martes, 17 de octubre de 2017

La bandera de España

Los auditorios de música clásica en Israel se abstuvieron durante muchos años de programar música de Wagner, porque el movimiento nazi la exhibió como estandarte de supremacía de la raza aria. La música no tenía ninguna culpa de ello, porque fue compuesta por Wagner que vivió entre 1813 y 1883. Sin embargo, aún hoy en día, cuando nombramos a Wagner, no podemos evitar pensar en el Nacismo (1). Es lo que pasa cuando algún “grupo político” pretende apropiarse de una insignia para que sirva de faro de su ideología.

Algo similar pasa en España con las banderas: Bandera española (1981), con y sin escudo y corona, bandera republicana, bandera franquista (preconstitucional), bandera catalana (senyera), bandera vasca, bandera gallega, banderas de las CCAA, bandera independentista, bandera….
El artículo 3 de la Ley 39/1981, de 28 de octubre, establece: “La bandera de España deberá ondear en el exterior y ocupar el lugar preferente en el interior de todos los edificios y establecimientos de la Administración central, institucional, autonómica, provincial o insular y municipal del Estado”. La sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007 aclara: “La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento”.
La actual bandera de España se basa en el mismo diseño que fue adoptado como pabellón nacional de España en 1785 y en el que, exceptuando el diseño adoptado entre 1931 y 1939 en la Segunda República, sólo ha ido variando el modelo del escudo. Lo que ha variado es la utilización que de ella han hecho los diferentes grupos políticos e instituciones. Esta apropiación indebida del “símbolo”, que debería representar a todos los españoles, por parte de algunos grupos políticos —principalmente de la derecha— hace que muchos españoles no la sientan como tal. Es fácil comprobar que pocos españoles se sienten identificados por la bandera española y la cuelgan en sus casas exhibiéndola con orgullo del mismo modo que lo hacen tantos estadounidenses con su “the Stars and Stripes, Old Glory o the Star-Spangled Banner”.
Es fácil comprobar como las usan los manifestantes, en señal beligerante, cuando asisten a manifestaciones “en contra de algo, que los partidos que se han apropiado de ella, han señalado que se debe combatir”. ¡A por ellos! gritan, como si fueran a reconquistar algo perdido.
Mientras no se deje de confundir y azuzar a las masas en contra del adversario político, no se conseguirá resolver los problemas entre españoles. ¿Qué sentido tiene seguir algo que nos imponen por la fuerza?.
El nacionalismo de cualquier nación es, junto con la religión, la mayor mentira jamás contada. La manipulación y la tergiversación de unos determinados hechos son utilizados para dar sentido de comunidad a un conjunto de personas. La historia es muy larga y compleja y ninguno de nosotros estuvo allí para contarla. Los que la narran en sus libros suelen hacerlo guiados por el rencor de la derrota y la pérdida o desde el orgullo del vencedor de la contienda que quiere mantener a toda costa lo que consiguió por la fuerza de las armas. Ambas versiones son completamente subjetivas e interpretables, salvo unos pocos hechos concretos de cuyas causas y condicionantes poco se puede esclarecer y menos verificar.
Toda una sarta de insensateces, estereotipos y cualidades (siempre buenas, desde la visión sesgada del que la cuenta) son otorgados a un grupo de personas de forma totalmente arbitraria y lo que es peor, los seguidores de la causa aceptan el relato con patético orgullo. La historia de un pueblo se cuenta de manera que en ella tienen cabida héroes, hazañas y lecciones que dejan a un lado los horrores de una más que probable guerra y numerosos pactos de conveniencia. Las manifestaciones culturales y festivas de una comunidad son siempre dignas de ser incluidas en la categoría de Patrimonio de la Humanidad, a poder ser antes que las de otras comunidades. Y con la lengua se hace lo mismo que con los cuñados, se la ensalza en público para desprestigiarla después a cada vez que se abre la boca o se escriben dos renglones. ¡Estoy orgulloso de ser de “ XXXX”! exclaman algunos: ¿Porqué tanto empeño en ensalzar y hasta glorificar “lo nuestro” si todos hemos nacido, donde lo hemos hecho por la más pura casualidad? Otra cosa es que cuando lo digamos sea para expresar satisfacción por lo que hemos conseguido, personalmente y como grupo social, en el lugar donde hemos decidido desarrollar nuestra existencia. Y precisamente esa última interpretación es la que muchos de los que exhiben las banderas no toleran, anteponiendo su lugar de nacimiento sobre el lugar en el que han decidido y han encontrado la oportunidad de desarrollarse vitalmente.
¿No será que las banderas y su orgullo patrio, junto con la religión, fueron inventadas por algunos para enfrentarnos unos a otros en beneficio de unos pocos?. 
Por mucho que queramos distinguirnos para argumentar superioridad sobre los demás, en lo más básico, todos somos iguales. En todas las comunidades hay personas altas y bajas, listas y tontas, valientes y cobardes, perezosas y trabajadoras, ahorradoras y derrochadoras, emprendedoras y feudalistas,… Los “dominadores” y los que quieren vivir a costa de los demás son los que se inventan los chistes malos, para que nos riamos los unos de los otros y nos enfrentemos entre nosotros. Así, mientras nosotros discutimos, ellos siguen llevándose el fruto de nuestro esfuerzo al tiempo que restringen cada vez más nuestros derechos. Los de todos.
Los parlamentos están para dialogar, negociar, consensuar y legislar democráticamente. No para callar bocas e imponer criterios partidistas. Mientras nuestros políticos no consigan entender esto y practicarlo, seguiremos teniendo problemas en España. El respeto y el cariño entre las personas y entre los pueblos se gana con comprensión, educación y pedagogía. No se conquista ni se mantiene por la fuerza. 
Señores políticos: ¡Aplíquense en su tarea!.
Ciudadanos: ¡Libérense del rancio nacionalismo español, del catalán y de todos los ismos e intenten una visión crítica de los problemas!. Exijan explicaciones, debates serios (no de esos que nos sirven por televisión y nos indigestan las cenas, donde se gritan unos a otros y no dejan que nadie aporte argumentos contrastados). Exijan que expongan argumentos con datos. Exijan transparencia. 
Pregúntenles ¿como es posible que, si Cataluña tiene un PIB por cápita superior a la media del Estado español, los trenes de cercanías (competencia única del estado) dan pena y en el resto de España hay alta velocidad hasta en poblaciones de 4000 habitantes? Por qué España está llena de autovías desiertas y en Cataluña cada año mueren un puñado de personas en la NII? Por qué la diferencia en asignación de becas? Por qué… Mire, nos podríamos pasar horas poniendo ejemplos. Exijan que el Gobierno Español publique los datos de Recaudación fiscal y de inversiones en cada Comunidad Autónoma todos los años, con transparencia total y consenso en la metodología. Saben que esta transparencia no existe. ¿Por qué no se han manifestado nunca multitudinariamente con sus banderas y la han exigido? Si lo hubieran hecho, seguramente que la mayoría de los independentistas se hubieran manifestado junto con ustedes con la bandera española y la senyera. ¡Piensen en ello y en su actitud!
Exíjanles a sus políticos autonómicos que arreglen los problemas. Que no les engañen diciéndoles que los “otros “ se han vuelto locos y exíjanles llegar a acuerdos y que no paren de trabajar hasta que lo consigan. Ese es su trabajo y para esto les pagamos.
Cuando alguien les hable mal del otro o les diga que el otro tiene la culpa, respóndanles: ¡por aquí no sigan! Exíjanles que se sienten a “dialogar de todo”. Y al que no acepte el diálogo, ¡no le sigan votando!, porque no trabaja para usted, trabaja para satisfacer sus propios intereses que no son los de los ciudadanos.
