domingo, 11 de enero de 2015

La Lotería de Navidad y la cultura del pelotazo

¡Lotería, loteriaaaaa, la que os estafa noche y diaaaaaaaa!. ¡
Comprad lotería que se acabaaaaa!. Jajaja…
A pesar de las estadísticas, el sorteo de Navidad es un fenómeno social y los trucos y las supersticiones, aunque no funcionen, son parte de la tradición.
La gente que no me conoce se quedan extrañadísimos cuando cada año les digo que a mi todas las loterías siempre me devuelven el dinero. Ante su cara de asombro y duda les aclaro que no juego nunca a las loterías. ¡Es cierto! No suelo participar en los juegos de azar, ni siquiera en la lotería de Navidad, no porqué mi religión me lo prohíba, sino por motivos a la vez científicos y filosóficos. 
Por desgracia no dejo de sufrir los efectos de las múltiples estratagemas que consiguen quitarme dinero o hacer que lo pierda, para encima tirarlo en negocios que se a ciencia cierta que son bastante ruinosos como las loterías, casinos, tragaperras, etc. 
Aunque, en honor a la verdad, hay que decir que la lotería de Navidad es de las más equitativas, ya que reparte premios entre muchos números y la probabilidad de acertar es muy superior a otras loterías y juegos de azar.
Ahora bien, con toda certeza, al 83% de los que compran lotería de Navidad, no les tocará absolutamente nada y si les toca y lo “reinvierten” en la lotería del Niño, al 62% tampoco no les tocará nada.
Pero aún así, la probabilidad de cobrar 400.000€ sólo si te toca el gordo, habiendo comprado un décimo (20€) es de uno entre cien mil (0,001%). La probabilidad de que te toque algún premio es del 5% y de que te devuelvan el dinero jugado del 9%.
Peor lo tienen los que compren la primitiva que sólo tocará al 1,8% y peor aún a los que compran la ONCE que sólo toca al 1%.
Además Haciende se lleva el 20% de todos los premios mayores de 2500€.
Estos números son reales y muy fáciles de calcular:
En el sorteo de la lotería de Navidad hay 100.000 números. La probabilidad de que te toque el gordo es de 1/100.000 = 0.00001 = 0.001%. Aún así, a veces la "borriquez" matemática de la gente llega más allá de lo imaginable e incluso periodistas publican cifras en periódicos de ámbito estatal, que muestras problemas manifiestos al usar los números en formatos tanto por uno o tanto por ciento. Confunden 0,00001 con 0,0001% o con 0,001%, confundiendo al personal que sólo lee titulares y no se molesta en comprobar lo que lee. Dicho sea de paso, la gran mayoría.
En la primitiva por ejemplo, hay que elegir 6 números del 1 al 49, (sin repetir ninguno), lo cual (simplificando) significa que tenemos 49x48x47x46x45x44 combinaciones posibles, un total de más de 10.000 millones. Si jugamos una sóla combinación, la probabilidad de que nos toque (probabilidad de éxito) es de:
Probabilidad de acertar la primitiva = 1 / 10.068.347.520 = 0,0000000099321%.
Pongamos que en caso de acertar nos tocan 100 millones de euros. 
La Esperanza Matemática (EM) es la probabilidad de que nos toque un premio x la cuantía del premio. EM = 100.000.000 x 0,0000000099321% = 0,009932€.
Es decir, menos de un céntimo. Un jugador racional será indiferente entre echar una primitiva ó cobrar un céntimo directamente en ventanilla. Sin embargo, lo que hace realmente es pagar más de 100 veces el valor “real” de lo que puede tocarle en el mejor de los casos. 
En resumen, la probabilidad de que te toque la lotería es muy inferior a la de otros eventos que la población desprecia, como la probabilidad de tener un accidente de coche o de contraer enfermedades varias.
Como siempre, el gran ganador es el Estado, que recauda unos miles de millones de euros en impuestos. Por eso algunos dicen que las loterías son el único impuesto que los pobres pagan más a gusto. ¿No se supone que el Estado debe velar por sus intereses, más que por el de los ricos?. 
Puede que los gobernantes carezcan de las nociones básicas de probabilidad y que carezcan más aún de la prudencia necesaria para preservar la salud económica de sus conciudadanos. Además se escudan en el echo de que administran bienes que no son suyos y por cuya gestión difícilmente se les exigen responsabilidades. Ese es el problema esencial del mundo occidental hoy día, ya sea en política ó en el mundo empresarial, donde directivos y accionistas no coinciden en sus intereses, aunque eso es otro debate largo que sale del tema de este post.
Lo paradójico es que si el Estado prohibiera los juegos de azar por ser una estafa y nocivos para la salud, el propio pueblo se le echaría encima. Una vez más se hace presente la razón que tenía Platón en su “mito de la caverna”, explicando alegóricamente la situación en la que se encuentra el hombre respecto al conocimiento.
Esto me sirve para entrar en la segunda razón por la que no me gusta participar en las loterías y demás juegos de azar.
Filosóficamente, estoy en contra porque es un camino equivocado hacia la felicidad. He oído hablar de algunos casos de personas que acertaron y que pocos años después estaban arruinadas ó deprimidas. He visto algún reportaje y he leído algunos estudios que concluyen que ganar un premio gordo no incrementa la felicidad y es muy posible que la reduzca: el que veía la vida de color de rosa antes, la sigue viendo igual después y el que tendía a ser pesimista, sigue viéndolo negro. 
En algunos casos, el shock que produce la lluvia de millones provoca un desajuste tan grande que la persona se vuelve medio loca, llegando en algún caso al suicidio. Sin hablar de la cantidad de parientes desconocidos que se acercan para intentar rascar algo del premio. Bendita lotería. 
En la mayor parte de los casos, la lotería no mejora la felicidad de la gente, y por lo tanto el Estado no debería fomentar e incrementar la ilusión popular de la lotería de Navidad, ni gastar dinero público en su promoción, pero debe hacer porque le interesa recaudar y más en época de crisis.
En el caso particular de España, la popularidad de la lotería de Navidad seguramente tiene mucho que ver con la cultura del pelotazo, también propia de nuestro país. 
Muchos de los que les toca un buen premio de la lotería, se comportan como si hubieran dado un pelotazo (legal) en toda regla.
Se dice que en la meca del denostado capitalismo (USA), el sueño es montar una empresa que triunfe y ganar mucho dinero aportando valor a la sociedad. Aquí, el sueño es que tu cuenta se llene de millones para poder gastar y vivir como, se piensan los pobres que viven, los ricos. 
Sólo esta diferencia cultural explica gráfica y rápidamente la diferencia entre un país y otro y entre el proceder de unas sociedades y otras. Todas tienen cosas mejorables, pero, ¿Porqué no empezar a potenciar las cosas buenas que tenemos, intentar adaptar las cosas mejores de las demás culturas y minimizar nuestros malos hábitos?.
Tenemos trabajo por delante, pero no todo es fácil y gratuito y es bueno recordar que lo que poco cuesta conseguir, fácil se nos va. 
Cuando se encuentren en el dintel de una casa de apuestas, loterías, cupones, etc., piensen en lo leído y ¡Ustedes mismos! ¡Comprensi quieren!. El dinero es suyo, pero no lo hagan deslumbrados por el cuento de la lechera.
©JuanJAS
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