viernes, 11 de marzo de 2016

Perdidos en el laberinto

España sigue sin gobierno y ya han pasado casi dos meses desde las elecciones. El panorama cada vez está más enconado y parece que nos abocamos hacia otros comicios, sobre todo a tenor del programa que ha presentado “Podemos” este lunes a su cada vez menos posible socio, el PSOE. Dejando de lado las cuestiones territoriales y puramente políticas, es hora de centrarse en las económicas, esas que deben marcar la diferencia entre un gobierno de cambio y otro continuista.
Antes de proseguir un inciso:
· El ahorro en costes laborales que se obtendría si se robotizasen el 25% de las tareas susceptibles de ser robotizadas en el escenario del 2025.
· La eliminación de puestos de trabajo que la robotización supondría, considerando un supuesto agresivo y otro conservador.
Corea se lleva la palma, con diferencia, y delimita una senda a seguir. En el 2025, en Corea, robotizando sólo el 25% de aquellas tareas susceptibles de ser robotizadas, se obtendría un ahorro de costes laborales del 33% y entre el 21% y el 47% de los puestos de trabajo desaparecerían.
En el otro extremo está México, donde el ahorro en costes laborales sería sólo del 3% y desaparecerían entre el 1% y el 7% de los puestos de trabajo.
España, ya ven: se halla en la cola y mal, porque se destruyen muchos puestos de trabajo (entre el 4% y el 19% ) y encima se ahorraría sólo un 6% de costes laborales. (La media de ahorro en los países contemplados es del 16%).
La cosa está clara. La robotización ahorra costes, pero destruye puestos de trabajo. Incrementar la productividad es imprescindible para reducir el consumo de commodities, pero el resultado es la rebaja en la demanda de trabajo. Para aumentar la productividad hay que robotizar, lo que genera y aumenta el desempleo estructural. La tecnología crea empleo cualificado pero escaso, y destruye diez o más veces empleo de baja cualificación del que crea. 
En este probable escenario, España tiene dos problemas: 
1) La escasa necesidad de robotización porque la estructura de su PIB no lo justifica, y 
2) A pesar de ello, no es capaz de reducir el desempleo de su población activa. El peor de los dos escenarios posibles.
Todos los aspirantes a gobernar que prometen incrementar los puestos de trabajo, hace falta que nos expliquen muy bien, como piensan hacerlo, en que campo lo harán, de que tipo serán, que probabilidad hay de que se mantengan a medio plazo, etc. Recordemos que otro plan Z es mendrugos para hoy y mucha hambre para mañana.

