martes, 14 de marzo de 2017

¿Hipocresía, sin sentido, irreflexión o intereses particulares inconfesables?

Unos pocos —o muchos, dependen de quien lo valore— inmigrantes / refugiados están entrando / intentan entrar en Europa y en USA. La situación es bastante simple de resumir: los Gobiernos de aquellos países con partidos políticos mayoritarios que defienden posiciones consideradas progresistas están a favor de que vengan, y Gobiernos y políticos que defienden posiciones consideradas conservadoras están en contra de que lo hagan. Similar pasa con los ciudadanos. Los que se presentan de verdad o de cara a la galería como progresistas tienden a argumentar en claves emocionales, morales y éticas, y los segundos tienden a hacerlo en claves nacionalistas, de raza, de miedo a lo desconocido, de proteger a los suyos, etc.. Ninguna de las dos posturas suele entrar en razonamientos económicos y, cuando lo hacen, lo hacen de pasada.
Las poblaciones de todos los países se mantienen con los recursos que son capaces de generar (PIB) y viven mejor o peor dependiendo de como son capaces de distribuirlos. El PIB depende de las opciones políticas elegidas, pero al menos en Europa existen una serie de mínimos a los que ninguna opción política plantea renunciar. Hoy a una disponibilidad de recursos limitada y a un crecimiento muy reducido, ocasionados ambos por la crisis sistémica en la que el planeta se halla inmerso, se unen un nivel monstruoso de deuda total y unas cotas de desempleo y subempleo que tienden a convertirse en estructurales. Los gobiernos ejercen su función de redistribución de los recursos disponibles de forma ineficiente y muchas veces injusta. También hay un nivel de corrupción, robo y laxitud en la aplicación adecuada de la ley, en muchos casos y por parte de todos, aunque es cierto que más por parte de los más poderosos que del resto. Para poner todas las cartas encima de la mesa, también hay mucho clientelismo fomentado por la clase política y aceptado por diferentes sectores del pueblo llano. Por último está el sector de las ONG’s y colaterales que algunos aprovechan para hacer de la ayuda a los “necesitados” su modus vivendi.
En ese escenario está ocurriendo / se plantea, la llegada de inmigrantes / refugiados.
Desde un punto de vista económico, la cuestión de los inmigrantes y refugiados debería ser planteada desde la necesidad que el “modelo productivo de cada país” tenga de su aportación a la generación de PIB y el de los refugiados de la capacidad de absorción que en el país exista en función de los recursos de que se disponga.
Si las estadísticas son ciertas y muestran fotos reales de la situación, España es un país en el que, hoy:
  • Una persona de cada tres se halla en riesgo de exclusión social; 
  • Uno de cada tres niños es pobre; 
  • Una de cada ocho personas que trabaja es pobre; 
  • Dos personas de cada diez,  que manifiestan que desean trabajar, no tienen ningún empleo, ni a tiempo completo ni a tiempo parcial; 
  • Han tenido que emigrar casi tres millones de personas, en su inmensa mayoría jóvenes formados en los colegios y universidades españolas, en busca de las oportunidades que en España no encontraban; 
  • El gasto social (pensiones, subsidios, atención a personas con disminución o ancianos que precisan atención, etc.) se halla amenazado.
  • Hay una imposibilidad de, con la recaudación fiscal de que se dispone, atender a los compromisos de cumplimiento de déficit adquiridos con Bruselas y atender un gasto público que, sobre PIB, es hoy uno de los más bajos de Europa. 
Y en ese decorado se plantea la llegada de mas inmigrantes / refugiados con el esfuerzo económico adicional que ello supone.
No sirve de nada esconder la cabeza debajo del ala como avestruces. Hay que contestar con datos preguntas del tipo:
  • ¿Cuántos inmigrantes / refugiados puede acoger y atender España en condiciones dignas? 
  • ¿Cómo se verá afectada la oferta de trabajo cuando esas personas llegadas se conviertan en población activa? 
