miércoles, 8 de abril de 2020

¿Prefieren "evadirse" o encarar la realidad?

A mucha gente no le gusta que le cuenten las verdades o los escenarios más probables de acuerdo a los datos conocidos, y prefieren evadirse para poder mantenerse ilusionados o al menos no deprimirse al encararse con las adversidades. 
Ni ser un paranoico / hipocondríaco ni un “viva la virgen”, en el término medio está el acierto. Es bueno intentar que los problemas no nos preocupen tanto que esta nos cause parálisis. Hay que “ocuparse” de ellos: concentrarse en examinarlos, analizarlos y sintetizar un plan de actuación para conseguir resolverlo a corto plazo y de forma que no se repita en el futuro. Los pequeños profesionales/empresarios de éxito están acostumbrados a hacerlo, se pasan muchas noches sin dormir, buscando el éxito paso a paso. 
El Covid-19 ha producido un shock en muchísima gente. Conozco a personas que se lo tomaron a guasa al principio y un mes después se lo están tomando muy en serio. Máxime cuando han comprobado algunos muertos entre las personas que conocen. Hay que desarrollar una estrategia para salir airosos del problema. Depndemos del Gobierno, dependemos de los vecinos de las personas con las que interactuamos y de nosotros mismos. Deberíamos pensar en una estrategia personal que nos permita salir lo mejor posible del “gran problema”. 
La recuperación se prevé lenta y ciertos patrones de comportamiento van a cambiar, si no para siempre, al menos durante un largo tiempo. 
Boris empezó diciendo que la selección natural actuaría. Semanas después, él en la UCI y los londinense confinados
Todo depende de cuánto dure el confinamiento. Si dura mucho tiempo, sin duda tendremos la madre de todas las crisis financieras, el desempleo masivo exigirá costos sociales y la bancarrota generalizada podría dejar a la industria en un estado debilitado, sin inversión e innovación. 
Parece que el virus Covid-19 se extiende fácilmente de persona a persona especialmente en hogares, hospitales y otros espacios confinados. El patógeno se puede transportar en pequeñas gotas respiratorias que caen al toser o estornudar. También puede transmitirse cuando tocamos una superficie contaminada y luego tocamos nuestra cara. Por eso es tan bueno intentar quedarse confinado y si tenemos que salir es necesario taparse la boca con un pañuelo/mascarilla, para evitar contagiar a otros (pensemos que podemos ser portadores asintomáticos). Al volver, antes de tocar nada del interior, es imprescindible lavarnos las manos con jabón y desinfectar todos los objetos que hayamos tocado en el exterior, con una solución de lejía diluida en agua. Todos hemos hecho planes por si nos tocara la lotería, pero debemos ser conscientes de que el desarrollo rápido de una vacuna potencial no tiene precedentes. Si se consigue y hasta que se demuestre que es segura y efectiva, probablemente no estará disponible antes de 18 meses. Luego hay que contar el tiempo para que todos podamos vacunarnos. 
¿Cuántos entrarán en esta peluquería a la vez? ¿Le saldrán las cuentas? 
Entre tanto esto no llega y mientras la interacción humana siga siendo peligrosa, ciertas empresas que requieren trabajo humano intensivo o concentraciones de clientes, no podrán volver a la normalidad de manera responsable. Y lo que antes era normal puede que ya no lo sea. Las personas estaremos menos inclinadas a comer en restaurantes abarrotados o a asistir a salas de conciertos, cines o grandes centros lúdico-comerciales incluso después de contener el virus. El temor al virus y la pérdida del “efecto riqueza” reconfigurará el concepto mismo de espacio público y frenará el crecimiento económico liderado por el consumidor. 
A todos nos gustaría que después de haber presionado el botón de pausa, luego bastara con presionar el botón de inicio y la maquinaria comenzara a funcionar nuevamente, pero eso depende de que los paquetes de rescate de los Bancos Centrales resulten efectivos y eso no es algo seguro. En las crisis económicas anteriores el Gobierno gasta dinero para tratar de alentar a las personas a salir y gastar, pero ahora aunque queramos no podemos y en el futuro inmediato no podremos y el miedo al contagio hará que tardemos tiempo en volver a consumir. Además pensemos que la economía de muchos países ya estaba funcionando con “dopage” y alimentación asistida, aunque, como en España, el honor patrio se negara a admitir esta realidad. 
En cualquier lugar en el que se mire la economía global en estos momentos, se prevé un impacto en la demanda interna además de los impactos en la cadena de suministro. El capital está huyendo de los países en desarrollo; incluso antes de que el shock sanitario les haya golpeado. Las materias primas que exportaban están a precios bajísimos, pero la desaceleración de la economía en los países consumidores no los compran. Las cadenas de suministro se paran, los componentes no se producen y las fábricas de productos finales no funcionan. 
Parece que China ha contenido eficazmente el virus y sus ciudadanos están comenzando a volver a trabajar, aunque gradualmente y con muchas medidas de seguridad y control. En los países occidentales, mas libres y democráticos pero menos disciplinados, nos resistimos a aceptar e incorporar las prácticas sociales chinas y también a ser controlados electrónicamente, via móvil o pulsera. Por ello será mas difícil mantener a raya el virus y volver al trabajo exterior. 
¿Quién comprará estos coches?
Si las fábricas chinas vuelven a plena producción, eso puede extenderse por todo el mundo, generando demanda (chips fabricados en Taiwán, cobre extraído en Zambia, Coltan del Congo, soja cultivada en Argentina, etc.). Pero la industria de China no es inmune a la realidad global. Los consumidores chinos devoran cada vez mas y son una fuerza cada vez más poderosa, pero no pueden estimular una recuperación mundial completa. Si los estadounidenses todavía están luchando con la pandemia, si Sudáfrica no puede endeudarse en los mercados mundiales y si en Europa estamos en recesión (algunos países/regiones necesitados de rescate), eso limitará el apetito por las mercancías chinas. Porque ¿a quién le venderá china exactamente?. ¿Cómo puede el crecimiento global no recibir un golpe a largo plazo? 
¿Quién viajará a la Gran ciudad a "consumir" en sus tiendas de lujo?
La interrupción de la actividad comercial amenaza con imponer un dolor económico tan profundo y duradero en todas las regiones del mundo que la recuperación podría llevar años. ¿De que sirve dar una prórroga en los pagos de algunos impuestos a las pymes y autónomos si no ingresan nada porque no pueden trabajar? 
Las pérdidas para las empresas, muchas ya saturadas de deudas, corren el riesgo de desencadenar una crisis financiera de grandes proporciones. Los países super-endeudados no podrán ni siquiera pagar los intereses de sus deudas y precisarán ser “rescatados” si es que queda algún “refugio seguro”. No quedará más remedio que reducir el “nivel de gasto” reduciendo el consumismo de los particulares y el malgasto de los Gobiernos, limitando la dependencia de los préstamos. Los que no puedan retornar al trabajo precisarán de una Renta Básica ¿universal? Que les permita comer cada día y vivir bajo techo, poco mas. Los que puedan conservar su trabajo (con rebajas) tendrán que ahorrar, si o si. Sino para guardar para futuras pandemias, al menos para poder consumir una vez ahorrado lo que cueste el bien o servicio deseado. 
Como siempre he tenido claro que “ante el vicio de pedir está la virtud de no dar” y que “cuando el Rey no tiene recursos, no puede mandar”, me estoy mentalizando para, si hay suerte, vivir en el escenario descrito al menos durante el próximo quinquenio.