El partido liderado por Pablo Iglesias propone aumentar el gasto público en 96.000 millones de euros hasta el año 2019. El nombre de las coaliciones son , "Podemos", "En común Podem", etc. No lo dudo, pero las primeras preguntas que nos deben contestar son ¿De donde saldrá este dinero? ¿En que piensan usarlo y con que objetivo a corto y también medio plazo?
Proponen una reforma fiscal que piensan lograría recaudar 40.000 millones para las arcas públicas. También dicen que el peso fundamental de las medidas de impuestos recaerá sobre las rentas más acomodadas y sobre los sectores de población de mayor patrimonio. La mayoría respiramos aliviados y algunos sienten un cierto regocijo si se concreta un “castigo” a los ricos. También esperamos un castigo a los defraudadores y que la lucha contra el fraude, se incremente en cuantía y en eficacia, y contribuya a mejorar la recaudación para llegar a incrementar el dinero disponible y poder conseguir esos 96000 millones adicionales.
Sobre este último aspecto propone aprobar un paquete de medidas contra los paraísos fiscales –con el objetivo de conocer a los titulares de las cuentas en estos lugares, sobre todo si son multinacionales- o eliminar “pantallas tributarias”, revisando la fiscalidad de las famosas SICAV, las ETVE o las sociedades de capital riesgo.
El grueso de su reforma fiscal está enfocada a la parte impositiva, donde propone cambiar el sistema tributario español de arriba abajo ¿?.
Proponne un “Impuesto al lujo” que pretende penalizar vía impuestos a los que más tienen:
Subir el tipo del IRPF desde el 45% actual al 55% a los que ganan más de 60.000 euros al año, sumando las rentas del trabajo y del ahorro. (Machacar más a los que cobran nóminas)
Subir el Impuesto de Sociedades al 30% desde el 7% actual, imponiendo un tipo mínimo del 25% a las grandes empresas. (Las pocas empresas que quedan ya están alquilando inmuebles en Irlanda, como Grifols)
Recuperar los impuestos sobre la riqueza, donaciones y sucesiones y modificar el mínimo exento del Impuesto sobre el Patrimonio. (¿Lo igualará para que todos los herederos paguen lo mismo en todas las CCAA?)
Un IVA super-reducido para la mayor parte de alimentos y bebidas no alcohólicas, aplicar un 10% a todos los suministros básicos –gas, electricidad, etc.-. y gravar con el 25% de IVA los “artículos de lujo”. ¿Qué entiende Podemos por “artículos de lujo”? ¿Un viaje al Caribe? ¿Un Ferrari? ¿Un vestido de marca? ¿Un perfume? ¿Unos pantalones? ¿Todo lo que no sean alimentos ni suministros básicos ni productos culturales?. La lista es larga. Propuesta no cuantificable si no se definen los conceptos de lujo y de rico para saber como le afecta a cada votante. En algunos países, rico es el que puede comprarse un rollo de papel higiénico o unos zapatos al año. 
Parece mentira que a esas alturas todavía no se entienda que aumentar los impuestos solo es viable a medio plazo si hay una correspondencia bidireccional. Un "rico" puede llegar a pagar más impuestos si el estado garantiza la seguridad jurídica, hay estabilidad social y no son usados como chivos expiatorios por la inutilidad e ineptitud de la clase política. Si alguien pretende considerar a los “ricos” culpables de todo, estos seguirán eludiendo el pago de los impuestos, se cubrirán con un manto de invisibilidad o directamente desaparecerán. En este caso a esos políticos bienintencionados no les quedará otra que buscar otro chivo pagano. Como siempre, volverán a considerar "nuevos ricos” a los que una vez pensaron que eran clase media. Al final, rico no será el que tenga un BMW –estos solo podrán usarlos los miembros del partido como coches "oficiales"– sino un Dacia de 10000€ con las ruedas nuevas.
El proceso de inferir es como todo: subjetivo. Se infiere lo que se quiere inferir, el resto se rellena con excusas de lo más variopinto. Hagamos un sencillo ejercicio:
Si se considera que el sueldo publico se debe limitar a 3 veces el salario mínimo y que es rico quien cobra más 60.000€ –aproximadamente 3 veces el salario medio de los españoles– es lícito considerar que todo aquello que se venda por encima de 3 veces del valor más popular debe considerarse como “lujo”:
  • Vino a granel o envasado popular 1 €, --> vino de lujo, a partir de 3€
  • Reloj Casio o similar a 15€ --> reloj de lujo a partir de 45€
  • Naranjas a 0,60€ --> naranja de lujo a partir de 1,8€
  • Pasta dientes 0,50 --> pasta dientes lujo a partir de 1,5€
  • Agua mineral 0,25€ --> agua mineral lujo a partir de 0,75€
Y por supuesto “todas” las consumiciones en bares y restaurantes serian consideradas como “artículos de híper-lujo” puesto que son superfluas, improductivas y además cuestan mucho más de tres veces el precio base del producto: ¿es necesario pagar por una caña lo mismo que vale un litro de cerveza que puede tomar en tu casa? o ¿pagar mucho más de tres veces el valor de una comida de mediodía que puedes llevar en tu tartera?
Habrá que revisar como se aplica el IVA a todos los productos y si se considera que son productos o servicios de “lujo” como los Servicios funerarios (deben serlo porqué pagan un 21%) o no deben serlo como los espectáculos deportivos que pagan un 10%. ¿Les parece lógico o incongruente?. Necesito que me lo expliquen.
Hace años obtuve dos títulos universitarios, posteriormente realicé algunos estudios de postgrado, siempre he continuado leyendo con espíritu crítico, razonando y aún así, estoy hecho un lío. ¡Algo falla!
De los comentarios publicados en muchos foros y de los distintos programas económicos de partidos autodenominados “progresistas” parece deducirse que los ''ricos y acaudalados'' son los responsables últimos de todos nuestros males. No me consta que a nadie le hayan obligado a votar a un partido u otro desde hace decenas de años. Se supone que el funcionamiento económico de un país democrático se rige por un sistema de leyes creadas por una serie de políticos elegidos por el pueblo. Si los políticos elegidos han cumplido sus programas (¿los hemos leído antes de votar? ¿Hemos comprobado su cumplimiento?), no tenemos ningún derecho a protestar. Si no los han cumplido, ¿No sería más razonable culpar a estos individuos? Si luego decimos que todos son iguales y que terminan haciendo lo mismo, ¿no está el problema en el hecho de que tengamos un sistema de gobierno que le da demasiado poder a nuestros ''representantes'' y nos deja muy poca capacidad de elección directa y personal a nosotros, los ciudadanos? Entonces, en que quedamos: ¿más poder público o privado?
Los simpatizantes de los “partidos progresistas”:
  • Quieren una “banca pública” porque piensan que será mejor que la privada. ¿Nadie se acuerda del reciente fiasco de las “Cajas de ahorro españolas”?. ¿Nadie se acuerda que tenían consejos de administración compuestos por políticos representantes gubernamentales y locales?. ¿Nadie se acuerda que eligieron para sus consejos a personas incompetentes en materia económica, cuyas decisiones –muchas veces fueron tomadas con una falta notable de decencia– no respondían a los intereses de sus inversores, sino a intereses “sociales o políticos”, lo cual facilitaba operaciones y ofertas de productos de dudosa calidad financiera?. Resultado: quebraron prácticamente todas. Quiebras que pagamos todos los contribuyentes españoles.
  • Les horroriza privatizar la gestión de cualquier servicio público, firmar conciertos económicos o subvencionar servicios públicos como servicios relacionados con la educación o la sanidad. En cambio, todo lo relacionado con los “servicios sociales”, los tienen totalmente privatizados o al menos externalizados en forma de multitud de ONG’s y todo tipo de asociaciones subvencionadas con fondos de los contribuyentes a los presupuestos del Estado. Se puede aducir que si estos servicios se nacionalizaran y se dejara de aportar subvenciones aumentaría el número de parados. Otros piensan que más vale pagar el “desempleo” dos años, que mantener unos empleos que podrían ser más eficientes de por vida, bajo el paraguas del Estado.

