lunes, 23 de febrero de 2015

¿Cómo hacienda recauda tan poco si tenemos unos tipos impositivos tan elevados?

En España el tipo máximo del IRPF y el de sociedades es mucho mayor que la media Europea. Sin embargo España obtiene unos ingresos tributarios de sólo el 32,5% cuando la media europea es de casi el 40%.

Elevar la presión fiscal española hasta la media europea supondría una inyección masiva de dinero para las arcas públicas. En concreto, se obtendrían unos 83.000 millones adicionales. Con esta cifra España podría suprimir todo el déficit público (de unos 55.000 millones actualmente) y, a la vez, pagar todas las prestaciones de desempleo (25.000 millones previstos para este año). Y aún sobrarían dinero para empezar de una vez el “Corredor Mediterráneo”.
Si los tipos impositivos son más bien altos pero la recaudación es baja, ¿qué falla? Muy claro: "Hay mucha gente que no paga".
Otro hecho que explica la baja recaudación es la existencia de la llamada planificación fiscal agresiva; un eufemismo bajo el que grandes multinacionales mueven los beneficios entre diferentes países, con el objetivo de acabar pagando menos. En teoría, una empresa tiene derecho a tributar en el país donde ha generado el valor añadido de los productos que vende. Esta explicación es lo suficientemente difusa para que algunas corporaciones se aprovechen de ello y abusen. Enviar los beneficios al extranjero para pagar menos impuestos es algo mucho más generalizada de lo que nos podemos pensar entre las empresas medianas y grandes. Este problema es prácticamente imposible de resolver desde un único estado.
Muchas empresas pequeñas ocultan los beneficios para no tener que tributar y también hacen fraude.
Ir a perseguir pequeños negocios es muy laborioso y en cuanto a los autónomos, la gran bolsa de fraude recae en los llamados módulos, que establecen lo que cada uno debe pagar independientemente de lo que facturen. Una cafetería, por ejemplo, paga impuestos en función del espacio que ocupa y no en función de cuánto vende. Si nadie supervisa la facturación real, esto es una puerta abierta a que cada uno haga lo que quiera.
¿Por qué hay tantos ciudadanos y empresas que no pagan lo que les tocaría?
En España falta de cultura tributaria. Durante el franquismo prácticamente no se pagaban impuestos. El IRPF se implantó en 1977 y el IVA se creó en 1986.
Para que la población se sensibilice con la importancia de pagar impuestos es necesario que: 
· Los ciudadanos sientan la administración como algo próximo.
· Durante mucho tiempo, las instituciones generen confianza.
· Los ciudadanos sientan que no hay impunidad para los que se saltan la ley.
Se necesitan más inspectores y más recursos tecnológicos.
La Comisión Europea, en un informe no vinculante publicado en 2012, recomendaba tener 1.000 trabajadores a Hacienda por cada millón de habitantes. Es la media que tienen países tan diferentes como el Reino Unido, Portugal y Suecia. En España la Agencia Tributaria debería tener unos 46.000 empleados, pero actualmente la cifra es muy inferior y sólo tiene 26.800. Serían necesarios, por tanto, un 71% más de empleados "eficientes" y "independientes".
No seré yo quien diga que todo el estado del bienestar, la cultura y la calidad de vida dependen de la eliminación del fraude fiscal. Sin embargo sí que es uno de los puntos principales de la gestión que un estado debería tener bien resuelto.
Cualquiera puede ver que actualmente "Hacienda no somos todos" porque la realidad es que se pone el foco de la fiscalización en los trabajadores por cuenta ajena y pequeños autónomos. De los pobres, por vía directa, hay poco que recaudar. Los ricos, que pueden montar estructuras para "eludir impuestos" legalmente, son los dueños de los que deberían poner los medios para que el fisco fuera efectivo y claro, no les interesa.
Si hubiera más moral fiscal, el trato entre empresas, autónomos e inspectores sería más colaborativo, menos agresivo y intimidante. Seguramente se recaudaría mucho más y todo iría mejor.
Tal vez algún día se puedan cambiar las cosas, pero la inercia puede mucho. En fin, la esperanza es el último que se pierde.
©JuanJAS
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