sábado, 22 de julio de 2017

Las Pensiones de Jubilación peligran

Hace unas semanas el Gobierno nos contó lo evidente: el Fondo de Reserva de las Pensiones está abocado a agotarse. Como medida paliativa, el Ejecutivo ha optado por pagar a crédito la 'extra' de verano de las pensiones. Sin embargo, no ha podido evitar, de nuevo, echar mano de 3.500 millones de euros de la hucha de las pensiones para completar todo el pago. Actualmente sólo quedan 15.000 millones, una cantidad muy lejana a los 60.000 que acumulaba en 2011.
El problema de las pensiones en España No es de gasto, al contrario, es de ingresos. Las pensiones que se están pagando hoy en España NO tienen un importe excesivo. NO es elevado para asegurar una supervivencia digna a los pensionistas, sobre todo en las zonas de España con niveles de precios más altos.
El Gobierno dice que la solución pasa por aumentar los ingresos por cotizaciones sociales. Para ello, harían falta 2,5 millones de empleos más para garantizar las pensiones tal como las conocemos. ¿Seguro?
¿De qué serviría que aumentase la población activa con una tasa de desempleo del 19% y una de subempleo del 15%? ¿De qué serviría si los salarios medios de las personas de menos de 35 años de edad están cayendo?

El PIB de España tiene une estructura sustentada en el bajo y medio valor añadido siendo estacionales ciertas actividades que lo generan; es intensivo en factor trabajo de media y baja cualificación; su productividad es baja porque el nivel de inversión que se necesita es reducida al igual que lo son las mejoras organizativas que se requieren; el número de compañías grandes capaces de generar economías de escala y profundizar en el I+D es muy bajo; y como remate y en línea con lo apuntado, la competitividad se obtiene, fundamentalmente, a base de precarizar el empleo y subremunerarlo.
Un modelo productivo con esas características no puede tener unas bases de cotización elevadas porque los salaros medios son reducidos. Y tampoco puede elevar la presión fiscal para financiar a la Seguridad Social o para absorber pensiones de viudedad y orfandad como se ha dicho, porque los contribuyentes españoles no pueden pagar 17.000 millones más en impuestos cada año. (Algunos si pueden pagar más, pero a la que se sientan agredidos por la Agencia Tributaria sus asesores pondrán en marcha más herramientas de ingeniería fiscal que las leyes permiten).
Para aumentar los ingresos de la Seguridad Social a corto plazo existe una posibilidad: perseguir el fraude fiscal a sangre y fuego y comprometer a los socios europeos a que hagan lo mismo. 
El fraude fiscal en España oscila anualmente entre los 60.000 y los 75.000 millones de euros. Con que el Estado sólo se recuperase la tercera parte de ese fraude desaparecería el déficit de la Seguridad Social. El efecto secundario importante si esto se hiciera es que un montón de actividades económicas desaparecería en España ya que bastantes actividades sobreviven precisamente gracias al fraude fiscal porque de forma legal serían inviables.
Incrementar los ingresos fiscales vía la persecución del fraude serviría para financiar las pensiones, pero no resolvería el problema de la falta de ingresos de la Seguridad Social, porque no resolvería el problema de fondo: el bajo nivel de los salarios en España debido al reducido valor añadido que esos asalariados generan en un modelo que desarrolla actividades de bajo valor, sucediendo todo ello en una situación en la que existe un excedente de factor trabajo al ser la demanda de trabajo inferior a la oferta de trabajo, de ahí el desempleo y el subempleo existente.
Desde el 2011 las pagas extras de los pensionistas, se han ido pagando utilizando el fondo de reserva, fondo de reserva que se fue generando durante los años del ‘España va bien’: cuando en España se construían anualmente más viviendas que en Alemania, Francia e Italia juntas. Es muy difícil que esa época vuelva a corto plazo.
Por otra parte, el modelo productivo español ni puede cambiar de hoy para mañana ni puede cambiar en toda España en su conjunto porque estructuralmente Extremadura nunca ha sido y es muy difícil que alguna vez sea como Catalunya. Es decir, el valor añadido generado puede aumentar en algunas zonas, pero tampoco enormemente más que el nivel actual porque en esas zonas ya es elevado.
O el Estado deja de gastar en “ciertas cosas” que dan votos al Gobierno (¿Comisiones a algunos políticos?) y beneficios a algunas grandes empresas que viven de los “favores mutuos”, pero no son prioritarias para dedicar esos fondos al pago de pensiones, o se persigue con saña el fraude para aumentar la recaudación, o una combinación de ambas. Pero eso no resuelve el problema de fondo: la insuficiencia de ingresos de la Seguridad Social.
Evidentemente hay otra opción para la que, pienso, ya nos están preparando: los actuales niveles de las pensiones en España no son sostenibles por lo que van a descender, es decir, las pensiones van a ser recortadas. Tal vez no mañana, pero si pasado mañana: es totalmente insostenible que la Seguridad Social tenga que financiarse con préstamos del Estado; por cierto: ¿de qué forma los va a devolver?.
No sé de qué forma se hará, si recortando de entrada las pagas extras, si recortando primero las pensiones más elevadas y bajando en la escala a medida que los ingresos vayan decayendo, si repartiendo linealmente los recortes, … Ignoro el como, pero a no ser que el fraude fiscal disminuya y los ingresos fiscales aumenten –es la vía más rápida– y a no ser que eso sucede ya por arte de magia…, pienso que los importes actuales de las pensiones tienen los meses contados.
Además, el futuro juega en contra de los pensionistas españoles. Hasta hace muy poco los pensionistas eran mimados por los políticos, independientemente de su color, porque su voto les era necesario; pero eso ya no es así: hoy no importa en absoluto quien gobierne y lo que haya prometido en su programa electoral: en el fondo siempre ha sido así, pero hoy lo es mucho más: los Gobiernos, todos, hacen lo que se les dicta desde el poder económico europeo. Grecia es un ejemplo: desde que comenzaron con los rescates las pensiones se han recortado en diez ocasiones. Y para empeorar las cosas están todas las declaraciones que los políticos, independientemente de su color, han realizado en estos años pasados proclamando la fantástica salud de las pensiones españolas. La inmensa mayoría de la ciudadanía se las creyó porque deseaba creer que era verdad que su pensión estaba garantizada. 
He oído en ocasiones al Profesor Niño Becerra recomendar que quien no disponga de un patrimonio suficiente y pueda continuar trabajando, que lo haga si desea evitar una significativa pérdida en su poder adquisitivo; porque, el límite inferior de las pensiones pienso que será … la Renta Básica, que al final se impondrá por absoluta necesidad.
El modelo productivo español es el que es y en Catalunya cada vez es más importante el sector servicios de bajo valor añadido. Si teniendo esto en cuenta se popularizan las ideas de la CUP, puede que tengamos muchas viviendas para okupar pero nada más porqué no tendremos con que pagar los servicios ni las pensiones.

