martes, 30 de mayo de 2017

No hay dinero y el fisco tiene hambre. Reflexiones para pequeños ahorradores

¿Creen que España realmente va a cumplir con sus compromisos de déficit para el 2020, cuando es un país que pocas veces ha cumplido y al que han echado la bronca desde Bruselas demasiadas veces? ¿Lo cree alguien en Europa? Supongo que cuando España llegue al 2020 sin cumplir sus previsiones, como es usual, nos volverán a echar la bronca y nos darán más tiempo. O tal vez no, porque el Gobierno español firmó un compromiso en el 2011 junto a 26 miembros de la UE. Casi todos los países miembros de la UE han tenido sus más y sus menos con los cumplimientos de los saldos presupuestarios desde entonces; ha habido amenazas, advertencias, prórrogas y sugerencias, pero el 0% de saldo presupuestario a alcanzar el 31.12 2020 no se ha movido ni un milímetro. Si la UE está determinado a alcanzar ese 0% en ese plazo, cueste lo que cueste y suceda lo que suceda, significa para España que tendrá que encontrar 46ooo millones de euros entre el 1 de Enero de este año y el 31 de Diciembre del 2020; sea como sea. 
¿Se imaginan como?
Cada uno imaginará lo que tenga más reciente en su cabeza, pero está claro que el Gobierno español hará lo que sea para no perder ningún aporte dinerario vía impuestos, solidaridad mal entendida, endeudamiento con el Estado de las CCAA productivas, laminación del precario estado del bienestar que nos queda, etc. ¡Lo que sea!. Para ellos, que han comprometido al Reino de España con una deuda superior al PIB, el fin justificará los medios. ¡Cualquier medio!. ¿Entienden verdad? Y no creo que los estamentos internacionales ni los países más democráticos del mundo hagan nada porque no lo han hecho hasta ahora en ninguno de los atentados contra la democracia perpetrados por el Gobierno español.
Dejando la política y bajando al terreno pecuniario. Por mucho que se empeñe la patronal y el gobierno en decir lo contrario, los datos son tozudos y la realidad es la realidad. Desde hace tiempo y gracias a la facilidad que suponen los medios digitales y la democratización de la información, empiezan a proliferar informes, alertando de la pobre y penosa rentabilidad que dan los planes de pensiones individuales. Se salvan los FIM y por ello seguramente será el próximo caladero donde podrán los barcos de Hacienda a pescar.
En esta época de hambruna fiscal y de búsqueda de grandes bancos de peces donde sea fácil pescar buenas capturas, los fondos de inversión constituyen una presa fácil. Más fácil que la guerra abierta con grandes empresas tecnológicas, con domicilio fiscal en Irlanda o en cualquier otro paraíso fiscal. Los Gobiernos necesitan dinero para cubrir necesidades tan básicas como la Sanidad, la Cultura y las Pensiones ¡Ay de las pensiones en España! Apenas han desaparecido los ecos sobre el ataque a las SICAV cuando surgen las primeras voces sobre el posible cerco a los fondos de inversión, que es lo que pasará en Alemania a partir del 1 de enero de 2018. Recuerden que el patrimonio de la inversión colectiva en España (fondos y sociedades) se ha situado en 377.648 millones de euros, lo que supone un nuevo mejor registro histórico, con datos a finales de septiembre. El número de partícipes y accionistas se ha anotado un nuevo incremento, al rozar casi los 10,2 millones, con lo que ha recuperado el nivel alcanzado hace justo nueve años. En cuanto a los fondos de inversión nacionales, el volumen de activos de los fondos de inversión mobiliaria se ha situado en 227.009 millones a finales de septiembre, 1.873 millones más respecto al mes anterior. La última vez que los fondos de inversión alcanzaron esa cifra de patrimonio fue en diciembre de 2007. Tras casi nueve años, los fondos de inversión han vuelto a superar los ocho millones de participes, mientras que han registrado suscripciones netas positivas en septiembre por séptimo mes consecutivo, hasta acumular 8.247 millones de entradas netas en lo que va de año.
A partir del 1 de enero de 2018, los fondos de inversión en Alemania (los fondos comunes abiertos a todo el público; no los fondos especiales solo para institucionales hasta un máximo de 100 inversores; ni las sociedades cerradas de inversión) dejarán de estar en transparencia fiscal para someterse a un gravamen del 15%. En la actualidad, toda la carga fiscal la soportan los inversores, pero cuando dentro de poco más de un año empiece a aplicarse la Ley de Reforma Fiscal de Inversiones también tributará el fondo y el inversor estará parcialmente exento. Una de las principales consecuencias del cambio será la menor carga burocrática y de información que tendrán los fondos, sobre todo los no alemanes.