Seguro que la mayoría que sacan a pasear la bandera de España no son fachas, pero se les puede confundir, porque sólo la sacan cuando PP y Ciudadanos montan una manifestación para oprimir, exhibir y difundir su filosofía de imponer su criterio dominador. Se les puede confundir porque nunca sacan a pasear la bandera de España (que debería representar a todos los españoles) en otro tipo de eventos por ejemplo para mostrar su desacuerdo con ciertas políticas de recortes o para reclamar la mejora de los servicios sociales, de la sanidad o de la educación. Sacaron las banderas de España para manifestarse contra la legalización del divorcio, del aborto, de la ley LGTBI y las han vuelto a sacar en masa para protestar porque más del 70% de catalanes quieren que se les deje votar en un Referéndum nunca la han sacado tan masivamente para reclamar que se persiga a los corruptos y que se les obligue a devolver el dinero robado o usado en infraestructuras que no sirven más que para cobrar comisiones, engordando los beneficios a empresas que dependen del BOE y robando a los españoles. Nunca sacan la bandera de España para pedir trabajo, y respeto a la dignidad de las personas. Puede que se les tome por fachas porque no sacan la Bandera de España para tantas y tantas cosas que realmente afectan a la ciudadanía en toda España y como símbolo de fraternidad entre todos los pueblos y naciones que componen España. Sólo piden respeto por su bandera y su himno en los eventos deportivos y en las manifestaciones contra Catalunya. Parece que lo único que les motiva y une es su deseo de confrontación con el fin de humillar, aplicando la fuerza explícita y a través de ciertos tribunales de independencia dudosa, al que piensa diferente de ustedes.
¿Por qué no vemos manifestaciones multitudinarias en la que participen los que no quieren separarse de España, pero si quieren un mejor trato fiscal e institucional para Catalunya?. ¿Porqué no vemos en Catalunya enarbolar las banderas española y catalana juntas para pedir igualdad de trato real para todos los españoles?. ¿Porqué no se establece una cuota máxima de solidaridad del 4% sobre el PIB como tienen los landers alemanes en lugar de más de un 8% como tiene Catalunya?
Se les seca la boca de tanto repetir que nunca habíamos estado tan bien como ahora, pero la realidad es que no se han hecho cambios importantes en España. Casi todos los problemas importantes singuen sin resolver igual que antes de la crisis: el euro, la UE, casi no hay bancos que hayan quebrado y conservan los sueldos millonarios de sus altos directivos, siguen las puertas giratorias, el paro no disminuye realmente, cierran pequeñas empresas, siguen los ERE’s, aunque aumenta el número de funcionarios y de subvencionados para mantener cautivo el voto, la Unión Europea rescató a España, aunque fuera de un modo encubierto rescatando a las cajas, comprando bonos del Estado, refinanciando la Deuda y dando liquidez a los bancos artificialmente. Eso no es garantía de buen funcionamiento para nadie sensato. Siguen sin buscar y menos encontrar soluciones para que volvamos al crecimiento real. Ante este panorama ¿Porqué siguen confrontando en lugar de intentar seducir? ¿Porqué usan banderas españolas para decirles a los independentistas que están locos, que quiebran España y que no les dejarán que lo hagan?. ¡A por ellos! gritan enarbolando banderas españolas, porque según el Diputado Sr. Albiol del PPC, "los catalanes de bien, que somos los que también nos sentimos españoles os pedimos mucha fuerza". Otros agitan otras cosas más duras.  VIDEO de Albiol en Calella  
¿Dónde están aquellos españoles que quieren concordia, igualdad y transparencia? ¿Porqué no piden al Gobierno de España que deje de negarse y publique anualmente los datos de recaudación y de reparto de los impuestos, para que los economistas puedan calcular las balanzas fiscales y todos podamos conocer la verdad verdadera? ¿No les interesa conocer la verdad? Si la conocieran, los que opinan descalificando a los “otros”, sin mostrar los datos, dejarían de tener influencia sobre las personas que solo reciben las arengas de sus respectivos “influencers”.
Se dice que la familia de César Cort Lantero se libró (por haber prescribid el delito) de una querella de la Agencia Tributaria que les acusaba de haber defraudado 112 millones de euros en los ejercicios 2009 y 2010.
Demasiados políticos sólo usan las banderas (todas) para cubrirse sus actos en contra de la ciudadanía. Cuanta mayor es la vergüenza a cubrir, más metros de tela tiene la bandera que usan. Algunos utilizan la bandera como utilizan el Gobierno: no para el bien de todos los españoles y para unirlos. Los confrontan y separan usando diferentes varas de medir y actuando más en clave partidista y electoral (cuanto peor, mejor para sus intereses de seguir dominando el país) que gobernando equitativamente para todos los españoles. Sólo imponen y buscan la “rendición y sumisión” como si se enfrentaran a una banda terrorista criminal (o algo más, porque hasta con ETA negociaron en varias ocasiones). Con este comportamiento no se llega a nada bueno.
Algunos que enarbolan las banderas de España lo hacen para explicitar que son contrarios al nacionalismo catalán, sin pensar que tal vez confunden nacionalismo con patriotismo: un patriotismo basado en el acuerdo voluntario de convivencia entre personas que comparten un conjunto universalizable de valores acerca de la importancia de proteger la libertad individual. Un patriotismo que no sea rehén de narrativas nacionalistas (catalanas, pero tampoco españolas) y que, por consiguiente, acepte la mutabilidad de los marcos de convivencia. Un patriotismo que puede tener cabida dentro de nuestro ordenamiento constitucional aunque se deba reformar para limar las líneas rojas que crean conflictos y enfrentamientos innecesarios entre la población. El avance hacia una mayor libertad sólo se producirá con el retroceso de todo nacionalismo sea catalán, español o de cualquier otro tipo.
Dejen de usar los símbolos sacrosantos, porque a la mayoría no nos han educado en el apego a las banderas y a los himnos. En cambio si nos fijamos en nuestro estilo de vida y en el de nuestros vecinos cuando viajamos a otros lugares. Si que nos fijamos en que a partir de un determinado lugar dejamos de pagar peajes. Nos fijamos en que no tenemos una conexión rápida a nuestro aeropuerto y otros si y desde hace décadas. Nos fijamos en si pagamos el mismo impuesto de Sucesiones o no y nos fijamos en que si cuando hacemos una simulación con el programa del IRPF sale diferente si sólo cambiamos el lugar de residencia. Nos fijamos en…
Hay muchos motivos para manifestarse en España y les pediría a los que quieran sacar la bandera a pasear o colgarla en el balcón, que por favor no se queden sólo en ese acto simbólico, vayan más allá y manifiéstense para que:
· El estado español recupere la división de poderes real.
· El Gobierno español deje de practicar la guerra sucia como se demostró en “las cloacas del Estado”.
· El TC vuelva a ser sólo Tribunal Constitucional, y no un organismo político-judicial al servicio del Gobierno.
· El Rey sea constitucionalmente neutral y medie para garantizar la convivencia y animar el patriotismo leal en lugar de favorecer determinados partidismos o nacionalismos excluyentes.
· El Rey y el Gobierno español eliminen la brutal represión de su policía en lugar de alabarla o buscarle justificación.
· El Gobierno cumpla la Constitución, los acuerdos con las CCAA y respete la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados internacionales que establecen el derecho de autodeterminación de los pueblos.
Si son demócratas de verdad y quieren la unión de todos los españoles, para que vivan libres y en paz, en lugar de tratarlos como enemigos, vencerlos por la fuerza de la represión y humillarlos, no alienten la confrontación blandiendo sus símbolos. No hagan ustedes lo mismo que, según algunos de ustedes, hacen mal los independentistas, …
¡Dialoguen entre ustedes y también con los que no piensan como ustedes!. ¡Busquen soluciones aceptables para todos y pacten para encontrarlas!