Lecturas suplementarias

Ideas de la CUP: Hay que nacionalizar los hoteles, albergues y pensiones a la vez que castigamos a los cruceristas para que vengan menos y no inunden las calles...  Por cierto, los hoteles los llenaremos con top mantas y turistas de poco poder adquisitivo, que también tienen derecho a disfrutar de nuestra ciudad. ¡Guerra al capital!

viernes, 21 de julio de 2017

Queremos debates

Los días van pasando y “Procès” catalán avanza a pesar de que el Gobierno central no para de afirmar que no llegará a ninguna parte. El Gobierno central que lo ha ninguneado durante los últimos años ya se toma el tema muy en serio aunque influye en los medios con mayor difusión a nivel nacional para que en los noticiarios se dediquen a informar casi exclusivamente de temas periféricos (¿se comprarán urnas?, ¿Las requisarán?, ¿se permitirán abrir los colegios electorales?, ¿saldrán los ciudadanos a la calle protestando?, etc.). En ninguno de ellos se tratan temas fundamentales —los que interesan realmente a los ciudadanos— y menos en profundidad. Sólo espectáculo y peleas de gallos. Lo que de verdad importa para hacer las cosas bien y para que cada uno pueda decidir con cordura cuando llegue el día en que le permitan expresar su opinión, no se toca ni de lejos. El Gobierno del estado amenaza con su gran poder para impedir que se celebre un debate en profundidad. El inmenso ruido mediático producido por los medios influidos por el Gobierno del estado (la inmensa mayoría) eclipsa cualquier información intentar aclarar las cosas. 