Así, los inversores en fondos comunes tributarán (como ya hacen ahora) tanto por lo que el fondo les distribuya cada año (en el caso de los fondos de reparto) como por la ganancia que obtengan en caso de reembolsos. Además, cada año tributarán también por una renta presunta o estimada que, de manera general, a partir de 2018 será igual al valor de sus participaciones en el fondo a comienzos de año, multiplicado por el 70% del tipo de referencia que cada año se apruebe(del 1,1% en la actualidad). Esta renta estimada tiene un tope, la diferencia del valor de las participaciones a comienzos y a final de año.
Sobre la carga fiscal que soportan los inversores (ya sea por reembolsos, por ingresos periódicos o por renta estimada), se articula un sistema de exenciones parciales. Si el fondo es mixto (e invierte, al menos, el 25% en acciones), la exención es del 15% para particulares que invierten su patrimonio personal, del 30% para quienes invierten su patrimonio empresarial, y del 40% para institucionales. Si el fondo es de bolsa (invierte más del 51% en acciones), las exenciones pasan a ser del 30%, del 60% y del 80% respectivamente. En el caso de fondos inmobiliarios (más del 51% invertido inmuebles y/o sociedades inmobiliarias), la exención será para todos los inversores del 60% y si la cartera del fondo está en inmuebles fuera de Alemania será del 80%.
Ya saben, cuando vean las barbas de su vecino afeitar, pongan las suyas a remojar.
Este remanso de paz que eran los FIM para los pequeños ahorradores se acabará y la tentación será volver al mercado bursátil infestado de tiburones con las bocas abiertas esperando a los tiernos ahorradores.
Recuerden los que no hayan pasado por la experiencia o aprendido de ella que si quieren ganar dinero en Bolsa, como en otros negocios, hay que buscar proyecciones de futuro. Los datos que todos tenemos encima de la mesa, en las redes sociales, en los medios de comunicación, sirven para muy poco. Son datos del pasado. Y lo que es peor, las máquinas que dominan en el mercado se nutren de ellos para tratar de adivinar el futuro.
El PER es uno de los indicadores más seguidos. Se ofrecen cifras de multiplicadores futuros, pero con un punto de partida que no sirve para nada. Los mejores gurús y analistas del mercado hace tiempo que desenterraron el hacha de guerra y, en un manifiesto poco usual, recomendaron aborrecer las prácticas del pasado, las que aconsejan conducir con la ayuda del retrovisor. En términos económicos y bursátiles desprecian los datos y estadísticas que se publican cada día, porque, dicen, son agua de borrajas. Datos pasados, que lejos de ayudar en la prospección del futuro nos pueden engañar. En el mismo acto, centran todos sus esfuerzos en la detección de los indicadores adelantados. Los sabios reniegan de los datos de hoy, porque, dicen, son los mimbres usados de ayer. Urge escrudiñar el futuro, examinar las vísceras del paciente para evitar sorpresas. La Bolsa anticipa tendencias. Nunca lo hace a la perfección, porque de ser así la Bolsa moriría de éxito. La Bolsa cotiza el futuro, pero con fallos notables, bien por excesos de optimismo, bien por defecto. Y todo ello, bajo la sombra del miedo. Hay pánico a que en un momento determinado la Crisis de Confianza y de Crédito se transforme en una Crisis de Bolsa, como ha sucedido en otras tantas ocasiones. O sea, miedo al colapso. Parece, no obstante, que la gran caída puede esperar. Mejoran las condiciones económicas y se aprecian buenas cifras empresariales. Un dúo magnífico, que se ve acompañado por tipos de interés en niveles históricamente bajos. 
Dicen los “tiburones hambrientos” que la Bolsa es la alternativa...
Pero… ¿quien tiene la bola de cristal en la que ver los Balances empresariales esperados, que no los pasados; las expectativas de dividendo, que no los dividendos pagados; los flujos de inversión hacia la Bolsa y las expectativas económicas, en relación inversa a la prima de riesgo y de los tipos de interés, para poder tomar o deshacer posiciones en los mercados?. Respecto a los balances, muchas empresas llevan años engordando su endeudamiento y también sus costes, que ahora tratan de revertir. Los flujos de inversión de los fondos de bolsa engordan, mientras los indicadores económicos de momentum sugieren que el crecimiento será mayor de lo que han pronosticado. ¡Fantástico!, pero como dijo el poeta y filósofo chino Lau Tzu, “Aquellos que saben no predicen y aquellos que predicen no saben”. 
Además, ¿cómo puede conocer cualquier pequeño ahorrador las decisiones de los bancos centrales: si comienza o no la normalización (BOE/Fed), si bajaran o mantendrán tipos y el coeficiente de reservas (Banco Central de China), si inyectarán más dinero a través de la compra de activos (BOJ), si comenzará un nuevo QE (ECB)?. 
Debemos temer lo que no podemos predecir, y no olvidar nunca que los gatos, por muy gordos que estén, intentan comerse el queso del amo y cuando no les dejan, salen a cazar ratones. 
Nosotros no somos gatos, ¿qué somos nosotros?
¡Disfruten de la vida! Mientras puedan.
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