viernes, 27 de marzo de 2020

La importancia de ampliar los conocimientos multidisciplinares






Suele definirse la genialidad como la capacidad extraordinaria que tenemos cada uno de hacer cosas diferentes y dignas de admiración. No importan las horas y el esfuerzo que nos cueste hacer una cosa, lo importante es tener la suficiente fuerza de voluntad para perseverar mejorando lo que nos hemos propuesto conseguir. Cuando terminemos un trabajo se nos valorará si lo hemos mal, regular, bien o excelente sin que a nadie importe demasiado cuánto tiempo hemos tardado en conseguirlo o que medios hemos empleado en conseguirlo. 
El Renacimiento fue aquel periodo de la historia de la humanidad en la que se dejó de hacerle caso a papá (Dios). Fue en aquella época cuando por primera vez la gente empezó a tener acceso a la lectura y pudo aprender de Platón y demás sabios de la antigüedad, ampliar sus conocimientos multidisciplinares y practicarlos. Colón descubrió América y a la vuelta contó cosas que nadie sabía ni había visto antes: flora, fauna, personas, construcciones, productos, otra cultura,…. Hubo un cisma porqué se demostró que “Dios-la Biblia-el clero” NO lo sabía todo, como se pensó durante siglos. Así empezó el pensamiento crítico y científico, y con la autoformación cada uno se fue especializando aprovechando la transversalidad de conocimientos. 
Cuando hemos visitado un museo seguramente nos hemos preguntado porqué los artistas, hicieron lo que hicieron en el momento que pintaron/esculpieron/construyeron esas grandes obras. Los amantes del arte se dan cuenta de que no se puede estudiar historia del arte sin utilizar otras disciplinas, incluidas las matemáticas. La perspectiva, Alberti, el número pi, la proporción áurea… están siempre presentes. En el Partenón, en las pirámides, … todo es matemáticas, incluso la música. 
Ls especializaciones han permitido que la economía, la medicina, el conocimiento creciera exponencialmente y nos han permitido ser mas productivos, longevos y vivir cada vez mejor, pero hay que respetar la polimatía y la multidisciplina.
Uno puede estar especializado en pintura, escultura, arquitectura, ser poeta, filósofo, botánico, músico, etc. y hay que demostrarlo con tus obras para que los entendidos te reconozcan y te respeten. 
Pensemos en un genio reconocido universalmente como Leonardo da Vinci. Leonardo fue iletrado, hijo ilegítimo, disléxico, bipolar, homosexual y con déficit de atención. Fue un hombre de carne y hueso, que fracasó muchas veces en su tiempo y en diferentes ciudades por ser tan raro. 
Leonardo, por ser hijo ilegítimo, nacido fuera del matrimonio, no obtuvo el apellido ni tampoco pudo ejercer la profesión de su padre. 
Al no poder ser notario, empezó de aprendiz en el taller de Andrea del Verrocchio. Ese niño EXTREMADAMENTE CURIOSO QUE NO DEJÓ DE PREGUNTARSE POR QUÉ Y PARA QUÉ, se convirtió en el genio que hoy admiramos. 
Leonardo cambió el paradigma de la representación de la mujer. Gracias a las tradiciones griegas y romanas, la mujer se masculinizó un poco y el hombre se feminizó un poco. Leonardo también buscó, desde un punto de vista científico, el alma. Estaba convencido de que existía, pero no el alma teológica sino EL ALMA QUE RESIDÍA DONDE RESIDÍA EL JUICIO, Y EL JUICIO RESIDÍA DONDE RESIDÍA EL SENTIDO COMÚN. Es aquello que nos permitía estar en constante movimiento. 
En el Renacimiento se le daba mucho valor al objeto (como ahora) y, de vez en cuando, las mujeres, por desgracia, eran objetos. Cuando un padre entregaba a su hija en matrimonio, entregaba un retrato de perfil de esa mujer, según marcaba el 'Decor Polorum', un libro de finales del siglo XV. La mujer podía mirar, pero no era una identidad individual. Leonardo marcó un cisma en su primer retrato de mujer y también cuando pintó 'La Gioconda’. Leonardo giró directamente la mirada del espectador. Posición tres cuartos, ‘contraposto' mirando a su interlocutor, a ese espectador, a quién iba dirigido ese regalo. Esto supuso un cisma en la creación artística y los Médici le dijeron a Leonardo: "Te has pasado de frenada”. 
Leonardo se tuvo que marchar de Florencia, porque allí no estaba bien visto. Llegó a Milán, y se puso a las órdenes de los Sforza ofreciendo sus conocimientos como ingeniero militar. 
Francia invadió Milán y Leonardo no le hizo ascos a los franceses por lo que los Sforza se enfadaron, le retiraron su apoyo y tuvo que irse a Venecia. Llegó tarde, porque con la caída de Constantinopla, ya no servían sus instrumentos subacuáticos de guerra y volvió a Florencia. Compitió contra Miguel Ángel, y perdieron los dos. 
Se fue a Roma, y también fracasó, porque tuvo que competir también contra Miguel Ángel y Rafael. Terminó huyendo a Francia y pasó allí los tres últimos años de su vida. 
El que hoy admiramos como el gran Leonardo da Vinci fracasó en Florencia, en Milán, en Venecia, en Florencia de nuevo, en Roma y triunfó sólo al final de su vida. Cuantitativamente se pasó más tiempo fracasando y perdiendo que viviendo como un genio exitoso. 
A pesar de que murió con 67 años, nunca dejó de ser ese niño que se preguntaba por qué y para qué, que fue muy constante, luchador, apasionado y, al final, a pesar de todo eso, dejó una gran obra y hoy en día seguimos disfrutándola y celebrándole. 
Se dice que Leonardo dominó 14 ramas del saber y se suele estudiar sólo en “Historia del arte” ¿Porqué no se estudian también sus creaciones y trabajos en las otras 13 disciplinas? Pocos reparan en que una gran parte de las cosas cuyo invento se atribuye a Leonardo, no las inventó él, y de las que inventó muchas no terminaron de funcionar muy bien. 
Se dice que Leonardo tenía una inteligencia expansiva y una inteligencia concentrada. Al igual que Miguel Ángel los dos eran polímatas: pintores, arquitectos, escultores, poetas, etcétera. 
Miguel Ángel, enfocaba todo su saber a una misma cosa, a la fuerza intelectual y psicológica. Con su inteligencia concentrada Miguel Angel cambió la historia porque decidió cambiar “el cómo” más que “el qué”. Notemos que “David” siempre se representa de la misma manera: un joven, imberbe, con un casco, con una espada y, normalmente victorioso con la cabeza de Goliat bajo sus pies. Con su inteligencia concentrada cambiaba el “cómo se cuentan las cosas”. 
