miércoles, 3 de septiembre de 2014

Tolerancia cero a la mentira y la corrupción

Los primeros espadas de los medios informativos han vuelto de vacaciones y están desbordados por la abundancia de carnaza informativa que llega a sus redacciones. Los tertulianos hacen un ruido tremendo con sus opiniones y especulaciones. Lo mismo de siempre pero cuantiosamente más abundante. ¿Como digerir esta cornucopia informativa?
Hasta hace pocas décadas, la inmensa mayoría de los seres humanos vivían confinados territorial e intelectualmente en espacios muy limitados. La inmensa mayoría sólo oían la "voz de su amo".
En muy pocos años ha tenido lugar la transición de la vida rural, a la urbana y hace poco a la digital. En esta forma de sociedad, seguimos viviendo aislados, pero con capacidad de ver y observar el mundo entero a través de los gadgets y sus App’s. 
Cada vez más personas, progresivamente, despegamos las etiquetas que secularmente nos han colocado. Analizamos críticamente cualquier información que nos llega, reflexionamos e intentamos “comprender” lo que hay más allá de los titulares. Nos resistimos a tragarnos todas las calumnias distorsionadoras que algunos desaprensivos nos envían y procuramos separar el grano de la paja para evitar que el ruido nos impida conocer la verdad. Siempre nos preguntamos ¿porque?, y nos vamos transformando poco a poco en ciudadanos del mundo. 
Mujeres y hombres, todos juntos, todos distintos y de distintas procedencias, podemos compartir nuestros pensamientos, nuestros escritos, nuestras fotos, vídeos y voces y si nos lo proponemos, hasta nuestras manos y nuestras acciones y manifestaciones, para proclamar nuestro deseo de acabar con el tiempo de la sumisión, de la soledad, del aislamiento, de la obediencia ciega, ...  
Podemos unirnos para gritar a los cuatro vientos que no vamos a tolerar por más tiempo que la corrupción, el engaño y la mentira campen a sus anchas por nuestro entorno sin recibir la corrección adecuada. 
Podemos unirnos para demostrar que ya no nos sirven los discursos, ni las promesas, ni el “tu más” o “lo tuyo es peor”, ni las falsas promesas. 
Podemos unirnos para exigir, a cualquiera que nos quiera representar en las instituciones, “hechos” que demuestren que están cumpliendo lo prometido y que se camina en la buena dirección. 
Podemos unirnos para confirmar que no seguiremos a nadie, ni ayudaremos a mantener a nadie en “cargos de responsabilidad” que no hable claro y demuestre, con su comportamiento diario transparente y el de las personas o grupos que dirigen, que trabaja para mejorar la vida de los ciudadanos que le han elegido.
No nos perdamos en el bosque del engaño, de la calumnia y de las promesas bonitas pero falsas o irrealizables. Nadie nos arreglará nuestra casa ni nuestro país. Lo tenemos que arreglar cada uno de nosotros con nuestro comportamiento diario. Las demostraciones festivas están bien, son necesarias, pero no sirven para nada bueno si no están refrendadas por nuestro comportamiento individual y diario que, con esfuerzo y dedicación, pueda influir positivamente en nuestro entorno.
Espero que todos los que nos sentimos “ciudadanos del mundo”, con conciencia global, con capacidad de expresión y participación, y con ayuda de la progresiva influencia femenina en la toma de decisiones a todos los niveles, colaboremos en hacer que los dirigentes trabajen de verdad por esclarecer los horizontes hoy tan sombríos .
©JuanJAS
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