lunes, 2 de febrero de 2015

La tecnología que viene en 2015

Siempre procuro tener un enfoque realista e intentar distinguir lo espectacular y futurista de lo innovador y que aporta utilidad al gran público. 
Por eso no les hablaré de pantallas que se doblan o tazas inteligentes que reconocen el líquido que contienen. Temas que por deformación profesional me encantan, pero que, hoy por hoy, sirven más para soñar con lo que nos gustaría recibir de regalo de reyes que con la posibilidad de disfrutarlo en casa los próximos meses.
Hace tiempo que tímidamente el "Internet de las cosas" está llegando a nuestras casas. Smartphones y tablets iniciaron una revolución que multiplica una y otra vez el número de dispositivos conectados a la red de redes. Las predicciones se acercan ya a los 50.000 millones de “cosas” conectadas a Internet en 2020, 25 veces más que en el arranque del siglo XXI. Esto pronostica un próximo renacer de la domótica.
http://www.motorola.com/us/accessorie
s-bluetooth-headsets/Moto-
Hint/moto-hint-pdp.html
En ese escenario tecnológico, el coche, la lavadora y por supuesto, los wearables, estarían online, al igual que multitud de sensores repartidos por la casa. Estarían interconectados entre sí y con el teléfono móvil, que haría de centro de control. Tanto Apple como Samsung han lanzado plataformas para que todo tipo de aparatos domésticos se comuniquen con sus móviles. Ya nos imaginamos la casa inteligente. Sin llaves ni interruptores, con luces que se encienden y puertas que se abren a nuestro paso. De forma fácil y sin tener que recordar complicados sistema de accionamiento. Lo único que tenemos que cuidar y mantener operativo es nuestro cerebro. ¡Perdón!. Quería decir nuestro smartphone.
Los termostatos inteligentes son el primer gran ejemplo del Internet de las cosas. Liderados por Nest, una startup comprada hace un año por Google, estos dispositivos no sólo se controlan desde el teléfono, no sólo encienden la calefacción o el aire acondicionado cuando detectan que nos acercamos a casa. La clave está en que aprenden de nuestros hábitos, recopilando datos de multitud de sensores domésticos, procesándolos y tomando sus decisiones mediante inteligencia artificial. Estos termostatos son el primer gran ejemplo del Internet de las cosas y sus posibilidades: esas “cosas”, más que ser automáticas y fáciles de programar, es que ya no hay que programarlas, porque aprenden y se ajustan solas
La cara amable de esta nueva era del procesamiento de datos la ven los usuarios de los termostatos inteligentes, que han logrado reducir su gasto en calefacción. Los fabricantes prometen ahorros de hasta el 30% en la factura. Las compañías eléctricas están empezando a vender esos termostatos a sus clientes. Y algunas van más allá. Ofrecen a los usuarios del termostato Nest descuentos en su tarifa si dejan que la compañía eléctrica pueda apagar a distancia el aire acondicionado de sus casas durante las horas puntas de consumo, para evitar las sobrecargas veraniegas en la red.
http://www.ihealthlabs.com
Una aplicación del Big Data son las redes eléctricas inteligentes. Procesar y compartir los datos logra una mayor eficiencia energética en cada casa y también de manera colectiva, en ciudades o regiones enteras. Por otro lado los usuarios podemos pensar que estamos cediendo nuestros datos y parte del control a una empresa, y que eso es un arma de doble filo. La era del Big Data despierta nuevas preocupaciones por la privacidad y por el poder que puede acumular quien se apropie de todos esos datos y sepa utilizarlos en beneficio propio.
En un sector que mueve tanto dinero como el de la salud, el disponer de los datos de actividad física, pulsaciones, horas de sueño, consumo de calorías, etc. de millones de usuarios tiene un valor incalculable. Y ahí la legislación tendrá que adaptarse rápidamente para evitar abusos de poder y para permitir el uso de esos datos en beneficio de la salud de la población general.
Los wearables más sofisticados miden parámetros médicos (iHealth)
Y es que, un usuario de pulsera inteligente que monitoriza su actividad también puede pensar que tiene más utilidad “donar” a la ciencia esos datos, muchos de los cuales uno mismo es incapaz de procesar.
A finales de 2014 Apple lanzó un nuevo sistema para que los iPhone recojan y almacenen los datos relacionados con la salud, medidos con los sensores de los propios móviles y de aparatos externos, de sofisticados wearables con aplicaciones médicas. Compañías como WebMD ya han lanzado sus propios servicios, basados en esta tecnología, para monitorizar de manera más precisa la salud de los pacientes. Así que en 2015 conoceremos los primeros frutos de esas experiencias piloto. Si el resultado es que se salvan vidas y se van conociendo mejor algunas dolencias, finalmente habrá un buen motivo para calificar a 2015 como el año de los wearables.
http://phys.org/news/2014-10-ultra-fast-batteries-recharged-minutes.html
Un grupo de científicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, creó unas baterías que cargarán tu Smartphone de manera ultrarrápida, al 70% en tan sólo dos minutos.
¿Cuánto tiempo pasa tu móvil enchufado a la corriente? Seguramente casi la mitad del día. Y es que, como todos sabemos, la capacidad de almacenamiento de las baterías de ión-litio disminuye en cada recarga. Así es que con frecuencia nos desesperamos buscando dónde cargar nuestro dispositivo móvil.
Ciertamente, este tipo de batería tiene fecha de caducidad: como mucho duran dos años. Por eso, los científicos de Nanyang encontraron una solución sustituyendo el grafito -uno de los materiales del polo negativo de las baterías- por dióxido de titanio, que es más económico y fácil de encontrar.
En el estudio sobre estos nuevos dispositivos de carga ultrarrápida, aseguran que podrán recargarse más de 10.000 veces, lo que les otorgará una vida útil de 20 años. Ahora sólo nos queda esperar a que salga al mercado este maravilloso invento. 

Quien no se alegraría de disponer de un “Traductor inteligente de Skype” que le facilitara la comunicación con otras personas que hablan un idioma distinto al nuestro.
Quien no disfrutaría interactuando con los hologramas palpables que Microsoft está investigando. Pensemos que si estas nuevas tecnologías nos facilitan otras formas de ver el mundo, nos ayudarían a cambiar el mundo que vemos con nuestros ojos.
Aunque no salga por la televisión, que nos bombardea con lo mismo cada día, haciéndonos pensar que no hay vida fuera de la política o los “programas de tonterías”, los científicos no paran de investigar y las empresas tecnológicas toman algunos de los descubrimientos para crear sus gadgets, más o menos útiles y rentables. 
Seguro que los geeks estarán encantados con estas noticias y los que no lo son, tal vez un poco abrumados al comprobar lo que avanza la ciencia. Algunos incluso asustados de la velocidad que alcanza el tren tecnológico y asustados por perderlo. Recuerden que la tecnología, en si misma, no es ni buena ni mala, todo depende de cómo y para que se utiliza.
©JuanJAS
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