jueves, 18 de septiembre de 2014

Hoy se vota en Escocia

Repasando el proceso escocés no puedo dejar de sentir una envidia sana. 
Un proceso democráticamente impecable que ha permitido a los escoceses la posibilidad de votar para decidir su futuro. Y no de votar de cualquier forma, sino con unos debates explicando los pros y contras del “si” y del “no” que han permitido saber “¿Qué se vota?” lo más aproximadamente posible. 
Las razones de los que piden la independencia de Escocia son predominantemente económicas y en Catalunya, además de cuestiones económicas, catalizadas por la crisis económica reciente, también tienen mucha importancia las razones culturales y lingüísticas.
Como es usual en la picaresca española, desde que se conoció una posible victoria del “Si” a la independencia, se multiplicaron en los medios de comunicación españoles los artículos poniendo verde y tildando de inútil al Primer Ministro del Reino Unido. En España estamos acostumbrados a los discursos encendidos y al exceso de paja declarativa. Son frecuentes los fuegos de artificio propagandísticos, mareando la perdiz y tergiversando o enmascarando el verdadero sentido de las palabras y los conceptos. Aquí en España la “división de poderes” es una ironía y a pocos sorprende que mucha gente sepa lo que va a pasar en el futuro inmediato. Resumiendo, el estilo y el modo de hacer británico y el español se parecen como una huevo a una castaña y, si hay alguna similitud entre el proceso escocés y el catalán, es pura coincidencia.
Algunos ven a Cameron como un valiente demócrata que se ha jugado su carrera por defender sus convicciones democráticas y a Rajoy como un cobarde escondido detrás de la Constitución, que con su inacción política puede llegar a perder Catalunya. A mi entender, David Cameron tomó en su día una decisión valiente, escrupulosamente democrática y facilitó que se produjera un referéndum para que los escoceses pudieran decidir su futuro. 
En cambio, entre la casta política española se ha instalado el despotismo y el cinismo desde hace años. En sus discursos y actos, la mayoría de los políticos dan a entender clarísimamente que les importa un bledo que conozcamos la realidad de los hechos y nos podamos expresar con libertad. Da la sensación que parecen no tener en cuenta que los ciudadanos les hemos votado para que gobiernen eficientemente el país, para que ayuden a mejorar nuestra calidad de vida y que están a nuestro servicio y no al revés. No parece que hayan entendido ni asumido que dirigir el país, no significa ser los “amos” de los ciudadanos ni dueños de nuestras haciendas privadas. Su herramienta habitual es la mentira, el insulto y la tergiversación y ni se les pasa por la cabeza que deben informarnos con honestidad, que deben responder ante la ciudadanía de sus actos y explicar con transparencia total como utilizan nuestros impuestos. Los ciudadanos somos los que hemos votado a nuestros políticos para que nos sirvan a todos con la máxima equidad y eficiencia. 
Por desgracia, en España se practica sólo una especie de “democracia feudal”, en la que lo que cuenta son los partidos y lo que cada partido quiere para llenar su pesebre, sin la menor visión de conjunto ni capacidad de diálogo con los demás.
En Escocia las condiciones del referéndum se han podido pactar con el Gobierno central, que ha puesto sus condiciones y sobretodo ha tenido lugar un debate largo y fructífero, entre los que desean la independencia y los que no. Los que defienden el “SI” han explicado porqué quieren la independencia, y a que tipo de sociedad aspiran, no en discursos ambiguos, sino en un “Libro blanco” que el Gobierno escocés publicó en su web el 26/11/2013 (casi un año antes del referéndum). Los que no quieren que Escocia se separe del Reino Unido, han explicado también sus razones. En principio hicieron discursos con amenazas de las plagas bíblicas, después utilizaron el recurso del “miedo a perder” medios económicos y bienestar. En la recta final, emplearon el recurso a la fibra sensible con profusión de actos simbólicos expresando valoración y aprecio por el pueblo escocés. 
Vimos a Cameron y otros líderes unionistas pidiendo, a los escoceses en Escocia, que no se separaran del Reino Unido. Se mostraron emocionados, derramaron lágrimas y hasta llegaron a poner la bandera Escocesa ondeando en la Residencia del Primer Ministro en Downing Street. 
¿Son ustedes capaces tan sólo de imaginar algo así en España?
