viernes, 11 de noviembre de 2016

Incívicos

Me sorprende un artículo leído en el periódico gratuito “20 minutos” de Barcelona el 7/11/16. El titular es “Tres multas a la semana por colillas en el suelo”.
A tenor del mar de colillas que se ven por las aceras, ¿No les parece de risa sólo tres multas a la semana?. Claro que, parece que la Guardia Urbana sólo puede multar si pilla infraganti al infractor. El record de multas (543) se puso en 2011 cuando entró en vigor la Ley Antitabaco que libró de humo a bares, restaurantes y oficinas y echó a los fumadores a la calle. Tampoco es que fueran muchas. Ya se sabe, en España resulta barato delinquir y por ello no hace falta esforzarse mucho en no hacerlo, porqué lo más probable es que no te pillen —si no van a por ti con premeditación y alevosía— y si lo hacen; 90,15€ tampoco es que sea mucho comparado con la tranquilidad que supone echar la última calada y tirar el resto del cigarrillo. Por ese precio, ¿quien no se permite el lujo de alquilar el enorme basurero en que muchos convierten a la vía pública?. 
El artículo de “20minutos” pone en boca de las chicas: “Nosotras fumamos y tiramos las colillas al suelo”. En las fotos se las ve sonrientes mientras se disculpan: “Si no tienes una papelera o cenicero cerca, ¿dónde las tiras?. El Ayuntamiento debería instalar más y así no pasaría esto”. También explican que ellas están educadas para comportarse así, diferente de otras ciudades europeas. También opinan que “Barcelona está muy sucia” y que “no sabían que la Guardia Urbana multara por tirar colillas al suelo”.
¡Vaya, vaya, vaya!
¡Vaya personas más incívicas!.
Por cierto Barcelona no es sucia, ni limpia; en todo caso la ensuciamos más o menos los que vivimos en ella o la visitamos.
Si en Singapur te pillan cometiendo un acto incívico,
como tirar una colilla o papel al suelo, te imponen una multa,
te ponen una camiseta que recuerde a todos los que
te vean que estás trabajando gratis para la comunidad
por haber cometido un acto in
cívico, mientas dure el trabajo social
que te han asignado. Resultado: las calles superlimpias,
en una ciudad-estado con clima tropical y multitud
de etnias conviviendo en un espacio reducidísimo.
¿No se les a ocurrido pensar que la ciudad y la vía pública es de todos y que para que todos podamos disfrutar de ella, “todos” debemos hacer el mejor uso cívico de la misma?.
Se les ha ocurrido pensar ¿qué pasaría si todos dejáramos en mitad de la vía pública… los “regalitos” que hacen los animales de compañía cuando los sacamos a pasear, los pañuelos usados, los envoltorios de los caramelos, los papeles-periódicos que ya no necesitamos, las botellas y latas de bebida vacías, etc.?
Peor aún, ¿qué pasaría si todos decidiéramos circular por las aceras en moto, bicicleta, patinete, perros con cuerda larga, grupos de señoras cogidas del bracito, corros de padres esperando la salida del colegio, personas esperando el bus, etc. ocupando todo el ancho de la acera, además de los andamios, utensilios para anunciar comercios, personas cruzando la vía pública por donde queramos sin respetar los pasos de peatones ni semáforos, etc.? ¿Que ocurriría si en verano plantáramos la tienda de campaña en medio de la acera porque hace fresquito y nos apetece, e hiciéramos nuestras necesidades donde nos vengan ganas, etc.? 
¿Qué pasaría si reinara el incivismo del que hacéis gala, sonrientes (espero que por salir en el periódico y no por vuestro comportamiento)?
Parece que no sabéis que en Barcelona hay más de 26000 papeleras que tienen ceniceros o apagadores incorporados. Aún así, no estaría de más que llevarais un cenicero portátil en vuestro bolso, donde depositar las cenizas que tal vez también tiráis al pavimento. Os serviría para guardar vuestros desechos hasta que paséis por delante de un mueble urbano “adhoc” donde reciclar vuestros residuos. ¿Os suena la palabra “reciclar”?
Por cierto, el mobiliario urbano es de todos, como la vía pública, y no está ahí por obra del Espíritu Santo. Su mantenimiento cuesta mucho dinero y vosotras, como el resto de ciudadanos podéis disfrutarlos gracias al dinero que aportamos los que pagamos impuestos al Ayuntamiento.
Antes de reír y criticar, por favor, pensad un poco y sobre todo sed más cívicos con el resto de ciudadanos. Por fumar y tirar colillas al suelo o por emborracharse y romper las botellas en el suelo, por hacer mucho ruido hasta altas horas de la noche no se es más moderno ni más libre ni más guay; sólo se és más incívico. Si queremos vivir en una ciudad moderna, cosmopolita y amigable, aprendamos a respetar al vecino y enseñemos a los que nos visiten a que nos respeten a nosotros y a nuestro modo de vida. Así podremos seguir estando orgullosos de nuestra ciudad y acoger con garantías a los que quieran venir a vivir en nuestra comunidad. 
©JuanJAS