  • ¿De qué modo afectará a la capacidad logística de las Administraciones Públicas el posicionamiento de estas personas en el territorio, con el saco de carencias de todo tipo con el que llegan?.
Pienso que con respecto a los inmigrantes / refugiados ha habido y está habiendo mucha ideología, mucha emotividad y mucho sentimiento, pero muy escasa lógica económica. Y eso es soñar. La realidad es que la vivienda, la alimentación, los servicios sanitarios y sociales, la educación, etc. cuestan dinero que los ciudadanos con nómina, los autónomos y las empresas, vía impuestos deben aportar. Y no me sirve que nadie diga “yo quiero que vengan y apoyarlos, pero no puedo porqué no tengo dinero ni para llegar a fin de mes. ¡Que lo hagan los ricos!”.
Y en Europa, puede que estén mejor que nosotros, pero tampoco atan los perros con longanizas. ¿Saben que hoy la mitad de la población de Berlín precisa recurrir a ayudas públicas para sobrevivir? Y si hoy en Alemania son cuatro los Estados Federados que están sosteniendo la economía alemana, ¿con qué lógica económica puede defenderse que Alemania acoja a un millón adicional de refugiados?. Trasladen la situación y escalen las cifras adecuadamente a España y el escenario todavía será peor.
No nos gusta que sea así, pero... ¿Les sorprende que en USA haya ganado Trump las elecciones presidenciales y que en Europa estén emergiendo opciones políticas extremas?  
¿Piensan que puede existir alguna intencionalidad en ello? 
¿Tal vez se está buscando una mayor depresión de los salarios debido al aumento de oferta de trabajo que se está produciendo y más que se va a producir? 
¿Se pretende introducir aumentos en la presión fiscal a la vez que se recorta el gasto social al ser insuficiente la primera y excesivos, debido al aumento de su demanda, el segundo?
Comprueben que en ningún momento he recurrido a argumentos políticos, morales, éticos, emotivos o de sentimiento. Con los motivos económicos ya se nos presenta un panorama suficientemente preocupante.
¿Por qué no se aborda el tema de la inmigración / refugiados utilizando más argumentos económicos? ¿Por hipocresía? 
Los jubilados conocen muy bien el “banco del “¡si no fuera porque…esto y lo otro!”. Los que estamos cerca de alguno de ellos no pasamos mucho tiempo sin oír sus lamentaciones,... A veces pueden parecer quejas neuróticas —no destinadas a encontrar soluciones, sino sólo a llamar la atención para mendigar afecto de los demás— lo cual no implica que sus problemas realmente existan. Con los refugiados pasa algo similar. Hay demasiados millones de personas en el mundo que pasan hambre, que sufren guerras en sus países gobernados por indeseables apoyados por grupos de poder, que intentan emigrar si se les presenta la más mínima ocasión. Más preguntas sin responder: ¿Quién les vende armas a esos que aterrorizan y masacran a sus conciudadanos desde el poder? ¿Quién las fabrica? ¿Qué opinan las personas y sus familiares que en nuestro país trabajan en empresas que fabrican y venden esas armas? ¿Que efecto tendría sobre el PIB español y los impuestos recaudados si se cerraran todas esas fábricas, astilleros, etc.?. 
Si analizáramos el problema desde un punto de vista económico seguramente llegaríamos a conclusiones muy peligrosas y tal vez no demasiado convenientes para nadie de los que hemos tenido la suerte de nacer o establecernos aquí.
Por cierto, ¿han percibido que las grandes empresas nunca se posicionan al respecto del tema que nos ocupa o, si lo hacen, lo hacen desde una posición totalmente colateral?. Estas son las que más podrían “ayudar” y están perdidas en el limbo, dedicadas a obras sociales domésticas, deportivas o artísticas.
A todas las personas de bien nos gustaría que en el mundo todo fuera paz y amor, pero la realidad es otra cosa, y si realmente queremos colaborar con algo más que con bonitas palabras, hay que meditar e intentar ser más pragmáticos.
©JuanJAS
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