Con su inteligencia expansiva Leonardo, hacía lo contrario. Cuando estudiaba cosas, lo ampliaba el abanico, buscando la transversalidad de los conocimientos. Leonardo se tiró entre 15 y 20 años estudiando el vuelo de las aves porqué estaba convencido de que el hombre podía volar. Hasta que se dio cuenta de que la fuerza motriz de nuestros brazos nunca podría llegar a imitar el aleteo de los pájaros, y cambió de idea. No olvidó su sueño de que el hombre consiguiera volar. Estudió a los murciélagos y dijo: "Oye, igual podemos planear” e inventó el Ala delta. ¿O lo inventó Abbás Ibn Firnás en el siglo IX en Córdoba? 
Porque Leonardo era científico, y UNA MÁXIMA DE LA CIENCIA ES TRABAJAR A HOMBROS DE GIGANTES. Es decir, Leonardo leía lo que habían hecho otros anteriormente, recogía los fallos, los aciertos y continuaba esa investigación. Lo mismo que hacen los científicos y los ingenieros incluso hoy en día. La rueda ya se inventó hace siglos y aún hoy se sigue mejorando. Paracaídas ya existían, pero nunca habían conseguido funcionar. Los tanques o los carros armados ya existían en la Edad Media pero nunca llegaron a funcionar y el de Leonardo tampoco. Hasta el 'Hombre de Vitrubio' lo copió Leonardo, como diseño. Es verdad que él, estudiando a Vitrubio, siglo I a.C., el arquitecto de Julio César, encontró la solución al problema, pero el dibujo es una copia mejorada de otros anteriores. 
Leonardo, más que inventor creativo fue una especie de científico o ingeniero que utiliza sus conocimientos para aplicarlos a la invención, que es diferente. 
Si uno observa el imaginario o la mente poliédrica de Leonardo, se da cuenta de que nunca se rendía y siempre lo intentaba una y otra vez. Los tipos geniales tal vez imaginan grandes cosas, diseñan bocetos espectaculares, los artesanos trabajadores las construyen y los perseverantes las perfeccionan. Detrás de toda gran obra suele haber un décimo de inspiración y el resto es transpiración. 
Todas las grandes obras hay que estudiarlas desde muchos puntos de vista y aún así la explicación puede ser difícil de encontrar. ¿Se han preguntado alguna vez porque es tan famoso/importante/valorado el retrato de la Gioconda?. 
La cara, el rostro, los rasgos faciales se estudian desde los tiempos de Aristóteles: fisonomía, morfopsicología, sinergología, microexpresiones… entonces… 
Leonardo provocó un cisma en la historia del arte representando a la mujer mirando de frente al espectador y otorgando personalidad propia a cada uno de los personajes que representó en sus lienzos. Cuando la pintó, 'La Gioconda' no era un cuadro famoso. Llegó a ser famoso siglos después fruto de una campaña de marketing cuando no se conocían las campañas de marketing. Si les interesa saber lo que pasó sigan leyendo: 
En en el siglo XIX, el “Risorgimento” (unificación de los Estados Italianos), conllevó un sentimiento patriótico, un anhelo nacionalista y la recuperación de los seres patrios: Dante, Petrarca, Miguel Ángel, Rafael… Los italianos habían echado a Leonardo de su país de nacimiento, al menos no le habían valorado, y Leonardo había pasado sus últimos años en Francia. Los italianos conservaban la obra cumbre de Leonardo, “la última cena” (en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán, y para no ser menos, los franceses presumieron de tener también “algo bueno” de Leonardo y ensalzaron “la Gioconda”. Alrededor de 1911 los poetas románticos franceses e italianos generaron un duelo intelectual artístico para ver quien era más “leonardista”. “La última cena” volvió a convertirse en obra suprema y “La Gioconda” en la “femme fatale” y a Leonardo lo convirtieron en un genio. 
En 1911, Vincenzo Peruggia, un antiguo trabajador del Louvre, contó que al pasar por delante de 'La Gioconda’, el cuadro que estaba en un pasillo sin que nadie se fijara en él, Vicenzo miró a 'La Gioconda’, y 'La Gioconda' le miró a él y sintió que le dijo: “sácame de aquí y llévame a Italia”, y el decidió que si se lo pedía 'La Gioconda', lo haría y cogió el cuadro, se la metió debajo del abrigo, se la llevó a Florencia y se la entregó a la Galleria degli Uffizi. Esto no era ni legal ni moral y se la devolvieron a Francia. 
Al recibirla los franceses, habiendo ganado la guerra intelectual y artística colgaron el cuadro en una gran sala y todos fueron a visitarla y admirarla. Incluso para celebrar un mundial de futbol los franceses colocaron una imagen de 'La Gioconda' en la camiseta de Francia. 
La gente llegó a hacer largas colas incluso para ver el vacío que había dejado 'La Gioconda’, un cuadro que nunca habían ido a ver. En psicoanálisis se estudia “la añoranza del objeto perdido”. Se inventaron la fama de 'La Gioconda' sin saber siquiera a quién representa la pintura del cuadro. 
El peso de la tradición y la psicología de masas siempre ha sido capaz de depositar sobre nosotros determinadas cosas que damos por verdaderas sin que realmente lo sean. Por ejemplo: los vikingos no tenían cuernos, al menos en los cascos, los romanos no jugaban con los pulgares, no se hacían "yugular", ese tipo de cosas. 
¿Sonríe 'La Gioconda' o es un defecto de la no restauración? Porque nosotros no observamos 'La Gioconda' que pintó Leonardo. Leonardo no pintó una Gioconda ocre, marrón, amarillenta...Pintó una Gioconda de vivos colores. Si decidieran restaurar y limpiar 'La Gioconda', el Louvre perdería mucho dinero durante todo el periodo que estuviera fuera de exposición, porqué hay gente que paga solo la entrada para ir a hacerse un selfie al lado del cuadro. 
Además, si sonriera, habría que dilucidar si es una sonrisa de felicidad o una sonrisa de postureo, eso que tanto se lleva ahora. Cuando se estudia comunicación no verbal, sinergología o las microexpresiones, si tú tapas la boca a tu interlocutor y sonríe con los ojos, estás viendo una sonrisa sincera, de felicidad. Si no, puede ser una mueca de cortesía, de protocolo. O si sonreímos solo de un lado, estamos indicando desprecio y soberbia. 
En el caso de 'La Gioconda', mas que saber si sonríe o no, lo que es importante es lo que provoca la giocondolatría y todo el espíritu leonardiano. 
Existe un público que tiene la necesidad de culturizarse, de saciar su apetito intelectual visitando un museo, aprendiendo arte, historia, técnicas, conservación, restauración, etcétera. 
En el Renacimiento la gente ya empezó a tener acceso a la cultura y a la literatura. Los mecenas ha apoyado el arte y lo utilizaban como propaganda. El discurso, no era del artista sino del que pagaba y eso se ve claro porque cuando Leonardo intentó ser libre no se lo permitieron. 