jueves, 10 de noviembre de 2016

President Donald Trump...¿Que podría ir mal?

Han fallado todos los pronósticos, las encuestas, las opiniones de la mayoría de académicos, periodistas, tertulianos y la opinión pública adoctrinada por los anteriores: Donald Trump es presidente electo de Estados Unidos.
¿Qué confianza podemos tener en todos estos personajes y medios que nos sirven la información que, según ellos, debemos conocer?. ¿Cuándo haremos el esfuerzo de buscar variadas informaciones en origen y hacer lectura crítica de las mismas?
Es cierto que Trump nunca había sido elegido para cargo público alguno. Tampoco sirvió en el ejército ni trabajó en la Administración pública. Sin embargo, Trump no sólo será presidente de USA; se ha llevado también la Cámara de Representantes, el Senado y podrá nombrar a un miembro del Tribunal Supremo y, posiblemente, a otros dos que por razones de edad podrían dejar dos sedes vacantes en los próximos años.
Aunque puede que la mayoría de votantes lo han hecho “no a favor de Trump” —un multimillonario que no ha pagado todos los impuestos que debía, sin experiencia en las tareas de gobierno y que nos proyectaron en los medios como misógino, xenófobo, mentiroso, nacionalista a ultranza, y muy desconfiado de los medios de comunicación—  si han votado contra la política del establishment de Washington, han rechazado a las elites y a la globalización.
En los medios españoles, de Mr. Trump se ha dicho casi todo, y casi todo negativo. Resumiendo: El país más importante del mundo ha puesto al mando a un auténtico psicópata, a la persona que debería salir en las enciclopedias cuando buscas la definición de “populismo“ y a alguien que muchos pensamos que sería un mal chiste, que olvidaríamos en poco tiempo. Además, el resultado de las elecciones le ha conferido un poder prácticamente omnímodo: no solo será el presidente de USA, sino que además, tiene al Partido Republicano, que si no es su partido, sí ha funcionado como su “partner in crime” y ha mostrado un utilitarismo verdaderamente preocupante, con mayoría tanto en el Congreso como en el Senado. Poca broma: este psicópata populista, machista, homófobo, racista, chulesco e inmoral que ridiculiza el problema más importante de nuestro tiempo, el cambio climático, y que asegura que revisará todos los tratados internacionales de su país tiene ahora, entre otras muchas cosas, el control del botón nuclear. Y no solo lo tiene: es que ya se ha interesado por él.

Queridos americanos.
Adelante, vote por el tipo con la voz fuerte que odia
a las minorías, amenaza con encarcelar a
sus oponentes, no le importa la democracia,
y afirma que solo él puede arreglarlo todo.
¿Qué podría salir mal?
Es muy triste caer en la ley de Godwin, pero este anuncio alemán se ha convertido posiblemente en uno de los mejores de todos los tiempos. Esto es como cuando ves a alguien que se equivoca terriblemente, lo sabes, estás plenamente seguro de ello, lo has visto antes… y ahora vas, y lo multiplicas por 324 millones. Hillary Clinton, la que descabalgó a un Bernie Sanders que posiblemente podría haber tenido muchas mejores posibilidades de ganar, solo ganó, por muy poco, en voto popular: gran consolación, como cuando un equipo pierde un partido de fútbol, pero ganó en posesión de balón…
En muy poco tiempo, el mundo anglosajón ha ¿cometido dos enormes errores?, uno a cada lado del charco: el Brexit y la elección de Donald Trump. Ambos van a tener consecuencias muy importantes sobre el mundo que conocemos, ambos cuestionan el funcionamiento de la democracia y demuestran que el populismo es su auténtico cáncer, y ambos pueden ser considerados auténticos pasos atrás en el progreso, síntomas preocupantes del mundo que se nos viene encima. De verdad… no es para tomárselo a la ligera.
La inmensa mayoría de lo que hemos leído, escuchado y visto en los medios de comunicación españoles ha sido totalmente tendencioso en contra de Donald Trump; incluso lo que de él se ha dicho de positivo está cargado de negatividad, como por ejemplo que sólo ha atraído a los trabajadores subempleados blancos o a los blancos que trabajan, pero que ven peligrar su empleo.
¿Porqué no vamos algo más allá de este análisis?.
¿Alguien ha seguido la larguísima campaña electoral norteamericana directamente en medios de comunicación americanos?.
Fox ha apoyado a Trump y CNN (Clinton News Network, según la han calificado algunos), New York Times, Washington Post, han apoyado tradicionalmente a los demócratas. Trump ha colgado en Internet todos sus discursos, cosa que Hillary no ha hecho.


