son los hechos los que prevalecen. Es una cuestión de poder y hay que estar preparado para conseguirlo y ejercerlo. De eso sabe mucho el Estado español y poco la nación catalana.
Si los políticos independentistas mayoritarios en el Parlament de Catalunya lograran proclamar la independencia y aguantarla, si fueran capaces de ser el poder fáctico y dejar de obedecer la legalidad, el gobierno o los tribunales españoles, ya estaríamos en una nueva realidad. Pero, ¿hay actualmente las condiciones para poder “aguantar” una proclamación de independencia en Cataluña?.
Cuando se apruebe la ley de transitoriedad, habrá dos gobiernos y dos poderes que querrán imponer su legalidad: el catalán y el español. Entonces, ¿seremos "todos" -los políticos, más o menos astutos, los primeros- suficientemente fuertes para aguantar la legalidad catalana sin hacer caso de la española?.
Cuando esto suceda, ¿tendremos a punto las “estructuras de estado” suficientes y operativas?
Si Cataluña quiere ser un nuevo estado dentro de la Unión Europea, deberemos tener apunto un Banco Central, órganos de regulación, una Agencia Tributaria Catalana que funcione, ser capaces de garantizar la seguridad física y jurídica a los ciudadanos y a sus pertenencias privadas, también los servicios cotidianos, etc. ...
¿Son conscientes algunos partidos minoritarios y algunas “personas con prisas” que esto no se puede improvisar de la noche a la mañana?.
Estar harto de muchas situaciones y de algunas conductas antidemocráticas e injustas del Gobierno Español y algunas instituciones hacia los ciudadanos de Cataluña, no es suficiente para gritar: ¡Quiero marchar ya!.
Alguien mínimamente responsable que quiera tomar el riesgo de montar una nueva empresa, hace un análisis DAFO, un buen estudio de mercado, diseña un plan de viabilidad, hace un auto diagnóstico de “actitudes emprendedoras”, hace simulaciones que contemplen diferentes escenarios que pueda encontrarse en el despegue, etc. Montar un nuevo Estado es algo mucho mas complicado que montar una empresa. Antes se tiene que analizar cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son nuestras dependencias-necesidades, y como tenemos la "maquinaria" y el estado de las vías antes de cambiar de vía y desconectar. No es tan sencillo como abrir la puerta y salir de casa silbando.

Un tema importante: Parece ser que más de un 75% de los catalanes con derecho a voto, querrá ejercerlo cuando se convoque el referéndum, pero resulta que en el mejor de los casos, el apoyo a la independencia parece que se sitúa alrededor del 50% del posible censo. Los que tienen tomada para abrir la puerta y marcharse, ¿son conscientes de que con ese porcentaje a favor no es suficiente?. ¿Son conscientes de que hay que ampliar este apoyo en lugar de reducirlo con ciertas actitudes, declaraciones, luchas intestinas mirándose el ombligo o haciendo cálculos electorales?.

También hay que tener en cuenta que, a pesar del excelente trabajo del Conseller Romeva y de las exitosas conferencias internacionales del ex President MAS y otros, en el panorama internacional, los partidarios del "nuevo estado catalán dentro de la UE" estamos bastante solos. No hay unas alianzas institucionales sólidas ni entre organismos sociales o actores políticos con peso que den un apoyo claro al proceso político actual de Cataluña. Lo cierto es que los partidarios del nuevo Estado Catalán luchan en unas condiciones adversas contra un adversario muy fuerte. Esto quiere decir que hay que hacer las cosas “muy bien hechas”, y que las prisas resultan secundarias y facilitan que se puedan cometer errores. Nos equivocaríamos mucho si se precipitaran los eventos sin estar bien preparados. El ritmo debe ponerse de acuerdo con la estrategia y las fortalezas propias no sólo con los deseos y las esperanzas.

Parece claro que las fuerzas mayoritarias en el Estado español no aceptarían un federalismo plurinacional y por lo tanto este modelo de Estado es impracticable mientras no cambie la composición del Parlamento español. Parece una idea demasiado sofisticada dada la primitiva cultura política española en términos liberales, de diálogo riguroso-negociación e incluso en términos democráticos. Podría ser muy bonito y menos arriesgado que un proceso independentista pero no es realista.
Ahora hay que preguntarse si el proceso de independencia catalán sí ofrece unas perspectivas claras de realización.
Es cierto que nunca se puede tener todo previsto al cien por cien y en todos los ámbitos, ni es necesario. Pero sí se tiene que tener suficientemente previsto en términos económicos y políticos. Hay que contar con fuentes económicas alternativas y con planes prácticos de acción. No basta con tener leyes preparadas, hay que tener planes de acción concretos para las principales situaciones potenciales que nos podamos encontrar y esto lo debe liderar el Govern català. Por ejemplo: ¿Sabemos qué harán los mozos si son intervenidos por el estado español? ¿A quien obedecerán? ¿Y los jueces? ¿Y los funcionarios?, ¿Y…?
¿Lo tenemos asegurado, esto? Y… ¿sabemos cómo se defienden instituciones como el Parlamento o el Palau de la Generalitat con movilizaciones ciudadanas de carácter continuado?

