miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Ídolos o villanos?

En el diccionario de la lengua encontramos estas definiciones para ídolo o villano:
Ídolo: Persona o cosa por la que se siente un amor o admiración excesivos. (modelo, favorito, campeón, admirable, noble, digno, respetable,…)
Villano: Persona que actúa o es capaz de actuar de forma ruin o cruel. (infame, desleal, indigno, abyecto, traidor, sinvergüenza, alevoso, bellaco, vil, despreciable,…)
Una vez aclarados los términos, como considera usted a Juan Roig (presidente y máximo accionista de Mercadona) o a Amancio Ortega (Inditex-Zara...) ¿Idolos o villanos?
Últimamente Mercadona ha sido noticia porqué está preparando el desembarco en Portugal.
El estilo de gestión, muy personal y familiar, de Juan Roig (Valencia, 1949) presidente y máximo accionista de Mercadona, le ha permitido construir un modelo que llama de “calidad total” y controlar la cadena alimentaria. Roig ha convertido la cadena de diez supermercados que heredó de su padre a finales de los años 90, en un gigante de más de 1.600 establecimientos, con 79.000 trabajadores directos (casi 200 ooo trabajadores indirectos) y una cifra de negocio cercana a los 20.000 millones de euros anuales.
Roig valora la cultura del esfuerzo, se concentra en lo que entiende y sabe hacer, y no concibe que se pueda “decidir” sin tener inversión en la empresa, como hacen la mayoría de los “gerentes profesionales” de las grandes empresas del IBEX.
Su “modelo de calidad total” se basa en la satisfacción de cinco componentes: el jefe (así llama al cliente), el trabajador, el proveedor, la sociedad y el capital, y cuya importancia jerarquiza por ese mismo orden. Ganar dinero es lo último del proceso y sin la satisfacción de los cuatro primeros elementos, no se logra.

Con esa hoja de ruta, la empresa ha creado un cuerpo teórico, formado por ideas de diferentes escuelas de gestión, empresas y libros de autoayuda empresarial que los empleados deben conocer y que estudian durante unos cursos que realizan periódicamente. Harvard ha destacado la gestión del talento que ha realizado Mercadona en los últimos años.
Roig a desarrollado una estrategia de trabajo, que denomina “cadena agroalimentaria sostenible” para tratar de controlar todo el proceso de la alimentación: desde el inicio de la producción hasta la llegada a manos del consumidor. Así se mejoran los márgenes, se reducen precios finales y se gana trazabilidad. Sepamos que la cooperativa Bon Área es productor, distribuidor y comercializador, y por tanto hace años que también practica el concepto “cadena agroalimentaria sostenible”.
Hay opiniones para todos los gustos y seguro que nadie hace las cosas a gusto de todos. Es de ilusos pretenderlo y es de personas mesuradas mantener la capacidad de saber distinguir entre el ideal y la realidad. Hay que sopesar el balance final entre las competencias del empresario que permiten creación de riqueza y aportaciones positivas a la sociedad, y lo negativo para la sociedad que se desprende de su actuación o de aprovechar fallas legales del sistema. Hay que tener en cuenta el “sustrato político y empresarial” en el que ese empresario desarrolla su actividad y que tipo de empresas fomenta ese sustrato.
Todos conocemos a jóvenes que sueñan con ser Neymar, y a adultos cuyo ídolo es un futbolista o un cantante famoso. Demasiados jóvenes aspiran a ser funcionarios (en Extremadura casi la cuarta parte de la población activa —en Catalunya casi la décima— son funcionarios o son contratados por la administración pública)
¿Habrá alguien que tenga como ídolo a un científico, un estadista o un empresario?
Si así fuera, tal vez le iría mejor a la deficiente economía española y a todos en general. Por desgracia para todos, aquellas formas ancestrales de la vida catalana —el seny, la mesura y la ironía— parece que están de vacaciones desde hace unos años. Espero que las recuperemos más pronto que tarde, si no queremos que se rompan las pocas vajillas (empresas y empresarios generadores de riqueza) que nos quedan. Vivir sólo del ladrillo y del turismo, cada vez será más difícil. De rebote y aunque el nuestro sea el país más rico del mundo: okupar, repartir y vivir del momio también. 
Mejorar todo lo mejorable, por supuesto. Redactar buenas leyes, desarrollarlas y velar por su cumplimiento es tarea del Estado de derecho y en parte es responsabilidad de los ciudadanos que votamos a los legisladores. 
Envidiar, criticar sin alternativas e intentar matar las pocas gallinas ponedoras que sobreviven en nuestro país es de personas tóxicas.