¿Cuántos españoles hemos leído en fuente lo que ha dicho Trump, para poder opinar críticamente, lejos de quedarnos en la parte histriónica de la noticia difundida urbi et orbe por los medios españoles?
¿Cuantos hemos comentado con amigos, conocidos o saludados norteamericanos o que tengan familiares o compañeros de trabajo residentes en ese gran país que hayan recibido sus valoraciones sobre lo que estaba pasando en su país y sobre los distintos puntos de vista que cada uno expone?
¿Cuándo dejaremos de vocear, repetir y amplificar la voz que nuestro “amo” nos dicta por los medios que graciosa y gratuitamente pone a nuestro alcance, sin esforzarnos en contrastar nada?

Seguramente la aparición de personajes como Mr. Donald Trump en USA. Mme. Marine Le Pen en Francia, Herr Norbert Hofer en Austria, Frau Frauke Petry en Alemania, y sólo por citar algunos nombres, sean consecuencia de la combinación de una serie de factores con un denominador común: el retroceso en el estándar de vida de una parte creciente de la población junto a unas expectativas que, en el mejor de los casos, suponen el estancamiento cuando no el retroceso en esos estándares.
Lo que esos líderes políticos hacen es, por un lado, hablar sin medias tintas de esos problemas que afectan a personas de a pie; por otro, ofrecen soluciones sencillas y las comunican con un discurso fácil de seguir, siempre que se escuche o lea, claro. Además ponen sobre la mesa temas importantes que los demás políticos no han hecho y parece que no van a poder hacer; y por encima de todo, denuncian como nulo el papel que las instituciones nacionales e internacionales están desempeñando en la solución de la problemática que afecta al hombre de la calle.
Claro que existen diferencias entre Mr. Trump y Mme. Le Pen porque existen diferencias entre USA y Francia, y porque el escenario del día a día de USA y Francia es diferente; pero hoy cada vez son más las semejanzas que las diferencias entre los problemas de las ciudanías USA y francesa.
Pónganse en el lugar de un trabajador de la planta de Indianápolis que se entera que Carrier trasladará su producción a México. En mítines y debates, Trump menciona Carrier y promete castigar a esta empresa y a las que hagan como ella con un arancel del 35% para los aparatos de aire acondicionado que en el futuro fabrique en México.
Mr. Trump habló a una parte de la población que ha perdido lo que tenía o que puede perderlo y que sabe que seguramente no lo va a recuperar. Mr. Trump habló a esa trabajadora que sabe que va a dejar de percibir 22 $ por una hora de trabajo y un seguro médico porque la fábrica donde trabaja se va a ir a un lugar donde va a pagar entre 3$ y 6$: entre el 86% y el 72% menos. Y ¿qué expectativas tiene esa trabajadora?, desde luego no encontrará un empleo con las mismas condiciones que ahora.
Pueden decir que algo similar ya sucedió en los 80 y que entonces no apareció ningún Mr. Trump. Cierto, pero entonces las expectativas eran muy distintas y entonces los discursos patrióticos del Presidente Reagan tenía mucho más recorrido del que ahora podrían tener discursos semejantes. Ya entonces empezó a hablarse de los ‘trabajadores pobres’, de los working poor; pero ahora estos son legión.
¿Los errores del candidato Trump?, muchísimos, y de calado. De alguna forma su discurso dice pretender detener y revertir la globalización, y eso es imposible porque la globalización fue, en su momento, consecuencia de la evolución de la dinámica histórica; y parece que ignora que, desde el fin de su Guerra Civil, mucho de su PIB USA lo ha obtenido gracias a la globalización. Pero cuenta con una cosa a su favor: sabe que ninguno de los otros dos candidatos en el otro partido, ni nadie en el suyo, le va a decir a esa trabajadora de Carrier que sí, que eso va a pasar porque es imposible que pase otra cosa, porque cualquier medida orientada a evitar el cierre de la fábrica en la que esa trabajadora trabaja llevaría a un aumento de costes que reduciría la competitividad de esa fábrica lo que forzaría, bien a su cierre o bien a su robotización total, por lo que más temprano que tarde, esa trabajadora está condenada a perder su empleo. ¿Es demagógico lo que Mr. Trump dice? Si lo es, y también lo es lo que sus contendientes callan, aunque parece que la gente prefiere las mentiras piadosas; prefiere no saber, taparse los ojos para no ver la cruda realidad y quedarse inmóvil sin actuar porqué albergan la esperanza — dicen que es lo último que se pierde— que negando la realidad, las malas proyecciones no se materializarán. Como los niños que gritan “no me ves” mientras se tapan los ojos.