ANEXOS

(1)
La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro. Su agresiva personalidad y sus opiniones, con frecuencia demasiado directas, sobre la música, la política y la sociedad lo convirtieron en un personaje polémico, etiqueta que todavía mantiene. El impacto de sus ideas se puede encontrar en muchas de las artes del siglo.
En 1933, el año en que Hitler subió al poder, se cumplía el 50º aniversario de la muerte del compositor Richard Wagner y hubo una conmemoración en el festival de Bayreuth bajo el nombre “Wagner y la nueva Alemania”. La conexión entre el compositor de ópera del siglo XIX y el dictador del siglo XX existió desde los inicios del Partido Nazi y se fortaleció y desarrolló durante todos los años del dominio de Hitler. Es probable que no haya ningún otro músico tan ligado al nazismo como Wagner y ninguna otra música tan contaminada con asociaciones ideológicas del Tercer Reich.  En 1850, Wagner escribió su conocido ensayo Das Judentum in der Musik (“El judaísmo en la música”), en la cual negaba que los judíos fueran capaces de verdadera creatividad. Según Wagner, el artista judío sólo puede “hablar imitando a otros y hacer arte imitando a otros; no puede hablar, escribir o crear arte por su cuenta”.
Durante sus últimos años, creció tanto su popularidad de Wagner como su compromiso público con el antisemitismo. A pesar de su odio por el judaísmo, Wagner mantuvo amistades cercanas con muchos judíos y no parecía apoyar ninguna teoría racial claramente desarrollada.
Casi cincuenta años después de la muerte de Wagner el 13/2/1883, el 30 de enero de 1933, Hitler fue nombrado Canciller de Alemania. Unos días después, la Sociedad Nórdico-Alemana Richard Wagner del Arte y la Cultura Germánicos publicó un comunicado a través del cual inauguraba las celebraciones de Bayreuth. Señaló que Wagner ‘les había dado a los alemanes un arte nacional independiente al haber creado Bayreuth’ y declaró que:
Así como Richard Wagner creó “El anillo del nibelungo” por fe en el espíritu alemán, la misión del pueblo alemán… es reflexionar sobre sí mismo y terminar su organización teniendo en cuenta el espíritu germánico nacional de Richard Wagner. De esta manera, todos los ideales de la Sociedad Nórdico-Alemana Richard Wagner tendrán un impacto político real en el estado, en la nación y en el mundo que nos rodea.
Con el apoyo de los grupos de presión industriales y los militares alemanes, la Sociedad Wagner promovió la música de su ídolo como símbolo de una solución a la amenaza del bolchevismo y del judaísmo y también como la representación más pura de la gloria de la raza germánica. Muchos miembros de la Sociedad también estaban involucrados en la Kampfbund für deutsche Kultur (Organización de Combate por la Cultura Alemana).
El éxito de la Sociedad al promover la música de Wagner se debió tanto a sus esfuerzos propagandísticos como a las predilecciones personales de Hitler, quien sentía una conexión muy profunda con Wagner. Ya en 1924 afirmó que veía que el futuro de Alemania se manifestaba en la música del compositor.
El Festival Bayreuth se usó como una oportunidad para difundir la propaganda nazi. La música de Wagner ocupaba un lugar destacado en los eventos del Partido Nazi, donde se incluían también fragmentos de Rienzi y Die Meistersinger von Nurnberg (“Los maestros cantores de Nuremberg”).
Es difícil determinar la naturaleza exacta de la relación entre Wagner y el nazismo. Hitler pocas veces mencionaba a Wagner en sus escritos y rara vez en público. Cuando hacía referencia a Wagner, no era en relación con el antisemitismo sino como líder alemán y visionario. Más aún, la música e ideología de Wagner no se habían adoptado a nivel general; sólo donde concordaba con las preocupaciones del nazismo: las obras como Tristán e Isolda y Parsifal, por ejemplo, fueron ignoradas. Aunque las óperas de Wagner reflejan una cosmovisión nacionalista que hace eco de la visión del nazismo, no se pueden describir como ‘música nazi’.
Según las memorias de Hitler, fue su visión adolescente de Rienzi lo que le hizo comprender por primera vez su destino: fortalecer y unir al Reich alemán. Para cuando cumplió 50 años, pidió los originales de varias óperas de Wagner y, en contra de la voluntad de la familia del compositor, se los llevó con él a su búnker. Esta herencia pesa sobre la música y para muchos nunca podrá liberarse de la mancha que le dejó la adoración de Hitler. A Wagner todavía se lo considera controvertido hoy en día y prácticamente no se lo escucha en Israel.

(2) Diferentes escenarios surrealistas

Primer escenario: 
La parafernalia del 9 octubre. ¿En serio es normal reverenciar la figura de un tío cuyas supuestas grandiosas hazañas fueron la desgracia de mucha gente? Sí, hablo de Jaume I, quien nos entregó la senyera después de una guerra motivada por las lecciones de un hombre del espacio que se decía eran mejores que otras de otro hombre del espacio. Suena así de mal porque la cosa está así de mal. ¿O acaso alguien encontraría normal que de repente entraran a tu casa sin justificación alguna a despojarte de todo lo que es tuyo, incluso de tu propia vida?

Segundo escenario: 
El día de la hispanidad. Entonces, se celebra (cabra incluida, aquí no hay miseria) el genocidio del pueblo indígena de América del Sur. ¿Desde cuando está bien homenajear tal masacre? O planteemos la situación desde otra perspectiva que tal vez ayude a entender la brutalidad del acto: ¿qué pasaría si todos los años se conmemorara el genocidio nazi? ¿Acaso no se dispararían los termómetros de la ofensa si en las calles hubiera fiesta por el asesinato de millones de personas? ¿Por qué eso se entiende con los judíos y no con los aztecas, por poner un caso?