Vivimos en una sociedad en la que, constantemente, nos obligan a decidir. Y cuando decidimos y nos quedamos en un lugar neutro, significa que estamos a favor del contrario siempre. ¿Qué eres, de derechas o de izquierdas? ¿Pero de la nueva o la antigua? ¿Madrid o Barça? ¿Eres ateo o eres creyente?. Desinteresadamente, muchas veces, se busca el conflicto al posicionarnos. ¿Cuál es el mejor artista, el mejor deportista, el mejor genio, el mejor país…? 
Se considera a Leonardo como prototipo de hombre universal, como prototipo de hombre transversal, como un personaje grande en la historia de la humanidad, aunque seguramente no hubiera llegado a ser lo que fue sin Miguel Angel, Raphael, Boticelli, Andrea del Verrocchio, Donatello, Brunelleschi, Giotto, Piero della Francesca, Fra Angélico y tantos otros. 
Volviendo al presente, hace ya varias décadas que la educación reglada, imprescindible y necesaria, está al alcance de todos los niños y jóvenes. Cuanta más mejor, dependiendo de las capacidades y gustos de cada uno: escuela, enseñanza media, universidad, etc. Pero, a partir de ahí, lo que marca la diferencia de una persona a otra es la curiosidad y la pasión por aprender y trabajar para conseguir los sueños personales. La autoformación está al alcance de la inmensa mayoría de nosotros. La facilidad para difundir los logros personales está hoy muy extendida, pero más que admirar a alguien “por lo que sabe” o “por lo que tiene” hay que aprender a preguntarse ¿cómo ha conseguido saberlo o tenerlo? y trabajar con pasión para hacer lo necesario e intentar conseguir lo mismo que el famoso/admirado/envidiado o mejorarlo. 
Cuando estudiamos a los grandes genios del Renacimiento, a Rafael o a Leonardo, siempre nos fijamos en sus grandes obras de arte, pero no nos acordamos, casi nunca, de sus fracasos ni de las innumerables bocetos, maquetas, pruebas y ensayos que tuvieron que hacer para finalmente producir la obra que ha pasado a la posteridad. 
No se puede hablar de arte, sin tener en cuenta la historia, la economía, las matemáticas o la religión. 
La transversalidad de conocimientos es fundamental en la pedagogía. Hace más de 30.000 años, los primeros homínidos hacían arte pintando animales en las paredes de las cuevas. Y, cuando mirábamos hacia arriba, hace 6.000 años, y veíamos el espacio e intentábamos comprenderlo. ¿Qué había allí y qué no había? Y lo primero que hicieron aquellos lejanos antepasados nuestros fue dibujar constelaciones. Unieron con líneas las estrellas más grandes y brillantes y les dieron nombres de cosas conocidas: el carro, Lyra, a Osa, Águila, Leo, Scorpio, Canis, Capricornio, Lupus, Géminis, etc. 
Para comprender lo que había más allá, para comprender la ciencia, utilizábamos el arte, dibujábamos figuras. Desde el principio de los tiempos, detrás de está la transversalidad de conocimientos, está la incesante curiosidad del ser humano. Y, dentro de esa curiosidad, el fracaso, o mejor dicho, la manera cómo afrontamos ese fracaso, es lo que nos forma como personas. 
Somos especialistas en ensalzar, y luego, usar y tirar. En cambio no es tan usual enseñar a gestionar el fracaso. Creo que hay un punto de voluntad de humillación y el ser humano, desde un punto de vista psicológico, pierde más tiempo en utilizar sus energías señalando el más pequeño fallo ajeno y criticando lo peor de los demás, antes que utilizar esa energía en hacer cosas que le provoquen verdadera satisfacción y a la vez le sirvan para algo a él y a otros. En estos tiempos de consumismo nos cuesta recordar que podemos encontrar mucha satisfacción al hacer algo por nosotros mismos más que limitarnos a consumir algo que han hecho otros, porque consumir o conseguir algo proporciona un placer efímero que finaliza tan pronto como hemos conseguido lo deseado y un trabajo bien hecho nos proporciona un placer tal vez menos fuerte pero mucho más duradero porque se siente durante todo el proceso y no sólo una vez finalizado y compartido. 
Todos hemos ido a la escuela y se nos ha enseñado a aprobar exámenes y a conseguir metas. A muchos nos dijeron: "no estudies eso, que no hay salida”. Eso era válido hace 40 años, pero hoy en día las cosas cambian tan rápido que ya nadie puede saber lo que será necesario dentro de 5 o 6 años, cuando acaben los estudios. Y una vez acabados quien no tenga la disposición de actualizarse continuamente se quedará pronto obsoleto en su trabajo y hasta en la vida social. 
Por tanto en estos momentos lo que hay que estudiar/hacer es lo que nos apasiona, porque en esos campos podremos marcar mejor la diferencia. Hay que esforzarse en hacer bien lo que se decida hacer y mantener una actitud interdisciplinaria, estudiando también otras materias transversalmente. Ello puede generar sinergia y ayudar a ser mejor. Lo mismo que practicar diferentes trabajos o diferentes hobbies, porque ello ayuda a entender mejor las cosas, y tener más éxito en los retos que nos vaya deparando la vida. Deberíamos recordar que experimentar, aunque fracasemos, es un elemento fundamental para ser mejores personas, para ser mejores profesionales y, por encima de todas las cosas, para ser más felices. En la enseñanza LA CLAVE ESTÁ EN LA PASIÓN, TANTO DEL QUE ENSEÑA, COMO DEL QUE APRENDE, Y EN LA CURIOSIDAD por encima de todas las cosas. 
Siempre nos han contado que hay personajes tan excelentes que son inalcanzables, y yo pienso que no es verdad. Pienso que, A TRAVÉS DE LA CURIOSIDAD, LA OBSERVACIÓN, EL SACRIFICIO, LA PERSEVERANCIA Y LA PASIÓN, PODEMOS LLEGAR A SER COMO ESOS GRANDES PERSONAJES DE LA HISTORIA
De hecho, fijaos en vosotros mismos. Curiosidad, habéis tenido. Observación también porque habéis leído. Perseverancia, también si habéis leído hasta aquí. Tal vez hayan ayudado estos días de confinamiento por el Covid-19. Sacrificio o al menos esfuerzo, habéis puesto de vuestra parte por seguir el tema y entenderlo. 
A todos los que habéis pasado este rato conmigo, leyendo lo que os he contado, creo que nos une la pasión por ser mejores personas y, por encima de todas las cosas, por ser más exitosos y felices en esta vida que nos ha tocado vivir y seguir siéndolo mientras nos funcione el intelecto. 
Ojalá cuando salgamos de esta pandemia del Covid-19, que nos ha tocado pasar, recordemos que LAS CLAVES DE LA GENIALIDAD SON: CURIOSIDAD, AUTOFORMACIÓN, PERSEVERANCIA Y PASIÓN y actuemos en consecuencia.