lunes, 14 de agosto de 2017

El principal peligro son las ideas



Desde la izquierda están en contra de la Regla de Laffer que asegura que bajar impuestos aumenta la actividad, la recaudación y reduce el déficit. Suelen inflar los multiplicadores fiscales para asegurar que los aumentos de gasto público salen gratis, ya que aumentan la actividad, la recaudación y no afectan al déficit. ¡Mentira!. Está comprobado que “No por elevar los tipos de los impuestos, necesariamente se va a recaudar más ni por bajarlos se va recaudar menos”.
En economía, la escuela de Harvard (con Hansen a la cabeza) lideró el concepto de “presupuesto equilibrado”. Su tesis, basándose en la Teoría General de Keynes, es que un aumento de impuestos y de gasto proporcional mantenía el déficit y aumentaba la actividad y el empleo ya que los multiplicadores de gasto son mayores que los de los ingresos, especialmente en una recesión y, en mayor medida, con restricción de crédito, tal y como sucedió en la Gran Recesión.
Desde 2013 no sólo no se ha hecho ajuste fiscal en España, sino que las bajadas de impuestos han aumentado el déficit estructural 1 punto de PIB hasta el 3%. Por lo tanto, Rajoy ha hecho una política fiscal expansiva que nos ha alejado de la senda de sostenibilidad de la deuda. Lamentablemente, desde muchos sectores de la izquierda siguen hablando de austeridad, compensado la falta de rigor de los análisis conservadores.
Si España hubiera seguido el consejo de Blanchard (como hizo el gobierno español en su senda de salida en el otoño de 2009) y hubiera tenido el apoyo del BCE, el déficit estructural sería el mismo pero tal vez nos habríamos ahorrado la recesión de 2012, la destrucción de un millón de empleos y la tasa de paro en España sería significativamente inferior, también la estructural.
Mario Centeno, doctor por Harvard, especializado en mercado de trabajo, como Blanchard, y actualmente ministro de Finanzas de Portugal defendió subidas de salarios mínimos vinculadas a productividad y a su relación con el salario medio de la economía. El gobierno socialista portugués subió el salario mínimo en 2017 un 5% y en España se subió un 8% por imposición del PSOE para evitar la sanción de Bruselas por incumplimiento de déficit. El efecto fue que el empleo creció más que el año pasado y sorprendentemente el efecto sobre el resto de salarios ha sido mínimo en ambos países.
Mario Centeno también es un defensor de la flexibilidad en el mercado de trabajo y contrario a muchas rigideces defendidas, entre otros, por los sindicatos, que lejos de defender al trabajador, acaban generando más problemas de los que ya existen. Algunos piensan que eso es la socialdemocracia y por ello los ultraliberales les acusan de planificadores a la vez que desde la extrema izquierda les tildan de ultraliberales.
Ahora que está de moda “la repulsa al turismo desbocado” se puede ver que la deflación salarial se concentra sorprendentemente en la hostelería, donde la demanda de empleo subió un 8%. Los empresarios del sector recogen beneficios sin repercutirlos minimamente en la mejora de los salarios de sus trabajadores.
La subida super-moderada del salario mínimo (SMI) ha obligado a los empresarios hoteleros a subir los salarios a sus empleados menos remunerados (camareras de piso), con coste cero para el resto de contribuyentes. Ha aumentado los ingresos del estado de manera estructural y nos han acercado un poco más a la senda de sostenibilidad.
¿Porqué no ahondar más por esa senda en el resto de sectores en los que somos competitivos y podemos serlo aún más, mejorando la productividad y el valor añadido?
Si se planifica para que TODOS ganemos, todo irá mejor. Si seguimos pensando sólo en nuestro ombligo, todo irá a peor. Y los que tienen que empezar por dar ejemplo son los políticos, los dirigentes, los empresarios y los demás a seguir y perfeccionar el ejemplo. No hay otra.

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Por qué rechazamos las cosas de las que no sabemos nada?

Quienes no leen, no son inteligentes y ni quieren serlo; y mejor deberían estar callados y no presumir de que son “ignorantes”. Ir por la vida pregonando que no hojean ni siquiera un tebeo es imprudencia temeraria que puede ocasionarles graves consecuencias para su salud mental y física. También perjudicar el bienestar del resto de conciudadanos porqué estas miríadas de “ignorantes perdidos” también votan y eligen gobernantes. Quien lee inteligentemente tiene la oportunidad de volverse mucho más inteligente y más empático. Por ello, es alucinante que no haya mas personas que cultiven algo tan elemental, sencillo, barato y que está al alcance de todos, como es la lectura. 
Hay personas que tenemos por inteligentes y no han leído un libro en su vida. Incluso se vanaglorian de ello, ya que consideran que son inteligentes por no haber leído jamás. También hay sujetos avispados que llegan a ostentar cargos tan importantes para el destino de la sociedad, que proclamaran sin complejos que no suelen leer nada de nada, sólo porque queda muy bien decirlo; sin ser conscientes de que establecen una correlación intrínseca entre no leer y acceder a cargos públicos. Otra cosa es que haya gente que no lea asiduamente, pero utilice medios ajenos a la lectura para ejercitar su inteligencia. Una discusión con los demás que —sobre todo si no piensan como tú— puede azuzar tu ingenio más que diez libros leídos, sobre todo si se lee de carrerilla y sin reflexionar sobre lo que nos ha contado el autor del escrito.