Tercer escenario:
La proliferación de esteladas. El creciente antagonismo y animadversión entre ser catalán y ser español. Y digo creciente porque ese fenómeno ha aumentado en los últimos meses de forma evidente. A algunos les sorprende que el sentimiento nacionalista haya aumentado en los últimos años y que la justificación para ello se retrotraiga a épocas pasadas. Todo debido a la desinformación a la que les ha sometido la propaganda del Gobierno que primero ignoró el movimiento en Catalunya y luego ninguneó y descalificó a todos los que siguieran el movimiento, no transmitiendo o trasladando informaciones sesgadas cuando no falsas en la globalidad del territorio español. Todos sabemos que si uno no está informado de un problema, par el no existe tal problema.

viernes, 13 de octubre de 2017

No solo es testosterona…

Algunos catalanes no entienden el comportamiento intransigente del PP respecto a la cuestión catalana. Los principales medios de comunicación españoles hablan sólo de legitimidad social, de legitimidad política, de orden político y social, de legitimidades, de Estado de derecho, de democracia y de falta de ella, crean miedo y más que informar opinan sesgadamente, pero nadie habla de cuestiones económicas; a no ser para vaticinar que una de las regiones más productivas y ricas de España, por estar sometida a las veleidades de unos locos va a sumirse en la más absoluta pobreza. Todo el mundo piensa que los intereses económicos mueven el mundo pero nadie habla de las posibles causas de fondo para que cada actor se comporta como lo hace en esta película.
Cuando llegó el PP al Gobierno de España, la deuda repartida a escote entre cada español salía a unos 5500€ por ciudadano. Ahora la deuda pública ha aumentado y toca a unos 24500€ por cabeza, algo que evidentemente, el Reino de España no es capaz de pagar ni en sus mejores sueños. 
Nuestros políticos nos dicen que la economía va muy bien, creciendo como un cañón, pero la realidad es que la Deuda sigue aumentando. A esa deuda pública habría que añadir la deuda privada: más del doble que la pública. Los prestamistas saben que España nunca va a poder devolver el más del billón de euros que debe; pero como el Gobierno de España, por el momento, está dedicando la tercera partida presupuestaria, tras recortar Sanidad, Educación y Servicios sociales, a pagar religiosamente los intereses de su deuda —este año vamos a pagar unos 35000 millones de Euros— le siguen prestando.
Los prestamistas europeos y mundiales piensan que el Gobierno de España antes de dejar de pagarles la deuda, laminará la Sanidad, bajará las pensiones, eliminará Servicios sociales, eliminará becas en las escuelas, etc. Mientras los acreedores piensen así, y el Gobierno de España les siga dando pruebas de ello, prestar a España seguirá siendo un buen negocio y relativamente seguro. Por eso el Tesoro sigue colocando deuda pública.
El problema es que nadie explica que este proceder del Gobierno del PP —el que ha vaciado completamente la hucha de las pensiones— tiene un límite físico: la deuda no puede crecer indefinidamente ya que, como no se puede pagar, en cuanto se detecte la más mínima duda de que el Gobierno de España tiene problemas en el pago de los intereses, desencadenaría un pánico y la pérdida total de la confianza en el sistema. Eso es lo que le sucedió a Grecia y por eso se la rescató.
Un aspecto más para entender porqué es tan importante que ninguna región que aporte netamente al Tesoro deje de hacerlo. 
Si pensamos en esto tal vez podamos comprender mejor como “algunos” (sobre todo “Europa”) hacen lo que hacen y eso no coincide con lo que algunos pensaban que harían (respetar la ley y también hace que se respeten los derechos humanos y se establezca un diálogo tutelado con intermediadores para asegurar que se llegue a un entendimiento bueno para todos. 
A buen entendedor, poca palabra basta.

jueves, 12 de octubre de 2017

Pensando en positivo

Tal vez es más un deseo o una esperanza mía, pero parece que algo se mueve en el panorama político español. La pena es que en Catalunya llevamos cinco años de movilizaciones multitudinarias intentando que algo cambiara en España. El nacionalismo españolista nunca a apreciado al catalanismo político porque este siempre ha defendido una idea alternativa de España, un país en el que “siendo todos muy diferentes” nos pudiéramos sentir cómodos. 
España es un país inacabado porque nunca se ha encontrado (algunos no han querido ni quieren encontrar) la fórmula para que podamos vivir en la diferencia, ya sea cultural, lingüística o histórica. A diferencia de los políticos, la mayoría de ciudadanos catalanes lo hemos hecho, porque todos somos únicos y diferentes y no podemos ni queremos comportarnos como choros consumiendo la "soma" que nos suministre el poder de turno a su conveniencia.   Quedan pocos catalanes de cinco generaciones sin que su sangre se haya mezclado con otros españoles procedentes de otras regiones, y salvo excepciones todos convivíamos con cierta armonía.
El catalanismo político siempre ha actuado como la palanca que ha hecho cambiar la estructura política de España a lo largo del último siglo. Ojalá que los políticos abran rápidamente la vía para una reforma de la Constitución, que intente resolver el descontento tan extendido en la sociedad catalana y también en amplios sectores de la población de otras comunidades.
La aproximación al llamado problema catalán no puede venir sólo a golpe de leyes y mucho menos por la fuerza represiva de las armas. Rajoy no es el conde duque de Olivares, que dejó dicho que el “primer negocio y el mayor es allanar Catalunya”, pero no se puede olvidar el trato que ha dado a la lengua catalana, a la cultura, a las inversiones en infraestructuras en Catalunya, o con las "mesas petitorias" y con los boicots a productos catalanes que su partido ha alentado por toda España.
Restablecer la confianza mutua entre los catalanes es un elemento primordial. Desde la pluralidad y desde el respeto. Así como también reconstruir los puentes maltrechos, emocionales y afectivos, entre catalanes y españoles. La convivencia no se impone por decreto ni por la fuerza, sino con mucha pedagogía exenta de visiones partidistas sesgadas, actos de comprensión y generosidad mutuos, “valorando la singularidad” en lugar de intentar aplastarla o eliminarla. 
La inmensa mayoría de los catalanes no queremos romper nada, siempre hemos aportado a España y siempre hemos querido “vivir de otra manera” dentro del Estado español. El trato que creemos injusto y no igualitario, recibido desde las élites extractivas que nos han gobernado, es lo que ha causado una profunda desafección con el Gobierno de España en muchos catalanes. Mientras no se entienda esta realidad tan arraigada en ciertas estructuras de poder que extiende su propaganda perniciosa para ponernos en contra los unos y los otros, para su beneficio extractivo, de poco servirán la coerción o las proclamas eufóricas sobre la unidad de España.
Si los problemas no se resuelven justamente, con el consenso de todos y sin querer humillar ni imponer un criterio único a los demás, se cerrarán en falso y el problema persistirá por generaciones, porque la confianza no se restablecerá. Y sin confianza, nada es posible.
El que tiene la mayor fuerza coercitiva debería cuidarse mucho de no aplicarla –aunque sea poco a poco y sin que parezca que la aplica–, porqué lo único que hará es dominar si, al tiempo que enmascara los problemas sin resolverlos ni eliminarlos.
¿Es eso lo que queremos que hagan con todos nosotros? 
Dialoguen y trabajen juntos lealmente para resolver los problemas de los ciudadanos, que para eso les elegimos y para eso les pagamos. Recuerden que son nuestros servidores, no nuestros amos.