En España el tejido empresarial español está formado principalmente por microempresas (bares, lampistas, etc.) y autónomos. Con la excusa de que la vida está muy difícil y hay que hacer lo que se puede para sobrevivir, todo el mundo elude lo que puede al fisco. Los autónomos cobran todo lo que pueden en negro y declaran lo justo para pagar lo mínimo a Hacienda. En muchísimos casos, si no lo hicieran así no podrían sobrevivir. Lo más fácil y por tanto más tentador para cualquier recaudador es cobrar al que tiene nómina y para los políticos perseguir a las nóminas medio-altas calificando a los que las cobran de “ricos” para justificar que se les sube el IRPF. Es una solución no más justa, pero si infinitamente más fácil que asignar presupuesto para ampliar plantillas de inspectores tributarios para controlar a la gran mayoría de los que no tienen nómina y por tanto se escapan de pagar los impuestos que les correspondería. 
Es un hecho que el sueldo medio Español está por debajo del sueldo medio de las principales economías de la EU y que los tipos de los tramos de IRPF están al nivel de los más altos. Y además se lo cobrarán por adelantado. La realidad es que por mucho que al tramo de los que cobran más de 60000 € le suban el IRPF, no van a recaudar significativamente más, si la mitad de la población no paga por no llegar a mileurista. Además, los que cobran super-salarios se esforzarán en encontrar formas de cobrar “fuera de nómina”. Por tanto, esta medida de subir los tipos del “tramo alto del IRPF”, parece que no ayudará a recaudar los 96000 millones mas. ¿No será que finalmente pagarán el pato los que cobren entre 20000€ y 60000€ que es donde está el grueso de trabajadores con nómina?. 
Escuchando a los políticos de izquierdas da la sensación de que los empresarios son malos y los trabajadores también por no querer pagar los tipos de IRPF que establecen en bien de toda la sociedad. Siempre les parece que contribuyen poco. Es verdad que el Estado recauda poco, pero también es cierto que los que pagan, pagan mucho. Pensemos que un “súper-trabajador” con una nómina de 100.000 €, Hacienda le retiene 45.000€. Además, la empresa paga otro 30% mas por él. Así, la empresa en realidad gasta en ese empleado 130.000€, de los cuales 75.000€ se los queda el Estado sin discusión y por adelantado y al trabajador sólo se le ingresan 55000€ en su cuenta del banco. Supongamos que es muy responsable y ahorra 19000€ y gasta 36.000€. A esos 36.000€ Hacienda le quita otro 10% de IVA (siendo generoso). También paga impuestos en a su Ayuntamiento (Impuesto de circulación, IBI, etc.), a su Comunidad Autónoma, al Estado, más impuestos varios en los consumos energéticos, más impuestos por la renta que obtenga de los 19000 ahorrados, etc. Resumiendo, de los 130.000€ que la empresa paga por sus servicios, el Estado recauda 80.000€!!!!. Al trabajador con nómina le queda menos de un 38% de lo que la empresa paga por su trabajo y el Estado se lleva más de un 62%. Estas políticas son todo lo contrario de premiar el talento y el poco trabajo cualificado que hay en España tenderá a emigrar. 
Puede que a esos políticos que se autocalifican como “progresistas” les parezca mejor que todos los españoles sean mileuristas. Los listillos se buscarán la vida, cobrando todo lo que puedan en negro para conseguir becas para sus hijos que también conseguirán entrar en colegios públicos, tener acceso a pisos de protección oficial, etc. Con un poco de maña y suerte, tal vez consigan hasta tener mas poder adquisitivo que el súper-cualificado que ha conseguido un súper-empleo remunerado con 100.000€. Eso si, el Estado seguirá sin recaudar y pagando por todos estos ciudadanos que seguirán despotricando y envidiando a los que cobran sueldos tan altos. Encima le dirán al que se esforzó, estudiando de joven y durante el resto de su vida y esforzándose en su trabajo: “¡Ves como no hace falta hincar los codos ni pensar tanto para vivir bien!”. ¡Es que no te lo sabes montar!
Ya va siendo hora de que nos quitemos la venda de los ojos y dejemos de considerar rico a quien cobre una nómina de 60.000€ trabajando en una gran ciudad donde los pisos cuestan más de 300.000€ y el coste de la vida es más del doble del de una población de provincias. Para aspirar a “progresar” de verdad, hace falta legislar para tener un país donde se premie emprender, trabajar y prosperar por meritocracia en lugar de penalizar la creatividad, el esfuerzo y el ahorro, no repartir migajas para mantener clientelismos.
Cualquier trabajador con nómina (muy) cualificado (que no rico) estaría dispuesto a pagar los altos impuestos que paga, siempre y cuando tenga acceso a contraprestaciones (acceso a guarderías y colegios públicos de calidad, universidad, ayudas sociales, etc. ) y al final del ciclo, su esfuerzo se vea premiado y no viva de forma similar o incluso peor que el menos cualificado o que no ha trabajado nunca y vive de “ayudas”. Para que esforzarse si en lugar de ello, le suben aún más los impuestos y cobra lo mismo que sin esforzarse o incluso menos. Si eso es así, no le quedará más opción que decidirse a “emigrar” a un país donde se valore más la inteligencia, la creatividad, el trabajo y el esfuerzo por superarse, aunque ello signifique privarse de sol y las terrazas. Si esos “ricos” se van, nos quedará en España, una gran base social de mini-mileuristas que al no poder pagarse su subsistencia, menos podrán pagar la de sus mayores pensionistas. 
Por cierto, no he oído a ningún político ni de los “progresistas” ni de los “conservadores” que prometa, como punto primordial en sus programas, “prescindir con urgencia” de ese ejercito de “langostos extractivos” colocados a dedo, con una productividad nula, que devoran sin compasión ingentes cantidades de dinero de los contribuyentes.
Medalla concedida a los
 trabajadores estajonovistas
Faltan ejemplos en España, al menos no se publicitan, como el de Mauro Felicori director del Palacio Real de Caserta en Nápoles que ha recibido la protesta de tres de los cuatro sindicatos representados en el Palacio Real (el sindicato CGIL –análogo a CCOO--, el mayor del país, se ha desmarcado) y empieza diciendo: “A cinco meses vista de la toma de posesión del nuevo director lamentamos subrayar que...”.
Para los denunciantes, el estajanovismo del director supone un “riesgo para la estructura de todo el Palacio”. 
El estajanovismo de Felicori ha hecho aumentar hasta un 75% el número de visitantes (218.000 en 2014) y los ingresos en un 105%, demostrando que las Bellas Artes son, como repiten con frecuencia los políticos, “la primera industria de Italia”, país que se precia de tener la mitad de los bienes culturales del mundo.
La riqueza de los ciudadanos no se consigue repartiendo “pobreza”, se consigue legislando para que todo el que se esfuerce pueda prosperar y para que nadie pueda escaparse de ser solidario con los menos favorecidos, aunque si se les da la oportunidad y lo desean, también ellos pueden aportar mucho a la sociedad.
Por cierto, cuiden bien a sus ancestros y si les dejan, no se les ocurra heredar, porqué el fisco les estará esperando para exigirles el pago del impuesto de sucesiones y donaciones. Volverá a tributar por bienes que los causantes adquirieron con su esfuerzo y ahorro, tributando múltiples veces por ellos. Si lo que heredan es un piso y quieren venderlo tendrán que pagar a su Comunidad Autónoma el impuesto de trasmisiones, y además al ayuntamiento de su ciudad el impuesto de plusvalías. Un impuesto que sube año tras año a razón de un 3% por la supuesta revalorización del suelo, cuando los precios de mercado no solo no han subido en la ultima década, sino que se han desplomado...