Algunos alertan que cuando analizan lo que los partidos políticos populistas proclaman, lo que sus líderes dicen hoy, ven algo similar a la Depresión y la situación en la que se hallaba la clase obrera que catapultó a la cima del Parlamento alemán a Adolf Hitler y al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Los USA del 2016 no son la Alemania de 1933, pero las carencias y las expectativas de la clase obrera alemana en 1933, extrapoladas y adaptadas al 2016 es posible que tengan bastantes semejanzas con lo que están sintiendo muchos trabajadores pobres estadounidenses, franceses, austríacos y alemanes; y eso no se disipa con un discurso de concordia, buenas palabras, verdades a medias y grandes promesas incumplidas que solo sirven para frustrar esperanzas.
El establishment está vendiendo que USA está de fábula, pero no es cierto, y bastantes personas están francamente mal. La tasa de desempleo que se está divulgando no es la verdadera, esta sí lo es: http://www.bls.gov/news.release/empsit.t15.htm y es bastante diferente a ‘la oficial’. Independiente de la política de la Administración que acompañe a esa Presidencia, la postración, la pobreza, la falta de expectativas de parte de la población USA va a seguir estando ahí.
Mr. Trump será el próximo presidente USA y supongo-espero que una cosa es lo que el candidato Trump dijo en sus mítines como parte de una brillante estrategia para ganar la carrera electoral y otra muy distinta lo que pueda firmar sentado en el despacho oval en la Casa Blanca. Ya vimos en su aceptación de la victoria, tras recibir la ritual llamada de la perdedora, que el discurso no tenía nada que ver con las continuas mentiras, procacidades, amenazas y proyectos para romper los compromisos norteamericanos en el mundo que resaltaron muchos medios pro-demócratas.
Puede que se demuestre, una vez más, que el fin puede justificar los medios y que se puede abusar en una campaña para ganar y, a continuación, lanzar un mensaje de unidad para curar las divisiones que han producido estas elecciones de manera bastante radical. Trump ha recibido el voto de la mayoría blanca que está perdiendo el poder gradualmente debido a la existencia de minorías cada vez más numerosas, pero en su discurso de madrugada dijo que servirá a todos los norteamericanos, de todas las razas, religiones y creencias. Las promesas fueron generosas y optimistas: Doblará el crecimiento económico, pondrá a trabajar a muchos ciudadanos para construir infraestructuras y los americanos estarán “orgullosos de su presidente en dos, cuatro u ocho años”.
Habrá que ver si sus ideas sobre la revisión de la existencia de la OTAN, su simpatía por los que pretenden disminuir la importancia de Europa, sus convicciones sobre el proteccionismo, su populismo y su xenofobia se traducen en una política de la primera potencia del mundo. Ha recibido el voto desencantado por la pérdida de puestos de trabajo en estados castigados por la crisis y también el voto nacionalista blanco para no perder la supremacía de los WASP, los “white anglosaxon protestants”, que no podían soportar a un presidente negro en la Casa Blanca y supongo que tampoco soportarían a una mujer gobernando la nación más poderosa del mundo.
La victoria de Trump tendrá consecuencias en la dirección que van a tomar los Estados Unidos y en las relaciones internacionales, pero el problema más gordo no es ese. El problema más gordo lo siguen teniendo el grueso de los americanos y por ello no es nada estrambótico que Mr. Trump haya obtenido casi los mismos votos y más compromisarios que Ms. Clinton: La mayoría de estadounidenses han tomado la decisión: “Mejor probar algo diferente aunque pueda conllevar daños colaterales exteriores, que aguantar más de lo mismo —grandes expectativas defraudadas— que les ha llevado a la mala situación en la que están”. Esperemos que la suerte nos acompañe a todos.