martes, 10 de octubre de 2017

¿Porqué no se quiere entender? Los sentimientos siguen nublando la razón

Quedan pocas horas para dar un paso que puede representar un antes y un después. 
Tal vez los sentimientos sigan nublando la razón y se cruce un punto de no retorno. Tal vez haya suerte y se imponga el “seny”.
Las informaciones en los medios siguen espoleando los sentimientos del personal, ya suficientemente desbocados. Demasiadas personas dicen que no entienden de política y a continuación te sueltan una arenga política que el partido con el que simpatizan les ha inoculado directamente en su cerebro. No son conscientes si hieren la sensibilidad de su interlocutor, ni siquiera han pensado en ello. Inundan los móviles con WhatsApp que retransmiten compulsivamente a todo el que tienen en su directorio sin percatarse si le molestan o le agradan. Algunos se regodean de lo que los medios les han vendido como mal ajeno o como derrota del contrario. Pocos buscan conocer algo más profundamente el porque de cada información-propaganda. ¿Qué piensan los que actúan? Por ejemplo, en el tema del traslado de “Sedes sociales de Empresas” (no de sus oficinas ni fábricas que siguen en Catalunya) desde Barcelona a otras ciudades del Estado español… ¿Quién sabe el porqué? Los responsables que han decidido el traslado son los que deberían explicar exactamente porque lo han hecho y que consecuencias tiene y tendrá para Catalunya y para España. No he oído que lo hagan. En los medios solo se difunden interpretaciones de partes interesadas en propagar visiones sesgadas del tema a sus seguidores, que las retransmiten compulsivamente.
Parece que las autoridades de Madrid han provocado un clima para atemorizar a los inversores y estos, que tienen miedo de lo que pueda pasar, presionan a las grandes empresas para que trasladen las sedes y eviten la incertidumbre. El orden en el que han sucedido las cosas es difícil de discernir y por tanto nadie debería usarla para reforzar sus tesis a favor o en contra de la Independencia. En último término, la supervivencia de empresas depende de que sus clientes sigan siéndolo y les permitan mantener la cifra de negocio y sus márgenes de beneficios. Aunque muchos, atemorizados por la prensa han corrido a las oficinas bancarias a retirar unos cuantos miles de euros, las consecuencias del traslado de sedes para los impositores de los bancos son nulas.
Seguro que la situación en Catalunya tendrá efecto en la cotización de las acciones en la Bolsa del mercado de valores. Cuando hay incertidumbre, aumenta la volatilidad y se mantiene hasta que aparezca la certidumbre, en cualquiera de los sentidos. Eso es lo que les importa a los inversores: la cotización de sus acciones, que nada tiene que ver con el valor de la empresa. Recuerden que sólo los necios confunden "valor" y "precio de cotización".
En España y Catalunya, hace muchos años que una misma realidad es vista desde extremos diametralmente opuesta por el Gobierno español y por el Govern català. El profesor Antoni Castells (Conseller de economía durante el gobierno tripartito en la Generalitat) explica: “donde los de un bando ven un elefante, los del otro bando afirman que no hay tal elefante sino sólo una foca" y yo añado: y uno de ellos (el Gobierno español) no admite a ningún mediador experto en focas y elefantes que de su opinión y recete los correctores ópticos adecuados a los dos bandos; aunque luego cada uno decida tomarse la receta o seguir viendo distorsionada la realidad,  dando satisfacción a su criterio particular y a sus votantes.
Portavoces del Gobierno de España han afirmado que los catalanes que votan SI a la Independencia se han vuelto locos o cosas peores. En todo caso, estos millones de desafectos catalanes están en desacuerdo con la valoración sobre la realidad que hace el Gobierno español y piensan que, como este no acepta ningún mediador que intente ayudar a aproximar las percepciones del problema, la única solución es conseguir un Estat Independent en forma de República Catalana. El problema es: “¿Cómo piensan llegar a conseguirlo? y ¿Que coste tendrá el tránsito y cuanto durará?
Si el Govern Català consiguiera negociar con el Gobierno español de forma civilizada y democrática, ayudado por instituciones democráticas europeas, podría ser totalmente factible la independencia. Pero la terca realidad se encarga de demostrar, una y otra vez, que el Gobierno español no está por la labor de negociar nada, ni siquiera de que se consulte a los catalanes. 
La situación podría visualizarse como la de un matrimonio que decide divorciarse civilizadamente y consiguiera hacerlo con unas pérdidas mínimas y además quedaran amigos para colaborar en el futuro. Es una situación como la que nos presentan en muchas películas americanas. 
Una versión del tema más cercana a nosotros es la siguiente: "Uno de los cónyuges que quieren divorciarse, no está por la labor de negociar nada y quiere mantener cautivo al otro cónyuge a toda costa o dejarle sin nada si finalmente consigue el divorcio. Además hace lo posible para poner a los hijos en contra del cónyuge que desea dejar la relación". En este caso, la pareja suele perder prácticamente todo el patrimonio familiar en pleitos y disputas, sin contar con el daño psicológico que causará a hijos, familiares y a ellos mismos.
El Govern Català no tiene suficiente fuerza interna (no hay una mayoría abrumadora de catalanes que quieran la independencia a toda costa) ni externa (ningún gobierno-estado relevante apoya al Govern Català ni presiona con el éxito suficiente para hacer que el Gobierno español se siente a negociar con el Govern Català) para declarar y hacer efectiva la independencia. Guste o no guste, esta es la realidad y por tanto,  el President Puigdemont debería pensárselo muy bien antes de suicidarse épicamente.
Por la fuerza no hay solución para nadie, ni buena ni mala; ¡no hay solución!.

lunes, 9 de octubre de 2017

ANTES DE TOMAR LA DECISIÓN…¡REFLEXIONEN!