Señores políticos: 
Los ciudadanos, salvo tal vez los más de 500000 enchufados y sus familiares, percibimos falta de ejemplaridad en sus actuaciones públicas, carentes de eficiencia y eficacia y manchadas por innumerables casos de corrupción. Sentimos que el interés general no está garantizado –suficiente y exclusivamente– por su actuación. Opinamos que no saben interpretar o no quieren comprender bien la realidad, no saben o no quieren seleccionar el capital humano capacitado para gestionar eficientemente los recursos públicos, representar a la ciudadanía generando entornos transparentes, confiables y permeables, y proponer soluciones sostenibles e innovadoras a los retos sociales con una acción ejecutiva y legislativa adecuada.
· Hace falta regeneración democrática porque parece que los partidos políticos y principalmente el Gobierno, tienen secuestrado al Estado. 
· Necesitamos una verdadera separación de poderes. 
· Precisamos que los aspirantes a gobernar nos den seguridad de que lo que prometen no es un capricho ni un globo sonda, sino que han estudiado su viabilidad y realmente lo van a cumplir. 
· Déjense de una vez de hacer teatro lleno de insultos y descalificaciones gratuitas y den muestras de saber dialogar y negociar con todos los partidos políticos democráticos, para encontrar y llevar a la práctica las mejores soluciones para la mayoría de los ciudadanos sin desatender a las minorías.