Prestar atención y entender lo que dicen los demás y, sobre todo, interpretarlo bien, es un ejercicio intelectual que ayuda a mantener despierto al cerebro, lo anima a pensar más y mejora el respeto a las diferencias y ayuda a integrarlas en nuestra vida sin ningún sofoco.
Demasiadas veces sucede que sólo con ver el nombre de una página en Facebook, la dirección de una web, el título de un artículo o el nombre del que lo firma, basta para que “saltemos” a otro lugar y no dediquemos ni un minuto a verlo o leerlo. A menudo, un texto demasiado largo, disuade a muchas personas de leerlo, aunque sea sólo las primeras líneas. A muchos usuarios de las redes sociales, su “apretada agenda” sólo les deja tiempo para escribir y leer algunas onomatopeyas, y con el tiempo van perdiendo la capacidad de concentración y la habilidad para deleitarse con textos más largos.
¿Porqué tanta gente rechaza la invitación a leer un texto de más de quince palabras y muchos más a escribir un comentario? La mayoría sólo cotillea y agradece una simple infografía o una foto que pueda responderse con poco más que un monosílabo, o un emoticono. ¿Por qué se resisten a entender que leer y escribir nos vacuna contra la ignorancia?. Tal vez tienen miedo a saber…
No podemos decir que no nos gusta algo antes de probarlo o tener al menos una referencia de una persona experta en el tema y en cuyo criterio confiamos. Los que rechazan leer un texto sin siquiera leer los primeros párrafos, actúan como aquellos niños que se niegan a probar por primera vez la crema de calabacín, porque la ven verde y se les sirve en un plato hondo o en un bol. Si esa misma crema se pudiera chupar del interior de una bolsa plástica de colorines, promocionada en TV, que previamente hubiera salido de una máquina expendedora, seguro que les encantaría. Esta supercomprobado que el poder persuasivo de los medios de comunicación, que condicionan a los niños desde bebés, no tiene límites. 
Cada vez más se puede constatar la evolución del hombre hacia los conocimientos y el aprendizaje que, a lo largo de siglos, le ha hecho ir tomando protagonismo en el mundo, y ha sido el motor de muchos descubrimientos. Producto de la incapacidad y de la ignorancia, demasiadas veces, el hombre ha actuado como motor de destrucción, de violencia, y desidia. Aún con ello, también podemos encontrar grandes hombres que, a lo largo de la historia, han elogiado la ignorancia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se refieren a ella como algo indispensable para el progreso, la satisfacción de deseos, la autorrealización, la felicidad, la educación, el logro del éxito… Estoy de acuerdo con ellos, porque la ignorancia —a todos nos adorna en mayor o menor medida— es un incentivo para aprender algo nuevo cada día. Lo que si es fundamental es tener los ojos de nuestra mente abiertos y poseer el don de maravillarnos y de entusiasmarnos por aprender siempre e intentar así ignorar cada vez menos cosas. 
Para solucionar los conflictos, es fundamental estar abierto a entender, y para ello uno de los principales obstáculos es el miedo a sentirse torpe; por ejemplo, cuando no se pregunta por temor a hacer el ridículo, a ser considerado ignorante especialmente frente a los demás, pero también consigo mismo. Es muy importante resolver ese temor, pues la mente tiene que partir de ese estado de no saber para entender cosas nuevas.
Una vez leí un escrito de un erudito de la cultura y el conocimiento en el que explicaba que sólo el cinco por ciento de la gente “piensa” regularmente, otro diez por ciento de la gente piensa que “ellos si piensan” aunque no sea del todo cierto, y el otro ochenta y cinco por ciento preferirían morir antes que pensar. Si fuera cierto, es más fácil entender que puedan darse algunas de las grandes manipulaciones y engaños que nos asombran periódicamente.
En nuestros lares, los próximos dos meses serán diferentes a los del pasado verano. Nos asolará una inusual avalancha de “informaciones” sobre temas relativos al referéndum de independencia que el Govern de la Generalitat de Catalunya afirma que se celebrará Si o si, y que el Gobierno del Estado asegura que no se celebrará bajo ningún concepto. 
Es sabido que la inspiración que producen algunos “escritos”, suele depender de la ignorancia de las personas que los leen. Por ello es importante tener en cuenta lo que dijo Abraham Maslow : “No es normal saber lo que queremos. Es un logro psicológico poco común y difícil de alcanzar”. Sin embargo, el camino es muy entretenido, porque durante toda la vida estamos condenados a tomar decisiones y cuando dejamos de tomarlas, entramos en el vasto mundo de las “excusas”, en el que nos afanamos a culpar a los demás de todo lo malo que nos pasa. Por experiencia sabemos que este comportamiento no sirve de nada y no consigue más que auto engañarnos. 
Como no nacemos ni “completos” ni enseñados, durante toda la vida nos hará falta aprender cosas que no sabemos y entender cosas que no comprendemos. Decir “no se” es reconocer la ignorancia desde el mejor lugar, sin que implique mostrarse vulnerable, incompleto o ineficiente; y aunque así fuera, es mejor ponerse una vez colorado que permanecer sin color toda la vida. El temor a sentirnos torpes nos aparta de situaciones en las que podríamos disfrutar aprendiendo, incluso en muchas ocasiones nos puede imposibilitar para entender cosas, que son imprescindibles para resolver nuestros problemas.
Por mucho que alguien haya estudiado en la vida y por muchos títulos que haya conseguido, nadie lo sabe todo y nadie debería terminar nunca de aprender. Si hay curiosidad por saber más y voluntad de aprender, siempre encentraremos algo que desconocemos o a alguien que nos puede enseñar algo que no sabemos. Este es un camino que dura toda la vida y cuyo recorrido produce grandes satisfacciones, porque al igual que el bailarín no busca llegar pronto al otro lado de la pista, sino disfrutar con cada paso y figura que realiza, el aprendiz perpetuo disfruta con cada conocimiento que descubre. 
El esfuerzo no debe preocuparnos porqué, si se está despierto y receptivo, aprender de forma natural pronto se convierte en un hábito. La práctica asienta lo aprendido. El fracaso no debe darnos miedo porqué, la mayoría de las veces, simplemente sucede que la opinión que alguien tiene sobre nuestra performance, en un momento determinado de nuestro camino en la vida, no coincide con nuestra percepción. Cuando ese alguien nos critica o desprecia, la mayor parte de las veces se está describiendo a si mismo, no a nosotros. 
Si creemos que una idea funcionará, veremos oportunidades; y si creemos que no lo hará, sólo veremos obstáculos. Por ello debemos procurar que las preocupaciones no nos mantengan inmovilizados e incapaces de ocuparnos de los problemas, y de buscar las mejores soluciones que tengamos a nuestro alcance. 
Lo peor que nos puede pasar es que pensemos que lo sabemos todo de algún tema y dejemos de escuchar al que nos lleve la contraria, en lugar de interesarnos porque nos explique sus razones para pensar como piensa y para actuar como lo hace. Wayne Dyer define la ignorancia voluntaria, a la que nos deja fuera de los espacios de aprendizaje, a aquella que aparece como rechazo a decir “no sé”.
Muchas veces se pierden las oportunidades de reconocer, descubrir, asombrarse y disfrutar de conocimientos, lugares, comidas, roles, y miles de otras posibilidades, por no abrirse a aprender algo distinto de lo habitual. Lo calificamos de anormal, y con toda clase de sinónimos peyorativos, simplemente porque es distinto de lo que siempre se ha hecho en nuestro entorno. El conocimiento propio como defensa contra el mundo, la rigidez de pensamiento, el aferrarse a lo que siempre se hizo así, son trampas que parecen cómodas y sin embargo son jaulas que nos separan de la libertad de pensamiento, de las elecciones libres, de conocer lo novedoso. Siempre se puede aprender mucho más a través de la acción, porqué poniendo en práctica las ideas, reforzamos lo aprendido y además nos ayuda a mejorar nuestro pensamiento.
Es muy fácil —aunque no se si conveniente— ser estables, siempre prudentes y estáticos. El problema es que en nuestro camino por la vida encontramos confusión, incertidumbre, y altibajos emocionales. Sólo queda aceptar estas situaciones, sobre las que no podemos hacer nada. Si no aprendemos a desligarnos del anclaje que nos causan, interferirán en todas las cosas donde si podemos hacer mucho y que son las que realmente nos permiten superar los baches que encontramos en nuestro camino vital.
Reconocer que no sabemos algo produce un estado de apertura mental y genera la curiosidad necesaria para aprender. Por supuesto, esto no implica dejar de ver la realidad, al contrario; una mente sin temor es más capaz de percibir mejor la realidad tal cual es, podrá identificar lo que está mal y actuar con firmeza si es necesario para darle solución. Con firmeza pero sin odio, con inteligencia.
Resolver el temor a no saber y al menosprecio, pienso que nos vuelve más inteligentes, amables y comprensivos, con nosotros mismos y con los demás.
Os dejo una infografía sobre la ignorancia para que podamos meditar… y actuar.
¡Feliz verano!