¡Quien tiene la fuerza, tiene la responsabilidad de administrarla proporcionalmente!
Hay que contener las emociones para proteger las libertades que tanto ha costado conseguir y poner todo el empeño en resolver los problemas.
Puede que sea muy placentero “hacer lo que te pide el cuerpo”, y hacerlo porque creas firmemente que tienes toda la razón, pero no siempre es recomendable. Y menos cuando lo que quiere tu adversario es que le des motivos para hacer todo lo que quiere, y puede hacer. Actuar así sería comportarse de forma muy torpe.
Puede que sea decepcionante para muchos, pero lo más inteligente es actuar para dificultar  al máximo que el Gobierno pueda aplicar “todas las medidas” que está deseando aplicar.
Puede que la EU haya decepcionado en la defensa de los Derechos Humanos y la democracia. Puede también que el PSOE y el PSC hayan decepcionado a algunos, pero tienen la llave para permitir un “posible cambio a mejor” en España para todos. Es un gran error confundir a los ciudadanos con las directrices que les dan los dirigentes de los partidos. Empeoran la situación las declaraciones de algunos “dinosaurios” que ya no tienen poder real dentro de los mismos y hacen declaraciones incendiarias, contrarias a lo que conviene a la mayoría: paz, progreso y mejora de las instituciones que los garanticen durante muchos años.
La resolución de los conflictos no tiene porque decantarse automáticamente a favor del que tiene razón; sino que suele hacerlo a favor del que tiene el poder de aplicar la fuerza de represión. Sería bueno recordar que por muy mal que estemos, siempre podemos estar peor y que a veces hay que pactar con el Diablo y votar con la pinza en la nariz, para conseguir, a medio o largo plazo, objetivos mejores y más duraderos. Sobre todo si el adversario político tiene suficiente poder y está dispuesto a usarlo para infligir mano dura a muchas personas. Los héroes sólo salen en los libros de historia que redactan los ganadores de los conflictos, pero son las familias de todos los ciudadanos los que sufren las consecuencias de sus actos. Los hiperventilados deberían recordar que lo de “¡Cuanto peor mejor!” no ha funcionado nunca.
Algunos intelectuales que lucían la etiqueta de progresistas parece que han bendecido la represión de la GC y PN en el 1-O o han hecho mutis por el foro. Ni se inmutan cuando algunos españoles están tratando a los catalanes como extranjeros, o como esclavos que quieren escaparse de la plantación y gritan ¡A por ellos…! para que los garantes de la ley los capturen, castiguen y vuelvan a encadenar.
No será bueno para nadie que alguien intente derrotar la legalidad y menos que quiera terminar con la paz social. Tampoco traerá nada bueno que alguien albergue la tentación de querer humillar públicamente a la sociedad catalana, porque hay por lo menos dos millones de catalanes que se atrevieron a desafiar los golpes de la GC y la PN; y esperemos que algún grupo descontrolado no decida ir más allá dependiendo de cómo actúe el Gobierno, si decide dar carnaza a esos que desean una humillación de los independentistas.
Quien piense que facilitar el traslado de empresas desde Catalunya hacia Madrid puede favorecer a la economía española en contra de la catalana no entiende la realidad económica española. Haría bien en enfriar su boca y aprender más sobre el tema.
Parece que estamos saliendo de una crisis que nos ha afectado a todos (a unos más que a otros). En estos momentos, alegrarse o delectarse del mal que pueda infligirse a los catalanes es una insensatez, porque perjudicando a la región que genera más del 20% del PIB de español, se está disparando a su pie, por no decir algo más arriba.
Los seguidores incondicionales del independentismo deben saber que ganar la batalla de la propaganda no equivale a ganar la guerra. Durante los próximos años será prácticamente imposible que el Gobierno central consiga revertir esa situación y lo más probable es que el relato independentista siga saliendo victorioso tanto dentro como fuera de Catalunya y de España. Ya ha impuesto su lenguaje al resto de España y, así, los medios de comunicación nacionales contraponen "el Gobierno de España al Govern de la Generalitat" (como si Cataluña ya no formara parte de España) e incorporan a su lenguaje el "derecho a decidir", la "desconexión"; el "Procès"; etc.
En el relato económico anti-independentista suele afirmarse que Cataluña fuera de España no sería viable. ¡Eso es pura retórica!. Numerosos estudios de expertos a nivel internacional afirman que sería totalmente viable y además, con el tiempo y las heridas cicatrizadas, volvería a la Unión Europea. Pero nadie habla del “paso del Ecuador” hasta llegar a esta tierra prometida, después de haber encajado durante al menos un decenio unos costes muy elevados que le vendrían por una triple vía:
1) La fuga de capitales y de empresas que trasladarían su sede social a otros lugares de España o del resto de Europa para poder así acceder sin trabas al mercado europeo de 510 millones de consumidores;
2) La carencia de una moneda propia en el mejor de los casos (o el nacimiento de una moneda catalana en el peor) y,
3) Un fuerte aumento del desempleo y una gran bajada de los salarios (para compensar la pérdida o dificultad del acceso directo a sus mercados principales (España y UE).
¿Cuántos ciudadanos catalanes, aunque estén totalmente desafectos del comportamiento de los Gobiernos de España y de algunos partidos españoles, están decididos a sacrificar los próximos 10 o 15 años de prosperidad cíclica que se avecinan?

El general de la tropa, antes de clavar las espuelas en el caballo y decir ¡Adelante mis tropas!, haría muy bien en mirar atrás, aunque sea de reojo y cerciorarse de cuantos y quienes les siguen; y de que fuerzas tiene a su disposición para asegurar la efectividad de la declaración que quiere realizar.