¿Cuantos debates públicos ha habido para que tanto los partidarios del Si a la independencia de Catalunya, como los del No —partidarios de otra modalidad de determinación política para Catalunya pero no independiente de España—, como de los de “No ir a votar” —partidarios de que todo siga igual y no se aborde el “problema”, que hoy ya prácticamente todos admiten que existe entre Catalunya y España—, contrasten sus opiniones, aporten razones que apoyen su postura, ofrezcan alternativas para resolver el problema que arrastramos desde hace años, décadas o siglos según se mire?
Podríamos pensar que con la explosión de las redes sociales —incluyendo la posibilidad de manipularlas— los debates televisivos ya no son tan determinantes como antes. O que la prensa ya no es tan fundamental para la creación de opinión que favorezca la victoria de uno u otro candidato u opción. Aún así, los debates electorales televisados, difundidos por radio, por las redes digitales, y comentados en prensa posteriormente, constituyen el espectáculo central de cualquier campaña que se precie y son esenciales para la mejora democrática en todos los comicios o consultas de cualquier tipo.
Clarificar la confusión existente es realmente difícil, sobre todo por el ruido de los que ardorosamente defienden la supremacía de un medio, convencional o emergente sobre el resto. Por más que abunde la literatura de exclusión, todos los medios son importantes y ninguno resulta determinante por si solo. Ni la prensa lo decide todo, ni la televisión es lo único que vale, ni las redes sociales condicionan definitivamente, ni por si solas, el resultado.
Cada vez hay más personas que se informan casi exclusivamente en las redes sociales donde circulan libremente toda clase de mentiras que emponzoñan las campañas, sencillamente porque no se conoce “quien” está realmente detrás de la publicación, ni su ideología o interés político, ni la credibilidad de la información que difunde. El gran enjambre de “editores freelance” que difunden infamaciones y comentarios hace extremadamente difícil contrastar los datos para discernir la veracidad o falsedad de las mismas.
Hoy en día es muy fácil de poner en práctica aquello de “una mentira repetida mil veces deja de ser mentira y se convierte en verdad”. Lo hemos comprobado con el reportaje “Las cloacas de interior” cuya difusión a través de You Tube, Facebook ha sido boicoteada. Una prueba más de que no tenemos libre acceso a toda la información que deseemos. 
Está comprobado que la apelación a las emociones y a las creencias personales influye más que los hechos objetivos en el posicionamiento del ciudadano ante una consulta. Cada comunidad o grupo social suele alimentarse de la misma información y “no sale al exterior” a comprobar la veracidad de lo recibido, sino que la mayoría de ellos difunde inmediatamente sin pudor ni comprobación, de si es verdad o no. Dado que nuestro mundo está dividido en multitud de células informativas peligrosamente incomunicadas entre si, con una retroalimentación exclusiva de “afines”, los debates televisados acabarían congregando a muchos más espectadores a la vez que cualquier otro medio y por ello serían una de las pocas ventanas de información abiertas a todos; donde todos podemos escuchar a nuestro candidato preferido con fervor, pero también tenemos la oportunidad de conocer los argumentos, desmentidos y propuestas (si las hay) de los demás. Por desgracia no abundan en las campañas oportunidades para debatir ordenada y respetuosamente, aún cuando son esenciales para que los muros de incomprensión insalvables no acaben por separar a la ciudadanía en grupos irreconciliables con graves riesgos para la convivencia, que es a lo que peligrosamente nos encaminamos. 
Los debates permitirían conocer las diferentes propuestas de cada candidato y las réplicas de los otros a las mismas. Además, se probaría la resistencia de los candidatos en situaciones de tensión. Los candidatos defensores de una u otra postura tendrían la oportunidad de tratar de impactar en la audiencia, principalmente en los indecisos, por la cercanía, la honestidad, la sencillez y el tono didáctico de sus explicaciones, por la imagen y la frescura de sus argumentaciones y por su solvencia. Ello influiría en generar confianza y esta confianza lograda resultaría determinante para persuadir al votante indeciso y hacer recapacitar al contrario.
Están en juego la participación en el referéndum, los votos, el liderazgo, la activación de las campañas, la clarificación de las campañas falseadas, la difusión de los métodos y los medios empleados por cada grupo, la retroalimentación de contenidos, la credibilidad de unos y otros.
Si no se celebran debates públicos y democráticos un buen porcentaje de catalanes seguirán perdidos dentro de un bosque de vegetación espesa y enmarañada, por el que deberán abrirse paso sorteando dificultades y trampas. En estas circunstancias, ¿harán el esfuerzo para sortear los obstáculos y llegar con ánimo hasta el día del referéndum para ejercer su derecho democrático al voto?
Si se celebraran debates con los candidatos y periodistas, con analistas y sus preguntas, con los candidatos o defensores de cada postura a solas y cara a cara —cuantos más formatos mejor—, la visualización de la importancia del referéndum se incrementaría superlativamente a nivel local, nacional e internacional; y la participación y la validez del mismo también.
¿Porqué no pedimos debates públicos cara a cara entre los defensores de cada postura?
¿Porqué no pedimos a los medios de difusión (TV3 parece que lo tendría más fácil) que programen debates imparciales que nos informen de lo que realmente nos interesa a la ciudadanía?
Nosotros saldríamos ganando y ellos también. Los catalanes tenemos derecho a conocer todo lo que se pueda para comparar entre candidatos, entre posturas  y entre propuestas para poder tomar nuestras decisiones. Entre unos y otros, NO nos quiten nuestro “derecho a informarnos, a elegir y a decidir”.