La movilización ciudadana es un tercer factor clave, pero en sí mismo no es suficiente. Hacer leyes es relativamente fácil. Pero lo más importante es tener suficientes "recursos para pasar el desierto" y tener definido como se actuará en cada situación mientras dure la larga travesía. Esto es política pura. No es teoría. Improvisar conlleva un riesgo demasiado grande.
¿Seremos capaces de hacerlo y aguantarlo teniendo en cuenta que el Gobierno español utilizará estrategias jurídicas, económicas, sociales, internacionales, mediáticas y también procedimientos de "guerra sucia" para impedir la independencia? 
Que cada uno reflexione y se conteste a sí mismo en la intimidad. Tengan en cuenta que hacerse trampas al solitario o para quedar bien de cara a la galería sólo servirá para crear una gran frustración entre los catalanes que quieren una mejor gobernanza que la que desarrolla el gobierno español, depresiones colectivas o cosas peores ... 
Si todo ello acaba, de momento, en unas elecciones, habrá sido un cierto fracaso. El arrebato es muy excitante, pero para tratar las cosas serias,… cordura.

martes, 14 de marzo de 2017

¿Hipocresía, sin sentido, irreflexión o intereses particulares inconfesables?

Unos pocos —o muchos, dependen de quien lo valore— inmigrantes / refugiados están entrando / intentan entrar en Europa y en USA. La situación es bastante simple de resumir: los Gobiernos de aquellos países con partidos políticos mayoritarios que defienden posiciones consideradas progresistas están a favor de que vengan, y Gobiernos y políticos que defienden posiciones consideradas conservadoras están en contra de que lo hagan. Similar pasa con los ciudadanos. Los que se presentan de verdad o de cara a la galería como progresistas tienden a argumentar en claves emocionales, morales y éticas, y los segundos tienden a hacerlo en claves nacionalistas, de raza, de miedo a lo desconocido, de proteger a los suyos, etc.. Ninguna de las dos posturas suele entrar en razonamientos económicos y, cuando lo hacen, lo hacen de pasada.
Las poblaciones de todos los países se mantienen con los recursos que son capaces de generar (PIB) y viven mejor o peor dependiendo de como son capaces de distribuirlos. El PIB depende de las opciones políticas elegidas, pero al menos en Europa existen una serie de mínimos a los que ninguna opción política plantea renunciar. Hoy a una disponibilidad de recursos limitada y a un crecimiento muy reducido, ocasionados ambos por la crisis sistémica en la que el planeta se halla inmerso, se unen un nivel monstruoso de deuda total y unas cotas de desempleo y subempleo que tienden a convertirse en estructurales. Los gobiernos ejercen su función de redistribución de los recursos disponibles de forma ineficiente y muchas veces injusta. También hay un nivel de corrupción, robo y laxitud en la aplicación adecuada de la ley, en muchos casos y por parte de todos, aunque es cierto que más por parte de los más poderosos que del resto. Para poner todas las cartas encima de la mesa, también hay mucho clientelismo fomentado por la clase política y aceptado por diferentes sectores del pueblo llano. Por último está el sector de las ONG’s y colaterales que algunos aprovechan para hacer de la ayuda a los “necesitados” su modus vivendi.
En ese escenario está ocurriendo / se plantea, la llegada de inmigrantes / refugiados.
Desde un punto de vista económico, la cuestión de los inmigrantes y refugiados debería ser planteada desde la necesidad que el “modelo productivo de cada país” tenga de su aportación a la generación de PIB y el de los refugiados de la capacidad de absorción que en el país exista en función de los recursos de que se disponga.
Si las estadísticas son ciertas y muestran fotos reales de la situación, España es un país en el que, hoy:
  • Una persona de cada tres se halla en riesgo de exclusión social; 
  • Uno de cada tres niños es pobre; 
  • Una de cada ocho personas que trabaja es pobre; 
  • Dos personas de cada diez,  que manifiestan que desean trabajar, no tienen ningún empleo, ni a tiempo completo ni a tiempo parcial; 
  • Han tenido que emigrar casi tres millones de personas, en su inmensa mayoría jóvenes formados en los colegios y universidades españolas, en busca de las oportunidades que en España no encontraban; 
  • El gasto social (pensiones, subsidios, atención a personas con disminución o ancianos que precisan atención, etc.) se halla amenazado.
  • Hay una imposibilidad de, con la recaudación fiscal de que se dispone, atender a los compromisos de cumplimiento de déficit adquiridos con Bruselas y atender un gasto público que, sobre PIB, es hoy uno de los más bajos de Europa. 
Y en ese decorado se plantea la llegada de mas inmigrantes / refugiados con el esfuerzo económico adicional que ello supone.
No sirve de nada esconder la cabeza debajo del ala como avestruces. Hay que contestar con datos preguntas del tipo:
  • ¿Cuántos inmigrantes / refugiados puede acoger y atender España en condiciones dignas? 
  • ¿Cómo se verá afectada la oferta de trabajo cuando esas personas llegadas se conviertan en población activa? 
  • ¿De qué modo afectará a la capacidad logística de las Administraciones Públicas el posicionamiento de estas personas en el territorio, con el saco de carencias de todo tipo con el que llegan?.
Pienso que con respecto a los inmigrantes / refugiados ha habido y está habiendo mucha ideología, mucha emotividad y mucho sentimiento, pero muy escasa lógica económica. Y eso es soñar. La realidad es que la vivienda, la alimentación, los servicios sanitarios y sociales, la educación, etc. cuestan dinero que los ciudadanos con nómina, los autónomos y las empresas, vía impuestos deben aportar. Y no me sirve que nadie diga “yo quiero que vengan y apoyarlos, pero no puedo porqué no tengo dinero ni para llegar a fin de mes. ¡Que lo hagan los ricos!”.
Y en Europa, puede que estén mejor que nosotros, pero tampoco atan los perros con longanizas. ¿Saben que hoy la mitad de la población de Berlín precisa recurrir a ayudas públicas para sobrevivir? Y si hoy en Alemania son cuatro los Estados Federados que están sosteniendo la economía alemana, ¿con qué lógica económica puede defenderse que Alemania acoja a un millón adicional de refugiados?. Trasladen la situación y escalen las cifras adecuadamente a España y el escenario todavía será peor.
No nos gusta que sea así, pero... ¿Les sorprende que en USA haya ganado Trump las elecciones presidenciales y que en Europa estén emergiendo opciones políticas extremas?  
¿Piensan que puede existir alguna intencionalidad en ello? 
¿Tal vez se está buscando una mayor depresión de los salarios debido al aumento de oferta de trabajo que se está produciendo y más que se va a producir? 
¿Se pretende introducir aumentos en la presión fiscal a la vez que se recorta el gasto social al ser insuficiente la primera y excesivos, debido al aumento de su demanda, el segundo?
Comprueben que en ningún momento he recurrido a argumentos políticos, morales, éticos, emotivos o de sentimiento. Con los motivos económicos ya se nos presenta un panorama suficientemente preocupante.
¿Por qué no se aborda el tema de la inmigración / refugiados utilizando más argumentos económicos? ¿Por hipocresía? 
Los jubilados conocen muy bien el “banco del “¡si no fuera porque…esto y lo otro!”. Los que estamos cerca de alguno de ellos no pasamos mucho tiempo sin oír sus lamentaciones,... A veces pueden parecer quejas neuróticas —no destinadas a encontrar soluciones, sino sólo a llamar la atención para mendigar afecto de los demás— lo cual no implica que sus problemas realmente existan. Con los refugiados pasa algo similar. Hay demasiados millones de personas en el mundo que pasan hambre, que sufren guerras en sus países gobernados por indeseables apoyados por grupos de poder, que intentan emigrar si se les presenta la más mínima ocasión. Más preguntas sin responder: ¿Quién les vende armas a esos que aterrorizan y masacran a sus conciudadanos desde el poder? ¿Quién las fabrica? ¿Qué opinan las personas y sus familiares que en nuestro país trabajan en empresas que fabrican y venden esas armas? ¿Que efecto tendría sobre el PIB español y los impuestos recaudados si se cerraran todas esas fábricas, astilleros, etc.?. 
Si analizáramos el problema desde un punto de vista económico seguramente llegaríamos a conclusiones muy peligrosas y tal vez no demasiado convenientes para nadie de los que hemos tenido la suerte de nacer o establecernos aquí.
Por cierto, ¿han percibido que las grandes empresas nunca se posicionan al respecto del tema que nos ocupa o, si lo hacen, lo hacen desde una posición totalmente colateral?. Estas son las que más podrían “ayudar” y están perdidas en el limbo, dedicadas a obras sociales domésticas, deportivas o artísticas.
A todas las personas de bien nos gustaría que en el mundo todo fuera paz y amor, pero la realidad es otra cosa, y si realmente queremos colaborar con algo más que con bonitas palabras, hay que meditar e intentar ser más pragmáticos.
©JuanJAS