He escuchado a personas decir que están muy enfadados con la actuación de los “políticos antiguos” y que prefieren jugársela con quien le proponga algo rompedor aunque sea utópico o directamente irrealizable, por ejemplo, por estar en contradicción con las políticas que se deciden en la UE. El 20D los españoles votamos y no dimos mayoría absoluta a ningún partido. No queda más remedio que pactar cara alcanzarla. Tampoco entiendo porqué nos rasgamos tanto las vestiduras por ello. Tienen ejemplos en el pasado reciente que variará muy poco si gobierna cualquier combinación de PP, PSOE, Cs o Podemos. Estamos tan endeudados (más del PIB) y tan limitados por las políticas europeas que virar este barco es prácticamente imposible. La diferencia entre que gobierne una combinación u otra es la velocidad del naufragio. Todo el desmadre de este país empezó cuando el primer Gobierno de Aznar manipuló el Excel para meternos en el euro sin que nuestro país estuviera listo para ello. Después, las burdas manipulaciones de ZP y Rajoy lo único que han hecho es aumentar la farsa de que somos ricos para que sigamos gastando como ricos. Cada vez fuimos más pobres sin saberlo y por ello permanecimos contentos hasta que explotó la burbuja y cayó de golpe, el telón que cubría nuestros ojos.
Muchos ven imprescindible solucionar el desigual reparto de la riqueza. Nunca hablan de que la riqueza no es algo que se "reparte", es algo que se crea y que, en un sistema que respete las libertades individuales, en base a las aportaciones que cada uno haga debería recibir una parte muy grande de esta o una muy pequeña.
Hay personas a las que les gusta pensar que la riqueza se asemeja a una tarta y que por lo tanto, lo mejor es votar al que promete repartir un trozo mas grande entre los "pobres". Son exactamente esas personas las que tienden a quedarse sin trabajo, sin sanidad, sin ahorros, sin pensiones, etc. en un proceso de decadencia masiva que puede tardar bastantes décadas en revertirse (sobre todo cuando la única alternativa a semejante despropósito ha sido y son partidos que no respetan en lo mas mínimo las libertades individuales de esas mismas personas y por lo tanto les van a robar tanto como puedan).
Si los gobernantes aumentan desproporcionadamente los impuestos y legislan leyes abusivas o de cumplimiento inviable para cualquier empresa, no están repartiendo la riqueza de esa empresa o de ese empresario, lo que provocan es que esa empresa cierre y se despida a los trabajadores. El resultado es que globalmente disminuyen los puestos de trabajo. La historia nos muestra que ha pasado con los sistemas de creación de empleo estatal. Los famosos planes quinquenales soviéticos, chinos y de todos los sistemas socialistas o comunistas fracasaron estrepitosamente. Los que siguen proponiendo que el Estado cree puestos de trabajo directos, ¿piensan que lo harán mejor que los gobernantes de esos países? Tal vez, si en lugar de seguir con la idea de recaudar más y más para repartir ellos a quien ellos crean, cambian de método y ponen impuestos más bajos y sobre todo muchísimas menos trabas burocráticas para rodar los negocios, no se le quitarán ningún trozo de tarta a los trabajadores, sino que posibilitarán que esa empresa y ese empresario pueda dedicar más recursos para realizar mas inversiones, contratar mas gente y darles la oportunidad de “progresar” sin necesidad de limosnas para comprar su voto. De paso su empresa conseguirá más beneficios y todos: inversores, gestores y trabajadores saldrán ganando.
Es cierto que para que este sistema capitalista funcione hace falta gente, con unos conocimientos y valores adecuados, que haga de árbitro y genere seguridad jurídica (no confundir con millones de burócratas corruptos designados a dedo con el único fin de enriquecerse y perpetuarse en el cargo). Alguien que provea de infraestructuras “adecuadas” de manera ordenada y alguien que imparta justicia, etc. Todo eso no es gratis, hay que pagarlo con impuestos. Esas normas permiten que si tus méritos son suficientes, prosperes. Capitalismo sin un estado que regule bien y que aplique bien esas regulaciones es un caos. En este sistema, si las leyes no son adecuadas, se cambian (se precisa mucho diálogo, análisis y capacidad negociadora), si se aplican mal, se modifica su aplicación (se necesita una justicia rápida y eficiente). 
El problema de los partidos que se autocalifican de “progresistas” es que nos proponen la misma vieja receta del antiguo plan Z: gastar 96000 millones más, en cosas necesarias e inaplazables. Esta es la teoría, la verdad es que la mayor parte del dinero se pierde en clientelismos de todo tipo. Esto requerirá recaudar mucho más y aun así no será fácil. Con el gran problema de deslocalización de empresas que tenemos en España y no quedando empresas públicas que privatizar como antaño Pegaso, Seat, Iberdrola, Tabacalera, Telefónica, ¿quien va a crear empleo de calidad? Mientras, todos contra el perverso “IBEX 35”.
Por si fuera poco el lio, tenemos un gran problema envejecimiento de la población y la hucha de las pensiones casi vacía. Un gran problema con la OTAN con aliados como USA o Turquía (los mismos que han apoyado al ISIS y ahora pretenden montar la 3ªGM). Un montón de heridas tanto territoriales como de sentido de estado, cicatrices de la Guerra Civil en las que van hurgando periódicamente, etc.
El camino está muy difícil y parece que los postulantes a maquinista de los trenes en mal estado de que disponemos, no nos dan demasiada confianza para afrontar con un cierto optimismo el recorrido.
Hace pocos días leí un comentario de alguien que afirmaba: “A la gente no le gusta ni pensar, ni desarrollar las mas mínimas capacidades para ganarse la vida y progresar. Prefiere, porqué es más cómodo, delegar esta tarea en sus padres, en sus parejas y finalmente en el Estado. Sabiendo que mucha gente se comporta así, los políticos piensan como utilizar a toda esa masa para conseguir satisfacer sus propios intereses, ayudados por legiones de parásitos paniaguados especializados en buscar “recursos” que no cesan de meter la mano en el bolsillo de los escasísimos pardillos que los mantienen. Eso es exclusivamente lo que les mueve”.
Continuaba: “La única forma de vivir en esta sociedad es aprender a pensar como defenderte de unos políticos que pretenden manejarte a su antojo para sus propios intereses. No queda más que aprender a pensar y a defenderte de la casta extractiva y de los que les apoyan: si quieres ganar dinero tendrás que aprender a pensar cual es la mejor forma para ello; si quieres que los políticos no te roben, tendrás que aprender a pensar cual es la mejor forma para evitarlo, si no quieres verte obligado a seguir leyes que no te gustan pues tendrás que pensar la mejor forma de lograrlo, etc. y recuerda que el marco de la libertad individual simplemente es un mapa mental, para discernir cuando te estas excediendo en los medios a la hora de lograr tus fines”.
Nuestra sociedad no está formada por un gran conjunto de anarquistas y requiere de estructuras más complejas que la tradicional tribu nómada. Si las personas hemos de dedicar un X% de nuestra vida a defendernos de un Gobierno y de su legislación que nos perjudica, mal vamos; y si cada uno ha de contratar a unos matones u asesores para su defensa personal, peor. 
Está claro que todos nos movemos por nuestros propios intereses, racionales o no; pero estos nunca deben ir encaminados a esclavizar al vecino, robarle el resultado de su esfuerzo o incluso dañarlo física o mentalmente.
¿Quién pone orden en el gallinero? La seguridad jurídica debería permitir que se respete la propiedad privada y se vele por el cumplimiento de los contratos. Lo ideal sería un estado funcional que cuidara del bien común y garantizara el progreso social con una justicia rápida, sin meterse donde no le llaman. El problema es que no somos capaces de encontrar ningún consenso para definir que espacio abarca el “donde no le llaman”.
©JuanJAS

miércoles, 9 de marzo de 2016

Cuando vean las barbas de su vecino afeitar...

En distintos países se ha encuestado a los ciudadanos preguntando cual sería su reacción ante una eventual tasa negativa de tipos bancarios, es decir, si los bancos hicieran pagar por tener el dinero depositado en sus arcas. (Eso es un decir porque todos sabemos que no todo el dinero es físico sino sólo “apuntes” en ordenadores)
¿Qué harían ustedes si esto sucediera en España?
¿Sacarían todo su dinero del banco y lo guardarían en algún agujero?
Vean el resultado de la encuesta:
En todos los países la mayoría de encuestados optaría por retirar el dinero del banco para evitar costes o remuneración negativa (vela naranja). 
Una minoría se apretaría más el cinturón y ahorraría más para mantener la misma cantidad ahorrada una vez pagados los costes. (línea verde). Los de la línea azul no harían nada viendo como sus ahorros merman.

¿Porqué piensan que las autoridades de numerosos países (Italia, Francia, EEUU, España, Alemania…) están preparando nueva legislación para crear la denominada sociedad sin dinero -Cashless Society- limitando al máximo el pago en efectivo?