viernes, 6 de octubre de 2017

El círculo vicioso

Cicerón reconocía la imposibilidad de llegar al conocimiento absoluto y pensaba que si alguien deseaba actuar, debía hacerlo entendiendo que los principios que guiaran su acción, serían siempre problemáticos. Actualmente estamos viviendo en Catalunya una buena prueba de ello. 
Decía también Cicerón que “Nada es tan hermoso que conocer la verdad y nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”. Ya hace un tiempo que, para los ciudadanos de a pie, es extremadamente difícil conocer la “verdad” sobre lo que está aconteciendo a nuestro alrededor. También es dificilísimo mantener la racionalidad para poder analizar críticamente los “hechos”. Unos hechos que difícilmente pueden valorarse en toda su amplitud, si pretendemos hacerlo solo con nuestras propias experiencias sesgadas por nuestros particulares prejuicios y juicios de valor.
La convocatoria del Referéndum de Independencia de Cataluña ha desembocado en una situación absurda y deprimente. En un bando, un Govern Català, elegido desde una mayoría de representantes de formaciones independentistas que gobiernan en coalición (Junts pel Si) y dominan las votaciones en el Parlament con sus 72 diputados (Junts pel Si y CUP) que representan algo menos del 50% de los votos en las últimas elecciones. En el otro, el Gobierno de España, que gobiernan con una mayoría simple (134 escaños 38,28% obtenidos a partir del 33,03% de los votos) y consiguen llevar a cabo sus políticas con acuerdos puntuales en el Congreso de los Diputados. Es fácilmente constatable que el apoyo al independentismo en Catalunya ha crecido hasta máximos históricos sin que el Gobierno de España haya hecho nada efectivo por evitarlo. No me refiero, como algunos “dinosaurios” han hecho, a haber aplicado antes el Art. 155 y a haber enviado antes el ejército a Catalunya para “reconquistar” a los catalanes díscolos, sino a que hubiera dialogado lealmente para buscar y encontrar un encaje consensuado en España para las naciones catalana y vasca. 
No basta con que el Presidente del Gobierno Español repita cansinamente que está abierto al diálogo, mientras compañeros suyos de grupo parlamentario y de partido azuzan a las masas españolas para inocularles un sentimiento anticatalán. Lo deseable sería que se comportase como un estadista y que como máxima autoridad ejecutiva en España hubiera llamado al President de la Generalitat para que asistiera a una reunión para hablar del “Problema Catalán”. Me siento engañado o al menos percibo un intento de manipulación por su parte que cuando el President Puigdemont le dice quiero hablar de todo el Presidente Rajoy le responda: “primero decline de su actitud, incumpla el mandato democrático que le dieron sus votantes y cuando lo haya hecho, podremos en un futuro hablar”. Si el Govern de la Generalitat no debe poner si ne qua non al diálogo, tampoco debería poner condiciones previas el Gobierno de España para empezar a hablar. ¡Hablen! Y hablando, hablando ya irán saliendo los temas y ya irán consensuando después las “propuestas que cada uno haga”. Tal vez hubiera sido bueno explorar allá por el 2011 una especie de “federalismo asimétrico” en que cada gobierno nacional fuera responsable total de la gestión, que garantizara la aplicación de los estatutos en cada nación (o nacionalidad que es lo mismo) haciendo innecesarias las negociaciones/acusaciones/peleas continuas con el Estado central e impidiese el incumplimiento de los acuerdos, como ha venido sucediendo en las últimas décadas. En lugar de esto, con las pilas Duracell bien cargadas, el Presidente y sus ministros se han dedicado primero a despreciar la creciente desafección de cientos de miles de catalanes, demostradas en multitudinarias manifestaciones y se ha negado continuamente a pactar cualquier tipo de solución negociada. Ni siquiera ha permitido que se pudiera celebrar una consulta y menos un Referéndum acordado, para que los ciudadanos catalanes pudieran escuchar los planteamientos de los diferentes grupos parlamentarios sobre las opciones políticas que defendían, ni a grupos de expertos que expusieran los pros y contras de permanecer en España y los pros y contras de plantearse una eventual separación. Nada de esto permitió obcecadamente el Gobierno de España y dejó que la desafección que informó el President Montilla siguiera creciendo en Catalunya. 
Hasta el momento lo que ha pasado es que como el Govern Catalá no ha cumplido con la “condición previa que le ha impuesto el Gobierno de España, no han empezado ni siquiera a hablar y la situación se ha podrido cada día más.
Después de más de cinco años de inmovilismo, en los que el Gobierno español empezó negando el problema, después se burló de los catalanes que pedían decidir sobre su futuro político y les tildó prácticamente de locos, el “asunto” finalizó con una declaración de guerra legal, intervención encubierta de las finanzas de la Generalitat y uso no proporcional de la Guardia Civil contra las personas y enseres para intentar reprimir un “Referéndum”. Un Referéndum que se pareció más a una reafirmación de la voluntad mayoritaria de hacerlo, que a un “Referéndum con todas las garantías y como siempre se han hecho los referéndums en España”.
A pesar de toda la maquinaria del Estado que el Gobierno de España puso en funcionamiento y de haber hecho todo lo que estaba en su mano (así avisaron que lo harían) muchos cientos de miles de catalanes introdujeron papeletas en urnas. Otros muchos que en condiciones normales hubieran votado, se quedaron en casa: por miedo unos y por estar en contra de participar en un Referéndum sin garantías otros. El referéndum no pudo encajar, ni encajó en las reglas democráticas vigentes porque no se pudo celebrar el debate previo extenso y riguroso que requería un asunto tan importante durante la campaña electoral. Porque no pudo disponerse de un censo controlable informáticamente para impedir la duplicidad de voto. Porqué no se pudo garantizar la posibilidad de acceder a los colegios electorales libremente y con seguridad. Muchos votantes quedaron atemorizados por las cargas policiales desproporcionadas que vieron en la televisión: vieron que la Guardia Civil que rompía puertas, saltaba muros, retiraba urnas con votos dentro, retiraban papeletas, pegaban con sus porras de forma nada proporcional, etc. Además no había interventores de partidos políticos que defendían el NO o estaban en contra de que se votara, que fiscalizaran el correcto desarrollo del voto y del recuento del mismo, no había presidentes de mesa ni vocales de todas las filiaciones políticas (la mayoría eran voluntarios de organizaciones que defendían el SI), hubo un cambio de las reglas de votación durante la jornada como si se jugara a “ser más astuto” que los demás, etc. No se pudo realizar un Referéndum con las mínimas cualidades democráticas. Todo esto sucedió no por negligencia del Govern de la Generalitat que organizó el Referéndum, sino porqué el Gobierno Español utilizó todos los medios del Estado, que tiene a su disposición, para que ningún catalán que quisiera hacerlo depositara su voto en una urna el día 1-O en Catalunya: Mandó miles de efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional, incautaron papeletas, propaganda electoral, prohibieron que se realizaran debates televisados y que se publicara cualquier tipo de publicidad, intervino las finanzas de la Generalitat, el Centro de Telecomunicaciones, los fiscales actuaron y el Tribunal Constitucional paralizó cautelarmente todo lo que oliera a Referéndum, etc.
¿Sólo por eso ers Presidente? ¡Que pena!
El Govern de la Generalitat no representa a una mayoría cualificada de catalanes y el Gobierno del España tampoco representa a una mayoría cualificada de españoles (mucho menos que el Govern de la Generalitat). Legalmente las cosas están claras, pero no lo están políticamente. Cada uno personalmente deberá valorar lo que le parecen los hechos presentados en su intimidad…
Deberá responderse a si mismo ¿Cómo se explica que los que tienen el “poder”, aunque no el derecho democrático para impedir que otros decidan su futuro, usen la fuerza para impedirles que se expresen democráticamente y se vean obligados a hacerlo en condiciones tan precarias, que condicionan las garantías necesarias de la “consulta”?
Estos días, desde la opción independentista catalana, se propaga el pensamiento de que no hay otra forma de defender las tesis independentistas, sin enfrentamiento con un Estado cuyo Gobierno se niega a debatir el tema y ni siquiera acepta ninguna mediación externa para “empezar un diálogo sin condiciones previas por ninguna de las partes” y resolver el clima de enfrentamiento entre gobiernos elegidos democráticamente. Por ello trasladan el enfrentamiento a los catalanes y a los españoles. En Cataluña se moviliza a la población para que salga a las calles y proteste contra la intolerancia y el trato que reciben del Gobierno de España. El Gobierno de España y los que permiten que gobierne en minoría y con diversos grados de implicación, animan a colgar banderas nacionales en los balcones y a realizar concentraciones por la unidad del territorio. El peligro ya no asoma, se exhiben los “símbolos” convertidos en armas arrojadizas en lugar de usarlos como elementos de cohesión. Se difunden las tesis que los abanderados de cada extremo quieren hacer mayoritarias: si no gritas “Viva España” no eres un buen español, si no quieres que se celebre el referéndum no eres un verdadero demócrata, si no vas a votar y votas SI, no eres un buen catalán y no quieres a tu tierra. ¡Todo falso!.
Los que utilizan su poder de representación para fomentar el enfrentamiento de unos ciudadanos contra otros dentro y fuera de Catalunya en lugar de buscar soluciones, no son demócratas ni protegen el Estado de derecho, ni la ley ni el orden. Son unos irresponsables. Y estos grandes irresponsables son los que han podrido o han dejado que se pudra la situación hasta llevarnos a un punto de alta tensión y difícil convivencia.
A los que piden un debate profundo y sereno sobre la reforma de la Constitución, para pueda admitirse legalmente el “Estatut que votaron los catalanes” y se aprobó en el parlamento español, nadie les escucha.
¿Por qué no se escucha a los que no creen en un referéndum mal ejecutado y desean que se presione sin tregua a los representantes políticos y a sus partidos para que exijan al Gobierno que “dialogue para explorar un entendimiento de las demandas de una mayoría de catalanes”? 
No hace falta pensar mucho para entender que si llegamos a un punto en que le legitima a cualquier grupo de ciudadanos, por grande que sea, para desafiar por la fuerza las sentencias de los tribunales e impedir su aplicación, ninguna ley ni ninguna resolución judicial estaría libre de duda, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos que quisieran imponerle su voluntad. También hay que asegurarse que todo el mundo sea escuchado en sus reivindicaciones y que funcionan eficazmente los mecanismos para poder realmente cambiar las leyes para que ningún grupo esté preso por una legislación inamovible. Para conseguirlo se precisan demócratas de “hecho”, no sólo de palabra. Demócratas son los que creen en el consenso y lo buscan incansablemente. Son demócratas los que son capaces de ceder en su postura en favor del bien común y de la estabilidad social. En cambio, bajo ningún concepto podrán llamarse demócratas los que utilizan su poder de representación para fomentar el enfrentamiento en lugar de buscar soluciones. Los que así actúan son unos estúpidos irresponsables o unos demonios maléficos.
Elegimos a nuestros gobernantes para que hagan frente a los problemas de convivencia y justicia y no para que nos generen nuevos problemas e injusticias… Las leyes han de ser herramientas al servicio de la justicia, nunca han de ser vistas ni utilizadas como armas para imponerse solo por el hecho de ser leyes.
En todo proceso que busque el entendimiento y no la sumisión incondicional, debería rechazarse la violencia verbal y más la física. El diálogo leal y sincero es el único que puede permitir que no se altere más el ambiente y se llegue al desastre en las familias y en la sociedad.
Una cosa es como le gustaría a cada uno que fueran las cosas, otra es como son o como podrían llegar a ser si se aplicara inteligentemente las fuerzas y debilidades de que se dispone en cada momento y lugar. 
En el fragor de la confrontación, la mayoría hemos usado un estilo dialéctico que ha causado enfado a nuestros vecinos. Lo mismo podría decirse de los mensajes que nos ha llegado desde las redes sociales, los Whatsapp, los correos o en conversaciones personales que han ido subiendo de tono hasta llegar a ser desagradables. Si queremos salvaguardar el talante catalán, democrático y dialogante, que nuestros antepasados se ganaron a lo largo de los siglos, debemos ser honestos y razonables. Esto no quita que seamos firmes en nuestra reivindicaciones para que puedan abrazarlas la mayoría de catalanes y españoles. Los extremismos y la testosterona sólo beneficia a los extremistas y hace que todos perdamos mucho y no consigamos nada.