sábado, 29 de julio de 2017

Felices vacaciones 2017

Muchos nos vamos de vacaciones en Agosto y los políticos también, aunque este año dicen que algunos se quedarán de guardia y otros seguirán haciendo sus cosas. Por si acaso tienen un ratito, les pediría, sobre todo a los contrarios a la independencia de Catalunya me explicaran su respuesta a esta pregunta:
¿Niegan que en caso de veto del Gobierno del Estado español se pueda mantener la LIBRE CIRCULACIÓN de mercancías, personas y capitales entre Catalunya y la UE?
Atendiendo a sus tesis sobre la Independencia de Catalunya y relativo a si una posible “Catalunya independiente podría permanecer dentro de la UE y si resultarían obstaculizados los vínculos económicos entre Catalunya y la UE, pienso que hay tres tipos de economistas (y también otros colectivos profesionales implicados):

Los NEGACIONISTAS:
Piensan que por razones políticas y prácticas no se podría aplicar este arancel a los productos catalanes exportados hacia la UE. Además, ¿qué pasaría con todos lo productos importados por Catalunya y sobre todo con todos los productos que deben atravesar, por tierra y aire desde España hacia la UE y viceversa y que también deberían pagar el arancel correspondiente. 

Los CATASTROFISTAS:
Piensan que automáticamente, Catalunya se quedaría fuera de la UE y se aplicaría un “arancel aduanero común a todas las exportaciones desde la República Catalana” y la competitividad de las empresas catalanas exportadoras sufrirían y ello tendría unas implicaciones económicas relevantes que harían, al menos al principio, inviable el mantenimiento del nuevo estado catalán.

Los PRUDENTES:
Existen mecanismos políticos y legales para conseguir una libre circulación de mercancías, personas y capitales sin la necesidad de pertenecer como miembro de pleno derecho a la UE, como sucede por ejemplo con Noruega o Suiza.

¿Cuáles serían las consecuencias de tener una República catalana frente a quedarse en España? 
Quedarse puede tener consecuencias desastrosas para los catalanes si el Gobierno español sigue sin atender las peticiones económicas sociales y culturales que le han ido formulando los Gobiernos Catalanes en las últimas décadas. Peor aún, aplica correctivos revanchistas — continúa con las políticas de redistribución interterritorial y de inversiones públicas que han acabado por ahogar la economía catalana—, si los catalanes deciden no formar una República Catalana o si logran que no se nos consulte sobre este tema. 
Por otra parte, los beneficios de la separación a corto, medio y largo plazo serán positivos o negativos dependiendo de las instituciones, leyes, regulaciones y políticas que los gobiernos instituyan una vez Catalunya tenga estado propio. 
Faltan informaciones “desapasionadas” procedentes de expertos para aclarar estos temas importantes que si se dejan sólo en manos de “políticos”, “voceros” y sucedáneos, sólo producen miedo y enfado, y nada bueno para el futuro ni de Catalunya ni de España. Aún contando con toda la fuerza de un Estado, ni el Gobierno español es omnipotente para hacer lo que quiera, ni los que defienden una Catalunya independiente son tan inocentes, locos o tontos para no tenerlos en cuenta. 
Lo ideal sería que se abriera un diálogo para permitir que, si así lo deciden los catalanes en un referéndum, la nueva República catalana naciera dentro de la UE, después de un periodo de negociación a tres bandas: Catalunya, España y UE. 
Si el Gobierno español permaneciera anclado en su actitud dominadora y vetara la incorporación de la República catalana a la UE, en interés de todas las partes (incluyendo las multinacionales implicadas), se debería negociar un tratado bilateral, que garantizara la libre circulación de productos, personas y capitales entre Catalunya y la UE, porque ello sería lo menos malo para todos… 