Además de una posible lucha contra el fraude, la razón principal de esa legislación puede ser defender la supervivencia de los bancos. Si el dinero desapareciera de los bancos, los bancos desaparecerían poco después y las autoridades y Bancos Centrales “perderían el control”.
Según Bloomberg: “The PBOC is targeting an early rollout of China’s own digital currency to “boost control of money” and none other than The IMF’s Christine Lagarde added that “virtual currencies are extremely beneficial”. (El Banco Popular de China está apuntando a un lanzamiento a principios de la propia moneda digital de China a "aumentar el control del dinero" y nada menos que Christine Lagarde del FMI añadió que "monedas virtuales son extremadamente beneficiosas…”). 
¿Beneficios para quién?
©JuanJAS

jueves, 3 de marzo de 2016

Vivimos en un mundo virtual

Vivimos en un mundo en que tenemos muchas cosas al alcance de un “click”. Es tan fácil conseguirlas que a veces llegamos a confundir los “sucesos virtuales” con la realidad. 
Hoy en día podemos contemplar, cómodamente recostados en una butaca en nuestra casa o mientras nos trasladamos en un transporte, un cuadro valioso o una fotografía espectacular de un lugar lejano y exótico, escuchar una melodía ejecutada por una orquesta sinfónica, leer un libro escrito por un escritor famoso, ver una película, un vídeo o un reportaje, repasar un tema de estudio, oír un podcast, etc. Estamos tan acostumbrados a ver o tener cosas que requieren tan poco esfuerzo, conocimientos y creatividad por nuestra parte que es como si viviéramos en un espejismo. Algunos llegan a confundir la ficción con la realidad y piensan que todo lo pueden conseguir dando unos pocos clicks y prácticamente gratis.
Cuando aparecieron las primeras calculadoras portátiles, todo el mundo que las empezó a usar sabía como efectuar los cálculos que estas realizaban, sólo que ellas los realizaban más rápido y no se equivocaban nunca.
La aparición de las “calculadoras científicas” representó un gran cambio de paradigma. 
Muchos de sus usuarios no sabían como hacer raíces cúbicas, calcular cosenos, operar con logaritmos neperianos o incluso resolver sistemas de ecuaciones múltiples con varias incógnitas. Les bastaba saber que teclas pulsar en el “instrumento electrónico” y en que orden hacerlo, para obtener un resultado que sin ese instrumento, ni en una semana hubieran sido capaces de conseguir.
Actualmente, la gran mayoría de nosotros usamos un móvil tipo Smartphone; otra cosa es el porcentaje de funciones que usamos entre todas las que permite el aparato. Nadie nos preguntamos que pasa en su interior ni la cual ha sido la inventiva, estudio, esfuerzo-trabajo o inversión necesaria para conseguir que eso pase.
En las últimas décadas cada vez han aparecido más gadgets electrónicos que han permitido obtener “cosas” de forma fácil. A menudo –suele bastar con pulsar unas teclas y muchas veces simplemente probar y pulsar aleatoriamente por si “sale algo”. Cada vez se han popularizado más entre todas las personas que han tenido poder adquisitivo suficiente para comprarse los aparatos correspondientes. Los créditos y los préstamos a gogó han facilitado el consumo de esos productos ampliando el colectivo de usuarios de esos gadgets. Entre sus más fervorosos fans se incluyen personas que ni los necesitaban para nada o les sacaban una utilidad mínima. Algunos instrumentos hasta se han convertido en símbolos de "status social": Si no tienes un móvil de pantalla grande, no eres nadie.
Esta popularidad de los “gadgets tecnológicos” a propiciado que muchas personas desprecien el “aprendizaje” y rehuyan el esfuerzo necesario para entender los contenidos y el valor de los mismos. ¿Para que quiero yo saber? Se preguntan. ¡No lo necesito para nada!. 

La ignorancia es muy atrevida y por ello algunos piensan que no es necesario estudiar ni aprender nada porqué cuando necesiten algo, bastará con buscarlo en Internet. Seguro que alguien habrá tenido antes esa necesidad, habrá averiguado como satisfacerla y habrá colgado la "receta". Piensan que les bastará con tomarla apretando unas cuantas teclas y aplicarla directamente a su problema. La mayoría de las veces les saldrá gratis y si no queda más remedio, pagarán algo por  una cantidad ridícula que les salvará de un gran esfuerzo. La cuestión es no molestarse en pensar, aunque sea económicamente gratis– y menos en esforzarse por aprender a valerse por si mismo.
Si alguien presenta un dibujo, una pintura o una foto bonita, le preguntan que lápices, pinceles o cámara ha usado. ¡Seguro que son “profesionales”! añaden, dejando entrever que basta con "adquirir" un equipo muy caro para conseguir estos buenos resultados.
Si una pareja ve a otra que baila bien, el hombre explica que de joven él era el rey de las pistas. Mientras, en conversación aparte -siempre que se juntan dos parejas se forman dos grupos de conversación-, la señora se justifica con la bailarina que su marido no tiene mucho sentido del ritmo y de paso le pregunta donde ha comprado esos zapatos que le dan alas a sus pies, como si ellos fueran los únicos responsables de que la pareja baile bien. 
Escenas similares pueden encontrarse cuando nos referimos a cualquier habilidad personal como:

  • La costura: ¡Que vestido más bonito! ¿donde lo has comprado?, 
  • La cocina: ¡A mi es que no me gusta mucho cocinar!. ¡No te equivoques, a mi tampoco. Lo que realmente me gusta comer bien y que coma bien toda mi familia, por ello cocino con amor!, 
  • El bricolaje, 
  • etc. 

Es curioso la poca gente que pregunta:
¿Qué has hecho para conseguir hacer esta foto, dibujo, pintura, vestido, platillo, performance, etc.? 
¿Cuanto tiempo tiempo, pruebas, estudio, dinero, etc.?
¿Qué me recomiendas que haga yo para conseguir algo similar?