¿Se imaginan las reacciones de los catalanes y las del resto de los españoles si sucediera algo así?
Tal vez si se hicieran más declaraciones de que las principales fuerzas políticas unionistas sienten aprecio y valoran la contribución de los catalanes al estado de bienestar español y hubieran hechos que respaldaran la veracidad de estas declaraciones. Tal vez si hubiera “Gestos de carácter sentimental” como poner la Senyera en la Moncloa, los catalanes reducirían su desafección por los gobernantes españoles. El problema es que se ha perdido la confianza en los políticos.
En el Reino Unido, la líder ultraconservadora Margaret Thatcher rompió el consenso de carácter económico y social y en España, José María Aznar rompió el consenso político y con su “voluntad neocentralizadora sin complejos”, alimentando la semilla del desencanto en Catalunya.
Thatcher hizo una especie de discurso de la montaña con una interpretación capitalista salvaje de Biblia, tipo: “El que no quiera trabajar no comerá”. Esto provocó una fuerte ruptura ideológica. Basta comprobar que en el parlamento escocés, en los años 50, los conservadores eran mayoría y que actualmente son residuales. Los conservadores siguen existiendo, pero se han puesto “falda escocesa” (conservadores con barretina) y parece que esta combinación ha sido efectiva para mejorar el bienestar social en aquel país.
En un principio, Alex Salmond pedía un pacto y acuerdo para el aumento de competencias en el autogobierno escocés. Cameron impuso una pregunta dicotómica pensando que el “No” ganaría por goleada. Las encuestas indicaban que poco a poco aumentaban los posibles votantes del “SI”. Las campañas electorales no tienen una influencia proporcional a su coste, sin embargo en el caso escocés, una parte del aumento de los favorables al “SI”, parece debida en gran parte en la falta de liderazgo en el “NO”. Unos días antes del referéndum, los líderes unionistas corrieron a tierras escocesas ofreciendo “TODO”, a la vez que algunas grandes entidades financieras amenazaban con irse de Escocia. Un último ocasión de mostrar el palo y zanahoria antes del referéndum.
Lo previsible es que gane el “SI” o el “NO”, las relaciones entre el parlamento de Westminster y el de Edimburgo cambiarán y mejorarán para los escoceses. Ha habido una especie de negociación “win to win” y, por la experiencia de pragmatismo político inglés, puede pensarse que la oferta de conceder el “Devolution max” a los escoceses tiene mucha posibilidad de cumplirse.
Las últimas encuestas siguen dando un buen porcentaje de “indecisos”. A este respecto es sabido que mucha gente tiene miedo a decidir y que la nostalgia a la hora de romper lazos, con el que ha sido tu país durante muchos años, puede más que el sentimiento de pertenecer a una nación negada durante muchos más años. 
De todos los referéndums celebrados en Europa, el 75% han sobreestimado el voto del “Si”. Aunque sea sólo por eso, es lógico pensar que los que estén sin una opinión fuerte, visceral o meditada, serán más sensibles al miedo de los cambios y eso hará que se decanten por la abstención o por mantener la unión de Escocia con el Reino Unido.
En Catalunya, la sentencia humillante del Tribunal Constitucional contra el "Estatut", laminado previamente por PPSOE, desconcertó y restó credibilidad y fuerza a los sectores pactistas y moderados catalanes. Los sectores más extremistas tomaron el liderazgo y hábilmente se empoderaron paulatinamente. Por ello, en los últimos años, el catalanismo transversal se ha trasladado hacia las posiciones más independentistas.
Actualmente la “Tercera Vía” en España es prácticamente imposible. La política española está falta de cualquier pragmatismo. Aquí impera el “Gano o pierdo” y el “En ningún caso estaré dispuesto a negociar ni a pactar nada con quien considero mi súbdito”. Parece que el inmovilismo del Gobierno español es tan grande que prefieren provocar el "choque de trenes" y arriesgarse a quedarse tuertos si se consigue que los catalanes se queden ciegos. Parece que unos y otros juguamos al “Chicken run” o peor aún a aquel “juego de gallitos” que popularizó James Dean en la película “Rebelde sin causa”: Dos fanfarrones subían a los coches y los lanzaban a toda pastilla contra un acantilado. En teoría, el más gallito debía saltar el último y el que primero saltaba, quedaba como un cobarde ante el grupo. Los que recuerden la película saben que el juego acabó en drama y no sólo para el que murió en el descabellado juego. 