Las empresas hace años que estudiaron sus planes de contingencia ante lo que vieron que se avecinaba. Lo hicieron porqué su principal deber es estar atentos a las demandas de la sociedad, preservar su capital y la continuidad en la generación de beneficios. Archivaron esos planes para poder desarrollarlos rápidamente si llegado el momento se necesitaban. El dinero dicen que es como un perro rottweiler que, cuando las cosas van bien no se separa de ti y te protege intimidando al que ose meterse contigo; pero cuando van maldadas, sufre una ágil transformación. Se transforma en un caniche que se mea en tu pierna y empieza a correr despavorido sin importarle lo más mínimo todas las promesas que te pudo hacer en los tiempos de bonanza.
Los ciudadanos de a pie no suelen diseñar planes de contingencia para sus vidas. Simplemente reaccionan a los acontecimientos, y demasiadas veces lo hacen sólo guiados por las emociones, que los grupos de poder les inducen a aflorar cuando les conviene. No suelen ser conscientes de sus fortalezas, sus debilidades y sus necesidades futuras, ni las consecuencias que provocará su decisión respecto al sentido en que circule el tren al que se quieren subir; muchas veces seducidos por las invitaciones de otros pasajeros que no les ponen contras y ríen sus gracias. No son conscientes de los medios con que cuentan para abordar el viaje, ni siquiera son conscientes de como podrá ser el lugar al que les llevará el tren, ni en que condiciones llegarán ellos y los que de ellos dependen. Si esperan a reaccionar cuando vean materializarse los acontecimientos, ya será demasiado tarde. Las decisiones importantes deben ser muy meditadas, porque si se toman contagiados por la euforia del momento, suelen acabar en fracaso. Ya dicen que quien no sabe a donde quiere ir, suele acabar donde otros le lleven.
La situación social, económica y de bienestar en Cataluña no es ni mucho menos como podría haber llegado a ser con un Gobierno que hubiera actuado de forma más justa, leal y dialogante. Se ha degradado mucho en los últimos 10 años, (nadie tiene la culpa al 100%, aunque objetivamente unos políticos la tienen más que otros) pero no tanto como para impulsar una “revolución” en masa de catalanes o españoles. Con lo indignados que estaba gran parte de la población hace ya más de seis años (15M) y miren lo que se consiguió: dividir las izquierdas y mientras las derechas se mantenían en el poder. Los partidos que gobiernan o tienen posibilidades de gobernar en España (simples “manijeros” de la UE) se permiten amenazar y conminar a que los independentistas bajen la cabeza y declinen seguir con el intento de secesión. De forma similar actúan con todos los que osan protestar por sus políticas antisociales en toda España. Les ridiculizan y los ignoran mientras siguen gobernando a golpe de decreto e instrumentalizando la justicia.
En Catalunya, el conflicto estalló principalmente por un problema de redistribución injusta de los impuestos y las inversiones públicas, seguido en importancia por una creciente falta de respeto a la sensibilidad identitaria de muchos catalanes. Por supuesto ha habido muchos más problemas de entendimiento, una falta total de diálogo y búsqueda de acuerdos entre los partidos gobernantes, que a pesar de haber sido socios durante muchos años, y todos ellos han dejado que los problemas se pudran hasta llegar al estallido actual.
Puede que pensemos que nuestros gobernantes son idiotas por naturaleza, pero los votamos nosotros de entre todos los que se presentan a las elecciones. Es la clase política que entre todos hemos sido capaces de generar . Cada uno tendrá sus razones, o no, para votar a quien ha votado o para no querer que se vote. Tal vez la solución pase por encontrar una manera inteligente de recuperar la capacidad de los ciudadanos-votantes de funcionar y de decidir colectivamente, para que dejemos de «hacer los idiotas» limitándonos a mirar sólo nuestros intereses particulares, como hemos venido haciendo desde hace muchos, muchos años. Ya lo dice un dicho antiquísimo: “Si yo estoy harto, que se jodan los que esperan la comida”. Y seguimos sin entender que pensando de esta guisa, más pronto que tarde nos encontraremos en un callejón sin salida y entonces será tarde para las lamentaciones.
Sólo una negociación puede restaurar la calma y debe comenzar de inmediato. Incluso ahora, muchos catalanes aceptarían una mayor autonomía, incluyendo la facultad de establecer y recaudar sus propios impuestos, más protección para el idioma catalán y algún tipo de reconocimiento de los catalanes como “nación”. Incluso se podría valorar la idea de convertir a España en un estado federal asimétrico.
Cualquier acuerdo, sin embargo, debería incluir la opción de un referéndum acordado para consultar a los catalanes sobre la independencia. La separación sería un cambio desgarrador para Cataluña y el resto de España, por lo que, aunque se tenga mucha prisa, no se puede hacer a la ligera. 
El Gobierno de España debe cejar en querer “vencer por la fuerza” como intenta siempre, aunque en toda su historia fue perdiendo a todas sus colonias una detrás de otra. Debe conquistar a los catalanes que están hartos de su comportamiento seduciéndolos con ofertas justas y cumplirlas. Si lo hace, todos sabemos que seguramente se perdería un Referéndum de Secesión como sucedió en Quebec y en Escocia.
¡Vísteme despacio que tengo prisa!