De joven me encantaba leer cosas sobre tecnología y me maravillaban tanto los anuncios de los nuevos gadgets, que siempre les sugería a mis padres adquirir el más nuevo. Recuerdo que mi madre me decía: 
“Cuando encuentres un robot al que con sólo darle las instrucciones verbalmente, sea capaz de ponerte el plato de comida en la mesa, me lo traes. Lo probaré y si realmente funciona, ahorraré y en cuanto consiga el importe necesario, te regalaré otro para ti”. ¡Era terrible! Siempre me preguntaba: ¿Qué hará por ti que no puedas hacer sin él? y como la respuesta no solía convencerla, me recomendaba que no gastara ni un céntimo en “gadgets que prometían mucho” y a la hora de verdad sólo servían para ocupar mucho espacio, consumir energía, limpiarlo, repararlo y en definitiva dar más trabajo y problemas del que realmente resolvían. Me recordaba que el "sintetizador de bebidas y alimentos" que usaban los tripulantes de la nave Enterprise -era muy aficionado a ver la serie Star Trek)- todavía no la fabricaban en ninguna factoría de la Tierra.
La tecnología no es buena ni mala per se. Lo que es bueno o malo es lo que se deriva de su uso. Otra cosa es el negocio que se consigue produciendo y vendiendo gadgets. Los comerciantes prometen grandes ventajas y emociones satisfactorias para el que los compre. Los estímulos sensoriales de los anunciantes nos han tentado a la mayoría para que compremos multitud de productos que realmente no satisfacen las expectativas que habíamos depositado en ellos antes de su compra. Nuestras casas se han transformado en museos tecnológicos de gadgets que han ido contaminado nuestro entorno cuando progresivamente se han ido quedando obsoletos. Lo ideal es consumir lo justo y necesario y con criterio propio sólo lo que nos puede resultar útil para el próximo año. 

Los gadgets tecnológicos son atractivos para la mayoría de nosotros porqué nos prometen experiencias placenteras o incluso prometen superar nuestras deficiencias. ¿Se imaginan lo que representará, para todas las personas mayores y todas las que tengan su movilidad reducida, poder trasladarse a todas partes, cuando quieran, con un coche auto-conducible? ¡Fantástico verdad! 
¿Ha pensado los años que llevan investigando un montón de equipos multidisciplinares de científicos e ingenieros para que eso llegue a ser una realidad dentro de pocos años? No ¿verdad?. Estamos acostumbrados a comprar gadgets y a no tener ni idea de quienes los han pensado, diseñado, producido, como lo han hecho, que “efectos secundarios” se han derivado de su producción y de su uso, ahora o en el futuro…
Lo mismo pasa con los servicios o los contenidos que se comparten en las redes sociales:
· Antes de poder publicar un “escrito” –que no se limite a unas cuantas onomatopeyas— el autor ha tenido que documentarse, escribirlo, corregirlo, añadir los grafismos, fotos e incluso algún elemento multimedia.
· Antes de poder publicar una foto, alguien debe haber visitado el lugar, empleado tiempo y conocimientos en tomar la foto, almacenarla, retocarla para mejorar su calidad y subirla a un servidor para que todos podamos disfrutarla.
¿Se han fijado que en las películas que dan en la TV la mayoría de las veces cortan los títulos de crédito para tener más tiempo para anuncios?. Nos están induciendo a pensar que:
· No tiene importancia saber nada del equipo más o menos numeroso que la ha creado. Da igual saber donde se ha rodado o si ha sido un entorno irreal creado por ordenador. 
· No nos importará saber quien ha compuesto ni interpretado la música que ha ambientado la banda sonora y 
· No tenemos porqué saber que un equipo con potentes ordenadores ha editado la película para que luciera tan natural o espectacular como lo hace. 
Sólo les importa que consumamos lo máximo posible, lo más rápido posible, sin parar, de forma automática y sin pensar…
Pocos somos conscientes de que cuando hacemos click en un enlace de una red social y se despliega una “infografía” quien la diseñó, ha seleccionado la “cita-reflexión” y la ha incluido en un fondo más o menos adecuado antes de compartirla. 
Los medios de comunicación no nos enseñan a valorar la “creatividad” y luego se sorprenden de que la gente se “baje” música, libros, videos y toda clase de contenidos de la red sin colaborar con el autor a sufragar sus gastos.
Pocos pensamos que para poder consumir, antes ha habido alguien que ha tenido que crear, producir y compartir ese producto. Pocos pensamos que cuando empieza a reproducirse un vídeo, hay alguien o un equipo más o menos numeroso de personas que han puesto talento, conocimientos, imaginación, mucho esfuerzo y generosidad para poner el “producto” a nuestra disposición.
Cortar y pegar es muy fácil, pero es más placentero y beneficioso, crear y compartir. Sobre todo es más útil para la sociedad. Imaginemos que todos los usuarios de las redes sociales se dedicaran sólo a copiar y pegar temas publicados por otros usuarios. Llegaría un momento en que sólo veríamos “productos repetidos”. Algo similar a lo que está pasando en los canales de TV abiertos que repiten las mismas películas cada cierto tiempo. A pesar de que tenemos acceso a más de 30 canales en abierto, muchos días es difícil encontrar una película que todavía no hayan programado.
Sería fantástico que aprendiéramos a valorar todas las acciones creativas, a practicarlas y a compartirlas. Así, al tiempo que todos mejoramos nuestros conocimientos y habilidades creativas, la experiencia en las redes sería cada vez más variada, útil y placentera para todos.
Les dejo un vídeo para “aprender de los mejores” en el que hacen una comparación entre las técnicas que usan los amateurs y los profesionales. Si entienden algo de vídeo, disfrutarán y si no entienden, se darán cuenta de la cantidad de trabajo, conocimientos y creatividad que se esconden detrás de sólo unos minutos de vídeo profesional. Eso que, sólo dando un click, vemos en tan poco tiempo y que nos parece tan natural y tan fácil. 
©JuanJAS

martes, 1 de marzo de 2016

La percepción y la realidad

Hay un cuadro de Pieter Brueghel el Viejo, conocido como « La parábola de los ciegos ». El cuadro es una gran ilustración de la cita bíblica, de Mateo 15:14: "Déjenlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo." 