domingo, 22 de marzo de 2020

¿Se dan cuenta de lo frágiles que son nuestras vidas?

China tardó más de un mes en tomar en serio la epidemia por ignorancia burocrática de los avisos que dieron los médicos de Wuhan y España también reaccionó tarde con el agravante de conocer lo que había pasado en China, en Corea des Sur, en Japón y en ITALIA. Seguimos paseando por la calle, juntándonos, besándonos, dándonos la mano y asistiendo a manifestaciones multitudinarias. Los gobernantes nos animaron a ello.
Corea del Sur hizo pruebas a practicamente todos sus ciudadanos y aisló a los portadores del virus para impedir el contagio a la inmensa mayoría sana. En España no se pudieron hacer pruebas a todos simplemente porque no había instrumental suficiente y dos meses después aún no lo tienen. Las UCI's solo entran a los que tienen más posibilidades de salvarse y pronto no habrá respiradores para los que lo necesiten y algunos sanitarios no tienen el material de protección necesario ni suficiente, para los sanitarios. Tampoco los que trabajan en las tiendas y mercados de alimentación, cuidadores de personas dependientes, etc. no tienen los medios de protección adecuados y no digamos el resto de ciudadanos. El "mercado negro de mascarillas y guantes" ya ha empezado a funcionar.
Ahora necesitamos urgentemente empresas que produzcan “protecciones”, alcohol, desinfectantes, etc. y los hagan llegar a los centros de consumo. Se necesitan HECHOS más que ruedas de prensa repetitivas que solo aportan palabras (a veces contradictorias), propaganda y estadísticas.
En las noticias diarias del último mes nos damos cuenta del contraste que hay entre la solidaridad internacional que está mostrando China mediante donación a Italia y a España de material sanitario y la colaboración con el Know how en el tratamiento del Coronavirus de sus expertos y la poca solidaridad que muestran otros países vecinos y también otros que se llaman “hermanos”, los cuales han pedido, y recibido durante años, grandes ayudas solidarias del Estado español. En algunos países ni siquiera permiten que regresen a España algunos equipos de personal sanitario que viajaron a sus países para ayudarles cuando ellos lo necesitaban. Siempre he pensado que la solidaridad debe ser omnidireccional porque todos necesitamos en algún momento de la ayuda de los demás y todos podemos ayudar en algún momento y a nuestra manera.
También contrasta la solidaridad que ha mostrado España rescatando inmigrantes, acogiéndolos en nuestro territorio, sin papeles, MENAS, etc. y las “protestas” y dificultades que están creando muchos de estos receptores de solidaridad en cuanto se les pide un “confinamiento” por causas de fuerza mayor. No hablemos de los abandonos de puestos de trabajo que se producen en el cuidado a personas mayores, etc.
Ahora nos damos cuenta de la importancia de la ciencia y la tecnología para protegernos como especie de los desastres (algunos generados por nosotros y otros no) y de lo que sucede cuando los gobiernos no les dedican suficientes fondos. De goles, deportes y “realities” siempre hemos estado bien servidos pero lo que es de estudio, innovación y ciencia, permitidme una mueca porque no tengo ánimos para sonreír “¡Que inventen ellos!”
La difusión masiva de un virus originado en un mercado de una ciudad china no puede entenderse sin la globalización incontrolada en la que se basa nuestro sistema económico y nuestra forma de vida. La globalización, que ha dinamizado la economía mundial y ha contribuido a la mejora de las condiciones de vida de la mayor parte del planeta (en unas áreas mucho más que en otras), también ha creado una interconexión para otros procesos como el terrorismo, los fraudes fiscales, las redes de narcotráfico, el cambio climático o las epidemias, antes localizadas que devienen rápidamente pandemia.
Vivimos en una red global de redes globales que estructuran cada ámbito de la actividad humana. De modo que todo lo que pasa funciona de acuerdo con una lógica de red: cada nodo se comunica con múltiples nodos que a su vez amplifican las conexiones a otros tantos nodos. Y un solo nodo puede generar una gigantesca estructura dependiendo de su velocidad de conexión. Así funcionan las telecomunicaciones y así funcionan los nuevos virus que se expanden sin control hasta que encontremos el antídoto. Lo cual no previene los futuros virus que pueda haber. Y como la globalización implica continuos movimientos de personas viajando de un continente a otro en pocas horas, en un trasiego constante de actividades comerciales, burocráticas y turísticas, la apertura de fronteras que implica la globalización hacen inoperantes los sistemas de protección del pasado. De ahí la tentación de resucitar las fronteras y los controles de todo tipo, desmintiendo la utopía liberal de “ciudadanos del mundo”. El “orden liberal incompleto” (liberar solo los mercados y los capitales sin cuidar que las leyes, normativas y controles sean también respetados por todos los que circulan, comparten y comercian libremente) es también un gran perjudicado por esta pandemia.

Los que sobrevivan a esta pandemia podrán darse cuenta de la fragilidad de nuestras vidas y nuestro sistema de subsistencia. En sólo una semana de reclusión empezamos a valorar todo lo que teníamos en nuestras vidas. Incluso las rutinas más prosaicas. Empezamos a cuestionarnos que es lo verdaderamente importante en nuestras vidas y a entender que la “carrera de la rata” no sirve mas que para atender una felicidad artificial que da el consumir sin sentido. La maravilla de vivir y de relacionarse libremente en estos momentos se convierte en una amenaza constante, que vacía de sentido lo que hacemos, aunque consigamos mantener nuestra sociabilidad por internet, cuya utilidad ahora apreciamos en su justo valor. Los problemas que sólo hace un mes se nos antojaban insoportables ahora cobran su verdadera dimensión. Nos damos cuenta de que son pequeñeces ante la amenaza de perder el trabajo, la enseñanza, la cultura, el respirar en un parque, pararse a tomar un café en la terraza soleada del bar de la esquina o simplemente pasear por la calle so pena de ser sancionados por incívicos o contagiarse, perder la salud o hasta morir. Solo aceptando las limitaciones propuestas por los expertos podremos salir de esta crisis multidimensional, en que el virus corroe nuestros cuerpos, nuestra economía, nuestras aficiones y nuestras fantasías.
Los que salgan de la pandemia no saldrán igual que entraron. Tendrán que atravesar un largo periodo de cambio de modelo de consumo. Ojalá que también salgan regenerados, recuperando el simple placer de vivir, anclados en sus familias, sus amistades y sus aficiones. Porque mas allá de la irritación normal de un largo periodo de encierro (algo que los latinos soportamos peor que los nórdicos), son estos sentimientos y nuestro apoyo mutuo lo que nos habrá sostenido. Tal vez re-aprendamos el valor de la vida y ello nos permita estar más preparados cuando nos debamos enfrentar a las otras catástrofes que nos esperan en el futuro.