domingo, 12 de marzo de 2017

No se lamente. Piense, decídase y "actúe"

Séneca apuntó hace ya más de dos mil años: "No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.” Hoy en día, la mayoría de la gente seguimos perdiendo el tiempo, la mayor parte del día.
La mayoría de la gente en nuestra sociedad occidental están inmersos en la “carrera de la rata”, y no sólo no saben salir de la misma, sino que cada vez corren más rápido dando vueltas a la noria. Cada vez se cansan más intentando mantener el ritmo, a la vez que se lamentan de no tener tiempo para pararse a “pensar”, y buscar ideas que les ayuden a aminorar la velocidad de giro hasta conseguir salir del problema. Parece que tampoco suelen tener tiempo de buscar a alguien que haya conseguido desengancharse de la noria y les brinde ideas. 
Les aconsejo esto...
¡No gracias!, Estamos demasiado ocupados-
¡Que suerte has tenido de poder llevar la vida que llevas! dicen. Cuando un mayor da consejos a un joven atribulado, responden rápidamente: "Es que ahora no es como antes" dando a entender que los de antes lo tuvieron muy fácil, y que nunca se había visto antes una situación tan difícil como la actual. Para lanzar esta explicación no han consultado ni siquiera a Google, su oráculo moderno, depositario de todo saber y de la verdad más absoluta. 
Piden mucha ayuda y pocos consejos y si alguna vez lo piden o les llega gratis, no suelen seguirlos, porqué en realidad lo que quieren son soluciones mágicas que resuelvan su ingrata situación en poco tiempo y sin riesgos. Son hábiles encontrando excusas para no desatarse de la noria o para procrastinar.
Cuando uno no consigue salir del atolladero, la pregunta lógica que debería contestarse personalmente, y sin mentirse a si mismo, es ¿No consigues encarrilar satisfactoriamente tu vida porqué no tienes suficiente tiempo/dinero o porque no confías lo suficiente en tus ideas como para invertir en ellas?
Si realmente alguien quiere conseguir de verdad un objetivo, tarde o temprano encontrará la manera. Si no lo desea de verdad y no está dispuesto a pensar y actuar para encontrar una salida, escogerá la vía cómoda y encontrará la excusa para no hacer nada, que no sea lamentarse de su mal suerte -echando la culpa de todos tus males al gobierno, a los ricos, al capitalismo o a la SMI- y envidiar la suerte que han tenido los que no se mintieron a si mismos y se dedicaron en cuerpo y alma a luchar por sus objetivos. Antes de pedir ayuda, ayúdate a ti mismo y esfuérzate al máximo, porque nadie trabajará por ti si tu no lo haces primero.
Hace unos días leí esta carta en un consultorio que me hizo subir las pulsaciones:
“Soy un licenciado en matemáticas de 25 años con un máster en formación del profesorado (CAP) y que, como otros muchos, llevo un año trabajando y cobrando un sueldo de 450€ al mes. Compagino esa actividad con la investigación.
Recientemente, me han concedido una beca FPU para realizar mi tesis doctoral. Sin embargo, es incompatible con mi empleo actual; lo que me lleva a una difícil situación: elegir entre cobrar el doble sólo durante 3 años (4 como máximo) y no poder recuperar mi empleo actual, o quedarme con los 450€. 
Quizás desde su perspectiva, la decisión esté clara. No obstante, no sé muy bien cuál es la causa, pero siento algo parecido al síndrome de Estocolmo. Es evidente que, si un empleo se parte en dos, tenemos más gente trabajando. Lo que ocurre es que, si a una de esas dos personas le sale una posibilidad, a priori, de prosperar, el sentimiento de conformismo y de "seguridad" le lleva a quedarse con el puesto de trabajo precario y mal remunerado.
Con esto no digo que mi decisión sea renunciar a la beca (aún no sé qué hacer); simplemente, quiero denunciar que al sistema no le basta con ofrecernos empleos de tales características, si no que arrasa con cualquier síntoma de esperanza; haciendo que algo que es codiciado por muchos, pueda ser rechazado por miedo a volver a un estado inicial en el que no se tenga trabajo.
Probablemente, ya conocerá casos similares al que le detallo; pero le escribo porque veo en su figura un altavoz al que poder acercarse y desde el que se puede denunciar a los cuatro vientos situaciones reales, precarias”.

