lunes, 16 de abril de 2012

¿Tener o ser?

En estos tiempos de crisis, en que no todos son igual de conscientes de su alcance, ni todos la viven de la misma forma, es conveniente reabrir el diálogo…. ¿SER o TENER?
La mayoría de las personas, incluso las que actualmente no tienen problemas económicos acuciantes, perciben un cierto malestar, como consecuencia de un modo de organización económico-social que destruye al entorno y se basa en la competencia ilimitada entre los seres humanos y la compulsión al consumo.
En el último siglo, el desarrollo humano en los campos científico y tecnológico no ha ido de la mano de los desarrollos espirituales y éticos, produciéndose así un desequilibrio que enferma a los individuos y por ende, a la sociedad.

Trabajar, ganar dinero, comprar, gastar más > La carrera de la rata
Trabajar para conseguir y acumular bienes materiales… ¿Es la gran meta?
¿Es más importante construir un espacio propio de emociones, sentimientos y conocimientos que no pasen necesariamente por el dinero?
¿Hasta qué punto el "Ser" y el "Tener" son compatibles o están enfrentados?
¿Qué hacer para encontrar nuestro propio equilibrio personal?
Es bueno hacer un alto en el camino, meditar la respuesta a estas preguntas, comprender lo que realmente necesitamos y nos hace felices y reorientar nuestras expectativas y nuestro modus vivendi.

Orientación al tener o al ser

Tener o ser, son dos disposiciones que involucran todos los aspectos que rodean a un ser humano y si bien nadie está totalmente entregado a uno de estos polos, sí puede identificarse la preeminencia de alguna de estas dos tendencias en cada persona particular, así como una orientación claramente ubicada del lado del tener en nuestra sociedad del primer mundo.
Las diferentes concepciones políticas o sociales se diferencian al facilitar uno u otro de los comportamientos, aunque no impidan por completo la posibilidad de que alguien opte por su contrario.
Estos dos modos, tener o ser, no se reducen a la problemática de la propiedad privada. El aprendizaje, la memoria, la conversación, la lectura, el ejercicio de la autoridad, la fe, el amor, etc. son todas esferas en las cuales una persona puede orientarse por tener o por ser. No sólo se tienen objetos: se pueden tener hijos, amigos, títulos, posiciones sociales.
Es claro que se trata de una disposición en la actitud, más que de una acción en particular.
En los años pre-crisis nos habituamos a vivir en la premisa de que quien no tiene, no es y dedicamos toda nuestra energía e incluso vendimos nuestra alma al diablo para poder vivir en la mejor casa, usar el mejor coche y móvil, vestir los vestidos más caros, viajar a los lugares más exóticos, visitar los mejores restaurantes y salas de fiestas, etc.  Se oía por doquier: Si mi vecino lo hace, ¿Porqué no yo? ¡Todos tenemos el mismo derecho! Así nos lo habían hecho creer nuestros gobernantes y nuestros "amigos" los banqueros nos habían permitido ponerlo en práctica. A diferencia de lo que hacían hace 5o años, ahora habían dejado de preguntarnos si generábamos los suficientes recursos para poderles devolver el préstamo con el cual financiábamos nuestros costosos "derechos". Al mismo tiempo nos olvidamos de otro “arte de vivir” cuyos pilares son el amor, la razón y la actividad productiva. Negamos la imposibilidad de adquirir bienes y servicios sin realizar antes un gran esfuerzo o incluso de pasar estrecheces y sufrimientos. Todo parecía fácil y sencillo. Habíamos llegado a la tierra de la abundancia como nos relataban en algunos pasajes del Antiguo Testamento y como vivimos en un país católico, no dudamos en ningún momento. Nuestra fe era grande y nos lanzamos al ruedo del consumismo desenfrenado. La economía creció como un cohete y nuestro máximo dirigente se sentaba, con los que creía "sus colegas del todopoderoso G8"en el sofá mientras fumaba puros y se atrevía a dar lecciones a los laboriosos alemanes.
Toda crisis encierra un peligro y una oportunidad. Tal vez la oportunidad de esta crisis esté en que nos obligará a esforzarnos en recuperar nuestra fortaleza física, psíquica y espiritual, así como nuestras posibilidades de independencia, para que podamos abandonar la obsesión por el tener -un engaño alimentado por la ideología consumista-, característica de las condiciones económicas, políticas y sociales de nuestra sociedad en los últimos años  y centrar nuestra atención en el ser.

El hombre nuevo

Aunque las dificultades para contrarrestar años de orientación al "tener" sean muchas, la convicción de que el fin último de cualquier persona es realizar su potencial humano -dar, compartir, ser-, impide renunciar al intento de cambiar la sociedad en la cual vivimos.
Para crear la sociedad nueva y el hombre nuevo, hay que entender el concepto de carácter social, producto de la dialéctica entre la estructura de carácter del individuo medio y la estructura socioeconómica de la sociedad. Por otro lado, es necesario un nuevo sistema de creencias que guían la vida de una persona y le proporcionan un sentido.
La clave estaría en las distintas vertientes del pensamiento humanista radical, el cual considera que el sistema económico debe servir al hombre y no viceversa, que debe cambiarse la relación de explotación de la naturaleza por una relación de cooperación, sustituir al antagonismo por la solidaridad bien entendida y comprometer activamente a los hombres en su destino.

Sugerencias para crear la sociedad nueva

Eric Fromm indicaba que los cambios necesarios para avanzar en la construcción de una nueva sociedad, serían:
  • Prohibir los métodos de lavado de cerebro en la publicidad industrial y política.
  • Eliminar el abismo entre las naciones ricas y las naciones pobres.
  • Liberar a las mujeres, en todo el mundo, del dominio patriarcal.
  • Establecer un Supremo Consejo Cultural, que aconseje a los gobiernos y a los ciudadanos.
  • Establecer un sistema de información y de difusión eficaces.
  • Desvincular la investigación científica de la industria y de los militares.
  • Desarme armamentístico: atómico – químico - biológico.
Está claro que actualmente las posibilidades de lograr el cambio para crear una “sociedad no centrada en el tener” no son nada alentadoras, pero eso no quita de que seamos capaces de analizar dos orientaciones básicas en la vida de las personas, que determinan su modo de existencia, su personalidad, sus angustias y posibilidades de realización. Lo prudente, es navegar a favor de la corriente y al mismo tiempo, procurar que no te arrastre-esclavice tanto que te haga perder el control de tu vida y de tu libertad.
©JAS2012
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