martes, 17 de marzo de 2020

Más allá del Coronavirus

Es muy difícil contenerse cuando ves a los dirigentes cometer un montón de despropósitos que no te explicas y lo que es peor, que nadie te cuenta.
Tenemos necesidad de saber por qué pasa lo que pasa y necesitamos calma y objetividad para adquirir conocimiento mientras avanzamos por la peor de las situaciones que nunca hemos vivido. 
Sorprende que la Ministra de Economía no esté en el grupo de “4-SuperMinistros” para afrontar la “crisis”. 
Si el Gobierno de España suprimiera pagos de impuestos en electricidad, agua e hipotecas mientras dure el confinamiento ayudaría a que la gente se mantenga confinada y más tranquila.
De todas formas el problema de base no se resuelve porque es imposible hacerlo. 
Los autónomos y pequeñas empresas que han cerrado están perdiendo ingresos que no recuperarán. La financiación sirve para atender compromisos y los aplazamientos para dilatar pagos. Estos avales y ayudas van a incrementar el déficit de España y hará que la deuda pública suba todavía mucho más, implicando un aumento en el pago de intereses, lo que llevará a que los impuestos suban y si el nivel de fraude se mantiene a una reducción de gasto público.
Si nadie tiene que venir, ¿para qué se precisan alojamientos?. 
Puede que algún día se cierren las Bolsas para que no dejen de caer en picado pero eso no va a resolver nada sino se aborda nada más. Solo dejarán de bajar momentaneamente. El S&P 500 estaba en máximos históricos hace menos de un mes, lo que no se correspondía con la realidad.
Los estímulos ya no estimulan; ahora hay que dar el salto: un nuevo modelo, pero todos no podrán darlo. Es una crisis de oferta pero sobra capacidad productiva (y la tecnología podría aumentarla mucho más); y lo es de demanda porque el endeudamiento es altísimo, los salarios reales no van a crecer y no se puede gastar cada año 1.500 $ en cambiar de móvil. Y en esta situación llega el Covid 19 actuando de turbo sobre todo lo anterior al detener todo y degradar la “confianza”. La confianza cuesta obtenerla, pero cuando se pierde…. Y los inversores nacionales y extranjeros la han perdido. España enfila una recesión.
Las Bolsas ven que los “años locos de despilfarro”, de gasto sin podérselo permitir, se han acabado. 
Los que pueden volver a pasear por las calles sin mascarillas verán las consecuencias de la desaparición de ingresos para muchas pymes, caídas de ingresos para los trabajadores (propinas, ...), cargas para la Seg. Social, etc.
Cuando la epidemia concluya, ¿cuántos de estos trabajadores objeto de ERE/ERTE volverán a su mismo trabajo? ¿Podrán volver a otro?
La situación en España sería muy distinta si el Estado, en años pasados, hubiese recuperado una muy buena parte de entre los 60 y 90 mil Millones de € que anualmente se defraudan/eluden. Al menos habría más recursos para hacer cosas. No se ha puesto ningún medio para recuperar lo defraudado ni para que no se siga defraudando más. Y en España abundan los pícaros que defraudan cada uno a la escala que pueden y ya se sabe que "mientras arde el fuego"...
Las Bolsas lo están diciendo: no es cuestión de estímulos sino de que nos dan lo que haga falta para seguir o nos vamos. Se ha estado funcionando dopado y “engañarse y engañar” ya no cuela más.
Desde Otoño del 2018 las previsiones apuntaban a una caída porque el efecto "liquidez gratis" estaba agotado. El virus solo ha hecho acelerar algo que iba a pasar y ahora vamos a pasar una especie de “postguerra”.
Y como tenemos unas infraestructuras insuficientes la recuperación costará mucho más. Hace unos días se dijo que el “canuto de internet” no daría abasto porque hay que ampliar los servidores y la cantidad de fibra. No hay previsión ni planes para nada. Estamos acostumbrados a vivir bien consumiendo sin pensar en construir redes de seguridad por si se tuercen las cosas.
El exceso de oferta, unos niveles de deuda impagables, y un aumento de productividad monstruoso está llamando a la puerta. 
¿Seguiremos “improvisando” o se creará un grupo de trabajo internacional con expertos en distintas áreas, de varios países y tanto de entes públicos como privados para intervenir la economía dejando a aun lado intereses partidistas y puntos de vista locales?. Los políticos… ¿serán capaces de hacerlo?
El Gobierno dice que va a inundar el mercado de liquidez (200 000.- millones de Euros). Tal vez se podrán pagar algunas facturas y tal vez el desempleo temporal aumentará menos, y no se tendrán que pagar ahora los impuestos y las cotizaciones sociales (con lo que el ingreso público bajará), pero los créditos hay que devolverlos y los impuestos hay que acabar pagándolos.
Además la incertidumbre no suma, sino que resta. Todas esas medidas benefician a los grandes grupos, pero ¿hacen que las pymes puedan facturar, pagar a sus empleados y seguir produciendo?. Y luego está la foto macroeconómica de España. Las corporaciones y los oficios generadores de alto valor se recuperarán, pero los demás….
Cuando se habla de ‘solidaridad europea’ hay que recordar que los PIIGS nos dejaron entrar en el club porque les convenía, NO por solidaridad. Lo de “nadie se dejará atrás” es una frase hecha, sólo eso. ¿Con que medios va a asumir el Estado el “Choque”? Medios propios no tiene y los extranjeros cierran fronteras (incluso nos la cierra el tercer mundo)… Pero si no ha sido ni siquiera capaz de tener previstas mascarillas para el personal sanitario, no digamos para que pueda ponérsela la población. 
La crisis en el 2007 se debió al agotamiento de una forma de hacer y hoy ya se han acabado las opciones.

Llegará la tecnología a mansalva vestida de relocalización, demanda de trabajo según necesidad, concentración, transversalidad.
Los años 20 ya no serán tan locos como los anteriores y no quedará más remedio que acostumbrarnos a reducir mucho nuestro nivel de vida y a dejar de pensar que podemos vivir como ricos.

martes, 3 de marzo de 2020

La Carta del Ministro

Recientemente mis padres (jubilados) han recibido una carta del Ministro José Luis Escrivá, el político al frente del nuevo “Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones”.
Cómo no solemos recibir misivas de personas que ocupan un cargo público tan alto, la he leído y me ha impactado. 
Estoy de acuerdo cuando dice que “el Sistema Público de Pensiones Español” (SPPE) es uno de los principales logros de la sociedad española”, porque las aportaciones de los trabajadores a lo largo de décadas han hecho posible su crecimiento y continuidad. Ahora está amenazad porqué el número de trabajadores que contribuyen al fondo son cada vez menos y la cantidad media aportada también menor en relación a la cantidad de perceptores que cada vez son más. Al ser el sistema de “distribución” (esquema de Ponzi) está próximo a quebrar y se baraja la necesidad urgente de tomar medidas para retrasar la edad de jubilación, reducir la cuantía de las pensiones, ayudarse de aportaciones via Presupuestos del Estado o incluso cambiar de sistema.
Cuando empiezo a alucinar es cuando el Ministro dice que el propósito del SPPE es “conseguir un crecimiento inclusivo que no deje nadie atrás”. Esto es muy bonito pero parece que olvida que para poder “repartir” a todos para que nadie se quede atrás, “todos” tienen que colaborar a generar la riqueza que se pretende repartir y hacerlo de forma justa y proporcional. Que unos trabajen y colaboren y otros se limiten a aprovecharse del esfuerzo de los demás es profundamente injusto y con el tiempo da lugar a rechazos y enfrentamientos.
Estoy de acuerdo en que su obligación es conservar el SPPE y me gustaría que nos explicara que medidas estructurales piensa tomar para conseguirlo, porque solo diciendo/escribiendo que va a subir las pensiones con el IPC y que va a haber para todos no basta para conseguirlo.
Pero cuando me pongo a temblar es cuando dice en el último párrafo que “en nombre del Gobierno de España quiero transmitirle la seguridad y certidumbre de que el SPPE se asienta sobre BASES EXTRAORDINARIAMENTE SOLIDAS” y que podemos tener CONFIANZA ABSOLUTA en su futuro. Hemos oido algo similar tantas veces y acabó siendo mentira…
¿Cómo puede ser cierto si es público y notorio que hace años que no se recauda lo que se paga (las perspectivas son peores) y que, con la “Hucha de las pensiones” prácticamente agotada, el Gobierno de España ha tenido que pedir préstamos para poder pagar cada mes las pensiones?
Resumiendo: 
Cada vez serán más los que quieren cobrar pensiones, por derecho propio al haber cotizado a la SS toda su vida laboral contribuyendo al mantenimiento del SPPE. También quieren cobrar los que no han colaborado y sólo se han aprovechado del estado del bienestar. El gobierno progresista está de acuerdo en ello porque así mantiene su clientela de votantes. Además ninguno de los perceptores quiere perder poder adquisitivo y ni se cuestiona si otros si lo pierden o tienen que apretarse el cinturón para que ellos se beneficien. 
Por otra parte los jóvenes trabajadores que son los que aportan el grueso del presupuesto al SPPE están hasta los “………” de pagarles las pensiones a los que ahora las cobran; máxime sabiendo que ellos no las cobrarán si no se toman medidas adecuadas, que por impopulares el “gobierno progresista“ no tomará.
Mientras los políticos envían cartas muy bonitas para maquillar su postureo que pocos pensionistas leen. 
Lo primero que hacen cuando llegan al gobierno es cambiar nombres de los Ministerios o crear varios de nuevos. La Seguridad Social antes estaba relacionada con Trabajo y Sanidad y ahora el MISSIM asume las políticas del Gobierno de la Nación relativas al Sistema de la Seguridad Social y a extranjería, inmigración y emigración
Cada vez se gasta más dinero en “intermediarios” y “cargos” que poco o nada positivo aportan a la sociedad. Para los “receptores” y “trabajadores eficientes” quedan solo las migajas, totalmente insuficientes. El presupuesto es el que es, la recaudación para cumplirlo nunca es suficiente y lo que llega al destinatario es sólo una pequeña parte de lo recaudado. Lo más descorazonador es que mucha gente sigue engañada pero contenta y hasta los aplaude… Y no sólo lo hacen los estómagos agradecidos.
Cuando se pide algo hay que esforzarse un poco en pensar como se podrá conseguir lo que se pide. Porque soñar es muy fácil y los discursos y el papel lo aguantan casi todo, pero lo importante no es solo soñar, es llegar a conseguir que los sueños se tornen realidad.

viernes, 21 de febrero de 2020

¿Son optimistas o más bien pesimistas?