martes, 18 de julio de 2017

¿Tiene futuro una Europa "unida"?

El Gobierno de España propuso refundar el euro y presentó en Bruselas una propuesta sobre el futuro de la eurozona en la que reclamaba un verdadero gobierno económico para Europa: un presupuesto anticrisis, un seguro de desempleo común, eurobonos y completar la unión bancaria con mutualización de riesgos. ¿Se han dado cuenta de que esas propuestas son más próximas a lo que propone Podemos, CSqP y el resto de mareas y confluencias, que lo que legisla el PP dentro del territorio nacional?.
Una prueba más de que las pretendidas ideologías que se asocian a las siglas de los partidos, cada vez sirven menos para preveer como reaccionarán delante de un problema concreto.
Los que quieren chupar del bote mas que llenarlo, se empeñan en hacer este tipo de propuestas, pero la realidad es terca y evidencia que hay varias Europas.
Las muy grandes compañías europeas presionaron y consiguieron que se estableciera un mercado único europeo y que los mediterráneos compráramos WW, Mercedes y BMW’s, pusiéramos un montón de locomotoras Alsthom y Siemens, etc. Para ello nos dieron créditos que no podíamos pagar, al tiempo que el resto de productos aumentaron su coste de forma aberrante de la noche a la mañana. Resultado: grandes beneficios para las grandes empresas europeas del norte y una pérdida de poder adquisitivo bestial para gran parte de la población, principalmente del sur.
Los precios de todos los países convergieron (no los salarios) y cada uno nos tuvimos que apañar. Los bancos y las empresas nos engañaron ofreciéndonos créditos para todo y nosotros nos dejamos engañar porqué, sabiendo que no los podríamos pagar, los aceptamos y pensamos esperanzados que alguien encontraría una solución para el embolado.  La solución que se suele pedir es que “paguen la fiesta los que han hecho dinero con el montaje”: los países del norte. Pero sucede que los que han hecho verdaderamente el dinero (las grandes corporaciones) tienen medios para resistirse al pago, incluso los ingleses, después de haber comido del pastel, huyen como ratas.
Todas las miradas de los cabreados del sur se dirigen hacia los ciudadanos de a pie del norte y estos, que no pueden huir ni escabullirse como las grandes empresas empiezan a ponerse en guardia ante el acoso del sur.
La economía de Holanda no tiene absolutamente nada que ver con la de Italia, ni la de España con la de Luxemburgo. Ya no digamos la de Rumanía con la danesa o la de Portugal con la belga. Las diferencias con abismales: la estructura del PIB y la productividad, sitúan a unos y a otros en galaxias distintas.
En estas circunstancias, si fuesen ciudadanos austríacos, ¿querrían responder de lo que hiciese el Gobierno griego por mucha coordinación que existiese entre los gobiernos de Europa?. Vista la historia reciente, yo me fiaría más bien poco.
El problema es que como estas cosas las deciden entre cuatro y lo que opine yo o alguno de los que lea esto (ni siquiera el Presidente de nuestro gobierno) les importa cada vez menos, lo más seguro es que le peguen una patada al balón hacia delante, dejen pasar el tiempo ( en eso de dejar pudrir las cosas el Presi del Gobierno es un experto) y en algún momento… Reestructurar, consolidar, etc…, los que estén ya verán lo que hacen.