Lo de siempre: Denuncias de injusticias, quejas, lamentaciones, dudas,… y que alguien me diga que puedo hacer porqué yo estoy aturdido, paralizado y no me atrevo a tomar una decisión. ¡Que alguien asuma y me libere de "mi responsabilidad de decidir"!
Me preocupa que un hombre (si fuera una mujer daría lo mismo) con 25 años, “licenciado en matemáticas” tenga esa actitud ante la vida.

Supongo que su “aptitud” será buena si consiguió superar la alta nota de corte necesaria para entrar a cursar esa carrera y si la pudo completar con éxito. Otra cosa es la "actitud" y su capacidad de "decidir responsablemente". La manera de comportarse  y su capacidad de decisión no son asignaturas regladas que se enseñen en la universidad, pero son vitales para afrontar la vida. 
Lo primero que debería tener claro ese licenciado es si su vocación real es dedicarse a la docencia y la investigación trabajando institutos, universidades, centros de investigación o en servicios de estudios, o está ahí solo porque es lo primero que le salió al acabar los estudios para ganarse unos euros. Tal vez le guste la perspectiva pero lo que no le atrae es la remuneración. Es lo que hay, y por mucho que se queje en los foros, esa situación no va a cambiar de la noche a la mañana; por tanto, tendrá que buscar alternativas.
No se si es consciente de que la licenciatura en matemáticas -más aun si se ha complementado con ciencias económicas, telecomunicaciones o informática- es una de las titulaciones más demandadas hoy en día y además hay muy pocos licenciados en matemáticas para las demandas que hay en el mercado de personas con esos conocimientos.
De todos los que se graduaron en ciencias matemáticas en 2015 en el Reino Unido, el 50,6 % estaban empleados a tiempo completo en el Reino Unido y sólo el 7,5 % estaban desempleados.


Puede que se haya limitado a apuntarse en "la oficina de Desempleo" o ha consultado alguno de las típicas webs de búsqueda de empleo, pero...
¿Ha probado a buscar trabajo en entidades financieras y aseguradoras, como analista financiero, como broker en bancos de inversión, como analista cuantitativo, como controller financiero, como consultor y auditor de empresas, ….?
¿Sigo?
Como está tan de moda decir que las matemáticas son muy aburridas, tal vez los ciudadanos de a pie no se imaginan la cantidad de salidas que tienen las personas que han conseguido  esa titulación, pero hoy en día, se están contratando a matemáticos para trabajar en análisis de datos para medicina, para los servicios de estudios bancarios, los fondos de inversión, las casas de análisis financiero cuentan con, al menos, un matemático a fin de diseñar e implementar algoritmos para el seguimiento, la compra-venta de activos financieros y el asesoramiento inversor, etc. Incluso para ayudar a lucha contra el crimen.
¿Ha explorado esos ámbitos o tal vez se a limitado a “la enseñanza” del arte de matar dragones? 
Perdonen la broma, pero es que si esa persona hubiera dicho que era auxiliar administrativo o albañil, en la que la demanda es muy inferior a la oferta, lo hubiera entendido, pero ¡¡un matemático!!! ¡Por favor!
Siempre se cita a la milenaria sociedad china como fuente de grandes pensadores, y por su capacidad de sobrevivir y reinventarse. Ellos dicen: "Puede que, por las condiciones climatológicas, el mejor momento para plantar aquí este árbol fuera hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora". 
¡Despierta chico! Antes de pedir ayuda a los demás, esfuérzate en ayudarte a ti mismo.
©JuanJAS