No se puede hacer una campaña sin tener claro que significa "lo que se quiere conseguir" y lo que significan las palabras con que se define el deseo. Tampoco sin conocer, al menos aproximadamente, los costes/beneficios de materializar la aventura. Sólo después de alcanzar este conocimiento se puede votar con pragmatismo. 
Por cierto, si finalmente no se puede hacer en Catalunya un referéndum y si una “consulta no refrendaria”, porqué no se aprovecha y presenta en ella un listado de opciones, para que todos los que viven y trabajan en Catalunya puedan elegir. Valga como ejemplo: 
· Independencia
· Estado federal libre asociado
· Ampliación de autonomía con concierto económico y blindaje cultural
· Tal como estamos
· Abolición de la autonomía y recentralización en el estado único
· etc. 
Hasta hoy, el Gobierno español no ha hecho ninguna propuesta clara. 
El President de Catalunya, en su última audiencia, presentó al Presidente del Gobierno Español un documento con 23 temas en materia económica que Catalunya reclama al Estado español. Un gran número de catalanes llevan pidiendo tres años que se les convoque democráticamente para que puedan expresar su deseo o no de Independizarse de España. 
Si las fuerzas gobernantes y en el ámbito del poder, dejaran de esconderse detrás del “NO” perpetuo y detrás de las leyes…
Si cambiaran su discurso y su política poco leal e hicieran pedagogía para unir a todos los ciudadanos valorando los hechos diferenciales de todas las naciones que integran el estado, tendrían un gran efecto unionista en Catalunya; sobre todo en los indecisos o en los que no sienten la necesidad cultural de reafirmación de la cultura catalana. Recordemos que estos últimos no están tan bien organizados con los afiliados a L’ANC o a Ómnium para defender sus ideas, pero son muchos en Catalunya.
Una última apreciación: Los sectores más determinados, activos y eficaces a la hora de expresar sus ideas independentistas y hacer pedagogía de las mismas, en cambio, cuando quieren traducir en política sus anhelos, no tienen tanto éxito. El grupo queda muy difuminado, se dispersa y pierde gran parte de su músculo original. Todos los catalanes deberán pasar de las palabras a los hechos y ponerse en riesgo si quieren mantener el reto.
Os suena este diálogo de besugos...
En Catalunya falta mucho dialogo, faltan muchos argumentos, falta exponerlos con seriedad, faltan ideas para conseguir que nos hagan caso por la razón y no por la fuerza. Parece que el gobierno español ni siquiera piensa que es necesario el diálogo. Piensa que Catalunya es un cortijo muy productivo, de su propiedad. Como tal, los jornaleros ni siquiera tienen derecho a ser escuchados, puesto que es sabido que los “señoritos” son dueños de las vidas y haciendas de sus súbditos. Este proceder del Gobierno del Estado Español, a ojos de muchos es impresentable política y moralmente pero no muestran ninguna señal de cambio. 
Por otro lado, los litigantes saben que no es prudente arriesgarse a hacer preguntas sin conocer, de antemano lo que nos va a responder el interpelado. Antes de emprender una nueva empresa con éxito, se ha de contar con todos los medios que lo posibiliten. Ya vendrán los imponderables y la “masa” que alterará las previsiones. Es imprescindible analizar y conocer las fortalezas y las debilidades y elaborar el Plan de Negocio. Después contar con las “estructuras empresariales” funcionando eficientemente y un gran liderazgo en el territorio. Sin contar con estas premisas, es una especie de locura emprender cualquier aventura empresarial o de cualquier otro tipo. El actual proceso, tal como se desarrolla, puede ser muy estimulante, pero los catalanes deberíamos actuar con más pragmatismo y menos “rauxa”.
Así las cosas, mucha tila para conservar una actitud lo más relajada posible ante los hechos que se van a producir y que tendremos que valorar.
©JuanJAS



Documentos.-

1.- El libro blanco de la Independencia escocesa se puede encontrar aquí... Scotland's future
Se puede leer en html, descargárselo o leerlo en eBook

Un documento embrionario más antiguo de hace 7 años...
“Choosing Scotland´s Future. A National Conversation. Independence and responsability in the modern World” (Eligiendo el futuro de Escocia. Una Conversación Nacional. Independencia y responsabilidad en el mundo moderno)

http://www.scotland.gov.uk/Publications/2007/08/13103747/0 


http://en.wikipedia.org/wiki/Full_fiscal_autonomy_for_Scotland


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