martes, 21 de marzo de 2017

La Independencia dice: "Vísteme despacio que tengo prisa"

La independencia es el objetivo más importante, más decisivo, que se puede plantear una nación sin estado como Catalunya. Un hecho singular en toda la historia de Cataluña es que actualmente hay un Parlamento con mayoría absoluta independentista. 
¿Las fuerzas políticas independentistas aprovechan bien esta mayoría?.
Hago esta pregunta porque parece que las rivalidades entre los diferentes partidos que desean un Estado catalán los distrae del hecho principal de pensar en términos de estado.
Un nuevo Estado triunfa y acaba siendo reconocido por los actores internacionales cuando es capaz de resistir y consolidarse. Más que una cuestión de leyes, son los hechos los que prevalecen. Es una cuestión de poder y hay que estar preparado para conseguirlo y ejercerlo. De eso sabe mucho el Estado español y poco la nación catalana.
Si los políticos independentistas mayoritarios en el Parlament de Catalunya lograran proclamar la independencia y aguantarla, si fueran capaces de ser el poder fáctico y dejar de obedecer la legalidad, el gobierno o los tribunales españoles, ya estaríamos en una nueva realidad. Pero, ¿hay actualmente las condiciones para poder “aguantar” una proclamación de independencia en Cataluña?.
Cuando se apruebe la ley de transitoriedad, habrá dos gobiernos y dos poderes que querrán imponer su legalidad: el catalán y el español. Entonces, ¿seremos "todos" -los políticos, más o menos astutos, los primeros- suficientemente fuertes para aguantar la legalidad catalana sin hacer caso de la española?.
Cuando esto suceda, ¿tendremos a punto las “estructuras de estado” suficientes y operativas?
Si Cataluña quiere ser un nuevo estado dentro de la Unión Europea, deberemos tener apunto un Banco Central, órganos de regulación, una Agencia Tributaria Catalana que funcione, ser capaces de garantizar la seguridad física y jurídica a los ciudadanos y a sus pertenencias privadas, también los servicios cotidianos, etc. ...
¿Son conscientes algunos partidos minoritarios y algunas “personas con prisas” que esto no se puede improvisar de la noche a la mañana?.
Estar harto de muchas situaciones y de algunas conductas antidemocráticas e injustas del Gobierno Español y algunas instituciones hacia los ciudadanos de Cataluña, no es suficiente para gritar: ¡Quiero marchar ya!.
Alguien mínimamente responsable que quiera tomar el riesgo de montar una nueva empresa, hace un análisis DAFO, un buen estudio de mercado, diseña un plan de viabilidad, hace un auto diagnóstico de “actitudes emprendedoras”, hace simulaciones que contemplen diferentes escenarios que pueda encontrarse en el despegue, etc. Montar un nuevo Estado es algo mucho mas complicado que montar una empresa. Antes se tiene que analizar cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, cuáles son nuestras dependencias-necesidades, y como tenemos la "maquinaria" y el estado de las vías antes de cambiar de vía y desconectar. No es tan sencillo como abrir la puerta y salir de casa silbando.

Un tema importante: Parece ser que más de un 75% de los catalanes con derecho a voto, querrá ejercerlo cuando se convoque el referéndum, pero resulta que en el mejor de los casos, el apoyo a la independencia parece que se sitúa alrededor del 50% del posible censo. Los que tienen tomada para abrir la puerta y marcharse, ¿son conscientes de que con ese porcentaje a favor no es suficiente?. ¿Son conscientes de que hay que ampliar este apoyo en lugar de reducirlo con ciertas actitudes, declaraciones, luchas intestinas mirándose el ombligo o haciendo cálculos electorales?.

También hay que tener en cuenta que, a pesar del excelente trabajo del Conseller Romeva y de las exitosas conferencias internacionales del ex President MAS y otros, en el panorama internacional, los partidarios del "nuevo estado catalán dentro de la UE" estamos bastante solos. No hay unas alianzas institucionales sólidas ni entre organismos sociales o actores políticos con peso que den un apoyo claro al proceso político actual de Cataluña. Lo cierto es que los partidarios del nuevo Estado Catalán luchan en unas condiciones adversas contra un adversario muy fuerte. Esto quiere decir que hay que hacer las cosas “muy bien hechas”, y que las prisas resultan secundarias y facilitan que se puedan cometer errores. Nos equivocaríamos mucho si se precipitaran los eventos sin estar bien preparados. El ritmo debe ponerse de acuerdo con la estrategia y las fortalezas propias no sólo con los deseos y las esperanzas.

Parece claro que las fuerzas mayoritarias en el Estado español no aceptarían un federalismo plurinacional y por lo tanto este modelo de Estado es impracticable mientras no cambie la composición del Parlamento español. Parece una idea demasiado sofisticada dada la primitiva cultura política española en términos liberales, de diálogo riguroso-negociación e incluso en términos democráticos. Podría ser muy bonito y menos arriesgado que un proceso independentista pero no es realista.
Ahora hay que preguntarse si el proceso de independencia catalán sí ofrece unas perspectivas claras de realización.
Es cierto que nunca se puede tener todo previsto al cien por cien y en todos los ámbitos, ni es necesario. Pero sí se tiene que tener suficientemente previsto en términos económicos y políticos. Hay que contar con fuentes económicas alternativas y con planes prácticos de acción. No basta con tener leyes preparadas, hay que tener planes de acción concretos para las principales situaciones potenciales que nos podamos encontrar y esto lo debe liderar el Govern català. Por ejemplo: ¿Sabemos qué harán los mozos si son intervenidos por el estado español? ¿A quien obedecerán? ¿Y los jueces? ¿Y los funcionarios?, ¿Y…?
¿Lo tenemos asegurado, esto? Y… ¿sabemos cómo se defienden instituciones como el Parlamento o el Palau de la Generalitat con movilizaciones ciudadanas de carácter continuado?

La movilización ciudadana es un tercer factor clave, pero en sí mismo no es suficiente. Hacer leyes es relativamente fácil. Pero lo más importante es tener suficientes "recursos para pasar el desierto" y tener definido como se actuará en cada situación mientras dure la larga travesía. Esto es política pura. No es teoría. Improvisar conlleva un riesgo demasiado grande.
¿Seremos capaces de hacerlo y aguantarlo teniendo en cuenta que el Gobierno español utilizará estrategias jurídicas, económicas, sociales, internacionales, mediáticas y también procedimientos de "guerra sucia" para impedir la independencia? 
Que cada uno reflexione y se conteste a sí mismo en la intimidad. Tengan en cuenta que hacerse trampas al solitario o para quedar bien de cara a la galería sólo servirá para crear una gran frustración entre los catalanes que quieren una mejor gobernanza que la que desarrolla el gobierno español, depresiones colectivas o cosas peores ... 
Si todo ello acaba, de momento, en unas elecciones, habrá sido un cierto fracaso. El arrebato es muy excitante, pero para tratar las cosas serias,… cordura.
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