Incluso en el caso de que España se empeñara en expulsar a Catalunya de la Unión Europea, no podría evitar que Catalunya firmara tratados de libre comercio con la UE y, por lo tanto, las empresas catalanas podrían exportar a Europa con la misma libertad, derechos y obligaciones con que lo hacen ahora. 
Aunque ya sabemos que hay personas furiosas y vengativas que piensan “antes partida que doblada” y ante esto… 
Calma, no ceder al miedo por desconocimiento. Informarse bien. Pedir que los “expertos” tengan debates públicos entre ellos y aporten razones y hechos contrastados para que la niebla de la incultura y del desconocimiento no siga provocando miedos infundados ni animadversiones malas para todos, sobre todo para la convivencia leal y fructífera de todos los catalanes y de todos los españoles. Y al final —coherentemente y sin miedo— hagamos oír nuestra voz, a favor o en contra de la cuestión trascendental que se nos plantea.

jueves, 27 de julio de 2017

El tiempo es un tesoro, aprende a gestionarlo

En la niñez todos somos dependientes de los padres y en la vejez somos dependientes de los hijos, o de otras personas, porque no nos bastamos para cuidarnos a nosotros mismos. 

Durante los años de la etapa adulta deberíamos conseguir aprender —una actividad que durará toda la vida— a generar los recursos suficientes para cubrir nuestras necesidades fisiológicas —las propias y de las personas que dependan de nosotros—, la salud, la alimentación, una vivienda confortable, el vestido; y conseguir lo antes posible la seguridad de disponer de los recursos suficientes para conservar el nivel de consumo que deseamos. Cuando tengamos las cosas básicas resueltas, también buscaremos reconocimiento, respeto, éxito… y cuando hayamos conseguido todo lo anterior (y no antes) podremos aspirar a auto realizarnos, desarrollando nuestro potencial para que nos permita ser capaces de buscar soluciones a los problemas que encontremos en nuestro camino espontáneamente y con creatividad y a vivir disfrutando de cada minuto de nuestra vida.
Todo esto suena a teoría, pero si intentan llevarlo a la práctica, cubriendo ordenadamente todas las etapas, probablemente obtendrán, a larga, resultados satisfactorios. Esto implica trazar un plan, trabajar sistemáticamente para llevarlo a la práctica y tener la determinación para saber aplazar muchas recompensas inmediatas para conseguir, pasado un tiempo, una mayor. 
Siempre habrá quien se acerque a ti vendiéndote atajos —antes decíamos “duros a cuatro pesetas”—, pero personalmente no conozco a nadie que haya logrado “su éxito y ser feliz en su vida” siguiendo las recomendaciones que estos encantadores de serpientes venden con sus “atajos”. Piensen en sus entornos familiares y amigos ¿Han conseguido ser autónomos para decidir el destino de sus vidas y vivirlas felizmente? Pregúntenles a sus conocidos y fíjense en lo que han conseguido sin confundirlo con sus posesiones externas ya que tal vez estén endeudados hasta la médula y pendientes de perder lo que nunca fue suyo.
Hace poco oí una charla de un gurú que recomendaba, entre otras cosas: “Haz que los años de tu “etapa adulta” cobren significado, que sean especiales y con un fin”.
¿Qué significa esto para vosotros? 
Piensen y “concreten”, escribiéndolo en un papel, como si de una lista de recordatorios se tratara. Sirve de poco quejarse de que “estoy agobiado por la vida que llevo” y “quiero cambiar para ser más feliz o para disfrutar más”. Hay que ocuparse en conseguirlo.
Haceros preguntas y escribid las respuestas.
¿Cómo disfrutas? ¿Qué necesitas para disfrutar? ¿Qué cosas quieres poseer? ¿Que actividades necesitas realizar? ¿Qué quieres conseguir? ¿Son compatibles unas cosas con otras? ¿Qué necesitas para conseguirlo?
Piensen en personas que han conseguido cosas o disfrutado vivencias que a ustedes les gustaría tener y disfrutar. Pregúntenles como han conseguido esas cosas y como han aprendido a valorar lo que han conseguido. ¿Que actitud han mantenido ante la vida y como han superado los escollos que han encontrado? Recuerden que cada persona es ella (sus genes) y sus circunstancias. No se pueden desear los resultados que han obtenido otros sin entender que ha hecho para llegar a conseguirlos.
Piensen y concreten: ¿Qué acciones y comportamientos deberían tener para vivir una vida feliz? 
Su sueño no se hará realidad por si solo, por mucho que lo deseen y lo “pidan” al que está en el cielo, sino actúan adecuadamente para conseguirlo. No pierdan el tiempo creándose auto-excusas: no tengo tiempo, no tengo dinero, no tengo conexiones adecuadas, no tengo, no puedo, no… Busquen algo que les guste hacer, conviértanse en un maestro en el tema y conviértanlo en un negocio. Si han heredado una fortuna y no piensan en transmitirla a sus herederos, pueden saltarse esta última frase, pero si no, ténganla muy, muy en cuenta. Los negocios pequeños no fracasan por la falta de capital, fracasan por la falta de esfuerzo y de ideas, porque la mayoría de las personas no están dispuestas a trabajar mucho e inteligentemente para desarrollar el negocio que tienen entre manos.
¡Tracen un plan para conseguir su éxito! Especifiquen las acciones necesarias partiendo de su “situación actual” hasta llegar a conseguir su sueño y esfuércense en ello a tiempo completo. Si sólo se sientan a esperar, no conseguirán nunca sentirse felices. Sólo conseguirán más desasosiego y estrés, para ustedes y para los que les rodean.