©JuanJAS

jueves, 27 de octubre de 2016

Las “pantallitas”, ¿perjudican el rendimiento escolar de los jóvenes?

Para muchos padres, la advertencia de la asociación de pediatras supone una llamada de alarma, una necesidad de plantearse un cambio de hábitos, un arma en la lucha para despojar a sus hijos de sus gadgets y racionar estrictamente el tiempo de uso.
Otros van más allá y utilizan estas conclusiones para demonizar el uso de gadgets electrónicos, convertidos de repente en el nuevo maligno que distrae a los niños, les impide terminar los deberes y les lleva a ser una especie de “idiotas conectados”, en niños con peores notas o con menores posibilidades de éxito futuro.

¿Cuál es la realidad?
A mi entender, el estudio viene a decir que:
    -Los gadgets electrónicos son muy atractivos,
  -Los utilizamos muy mal – muchas veces simplemente para “apagar a los niños” y que dejen de molestarnos,
   -Si se permite a los jóvenes que los usen durante todo el día, obviamente lo harán y eso no  es bueno para nadie. Sea niño, joven o adulto.
El verdadero problema es que la educación está espantosamente mal definida. Si la definiésemos, los gadgets no serían un enemigo del aprendizaje, sino uno de sus más poderosos aliados, y los deberes serían un anacronismo absurdo, porque el tiempo fuera del colegio estaría destinado a otras actividades que completasen el desarrollo.
La idea de “los deberes primero" porque los gadgets son para jugar es profundamente absurda.
Los gadgets son, por un lado, la llave de los contenidos, mucho más de lo que puede serlo un libro de texto, porque el conocimiento ya no está en los libros de texto sino que residen distribuidos por toda la red y hay que aprender —principalmente en la escuela— a extraerlos como parte del proceso educativo.
Queramos o no, los jóvenes y todos nosotros vamos a vivir rodeados de gadgets el resto de su vida, por lo que deberíamos aprender a usarlos y a extraerles el máximo valor.
Los gadgets también permiten acceso a un entorno de relación en el que resulta fundamental que los niños aprendan a desempeñarse desde pequeños.
Si en lugar de esto, nos dedicamos a prohibir su uso en los colegios y las aulas, a no utilizarlos para tareas para las que serían ideales, y a restringirlos por si acaso los niños no hacen sus deberes conseguiremos formar unos inadaptados a su tiempo.
Cada día, alguna institución del siglo pasado se empeña en que “las cosas tienen que seguir siendo como antes” y emite un “sabio dictamen” que, algunos malinterpretan y difunden su “error” esparciendo el “miedo a lo nuevo” y considerando a los gadgets “la fuente de todos los males de la humanidad”.
Siempre ha pasado. Lo nuevo da miedo porqué requiere adaptación a nuevas formas de vivir, pero hay que actuar con sentido común.
¿Porqué no nos planteamos lo siguiente?:
 ·Los gadgets son una parte importante del entorno actual. Cuanto antes aprendamos a utilizarlos con responsabilidad —cada uno según nuestras necesidades—, para saber solucionar problemas con ellos o en ellos. Cuando mejor entiendan los jóvenes cómo y por qué funcionan y qué usos les pueden dar, mejor preparados estarán.
· Los gadgets dan acceso a infinitas actividades, son brutalmente atractivos y adictivos, y su uso, como todo, tiene que hacerse con sentido común. Tan malo es que un niño no sepa hacer la O con un canuto cuando le pones un dispositivo en las manos, como que esté todas las horas del día con la nariz pegada a una pantalla. Hay otras actividades que son muy importantes, y una parte fundamental de la educación consiste en enseñar a priorizar.
· Los gadgets no son un “apaganiños” ni un sustitutivo de la educación. Es un hecho que lo niños demandan mucha atención de sus mayores, por ello hay que “educarlos” en lugar  de atontarlos, dejándoles que aporreen un gadget que les devuelve sonidos y colores variados como si fuera un dardo tranquilizante, para que no molesten.
· Los gadgets sirven para acceder a información y utilizarla para consolidar conocimiento. Hay que enseñar a los niños que los gadgets no son solo para jugar, sino que pueden y deben utilizarlos cuando necesiten encontrar o aprender algo. Para ello hay que enseñarles estrategias de búsqueda, a no quedarse siempre con el primer resultado, a verificar las fuentes, a aplicar razonamientos críticos… a pensar en un entorno conectado.
·Los gadgets son la puerta al entorno social, que hoy en día funciona en conexión permanente; pero hay que enseñar a priorizar, a que no se cae el mundo por no contestar un whatsapp mientras están cenando, dando un paseo, manteniendo una conversación o viendo una puesta de sol. Los entornos sociales son complejos y están definiéndose continuamente: aprender a utilizarlos y a aplicar las prioridades adecuadas es un reto para todos, jóvenes y adultos. Cuanto antes empiecen a entenderlo los niños, mejor. Si no los educamos en ello, nos encontraremos con que se comportarán como salvajes en la red, compartirán cosas que no debían compartir, harán barbaridades, etc.
·Los gadgets permiten leer libros. Si no ves a tu hijo leer ningún libro, plantéate que los lea en su dispositivo, que es como se leen los libros hoy de manera cómoda y eficiente. Enséñales a pedir libros y comics, a leerlos, a marcar las partes que les han gustado, a compartirlos… a leer con las ventajas que tiene hacerlo en un dispositivo electrónico. No se preocupen, no se van a quedar ciegos por ello. 
     El papel solo es un anacronismo incómodo, que un niño no se sienta atraído por él no es ningún sacrilegio: mientras lea, que lea en un dispositivo o donde buenamente quiera, pero que lea algo más que simples titulares o whatsapp’s .
·Los gadgets deberían ser un recurso para los niños en el colegio, y los pupitres deberían tener cargador USB. Si el colegio de tus hijos no lo entiende y se empeña en que los niños se sigan educando “como se hacía en el siglo pasado”, plantéate cambiarlos de colegio o cómo vas a completar esa parte fundamental de su educación.
·Los gadgets no son perniciosos. Lo que es pernicioso es permitir que un niño se pase todas las horas del día jugando con ellos y tirado en un sofá y sin hablar con nadie. O que priorice la comunicación a través del dispositivo a la comunicación en persona con las personas que le rodean. O que esté tan maleducado que no entienda que cuando va a casa de sus abuelos, no puede ignorarlos completamente y pasar todo el tiempo sumergido en la pantalla. Educar mal a los hijos, haciendo dejación de responsabilidad o permitirles que hagan todo lo que les dé la gana es pernicioso. Los gadgets no lo son, solo son una parte más del entorno y cuanto antes se familiaricen con ellos, mejor.