Se dice que los pesimistas son optimistas bien informados. A mí me gusta informarme y siempre intento hacerlo en fuentes documentadas y fiables, y por eso antes de atreverme a lanzar opiniones en cualquier sentido prefiero leer críticamente lo que publican algunos analistas.
Aunque el mundo globalmente considerado continúa progresando, los grandes medios de comunicación nos inundan diariamente con titulares y noticias negativas que alimentan nuestra propensión a valorar las pérdidas por encima de los logros.
La curiosidad es la propensión a conocer que la biología evolutiva favorece para aumentar nuestras oportunidades de supervivencia. La mayoría somos cotillas porque estamos programados para ello. Nacemos y crecemos con una curiosidad, neofilia, que debe estar balanceada con la prudencia, neofobia. Unos somos más curiosos y otros más prudentes. Los neurotransmisores que nos estimulan mediante el deseo y nos recompensan mediante el placer colaboran a que los más curiosos se atrevan a explorar nuevos lugares. En esos lugares encontrarán oportunidades y también amenazas. En el entorno salvaje los frutos, bayas, setas, raíces y tubérculos no traen etiqueta de composición nutricional. La única manera de saber si son comestibles/venenosos es probándolos. El olor, el sabor y la astringencia nos darán buenas pistas, pero no podremos estar seguros de que lo que comamos no nos resultará tóxico hasta horas después de haberlo comido… Y entonces puede ser ya demasiado tarde. Fatal para el individuo más curioso y atrevido o el descubrimiento de una nueva fuente de alimento para todo el grupo, cobardes incluidos. Una nueva fuente para combinar con otras, buscando aquel equilibrio nutricional que todo buen omnívoro necesita.
Todos hemos aprendido no sólo de lo que percibimos directamente, también de nuestros vecinos mediante el conocimiento codificado, porque somos capaces de desarrollar pensamientos abstractos y transmitirlos, con lo que multiplicamos nuestra capacidad para conocer y nuestro conocimiento para crear transformando nuestro entorno sin cesar.
El ser humano es el único inteligente en sentido pleno; el único realmente consciente; el único que pinta, compone, escribe o cocina con mayúsculas. El único que inventa y diseña máquinas.
A lo largo de la historia, la curiosidad a animado a las personas a explorar y probar, también a experimentar con los materiales y transformarlos para hacer realidad una idea. Una cosa que hacemos todos, varias veces al día, es comer y en la cocina se combinan productos y se transforman para crear alimentos comestibles. 
En esta época de mi vida tengo la suerte de poder comer en casa donde mi mujer cocina una comida sana y sabrosa, preservando las diferentes tradiciones gastronómicas y su biodiversidad con productos de proximidad. De vez en cuando salimos a comer fuera eligiendo un restaurante creativo que aporte ideas valiosas para disfrutar descubriendo nuevas texturas y sabores y tal vez aprender para mejorar nuestra alimentación.
Actualmente algunas máquinas ya son capaces de aprender y algunos predicen que lograran pensar algún día. Hay ordenadores que, a partir de ciertos algoritmos, pintan cuadros, escriben artículos, recetas y canciones y, como vi hace unos días en “Llum BCN” tocan partituras de Mozart al piano. Dicen que un día algunas máquinas serán capaces de diseñar, por si solas, nuevas máquinas, más inteligentes que ellas mismas, hasta que la inteligencia artificial supere infinitamente a la natural.
Y hay quien, neofóbico, teme que el mundo se nos escape de las manos como si esto no estuviera ya pasando sin necesidad de ninguna distopía de robots como los que salen en “Blade Runner 2049”, que nos releven como reyes de la creación y nos releguen a animales inferiores. Y hay quien, neofílico, ya se imagina convertido en un ciborg transhumano, casi un semidiós capaz de acercarse, de fundirse con el nuevo tótem creativo en el que se ha convertido el desarrollo informático y sus posibilidades.
Hay quien asegura que los ordenadores nunca serán realmente creativos. Puede que sean capaces de realizar cálculos gigantescos, imitar canciones de los Beatles, escribir párrafos con sentido aparente recombinando datos de millones de textos o proponer recetas a partir de infinidad de platos tradicionales que previamente se les hayan introducido en su banco de datos; pero otra cosa es que inventen de verdad, que sean disruptivos, que creen paradigmas científicos o artísticos de la brillantez, la genialidad y la belleza de Einstein o Leonardo da Vinci.
Los robots ya nos ayudan a fabricar la comida y probablemente los macrodatos y el aprendizaje automático contribuirán a diseñar nuevos alimentos. Gracias a ellos el panorama futuro de nuestra alimentación, desde la agricultura de precisión a la nutrición personalizada pasando por la gastronomía recreativa, será mucho mas diáfano. Siempre y cuando, eso sí, la ética humana gobierne el uso de todas estas herramientas para el bien común. Por ello deberíamos cuidar de no eludir nuestra particular responsabilidad culpabilizando al silicio o al grafeno de lo que siempre continuará siendo cosa nuestra. Procuremos tener unos productores dignamente considerados, trabajadores que ejerzan su profesión con las mejores condiciones laborales y sociales, una industria responsable y que nos permita disfrutar a todos de un planeta bien alimentado, limpio y feliz.
Sintiéndolo mucho parece que Keynes se equivocó y la generación Z lo tendrá peor que nosotros porque en lugar de llegar al estadio predicho por el genial economista en el que tendríamos nuestras necesidades cubiertas y una sociedad en la que el progreso nos permita liberarnos del trabajo para dedicarnos a tareas más creativas, nos encontramos ante la perspectiva del estancamiento de salarios y una tremenda crisis ecológica y, como intuyó Karl Marx, con una sobre-explotación de los suelos.
Seguramente los próximos años traerán nuevas desgracias, crisis y problemas porque la fatalidad existe y porque la naturaleza humana dista mucho de ser perfecta, pero la mayoría de los problemas son solucionables aplicando la inteligencia y sobre todo la “conciencia”. Cada vez que una máquina sea capaz de desarrollar un nuevo cálculo, un nuevo razonamiento, un nuevo algoritmo, obligará a redefinir los límites de la inteligencia porque ésta nunca podrá ser artificial. Seguramente que en los próximos años veremos como los robots serán capaces de preparar unas pizzas deliciosas, imprimirán sushis personalizados en 3D y hasta nos servirán la sopa calentita soplando automáticamente la cuchara hasta templarla a la temperatura adecuada para que no nos queme en nuestra boca, porque un sensor subcutáneo le informará de nuestra temperatura corporal; pero si cocinar nos hace humanos, ninguna máquina podrá realmente cocinar y menos como lo hace mi mujer. Ya le gustaría a ella poder tener un robot que la sustituyera en algunos momentos pero siempre vaticina que ella no lo verá.
Falta mucha “conciencia”, voluntad real, verdadero compromiso personal que trascienda las palabras y los gestos, y mucha capacidad de trabajo para seguir intentando llenar el vaso medio vacío cada día. En teoría parece fácil conseguirlo, pero no sé si en la práctica lo lograremos.
¿Ustedes que piensan?