La escena del pintor flamenco es un óleo en el cual seis ciegos caminan en procesión, dirigiéndose todos hacia un río o canal donde ya ha caído el ciego que, valga la paradoja, hacía de lazarillo. Tras él, el segundo ciego tambalea, mientras el tercero aparece también tropezando y espantado. Los otros tres, que van camino del mismo final, aunque están relativamente fuera de peligro. El cuarto, la figura quizás más expresiva del cuadro, intuye, con la boca abierta y los ojos vacíos, que pasa una cosa mala. El quinto sólo levanta la nariz, como si oliera el peligro. Y el sexto y último ciego, al final, es el único aún ignorante y de aspecto entre bendito y feliz, que anda confiado.  Les dejo a cada uno de ustedes que pongan nombre y cara más actual a cada uno d los representados.
De alguna forma esta cita y este óleo enlaza con las diferente formulaciones del cuento «Los seis sabios ciegos y el elefante». Se lo adjunto para que el que no lo conozca pueda leerlo:

Érase una vez seis hombres sabios que vivían en una pequeña aldea.
Los seis sabios eran ciegos. Un día alguien llevó un elefante a la aldea. Los seis sabios buscaban la manera de saber cómo era un elefante, ya que no lo podían ver.
"Ya lo sé", dijo uno de ellos. "¡Palpémoslo!". "Buena idea", dijeron los demás. "Ahora sabremos como es un elefante". Así, los seis sabios fueron a "ver" al elefante. El primero palpó una de las grandes orejas del elefante. La tocaba lentamente hacia adelante y hacia atrás. "El elefante es como un gran abanico", gritó el primer hombre. El segundo tanteó las patas del elefante. "Es como un árbol", exclamó. "Ambos estáis equivocados", dijo el tercer hombre. "El elefante es como una soga". Éste le había examinado la cola.
Justamente entonces el cuarto hombre que examinaba los finos colmillos, habló: "El elefante es como una lanza".
"No, no", gritó el quinto hombre. "Él es como un alto muro", había estado palpando el costado del elefante. El sexto hombre tenía cogida la trompa del elefante. "Estáis todos equivocados", dijo. "El elefante es como una serpiente".
"No, no, como una soga".
"Serpiente".
"Un muro".
"Estáis equivocados".
"Estoy en lo cierto".
Los seis hombres se ensalzaron en una interminable discusión durante horas sin ponerse de acuerdo sobre cómo era el elefante. El griterío era enorme y el Rey, golpeando el suelo con el cetro gritó:
¿Alguien de mis sabios asesores puede decirme, cómo es el elefante?
Nadie oyó la pregunta del Rey y el ruido continuó. El Rey abandonó la sala, el trono y el reino en busca de otro más gobernable...

La lección es obvia, seis sabios ciegos no son capaces de captar la realidad y caerán pronto en una disputa en la cual cada ciego querrá tener razón reafirmando su percepción de la realidad, explicando su sesgada y breve experiencia sin acercarse, ni de lejos a comprender como es la bestia observada y analizada. Según la percepción que cada cual tiene de la realidad, la controversia va a más y los ciegos se pican con saña en un combate patético a oscuras. El conflicto se mantiene y la comprensión del problema sigue estando lejana.
Tengo la sensación de que en España tenemos a unos aspirantes a líderes ciegos intentando guiar a un ejército de ciegos; ciegos que no tienen guía ni referente. Les falta, según quiere nuestra tradición, al menos un tuerto que con su media mirada vea el camino. Recuerden que "En tierra de ciegos, el tuerto es el rey». 
Hoy se celebra el discurso de investidura y me pregunto si Pedro Sánchez y Albert Rivera son los únicos tuertos entre la ceguera general de nuestra así llamada clase política. Una cosa es querer algo y otra cosa es analizar la factibilidad de la querencia y tocar de pies en el suelo avanzando por el camino posible en lugar de perder tiempo retrocediendo mientras se espera lo tal vez posible o directamente imposible en las condiciones actuales. 
Cada uno de los otros «líderes» expondrá sus razones políticamente correctas para justificar su voto, pero no es el momento de ponernos estupendos. No vamos tan sobrados, ni de tiempo, ni de dinero, ni de medios. Parece que de inteligencia tampoco. Mientras los socios europeos nos presionan y los inversores se ponen cada vez más nerviosos.
Lo más probable es que nos llamen otra vez a nuevas elecciones generales el domingo 26 de junio, pero por el momento, Sánchez y Rivera claramente ambiciosos, están dispuestos a intentarlo. Puede que ambos tropiecen y caigan al canal e incluso puede ocurrir que Sánchez se ahogue y pierda en su aventura. Rivera me parece que mantiene una mano agarrándose a las hierbas, por si acaso. De todas formas, puede que mucha gente premie a los que han intentado ponerse de acuerdo y buscar puntos en común.
Con todo, estos días de idas y venidas, negociaciones y disputas entre ciegos «interesados» me han dejado mal sabor de boca. Me gustaría que una reforma constitucional pactada y profunda fuera posible en España, porqué ello facilitaría poner las bases de una larga y fructífera convivencia en España. Pero, claro, necesitaríamos no estar ciegos y menos que nadie los que pretenden dirigir el proceso. Deberían decidirse a hablar con claridad, a cooperar, a razonar ideas, programas y medidas para un mejor gobierno para todos. Deberían estar dispuestos a cumplir los compromisos, los acuerdos, sin excluir a nadie y tratando "de verdad" a todos por igual con sus derechos y también con sus deberes. Una cosa es decirlo y otra hacerlo y aquí, todos han perdido la práctica de hacerlo y algunos no se han molestado ni siquiera en decirlo aunque luego no piensen cumplirlo.
Si en un avión, seis dirigentes cegados por el ego debaten sobre su «visión» del estado de la nación y en el ardor de la discusión, el proyectil de un tirachinas alcanza el ojo del tuerto que resulta ser el piloto… 
Lo más probable es que el aparato se estrelle con los seis ciegos sabios dentro y el país se vaya a la deriva, en espera de que « alguien » venga a poner «su orden».
©JuanJAS