domingo, 16 de julio de 2017

Modelo social escandinavo

Periódicamente aparecen artículos en prensa, ampliamente difundidos en las redes sociales sobre las bondades del modelo social escandinavo en contraposición a las políticas neoliberales causantes de todos los males que se aplican en nuestro país.
Sucede a menudo que las políticas intervencionistas que los gobernantes aplican en nuestro país se confunden con las políticas verdaderamente liberales, que procuran facilitar la creación de riqueza para el mejor bienestar de todos los ciudadanos. Unas políticas que favorecerían la responsabilidad de los ciudadanos, que procurarían asegurar un mínimo de ingresos para todos, por ejemplo a través de una Renta Universal Garantizada para que todos tuvieran las mismas oportunidades (poco que ver con la Renta Garantida Ciudadana que se acaba de aprobar en el Parlament de Catalunya) y que luego fuera cada ciudadano, a través de su iniciativa privada y de su esfuerzo el que se costeara el nivel de vía que desee. De eso ya hablaremos otro día.
Es un hecho que los modelos sociales de los países nórdicos son caros y demandan ingresos tributarios elevados; sus presiones fiscales rebasan el 50% (y hasta el 60%) de sus bases imponibles. Aún así, dicen que sus ciudadanos se vanaglorian del llamado pragmatismo escandinavo, sacrificios a cambio de garantías en la obtención de sus suculentos dividendos, que les lleva a mantener, en estado de transformación perpetua, sus modelos del bienestar. Eso si, a diferencia de lo que sucede en nuestro país, con transparencia y rigor en las cuentas.
A los padres españoles les gustaría que su Gobierno les tratara como a los suecos que gozan de una de las bajas por paternidad más placenteras, prolongadas y gratificantes, económicamente, de todo el planeta. También les gustaría que sus hijos pudieran disfrutar   de un sistema educativo, uno de los de mayor prestigio internacional, como el de los finlandeses. Todos soñamos con que nos sucediera lo que a los noruegos, que han disfrutado del incremento de la riqueza familiar más súbita y espectacular, así como del mayor apoyo social al pago de impuestos. ¿A quien no le gustaría vivir en Dinamarca, que acaba de ser reconocida como mejor lugar para vivir? (Si se valoran parámetros como el acceso a Internet, la confortabilidad de las viviendas, la Sanidad o la libertad de expresión, entre otros).
Que bonito ¿verdad?  ¿No sienten algo o mucho de sana envidia de sus vecinos lejanos (lo digo por aquello de que también son monarquías) de los países nórdicos y escandinavos?
¿Tendrán los nórdicos, tanto los ciudadanos como sus dirigentes, un ADN privilegiado que les permite alcanzar estas altas cotas de bienestar? ¿Cómo lo consiguen?