Siempre que caiga en nuestras manos un aparentemente “sesudo estudio” antes de interpretarlo y efectuar alguna correlación, usemos el adecuado sentido crítico. Mientras la educación no se adapte a los tiempos actuales  —y en este momento está espantosamente inadaptada— veremos todo tipo de correlaciones engañosas: “¡socorro los smartphones distraen a los niños en clase y hay que prohibirlos!”
Obviamente, mientras no los integremos de verdad en el proceso educativo y no eduquemos en su uso, permitir que en una clase los veinte o treinta niños estén con el smartphone en la mano es una receta para un desastre seguro, con niños que desconectan de la clase y se dedican a otras cosas sin prestar la más mínima atención.
No, las cosas no son tan simples como “smartphones sí, smartphones no”. Las cosas empiezan por “smartphones, por supuesto”, porque son un elemento fundamental del ecosistema en el que hay que educar a los niños, y siguen por “y ya que smartphones sí, adaptemos los métodos para que les extraigan partido, y eduquemos en su uso”. Solo entonces, cuando la transición esté completa (o cuando menos avanzada, porque completa, en realidad, no lo estará nunca), podremos hablar de correlaciones significativas.
Por cierto, recordemos que esta educación en el uso de los gadgets vale también para los adultos. No vale con comprarse el modelo más grande, caro y sofisticado. Hay que aprender a usarlo para que nos sirva a nosotros —y no al contrario— y el protocolo adecuado para usarlo en sociedad.
©JuanJAS

La Academia Americana de pediatría publica recomendaciones para el uso de gadgets, incluyendo una herramienta interactiva planificación del uso de los medios de comunicación, para ayudar a las familias equilibrar vida digital y real