Por si acaso me lee este chico o algún otro que se encuentre en una situación similar, les sugiero que empiecen por leer estos dos documentos. Les llevará poco tiempo y les hará pensar. también espero que les motive a “actuar”, porqué de poco sirve saber y pensar, si no se toman decisiones —siempre se asume un riesgo— y se actúa.

lunes, 6 de marzo de 2017

Tenemos muchos “derechos” y poco dinero

Se dice jocosamente que España es el país más rico del mundo, porqué con lo que nos roban los políticos y lo poco que contribuyen las grandes empresas, siempre logramos sobrevivir. 
Un poco de humor siempre es bueno, pero también hay que hablar en serio. 
Es bueno recordar, porque a menudo se olvida, que el Estado no tiene una fábrica de maná, ni siquiera de Euros y que además de legislar, el Gobierno es el responsable de redistribuir lo que es capaz de recaudar vía impuestos. Los gastos más importantes del Estado son pagar los salarios del personal contratado por las administraciones públicas, pagar los intereses de la deuda, y los que constituyen la base del “estado del bienestar”: pensiones (cuyo coste es 100% responsabilidad de la Administración Central) y sanidad y educación (que en un 90% son abonadas por las Comunidades Autónomas). 
Llevamos 40 años en los que estos tres últimos gastos han mantenido una constante clara de ascenso. Este ascenso se interrumpió con la crisis iniciada en 2008 y, sobre todo, por el comienzo de los “recortes” -en mayo de 2010 cuando aún mandaba ZP- que llegaron ante la necesidad de reducir el déficit público (básicamente los ingresos se hundieron pero no los gastos lo que aumentó el desajuste, que fue cubierto por emisión de deuda motivando un mayor coste por el pago de intereses). Aunque pueda ser necesario, recortar siempre es polémico. Muchos creemos que se puede recortar eliminando el Senado, la duplicidad autonomías/diputaciones, consejos comarcales, reduciendo el número de políticos, televisiones públicas, publicidad institucional, eliminando la inmensa mayoría de cargos de designación digital y muchas subvenciones, persiguiendo la corrupción eficientemente, etc.; pero lo cierto es que nuestros gobernantes han elegido lo fácil y más dañino que es tocar las partidas de Sanidad y Educación. Aún así, con todo lo que han perjudicado a nuestro “estado del bienestar” sigue habiendo déficit en las arcas del Estado, sólo en deuda pública, de más de un billón de euros (un millón de millones de euros).
Aunque está claro que la educación y la sanidad públicas sean peores ahora que hace 10 años, no puedo asegurar que hay demasiados empleados públicos porque habría que auditar qué labor hace cada uno pero, parece que si. Además, como cada vez vivimos más y hubo un baby boom hace unas cuantas décadas, la partida de pensiones no dejará de crecer (así como el gasto sanitario asociado al envejecimiento poblacional). Sin entrar en el tema de las pensiones que cobran los que no han “contribuido” a que sean posibles, es evidente que alguien que lleva toda su vida laboral cotizando debe tener derecho a cobrar una pensión. La edad de jubilación ya se ha retrasado y aunque a algunos les gustaría que del tajo nos fuéramos directamente a la tumba, si se decidiera reformar el sistema, no debería ser retroactivo. El problema que debe resolverse es ¿cómo financiar todo lo necesario?
En la web de Absolutexe podemos encontrar un trabajo, actualizado con los últimos datos conocidos de la EPA de finales de 2016, donde se puede apreciar la estructura de la población española.