sábado, 22 de julio de 2017

Las Pensiones de Jubilación peligran

Hace unas semanas el Gobierno nos contó lo evidente: el Fondo de Reserva de las Pensiones está abocado a agotarse. Como medida paliativa, el Ejecutivo ha optado por pagar a crédito la 'extra' de verano de las pensiones. Sin embargo, no ha podido evitar, de nuevo, echar mano de 3.500 millones de euros de la hucha de las pensiones para completar todo el pago. Actualmente sólo quedan 15.000 millones, una cantidad muy lejana a los 60.000 que acumulaba en 2011.
El problema de las pensiones en España No es de gasto, al contrario, es de ingresos. Las pensiones que se están pagando hoy en España NO tienen un importe excesivo. NO es elevado para asegurar una supervivencia digna a los pensionistas, sobre todo en las zonas de España con niveles de precios más altos.
El Gobierno dice que la solución pasa por aumentar los ingresos por cotizaciones sociales. Para ello, harían falta 2,5 millones de empleos más para garantizar las pensiones tal como las conocemos. ¿Seguro?
¿De qué serviría que aumentase la población activa con una tasa de desempleo del 19% y una de subempleo del 15%? ¿De qué serviría si los salarios medios de las personas de menos de 35 años de edad están cayendo?

El PIB de España tiene une estructura sustentada en el bajo y medio valor añadido siendo estacionales ciertas actividades que lo generan; es intensivo en factor trabajo de media y baja cualificación; su productividad es baja porque el nivel de inversión que se necesita es reducida al igual que lo son las mejoras organizativas que se requieren; el número de compañías grandes capaces de generar economías de escala y profundizar en el I+D es muy bajo; y como remate y en línea con lo apuntado, la competitividad se obtiene, fundamentalmente, a base de precarizar el empleo y subremunerarlo.
Un modelo productivo con esas características no puede tener unas bases de cotización elevadas porque los salaros medios son reducidos. Y tampoco puede elevar la presión fiscal para financiar a la Seguridad Social o para absorber pensiones de viudedad y orfandad como se ha dicho, porque los contribuyentes españoles no pueden pagar 17.000 millones más en impuestos cada año. (Algunos si pueden pagar más, pero a la que se sientan agredidos por la Agencia Tributaria sus asesores pondrán en marcha más herramientas de ingeniería fiscal que las leyes permiten).
Para aumentar los ingresos de la Seguridad Social a corto plazo existe una posibilidad: perseguir el fraude fiscal a sangre y fuego y comprometer a los socios europeos a que hagan lo mismo. 
El fraude fiscal en España oscila anualmente entre los 60.000 y los 75.000 millones de euros. Con que el Estado sólo se recuperase la tercera parte de ese fraude desaparecería el déficit de la Seguridad Social. El efecto secundario importante si esto se hiciera es que un montón de actividades económicas desaparecería en España ya que bastantes actividades sobreviven precisamente gracias al fraude fiscal porque de forma legal serían inviables.
Incrementar los ingresos fiscales vía la persecución del fraude serviría para financiar las pensiones, pero no resolvería el problema de la falta de ingresos de la Seguridad Social, porque no resolvería el problema de fondo: el bajo nivel de los salarios en España debido al reducido valor añadido que esos asalariados generan en un modelo que desarrolla actividades de bajo valor, sucediendo todo ello en una situación en la que existe un excedente de factor trabajo al ser la demanda de trabajo inferior a la oferta de trabajo, de ahí el desempleo y el subempleo existente.
Desde el 2011 las pagas extras de los pensionistas, se han ido pagando utilizando el fondo de reserva, fondo de reserva que se fue generando durante los años del ‘España va bien’: cuando en España se construían anualmente más viviendas que en Alemania, Francia e Italia juntas. Es muy difícil que esa época vuelva a corto plazo.
Por otra parte, el modelo productivo español ni puede cambiar de hoy para mañana ni puede cambiar en toda España en su conjunto porque estructuralmente Extremadura nunca ha sido y es muy difícil que alguna vez sea como Catalunya. Es decir, el valor añadido generado puede aumentar en algunas zonas, pero tampoco enormemente más que el nivel actual porque en esas zonas ya es elevado.
O el Estado deja de gastar en “ciertas cosas” que dan votos al Gobierno (¿Comisiones a algunos políticos?) y beneficios a algunas grandes empresas que viven de los “favores mutuos”, pero no son prioritarias para dedicar esos fondos al pago de pensiones, o se persigue con saña el fraude para aumentar la recaudación, o una combinación de ambas. Pero eso no resuelve el problema de fondo: la insuficiencia de ingresos de la Seguridad Social.
Evidentemente hay otra opción para la que, pienso, ya nos están preparando: los actuales niveles de las pensiones en España no son sostenibles por lo que van a descender, es decir, las pensiones van a ser recortadas. Tal vez no mañana, pero si pasado mañana: es totalmente insostenible que la Seguridad Social tenga que financiarse con préstamos del Estado; por cierto: ¿de qué forma los va a devolver?.
No sé de qué forma se hará, si recortando de entrada las pagas extras, si recortando primero las pensiones más elevadas y bajando en la escala a medida que los ingresos vayan decayendo, si repartiendo linealmente los recortes, … Ignoro el como, pero a no ser que el fraude fiscal disminuya y los ingresos fiscales aumenten –es la vía más rápida– y a no ser que eso sucede ya por arte de magia…, pienso que los importes actuales de las pensiones tienen los meses contados.
Además, el futuro juega en contra de los pensionistas españoles. Hasta hace muy poco los pensionistas eran mimados por los políticos, independientemente de su color, porque su voto les era necesario; pero eso ya no es así: hoy no importa en absoluto quien gobierne y lo que haya prometido en su programa electoral: en el fondo siempre ha sido así, pero hoy lo es mucho más: los Gobiernos, todos, hacen lo que se les dicta desde el poder económico europeo. Grecia es un ejemplo: desde que comenzaron con los rescates las pensiones se han recortado en diez ocasiones. Y para empeorar las cosas están todas las declaraciones que los políticos, independientemente de su color, han realizado en estos años pasados proclamando la fantástica salud de las pensiones españolas. La inmensa mayoría de la ciudadanía se las creyó porque deseaba creer que era verdad que su pensión estaba garantizada. 
He oído en ocasiones al Profesor Niño Becerra recomendar que quien no disponga de un patrimonio suficiente y pueda continuar trabajando, que lo haga si desea evitar una significativa pérdida en su poder adquisitivo; porque, el límite inferior de las pensiones pienso que será … la Renta Básica, que al final se impondrá por absoluta necesidad.
El modelo productivo español es el que es y en Catalunya cada vez es más importante el sector servicios de bajo valor añadido. Si teniendo esto en cuenta se popularizan las ideas de la CUP, puede que tengamos muchas viviendas para okupar pero nada más porqué no tendremos con que pagar los servicios ni las pensiones.