¿De donde vienen los grandes ingresos público-privados que permiten mantener ese sistema de protección social?
Porqué no se publicita que en los países nórdicos no siempre se ha vivido como en las recientes décadas y que sólo lo lograron años después de convertirse en “estados ricos”, con economías que permiten prácticamente la independencia económica.
Una vez se consigue suficiente riqueza para ser independiente económicamente (o al menos ser poco dependiente), uno puede decidir gastarse el dinero en “caprichos” o en invertir para mantener el mejor estado de bienestar posible; pero no es posible mantener el estado de bienestar sin conseguir antes los medios económicos suficientes. No es ético aspirar a vivir del esfuerzo de los demás: ni robándoles, ni estafándoles, ni intentando obligarles a una solidaridad forzada obligándoles a que repartan lo que con su esfuerzo y legalmente han conseguido. No incluyo en este grupo a los que se han enriquecido ilegalmente, han defraudado al no pagar los impuestos progresivos que les corresponden, etc. A estos, habría que perseguirlos, hacer que devolvieran lo robado, pagaran la multa correspondiente y asegurarse de que sirvieran de ejemplo para que todos supieran que delinquir no es fácil ni sale gratis y así disuadir a otros, de actuar ilegalmente o incívicamente. Por mucho que se popularice, nunca será justo pensar: “¡Mira cuánto gasta el vecino!. Yo quiero que se reparta el dinero para que los dos podamos gastar igual”.
Suiza, otra economía “libre”, usa otro sistema distinto al nórdico. Deja el dinero en manos de los ciudadanos para que mejore el nivel de vida privado y también el comunitario. Tanto el modelo nórdico como el suizo parecen mejores que el español, y cualquier liberal estaría encantado de adoptarlos para sustituir al intervencionismo español. Pero adoptarlos “enteros”, no solo en lo referente al gasto e intentando que el dinero lo ganen otros, y repartirlo después entre todos.
¿Como consiguen los países nórdicos ese mercado de trabajo tan próximo al pleno empleo?
Al tener prácticamente pleno empleo los POCOS que no tienen trabajo, durante el corto periodo en el que buscan otro, pueden disfrutar de un subsidio por desempleo adecuado.
¿Como consiguen unas pensiones de indudable valor patrimonial, tan diferentes de las españolas? 
¿No será por la ayuda determinante del Fondo Soberano Noruego, el más rico del mundo, con casi un billón de dólares, que sólo invierte en empresas con sello ecológico y buenas prácticas en los negocios y que destina la mayor parte de sus beneficios a sufragar el retiro de sus mayores?.
¿De donde ingresa el dinero este gran fondo? ¿Los ingresa con la ayuda del turismo, del ladrillo o de la agricultura?  ¡No! Los ingresa principalmente por la venta del petróleo que lleva extrayendo del mar del Norte en inmensas cantidades desde hace unas pocas décadas y que vende a otros países no tan respetuosos como ellos con el medio ambiente.
Los gobiernos escandinavos han establecido unos planes de estímulo que no han escatimado recursos. Los “salvavidas” han sido tan numerosos como confortables y han merecido la pena. Sus recesiones han sido puntuales, manejan superávits fiscales, sus economías crecen y tienen sus deudas bajo control. Sin dejar de abanderar las clasificaciones sobre innovación, competitividad, equidad de género y riqueza per cápita (exceptuando el dato artificial de los paraísos fiscales) y con una ausencia total de conflictividad laboral en sus calles.
¿Todo es tan bonito como lo cuentan?
¿Porqué no reparamos en que, con objeto de restablecer el actual déficit laboral y posibilitar crecimientos a medio plazo superiores al 2%, se han establecido férreos controles de inmigración, instaurados por los partidos conservadores de la coalición gubernamental, pero también secundados por el partido socio-liberal?
Y si comparamos su clima a lo largo de todo el año, su gastronomía, su variedad de paisajes, la simpatía y ganas de vivir de sus ciudadanos, su tasa de suicidios, sus fiestas, etc. con lo que podemos disfrutar en nuestro país. Eso también es calidad de vida aunque no se cuantifique.
Los modelos nórdicos pueden parecer muy bonitos, pero hay que explicar toda la película, no sólo la parte que le interesa a cada uno.
En España, todos deseamos disfrutar servicios públicos de calidad....pero cuando nos hablan de cuidarlos, de usarlos con prudencia (sin abusar) y por supuesto de pagar mas impuestos, de eso nada,....y así nos va. Es muy difícil salir de la dicotomía:
- Unos aseguran que no pueden pagar su parte de la “fiesta” porque ni siquiera ganan para poder llegar a fin de mes, aunque tienen el mismo derecho que todos a recibir “servicios dignos y de calidad”... Gritan: ¡Que paguen mi parte los que tengan dinero!  Si los políticos que “redistribuyen a su clientela” estafan, miro hacia otra parte, mientras a mi me den parte del pastel. 
- Otros dicen: yo que he trabajado sin descanso y he ahorrado, llevando una vida frugal,  para procurarle un cierto bienestar a mi familia y asegurarme una vejez tranquila; ahora salen otros que, con la excusa de que “hay que vivir la vida”, se han gastado todo lo que ganaron e incluso se endeudaron y ahora quieren apropiarse de mi granero y del que les quiero dejar en herencia a mis hijos. ¡Pues no me da la gana!. Hermanos si, pero no tontos.

Y entre unos y otros, simplificando mucho, se perpetúa la dicotomía tan difícil de resolver.