Los quesitos más claros son los que colaboran más con sus impuestos directos a financiar el estado del bienestar y los más oscuros los que menos colaboran o no colaboran en absoluto.
Es de toda lógica que la mayoría de los empleados públicos son necesarios, igual de cierto que algunos sólo cobran sus nóminas y a veces ni siquiera se dignan en asistir a su puesto de trabajo para calentar la silla. También es cierto que mucho empleo privado es subcontratado por la Administración, pero fíjense en lo que suponen los “quesitos” más oscuros: la población inactiva es el 51% del total de la población y el 60% si sumamos a los parados. Esto quiere decir que incluso si alcanzáramos un utópico pleno empleo, y teniendo en cuenta que todos somos receptores de los servicios públicos, el grueso del peso de financiarlos seguiría recayendo en un porcentaje minoritario de la población. 
Por supuesto siempre hay quien dice que todo se arregla con más impuestos aunque lo cierto es que llevamos 40 años aumentándolos, incluso creando muchos nuevos. Aún así, el Estado español (todos nosotros) nunca hemos debido tanto dinero como ahora. Las CCAA que no pueden pagar los gastos de los servicios que suministran a los ciudadanos porque el Gobierno no les transfiere los fondos suficientes, se estrujan la cabeza buscando formas imaginativas de exprimir todo el dinero que pueden a sus los contribuyentes. El Estado sale beneficiado de forma indirecta de ese acoso autonómico, porque es el que recauda la mayoría de los impuestos. El problema es que los impuestos directos se aplican sobre todo a la “población activa” que es la que tiene ingresos o a las empresas que se benefician de los gastos, mayoritariamente de esa misma población activa. Por lo tanto, si su tamaño se reduce, básicamente por un tema demográfico, “subir impuestos” no basta para devolver el billón de euros que debemos, ni para pagar los intereses de la deuda y seguiríamos sin poder financiar más gasto público.
Hay diferentes visiones políticas sobre todo esto, pero habría que hacerlo siempre sobre “datos reales” y no sobre “deseos particulares” porque la situación de las finanzas públicas españolas —cada uno conoce las suyas personales— cada vez es más grave, aunque parezca que estamos en un contexto de crecimiento económico nacional e internacional que, dado que las crisis son periódicas, tendrá una duración temporal. Incluso si no hay crisis en un futuro cercano, el aumento del pago de intereses de la deuda será un problema porqué los tipos de interés acabarán subiendo como ya lo están haciendo en USA. 
Con estas cifras —las mejores y más reales de las que se dispone– se ve claramente que los pilares de nuestro estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones y empleados públicos) están en riesgo.
¿No deberíamos centrarnos en conseguir que sean sostenibles, empezando a gastar menos de lo que ingresamos para que podamos reducir la deuda o por lo menos no seguir incrementándola?
Pues no opinan eso nuestros políticos, ni muchos de los que les votan. Poco hacen para aumentar los ingresos y disminuir los gastos superfluos —que no son ni Sanidad, ni educación, ni pensiones, ni profesionales de las AAPP— y pocos se quejan de ello. Al contrario, piden y piden, y vuelven a pedir: ¿Qué hay de lo mío? Y los políticos se afanan a debatir sobre nuevos y enormes gastos.
Incluso se atreven a hablar de dar una paga a los casi 39 millones de españoles mayores de 16 años –una renta básica universal (RBU)- que parece pura ciencia ficción. Es comprensible querer mejorar pero antes de planear siquiera cómo aumentar nuestra cobertura social por encima de la que teníamos hace 10 años -cuando había menos pensionistas, más trabajadores y más actividad económica- debemos conseguir no perder la que tenemos, que es mucha. Tanta, que más del 90% de la población mundial sueña con tenerla y algunos hasta arriesgan su vida para venir a “malvivir” a nuestro país. Y está bien que todos queramos más, pero no debemos olvidar que el Estado no da nada, lo que hace es distribuirlo: lo que da a unos se lo quita a otros y no precisamente a los muy ricos o a las grandes corporaciones, sino a los trabajadores y pequeños ahorradores que hacen malabares para intentar sacar adelante a su familia.
Soñar es muy bonito, pero debemos ser realistas, no sea que nos pase como a “la Lechera” del cuento. Basta de demagogias y más estudios serios y debates de profesionales en prime time televisivo porque este tema es de vital importancia para todos. De nada sirven los tertulianos, que hablan de cualquier cosa sabiendo poco de casi todo, ni los videos virales o las páginas con miles de afiliados de paja que engrosan la burbuja del pensamiento, pero que no resuelven nada. La RBU parece que será cada vez más imprescindible, pero no basta con que los ciudadanos la reclamemos, sino que hay que pensar como hacerla realidad controlando los efectos secundarios y ponerse manos a la obra. Y eso, veo difícil que lo hagan los políticos porque significa admitir el fracaso de las políticas que han defendido y que nos han llevado a esta peligrosa situación, en que todos tenemos muchos derechos, pero no tenemos dinero para poderlos pagar y disfrutar.
©JuanJAS

domingo, 26 de febrero de 2017

Violencia de género

Desde pequeños hemos oído: “La violencia engendra más violencia” y en muchas familias se educó a los hijos en los valores del respeto y la paz. Sin embargo, basta ver cualquier noticiario para darse cuenta de que mucha gente no aprecia estos valores; ni siquiera en nuestro entorno más cercano. La agresividad y el uso de la violencia es un problema en nuestra sociedad. Se observa una dificultad creciente para contener las emociones de rabia y odio que aparecen súbitamente y que determinados individuos necesitan descargar agresivamente. Parece que les agrada buscar a otra persona más débil al que atormentar; y en la medida en que los agresores actúan, el otro se debilita más. Algunos empiezan acosando en la escuela y terminan maltradando en la madurez.
Tal vez sea la presión del contexto social en el que vivimos, la que hace que necesitemos consumir violencia como forma de metabolizar nuestra ansiedad y nos empuje a actuar violentamente con otros. ¿Somos violentos porqué nos vemos rodeados de violencia o los medios sólo reflejan nuestra actividad violenta? ¿Porqué las autoridades no encargan a los “profesionales” que investiguen como podemos abordar las causas de esa “violencia” manifestada con acosos, maltratos, humillaciones, discriminaciones, etc? ¿A quien le interesa quejarse/victimizarse, eludir el problema global, mientras todo se deja como está?
Hace algunos años que las informaciones en los medios sobre lo que llaman “violencia de género” tienen un papel destacado. Está claro que algunos hombres consideran a la mujer como una persona/objeto de su propiedad, y esto hace que se nieguen a asumir la pérdida de “poder legal” sobre ella que tenían hace solo 50 años y que paulatinamente han perdido. Algunos echan en falta el poder supremo sobre su pareja y unos pocos llevan a las últimas consecuencias la frase “serás mía o de nadie”. Esta pérdida de poder legal junto a la igualdad de acceso a la educación, la posibilidad de regular a voluntad el embarazo con el acceso a una gran variedad de métodos anticonceptivos que ha posibilitado el desembarco de la mujer en el mundo del trabajo y la competencia que esto supone para el hombre, la libertad de acceso a todos los lugares y la discriminación positiva de algunas leyes hacia la mujer, pueden ser causas del aumento de los casos de violencia doméstica en los últimos años.
Tengamos en cuenta que las mujeres llevan años peleándose contra los “estereotipos ideales” que nuestras sociedades nos han impuesto durante siglos. En pocos años estos ideales han dejado de serlo, muchas leyees que discriminaban por sexo se han abolido y muchos hombres no han sido capaces de asimilar el cambio, y mucho menos de adaptarse al mismo. Es urgente que los hombres reflexionen al respecto, porque puede ser cuestión de vida o muerte. 
Pensemos: ¿Qué valores se han asociado en nuestra sociedad a los hombres? Arrojo, éxito, trabajo, ser proveedores de la familia, autonomía, disfrutar la soledad (leer tranquilamente el periódico mientras fuman y toman una copa recostados en su butaca) ... 