Lecturas suplementarias

Ideas de la CUP: Hay que nacionalizar los hoteles, albergues y pensiones a la vez que castigamos a los cruceristas para que vengan menos y no inunden las calles...  Por cierto, los hoteles los llenaremos con top mantas y turistas de poco poder adquisitivo, que también tienen derecho a disfrutar de nuestra ciudad. ¡Guerra al capital!

viernes, 21 de julio de 2017

Queremos debates

Los días van pasando y “Procès” catalán avanza a pesar de que el Gobierno central no para de afirmar que no llegará a ninguna parte. El Gobierno central que lo ha ninguneado durante los últimos años ya se toma el tema muy en serio aunque influye en los medios con mayor difusión a nivel nacional para que en los noticiarios se dediquen a informar casi exclusivamente de temas periféricos (¿se comprarán urnas?, ¿Las requisarán?, ¿se permitirán abrir los colegios electorales?, ¿saldrán los ciudadanos a la calle protestando?, etc.). En ninguno de ellos se tratan temas fundamentales —los que interesan realmente a los ciudadanos— y menos en profundidad. Sólo espectáculo y peleas de gallos. Lo que de verdad importa para hacer las cosas bien y para que cada uno pueda decidir con cordura cuando llegue el día en que le permitan expresar su opinión, no se toca ni de lejos. El Gobierno del estado amenaza con su gran poder para impedir que se celebre un debate en profundidad. El inmenso ruido mediático producido por los medios influidos por el Gobierno del estado (la inmensa mayoría) eclipsa cualquier información intentar aclarar las cosas. 

¿Cuantos debates públicos ha habido para que tanto los partidarios del Si a la independencia de Catalunya, como los del No —partidarios de otra modalidad de determinación política para Catalunya pero no independiente de España—, como de los de “No ir a votar” —partidarios de que todo siga igual y no se aborde el “problema”, que hoy ya prácticamente todos admiten que existe entre Catalunya y España—, contrasten sus opiniones, aporten razones que apoyen su postura, ofrezcan alternativas para resolver el problema que arrastramos desde hace años, décadas o siglos según se mire?
Podríamos pensar que con la explosión de las redes sociales —incluyendo la posibilidad de manipularlas— los debates televisivos ya no son tan determinantes como antes. O que la prensa ya no es tan fundamental para la creación de opinión que favorezca la victoria de uno u otro candidato u opción. Aún así, los debates electorales televisados, difundidos por radio, por las redes digitales, y comentados en prensa posteriormente, constituyen el espectáculo central de cualquier campaña que se precie y son esenciales para la mejora democrática en todos los comicios o consultas de cualquier tipo.
Clarificar la confusión existente es realmente difícil, sobre todo por el ruido de los que ardorosamente defienden la supremacía de un medio, convencional o emergente sobre el resto. Por más que abunde la literatura de exclusión, todos los medios son importantes y ninguno resulta determinante por si solo. Ni la prensa lo decide todo, ni la televisión es lo único que vale, ni las redes sociales condicionan definitivamente, ni por si solas, el resultado.
Cada vez hay más personas que se informan casi exclusivamente en las redes sociales donde circulan libremente toda clase de mentiras que emponzoñan las campañas, sencillamente porque no se conoce “quien” está realmente detrás de la publicación, ni su ideología o interés político, ni la credibilidad de la información que difunde. El gran enjambre de “editores freelance” que difunden infamaciones y comentarios hace extremadamente difícil contrastar los datos para discernir la veracidad o falsedad de las mismas.
Hoy en día es muy fácil de poner en práctica aquello de “una mentira repetida mil veces deja de ser mentira y se convierte en verdad”. Lo hemos comprobado con el reportaje “Las cloacas de interior” cuya difusión a través de You Tube, Facebook ha sido boicoteada. Una prueba más de que no tenemos libre acceso a toda la información que deseemos. 
Está comprobado que la apelación a las emociones y a las creencias personales influye más que los hechos objetivos en el posicionamiento del ciudadano ante una consulta. Cada comunidad o grupo social suele alimentarse de la misma información y “no sale al exterior” a comprobar la veracidad de lo recibido, sino que la mayoría de ellos difunde inmediatamente sin pudor ni comprobación, de si es verdad o no. Dado que nuestro mundo está dividido en multitud de células informativas peligrosamente incomunicadas entre si, con una retroalimentación exclusiva de “afines”, los debates televisados acabarían congregando a muchos más espectadores a la vez que cualquier otro medio y por ello serían una de las pocas ventanas de información abiertas a todos; donde todos podemos escuchar a nuestro candidato preferido con fervor, pero también tenemos la oportunidad de conocer los argumentos, desmentidos y propuestas (si las hay) de los demás. Por desgracia no abundan en las campañas oportunidades para debatir ordenada y respetuosamente, aún cuando son esenciales para que los muros de incomprensión insalvables no acaben por separar a la ciudadanía en grupos irreconciliables con graves riesgos para la convivencia, que es a lo que peligrosamente nos encaminamos. 
Los debates permitirían conocer las diferentes propuestas de cada candidato y las réplicas de los otros a las mismas. Además, se probaría la resistencia de los candidatos en situaciones de tensión. Los candidatos defensores de una u otra postura tendrían la oportunidad de tratar de impactar en la audiencia, principalmente en los indecisos, por la cercanía, la honestidad, la sencillez y el tono didáctico de sus explicaciones, por la imagen y la frescura de sus argumentaciones y por su solvencia. Ello influiría en generar confianza y esta confianza lograda resultaría determinante para persuadir al votante indeciso y hacer recapacitar al contrario.
Están en juego la participación en el referéndum, los votos, el liderazgo, la activación de las campañas, la clarificación de las campañas falseadas, la difusión de los métodos y los medios empleados por cada grupo, la retroalimentación de contenidos, la credibilidad de unos y otros.
Si no se celebran debates públicos y democráticos un buen porcentaje de catalanes seguirán perdidos dentro de un bosque de vegetación espesa y enmarañada, por el que deberán abrirse paso sorteando dificultades y trampas. En estas circunstancias, ¿harán el esfuerzo para sortear los obstáculos y llegar con ánimo hasta el día del referéndum para ejercer su derecho democrático al voto?
Si se celebraran debates con los candidatos y periodistas, con analistas y sus preguntas, con los candidatos o defensores de cada postura a solas y cara a cara —cuantos más formatos mejor—, la visualización de la importancia del referéndum se incrementaría superlativamente a nivel local, nacional e internacional; y la participación y la validez del mismo también.
¿Porqué no pedimos debates públicos cara a cara entre los defensores de cada postura?
¿Porqué no pedimos a los medios de difusión (TV3 parece que lo tendría más fácil) que programen debates imparciales que nos informen de lo que realmente nos interesa a la ciudadanía?
Nosotros saldríamos ganando y ellos también. Los catalanes tenemos derecho a conocer todo lo que se pueda para comparar entre candidatos, entre posturas  y entre propuestas para poder tomar nuestras decisiones. Entre unos y otros, NO nos quiten nuestro “derecho a informarnos, a elegir y a decidir”.

