domingo, 2 de octubre de 2016

Cuesta abajo y sin frenos

El viejo caudillo de los socialistas utilizó el pasado miércoles el comodín de la llamada a la cadena SER como miembro del consejo editorial de Prisa, para poner en su sitio al joven díscolo, Pedro. Cual César decepcionado con su hijo, lloró desconsolado porque su protegido Pedro le había prometido abstenerse en la investidura de Rajoy y había traicionado su palabra. El pretendido hombre de paja que ayudaron a encumbrar a lo más alto del partido —porqué no tenía a Eduardo Madina bajo su control (del Partido Socialista Andaluz) les resultó ser de carne y hueso y con ideas propias.
A Felipe le pareció más importante lo que Pedro le había dicho por teléfono que la decisión que tomó el comité federal de oponerse a Rajoy. La edad le está haciendo perder la memoria, aunque a él amnesia le viene de largo. Los hechos demuestran que no está para dar lecciones de compromiso con su palabra, que pisoteó durante décadas, desde la OTAN —estaba en contra pero votó a favor— a Gas Natural, de Filesa a los GAL.
El ataque de Felipe González a Pedro Sánchez es el viejo régimen blindándose contra el cambio, es la España de la Transición devorando a sus hijos como Saturno para que no ocurra al revés, es el sistema de las tarjetas black —el bote del que chupaban durante años, empresarios, banqueros y políticos— defendiendo sus privilegios.
La crisis del socialismo español se solapa con las muchas crisis que atraviesa la sociedad. Hay crisis social, económica y de identidades. El miedo recorre el país desde la crisis financiera de 2008. Los populismos cabalgan en toda Europa.
Los discursos articulados desde el punto de vista ideológico y programático no se llevan. Las fundaciones de ideas que acompañaban a los partidos van perdiendo importancia y producen menos pensamiento. El día a día, el regate corto, el pensar en las próximas elecciones va por delante de todo. El poder no es sólo pedagogía sino difundir ideas para que la sociedad pueda escoger con mayor libertad y los "elegidos" puedan desarrollar el mandato popular. 
En cambio, los partidos y sus políticos, plantean soluciones imposibles, por no decir utópicas, sin tener en cuenta si se pueden llevar a cabo. Mientras, en Catalunya, vivimos días históricos con mucha frecuencia, muchas veces, con más voluntarismo que sentido práctico.
Continuamente vemos a los dirigentes como adoptan muchas posiciones inamovibles sin echar mano de teléfono, sin conversaciones, sin complicidades y sin utilizar ninguno de los artificios que tienen las relaciones humanas y políticas para ponerse de acuerdo en algo. La estampa de Verónica Pérez, partidaria de Susana Díaz y presidenta de la mesa del comité federal del PSOE, proclamando que “la autoridad soy yo”, es muy patética y ridícula, propia de hace setenta años. Parece que les entretiene escenificar la lucha cainita, que probablemente hacer que al partido hacia la irrelevancia.
La crisis del PSOE es mala para el partido y fatal para el país. Todos los líderes políticos, de todos los partidos y en todos los tiempos, se supone que saben perfectamente lo que no deben hacer y, sin embargo, lo hacen y se equivocan una y otra vez. Tener razón demasiado pronto es muy arriesgado. Tenerla cuando ya es tarde no sirve de nada. Las acciones políticas tienen un tempo adecuado, pasado el cual los temas se agrian o se pudren.
Actualmente el PSOE está ante una tesitura muy difícil: dar la llave del gobierno al PP para salvaguardar al PSOE de un gobierno en minoría con Podemos y los soberanistas, o incluso con Ciudadanos. Esquivar el abrazo de Pablo Iglesias para echarse en brazos de Mariano es salir del fuego para caer en las brasas. 
¿Para evitar el sorpasso, prefieren la passokización?. 
¿Prefieren darle la presidencia al Rajoy de los recortes y la corrupción, que a su propio partido?. 
¿Lo harán para para salvaguardar la estabilidad de "los que manejan" España?. 
El viejo régimen reirá el último todavía una vez más. 
Seguro que ayer, Rajoy encendió su puro, abrió el Marca y subió los pies encima de la mesa disfrutando del harakiri de Ferraz. No me cuesta imaginar al viejo “dinosaurio” del PSOE disfrutando, en su finca de lujo, del premio recibido de las élites por haber conseguido eliminar su "problema": En los próximos días, los barones dependientes se abstendrán para que todo les siga igual y puedan seguir parasitando a la España productora de bienes e impuestos haciendo ver que todo lo hacen por su pueblo y sus gentes. 
Mientras la comisión gestora gobierne el PSOE, tal vez logren encontrar un nuevo líder equidistante de las dos facciones que han luchado cainitamente los últimos meses. Si no son capaces de hacerlo, … 
Vayan preparando la lápida para el PSOE.
¡Requiescat in pace! (RIP) 
©JuanJAS
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