miércoles, 4 de febrero de 2015

Los "Fondos Buitre"

Los fondos distressed o holdouts, más conocidos como fondos buitre, son fondos de capital riesgo que compran deuda de economías en problemas, cercanas a la quiebra, para posteriormente presionar y cobrar la totalidad del valor de esa deuda, además de los intereses por los años adeudados, sin tender a reestructuraciones o quitas. Su campo de acción abarca tanto a países con situaciones financieras críticas como a empresas con graves problemas económicos.
El principal objetivo es comprar activos con el menor precio posible y que en el momento de la venta, en un periodo a corto o medio plazo, se venda a otros inversores para conseguir altas rentabilidades.
Eligen mercados en malas situaciones económicas, casi en quiebra. Cuentan con amplios conocimientos del mercado en el que van a entrar. Están integrados por grandes especialistas en procesos de reestructuración de empresas. Además, por regla general, la mayoría parten de sociedades de inversión de capital riesgo. Compran títulos a muy bajos precios, llegando a ser incluso el 10% o 20% de su valor nominal.
Intentan reflotar esta economía en mal estado para venderla después a un precio mucho más alto del pagado por ella.
No obstante, como en cualquier operación, el éxito no está garantizado y toda operación de este tipo conlleva su riesgo.
Los fondos buitre no terminan de gustar en el ámbito financiero y alegan que el calificativo de buitre (aves que se alimentan de animales muertos) se ajustan muy bien a su modo de subsistir: gracias a Estados y compañías al borde de la muerte. Por ello, han sido puestas en entredicho por varias organizaciones, entre ellas el G20. 
En España, se pueden encontrar numerosas empresas que cotizan con tanto descuento sobre su valor contable y que pueden tener problemas como un excesivo endeudamiento, balance de cuentas y resultados desproporcionado con excesivos vencimientos a corto plazo, o problemas de destrucción de valor, que podrían ser presas de estos cazadores. 
Empresas como The Royal Bank of Scotland, o Pescanova, La seda de Barcelona y Codere en España, han sido protagonistas de operaciones lideradas por fondos “distressed”. 
Hasta aquí, estos “carroñeros”, pese a sus “actos” no salían por la tele y el ciudadano medio ni siquiera incluía su nombre en su vocabulario. Pero al “capital” no le gusta dormir y se había acumulado demasiada liquidez en el sistema financiero mundial, como consecuencia de las políticas monetarias expansivas llevadas a cabo por los principales bancos centrales del mundo. Fue en el año 2003 cuando estos “fondos buitre”, después de estar «sobrevolando» unos años el ladrillo español tras el descalabro inmobiliario, empezaron a “comprar” viviendas al precio más reducido posible a vendedores “convalecientes” (SAREP incluido) a los que no les suele quedar más opción que vender con pérdidas antes de hundirse más aún. A corto plazo, estas operaciones no provocarán una subida del precio de inmuebles, porque son relativamente pocas. No obstante, ¿qué consecuencias tendrá para el hipotecado o inquilino cuyo nuevo ‘casero’ serán estos fondos buitre?
Esta venta del Estado o entidades bancarias ha impedido que lo que habrían podido ser refinanciaciones a las familias se ha sustituido por la cesión de los créditos en dificultades a cesionarios extranjeros, dejando al deudor absolutamente desamparado y sin propuesta de refinanciación alguna.
Los desahucios de familias enteras en Madrid, después de que sus viviendas de protección oficial hayan sido vendidas a “fondos buitre”, siguen alimentando una justa ira contra los despropósitos de estos años de recortes, austeridad indiscriminada y operaciones inexplicables.
Hablando de fondos buitres. Quien tiene mucha experiencia en estos fondos oportunistas es Lazard, el banco de inversiones que fichó a Rodrigo Rato tras su salida del FMI y antes de su llegada a Bankia. Lazard también acumula una larga experiencia en asesorar a gobiernos y ciudades con graves problemas de liquidez, como Argentina, Costa de Marfil o la mismísima Nueva York. 
En Grecia, una de las primeras medidas del gobierno de Syriza ha sido, precisamente, contratar a Lazard para que le asesore en la renegociación de la deuda con Europa... Un movimiento que ha producido tanta perplejidad como la coalición de gobierno con los nacionalistas conservadores del partido Griegos Independientes (ANEL), o el hecho de que no se haya incluido ninguna mujer en primera línea de gobierno.
Es cierto que en las democracias son los votantes los que dan el mandato en las urnas sobre si quieren un gobierno mayoritario o no. 
Si hay mayorías absolutas, ya vemos lo que pasa en España: llegan a gobernar de espaldas a gran parte de la ciudadanía y si no se consigue mayoría absoluta, aunque sea por poco, para poder gobernar, pueden producirse alianzas hasta con el demonio. De una u otra forma, tanto si son gobiernos de derecha como de izquierda, el “capital” y los “mercados” están siempre omnipresentes manejando los hilos que dirigen los movimientos de los gobernantes. Mientras ¿Quién recibe?...
Ya decía Ronal Reagan que los contribuyentes son las personas que trabajan para el Gobierno pero sin haber hecho las oposiciones a funcionario. Aunque si se está ilusionado… Dicen que ¡Sarna con gusto no pica!
©JuanJAS
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