martes, 18 de julio de 2017

¿Tiene futuro una Europa "unida"?

El Gobierno de España propuso refundar el euro y presentó en Bruselas una propuesta sobre el futuro de la eurozona en la que reclamaba un verdadero gobierno económico para Europa: un presupuesto anticrisis, un seguro de desempleo común, eurobonos y completar la unión bancaria con mutualización de riesgos. ¿Se han dado cuenta de que esas propuestas son más próximas a lo que propone Podemos, CSqP y el resto de mareas y confluencias, que lo que legisla el PP dentro del territorio nacional?.
Una prueba más de que las pretendidas ideologías que se asocian a las siglas de los partidos, cada vez sirven menos para preveer como reaccionarán delante de un problema concreto.
Los que quieren chupar del bote mas que llenarlo, se empeñan en hacer este tipo de propuestas, pero la realidad es terca y evidencia que hay varias Europas.
Las muy grandes compañías europeas presionaron y consiguieron que se estableciera un mercado único europeo y que los mediterráneos compráramos WW, Mercedes y BMW’s, pusiéramos un montón de locomotoras Alsthom y Siemens, etc. Para ello nos dieron créditos que no podíamos pagar, al tiempo que el resto de productos aumentaron su coste de forma aberrante de la noche a la mañana. Resultado: grandes beneficios para las grandes empresas europeas del norte y una pérdida de poder adquisitivo bestial para gran parte de la población, principalmente del sur.
Los precios de todos los países convergieron (no los salarios) y cada uno nos tuvimos que apañar. Los bancos y las empresas nos engañaron ofreciéndonos créditos para todo y nosotros nos dejamos engañar porqué, sabiendo que no los podríamos pagar, los aceptamos y pensamos esperanzados que alguien encontraría una solución para el embolado.  La solución que se suele pedir es que “paguen la fiesta los que han hecho dinero con el montaje”: los países del norte. Pero sucede que los que han hecho verdaderamente el dinero (las grandes corporaciones) tienen medios para resistirse al pago, incluso los ingleses, después de haber comido del pastel, huyen como ratas.
Todas las miradas de los cabreados del sur se dirigen hacia los ciudadanos de a pie del norte y estos, que no pueden huir ni escabullirse como las grandes empresas empiezan a ponerse en guardia ante el acoso del sur.
La economía de Holanda no tiene absolutamente nada que ver con la de Italia, ni la de España con la de Luxemburgo. Ya no digamos la de Rumanía con la danesa o la de Portugal con la belga. Las diferencias con abismales: la estructura del PIB y la productividad, sitúan a unos y a otros en galaxias distintas.
En estas circunstancias, si fuesen ciudadanos austríacos, ¿querrían responder de lo que hiciese el Gobierno griego por mucha coordinación que existiese entre los gobiernos de Europa?. Vista la historia reciente, yo me fiaría más bien poco.
El problema es que como estas cosas las deciden entre cuatro y lo que opine yo o alguno de los que lea esto (ni siquiera el Presidente de nuestro gobierno) les importa cada vez menos, lo más seguro es que le peguen una patada al balón hacia delante, dejen pasar el tiempo ( en eso de dejar pudrir las cosas el Presi del Gobierno es un experto) y en algún momento… Reestructurar, consolidar, etc…, los que estén ya verán lo que hacen.