miércoles, 19 de febrero de 2020

El mundo agrario sigue cambiando a peor

Las protestas de los agricultores son totalmente justificadas porque con los precios que reciben por los productos que cultivan no salvan ni sus costes, los márgenes con los que trabajan son ruinosos y su actividad es cada día mas complicada. Que yo recuerde, hace 40 años los agricultores tenían similares quejas y exigencias y si los impuestos eran menores que los actuales se lo quitaban en inflación, el impuesto de los pobres, que disparaba sus costes pero no se reflejaba en los precios finales. 
Con los años el número de agricultores ha mermando escandalosamente, la superficie de terrenos cultivados se ha reducido al mínimo (solo permanecen algunas producciones mecanizadas) y la España interior se ha vaciado.
El problema viene de lejos. En Catalunya, con la industrialización en el siglo XIX ya hubo la primera emigración del campo a las colonias industriales y a las ciudades. Durante la posguerra hubo la segunda gran emigración de los pueblos a las ciudades porque el trabajo en el campo era muy esclavo y la mayoría de los obreros en las ciudades vivían mejor, ganaban más que los campesinos y sus hijos tenían más posibilidades de ascender en la escala social. Por ello los padres les recomendaban que dejaran el campo, estudiaran y se buscaran una vida mejor aunque fuera lejos de ellos y de su casa.
Con el tiempo entramos en la UE y el tratado de Maastricht facilitó las subvenciones al “Campo” para que no produjeran determinados cultivos. Los grandes terratenientes se enriquecieron (recibían subvención por árbol plantado, no por la cantidad de producto recogido después de cultivarlo dando trabajo a los jornaleros) y los pequeños propietarios agrícolas se aprovecharon de las migajas de las subvenciones que pudieron recoger, para disfrazar los malos resultados de sus pequeñas explotaciones agrarias. Ninguno de los dos usó el dinero recibido para reconvertirse y sembrar/aclimatar otro tipo de cultivos o adaptarlos para hacerlos competitivos.

Una cosa de la que los periódicos no hablan pero que también ha ayudado a la degradación del campesinado es que pese a lo deprimido del sector agrícola, todos los gobiernos llevan décadas exprimiendo a los agricultores, incrementando los costes fijos de sus explotaciones vía impuestos con la excusa de que todos tienen margen menos el gobierno. Piensen en un pequeño agricultor que deba contratar a un temporero. Le cuesta 1.450 euros aproximadamente (el temporero recibe 950 euros) gracias a la subida brutal de impuestos al trabajo escondida bajo el SMI. Si el agricultor necesita electricidad para su producción, el 60% de la factura son impuestos, subvenciones y costes fijos regulados y, por si fuera poco, soporta un IVA de producto de lujo. 

En toda la cadena de valor agrícola se genera un verdadero expolio fiscal. Seguro que habrán oido que “España es uno de los países más ricos del mundo, porque a pesar de lo que nos roban, todavía nos queda dinero”. Y cuando nos agotan, basta con que nos expriman un poco mas y seguimos dando néctar”.

Los grandes medios de comunicación nos cuentan que los crueles de la película son los “intermediarios” que incluso venden por debajo de coste. Es cierto que los intermediarios tienen mejores márgenes que los agricultores; también tienen mejores lobbies capaces de presionar al Gobierno de turno. Lo que todos se olvidan de contarnos es que entre las grandes cadenas de distribución figura la empresa pública Mercasa que controla la compraventa del 65% de las frutas y hortalizas de España. Los Ayuntamientos son los mayores accionistas de los “Mercas” (Mercamadrid, Mercasevilla, Mercabarna, etc.), siempre acompañados de una gran cohorte de lobbies, asesores, etc. Por el mero hecho de venderlos a través de los “mercas” ya suben los productos un buen porcentaje. ¿Alguien ha visto a un funcionario de un Ayuntamiento destinado en un Merca pagar algo d Elo que allí se traspasa…?.
Seguro que los intermediarios y grandes superficies podrían reducir sus márgenes, pero al menos crean empleo (trabajo mejor o peor remunerado) cosa que no hacen los “estamentos extractivos”. Por ejemplo, nadie nos recuerda que, del precio que nos cuesta un kilo de tomates, Hacienda se lleva alrededor del 40% del precio (IVA y los principales impuestos directos e indirectos). No existe ningún operador en la cadena que tenga márgenes relevantes, y si miramos su coste de capital, menos. 
En la cadena de producción Hacienda ya se ha llevado en impuestos totales el 41% del beneficio y el 19% del precio. En transporte, Hacienda también detrae (impuestos totales) un 38% del beneficio y casi un 18% del precio. En distribución y comercialización, Hacienda aumenta su porcentaje de manera muy importante al ser empresas con mayor cantidad de empleados, bienes inmuebles, activos cautivos e impuestos indirectos; los impuestos totales llegan al 45%. En agregado, incluido el IVA y los principales impuestos directos e indirectos, Hacienda supone alrededor del 40% del precio del kilo de tomates.
Nos encontramos ante una cadena de valor donde se evidencia la amenaza de muerte por decenas de cuchillos: lo que al Gobierno le parece “muy poco aumento de impuestos” en muchas cosas es mucho cuando se agrega la carga tributaria en gasóleo, electricidad, salarios, impuestos directos e indirectos. No es casualidad que casi la mitad de las empresas en la cadena agroalimentaria estén en pérdidas, aunque algunos cínicos ministros digan :”apretad, apretad”, como si la cosa no fuera con ellos.
Ahora bien, si el agricultor espera que se elimine su problema vía aranceles o imposiciones al producto de menor coste, el Estado se va a encontrar un efecto boomerang y exponencialmente negativo en cuotas de pesca, exportaciones y tratados bilaterales con nuestros socios comerciales.
La realidad del campo es que los márgenes son exiguos en toda la cadena (el sector primario el mas perjudicado), los impuestos son muy altos y la carga fiscal penaliza la des-agregación de una cadena plagada de microempresas asfixiadas a costes fijos. Si los agricultores lograran unirse en cooperativas y empresas, agregando su producción, y se acercaran al transporte, distribución y comercialización serían más capaces de ser más eficientes, más productivos, tener mejor poder de negociación y ganar más margen. Si de verdad queremos que nuestro Gobierno central y Gobiernos autonómicos defiendan el campo, lo que hay que hacer es exigirles que reduzcan la carga fiscal, no disparar las bases imponibles y menos dar favores clientelares. Los agricultores no necesitan que les pongan la zancadilla y luego les ofrezcan limosnas para ayudarles. Lo que necesitan es que no les pongan escollos.
La oportunidad del campo es salir de un modelo de venta de grandes volúmenes a precios muy bajos por la necesidad de colocar mercancía a casi cualquier precio, a desarrollar un modelo competitivo, eficiente, integrado en cadena y a la vez, que atienda a las necesidades de los clientes.
Nadie puede depender de por vida de intervenciones de precios, proteccionismo, subvenciones ni favores temporales del mismo sistema fiscal que se lucra de la desagregación de la cadena porque esto es mendrugo para hoy y hambre para mañana. Pero esto que es tan obvio (aunque no fácil de implementar) no es el verdadero interés de los políticos que siempre tiran pelotas fuera en su propio beneficio. ¡Es lo que hay!