¿Qué pasa cuando un hombre lleva años en paro o jubilado? ¿Qué pasa si no ha dedicado tiempo en su vida más que a trabajar fuera del hogar? ¿Qué pasa si su matrimonio también va a pique y la persona que ha resuelto siempre los problemas domésticos se va de casa? ¿Qué pasa si se deprime? Ya no es ni proveedor, ni tiene éxito, ni trabajo, ni arrojo... le queda la autonomía. 
¿Puede ese hombre —ya no tan “macho”— tirar para adelante, con la cabeza bien alta, sin derrumbarse, sin hablar con nadie, porque no ha aprendido a hacerlo en su vida, sin lazos sociales, como un John Wayne que se aleja solo hacia el horizonte? ¿A qué puede aferrarse un hombre así en nuestra sociedad actual? ¿Al suicidio? ¿A morir dañando o matando a la “culpable” de todo su mal?
Comprender esta situación no quiere decir justificar ni el suicidio ni la violencia de género, pero es bueno reflexionar sobre lo que puede pasar por la cabeza de ese tipo de hombres.
Las formas de atajar la violencia sobre las mujeres se han vuelto un tema de debate central y es uno de los pocos asuntos donde todos los partidos —tanto en el Estado como en las CCAA— se han puesto de acuerdo en los últimos años. En noviembre de 2016, el Congreso de los Diputados aprobó una proposición para alcanzar un “Pacto de Estado en materia de Violencia de Género”. Parece que esta ley española de VG recibirá pronto varios retoques. El más importante, por su alcance, será la ampliación de algunos de sus aspectos más allá de las relaciones sentimentales de pareja.
Otros aspectos en los que se está trabajando son:
Asistencia letrada: Mejora de la asistencia letrada para que esté garantizada para todas las mujeres que quieran denunciar.
Atenuantes: Se está barajando un cambio del Código Penal eliminando el atenuante de la confesión para este tipo de delitos y eliminar la posibilidad de acogerse al derecho de no declarar ante un cónyuge con el que tendrá que volver a casa tras el juicio.
Recogida de datos: Dedicar más recursos a recogida de datos, estudios y encuestas que ayuden a estudiar la percepción social de la violencia de género.
Sensibilización: Se buscarán nuevas vías de detección temprana de la violencia de género.
Está claro que la sociedad tiene que mostrar a las mujeres en toda su dignidad, respetarlas y protegerlas de los maltratadores. Eso no tiene que hacernos olvidar que de la misma forma hay que respetar y proteger a los hombres de cualquier maltrato que reciban del sexo opuesto. Porque todos sabemos que hay maltratadores, violadores, asesinos, etc. de todos los sexos, razas y religiones, ¿verdad?. Por ello la Constitución española de 1978, dentro de su Título I referido a los derechos y deberes fundamentales, en el Capítulo segundo (Derechos y libertades), Artículo 14, dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” 
También debemos recordar que el artículo 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se dice: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”.
Con la nueva Ley de Violencia de Género que se está preparando en el Congreso y que parece establecer una “discriminación positiva hacia las mujeres, ¿se estará desobedeciendo la Constitución española de 1978 y el Artículo 7 de la Declaración Universal de Derechos Humanos?
¿Porqué se empeñan los medios de comunicación y los políticos en formar un estado de opinión políticamente correcta en que las mujeres son las únicas que sufren agresiones?
Cuando se habla de “violencia de género” ¿Porqué se asimila únicamente a maltratos de varones sobre hembras? ¿Acaso no hay varones que sufren agresiones de mujeres —aunque puedan ser menos en número— o mujeres que las sufran de otras mujeres ahora que las parejas del mismo sexo son perfectamente legales en nuestra sociedad? 
¿Existe algún estudio oficial sobre los hombres que han muerto desde el año 2004 en el ámbito familiar y las causas del deceso?. ¿Es verdad que desde el año 2009 no constan hombres muertos en España, por violencia de género, porqué no hay estadísticas sobre ello?. ¿Porqué el Gobierno español esconde esas estadísticas a la opinión pública? 
¿Porqué hay tan pocas noticias en prime time en las televisiones sobre hombres maltratados por mujeres?. ¿Es que el “honor de los machistas” no permite divulgar una sola noticia de este tipo? Este hábito machista, muy extendido en nuestra sociedad, hace creer a toda la población que no existen tales agresiones o maltratos, mayoritariamente psicológicos pero también físicos, de mujeres hacia hombres.
Los medios oficiales, raramente transmiten, los casos de víctimas masculinas de la violencia doméstica ni los problemas reproductivos y de los padres masculinos, ni los aspectos no tan privilegiados de la hombría tradicional, tal como las muertes en la guerra y los trabajos peligrosos (más del 90% de las muertes en el lugar de trabajo son hombres).
Los activistas por los derechos de los hombres, o "MRA" [Mens Rights adocate), han sido durante mucho tiempo, para la comunidad progresista, el chivo expiatorio preferido y han sido denigrados, deplorados y ridiculizados como llorones que se quejan por la pérdida de sus antiguos privilegios.
El feminismo no sólo ha ignorado las desventajas masculinas, sino que se ha opuesto abiertamente a los intentos de rectificar prejuicios en áreas como la custodia de menores y la violencia doméstica. Tenemos una muestra de trato despreciatorio hacia los hombres en este post del blog feminista Jezebel, que trata la violencia de las mujeres hacia los hombres con humor y desprecio. Ayudaría mucho a la buena relación entre sexos que las feministas no tuvieran patente de corso para usar un lenguaje igualmente degradante y odioso hacia los hombres que el que usan los misóginos contra las mujeres. 
No es ninguna conquista para la igualdad de la mujer que ellas puedan —como lo hicieron muchos hombres en el pasado, muy mal hecho— insultar, agredir, emborracharse, cometer infidelidades, vaguear en casa, hablar groseramente, etc. Lo que es una verdadera conquista para la mujer —también para los hombres— es que todos tengamos la misma libertad para expresarnos respetuosamente, para desempeñar nuestras habilidades personales, para tomar nuestras decisiones privadas, para poder ganarnos la vida y disfrutar de lo que hayamos conseguido con nuestro esfuerzo personal sin precisar el permiso de nadie (por ejemplo el padre o el marido), para no tener que ejercer de “mantenida” por imperativo legal, etc. 
Si los legisladores se exceden en su discriminación positiva hacia los derechos de las mujeres y se obvian los derechos de los hombres, ¿se incrementará el miedo de los hombres por la posibilidad que tendrán sus parejas de poner una denuncia de violencia de género siendo falsa?. 
Parece que algunos pretenden que si los agentes ven (apreciación subjetiva) en esa denuncia peligro para la supuesta víctima, el hombre inocente conocerá lo que es estar encerrado detrás de una puerta metálica en un habitáculo sin ventana ni baño ni reloj, perdiendo la noción del tiempo, y tal vez padeciendo maltrato psicológico o corporal. Si finalmente, cuando salga el juicio, un juez decreta no probado ningún delito ni ninguna violencia, y el acusado queda libre, ¿Podrá restablecerse su imagen pública? ¿Cómo? ¿Tendrá derecho a alguna ayuda psicológica para olvidar ese amargo episodio de su vida? ¿Qué pena-castigo prevé la ley para la que haya hecho una falsa acusación? Denunciar es tan fácil llamando confidencialmente al 016.
Parece que cuando entre en vigor la Ley de VG que se está redactando, cualquier denuncia que una mujer ponga a cualquier varón tendrá presunción de veracidad y será el varón quien tenga la carga de la prueba, suponiendo que se le admita. ¿Es esto correcto? ¿Qué implicaciones sociales tendrá este tema?
La discriminación positiva, ¿realmente ayuda a las víctimas? En caso afirmativo, ¿vulnera la “Ley de VG” el principio de igualdad y la presunción de inocencia de los hombres por el mero hecho de serlo?. ¿Es justificable dicha vulneración? 
Cuando hablamos de algún tema polémico, que ocupa titulares en los medios, miramos a nuestro alrededor y suele suceder que no vemos por ningún lado lo que se denuncia como mal globalmente extendido en nuestra sociedad. Se suele decir: “Todas las mujeres son malas menos mi mujer, mi madre y mis hermanas”. 
Seamos conscientes de que una mentira repetida todos los días, por miles de voceros, finalmente llega a parecer cierta… aunque realmente continúe siendo mentira. Algunos piensan que la publicidad potenciada de la “violencia de género” pretende consagrar la discriminación legal del hombre y crear un entorno en el que se implante toda una infraestructura de intereses personales y económicos que pretenden vivir estupendamente de esta gran farsa. En lugar de solucionar problemas se crean y se incentiva una guerra que lo único que puede conseguir es que esto acabe muy mal, porque nunca he visto apagar un incendio echando gasolina al fuego.
Podría llegarse al esperpento de que en cualquier relación de un hombre con una mujer, aquel tendrá que estar asegurándose continuamente la coartada adecuada —para demostrar lo que ha sucedido en todo momento— por si alguna vez se da el caso de que a su pareja sentimental se le ocurre denunciarle falsamente y así poder demostrar que el hecho que se le imputa no sucedió. Recordemos que las violaciones, acosos y maltratos varios a las mujeres existen. Asumamos que las mentiras y las falsas acusaciones también. 
Aquí se abre un dilema moral: Para salvar a una posible víctima ¿Preferimos que se condene a un inocente, o que se corra el peligro de que un posible maltratador quede libre si no se consiguen aportar pruebas suficientes para probar su culpabilidad?
A algunos les parecerá que esto es rizar el rizo, pero es algo similar a algunas situaciones desagradables que han sufrido algunos profesores por denuncias falsas de algún alumn@ que ha llamado gratuita y anónimamente al 900018018 o al 018. Como medida preventiva, para evitar denuncias falsas, procuran no reunirse nunca en solitario (siempre debe haber al menos tres personas en la sala) con un alumno. ¿Se imaginan el tema trasladado a las relaciones sentimentales o de pareja…? 
Hay quienes se preguntan si se pretende acabar con la familia y la confianza vital entre ambos cónyuges para llevarla adelante, y ven un futuro lleno de solteron@s, separad@s, divorciad@s, amargad@s con mascotas como compañer@s, con ansiedad, depresión, rechazo al compromiso y trastornos psiquiátricos de todo tipo.
¿Es esta la sociedad en la que queremos vivir?
Por culpa de unos pocos descerebrados y algunas descerebradas (que también las hay) no podemos criminalizar a la mitad de la población y crear desconfianza hacia la otra mitad. 
©JuanJAS