martes, 20 de octubre de 2015

¿Debates o espectáculo mediático?

Cuando se hacercan las elecciones, los medios de comunicación se afanan programar “DEBATES”. Todos los políticos declaran que están de acuerdo en debatir con todos los demás donde quieran y cuando quieran. A la hora de la verdad, más que debates, ofrecen a la audiencia espacios propagandístico s enlos que vocean discursos aprendidos  de memoria y aderezados con gritos, muchas insinuaciones veladas y algún insulto directo y multitud de gritos y discursos solapados. El resultado es que los teóricos receptores del “espectáculo” salimos con la cabeza como un bombo y con la sensación de haber perdido el tiempo. Muchos medios, al día siguiente hacen una encuesta preguntando ¿quién ha gnado el debate?
Los que atienden la encuesta, responden: Albert ganó de calle, se comió a Pablo. Se notaban sus tablas en debates parlamentarios. Otros, se lamentan, el entrevistador estaba de parte de su conciudadano. Otros no albergaban ninguna duda de que los argumentos de Pablo eran los más convenientes para la ciudadanía. “Se nota que Albert representa al IBEX y a los banqueros, y de esa gente no se puede esperar nada bueno” concluían.
Parece que muchos confundieron el debate con una pelea de pollos. Tal vez es que por la falta de uso, la mayoría tiende a olvidar el verdadero significado de las palabras o al menos a degradarlo con el tiempo.
De vez en cuando vale la pena hacer un alto en el camino, aislarse de la influencia de los medios que nos bombardean con muchos mensajes de poco calado y reinformarse sobre el verdadero significado de las cosas para no confundir lo que nos ofrecen como “debate” y en realidad es espectáculo mediático.
El debate es un acto de comunicación y exposición de ideas diferentes sobre un mismo tema de dos o más personas. Será más completo y complejo a medida que los argumentos expuestos vayan aumentando en cantidad y en solidez de sus motivos.
La finalidad directa de un debate es exponer y conocer las posturas, bases y argumentos funcionales, de las distintas partes.
Un buen debate,  como medio informativo/expositivo puede ayudar al espectador a clarificar mucho acerca de los temas tratados o debatidos. También debería elevar el criterio para tomar una decisión si expone las ventajas y desventajas de cada punto de vista. Por lo menos es un medio para alcanzar la pluralización en cuanto a ideas.

En un buen debate, los participantes deben hacer gala de su capacidad para la escucha, el razonamiento y el pensamiento crítico, Deben ser capaces de capaz de estructurar las ideas y de dar respuestas rápidas y adecuadas. No de recitar discursos previamente memorizados sin relación con el hilo de la argumentación, como por desgracia suele suceder.

Para desarrollar y llevar a buen término un debate resulta muy importante que tanto el emisor como el receptor, consideren los siguientes puntos:
·       Ser breve y concreto al hablar.
·       Ser tolerante respecto a las diferencias.
·       No subestimar al otro.
·       No hablar en exceso para así dejar intervenir a los demás, evitando la tendencia al monólogo y la monotonía.
·       No burlarse de la intervención de nadie. Ni de sus argumentos a favor (pruebas) ni de sus argumentos en contra (objeciones)
·       Evitar los gritos para acallar al interlocutor.
·       Hablar con seguridad y libertad, sin temor a la crítica.
·       Acompañar las críticas con propuestas. (El espectador debera contrastar su factibilidad)
·       Oír atentamente al interlocutor para responder de forma adecuada y coherente y sólo después de responder, contraargumentar.
·       Articular correctamente los sonidos, empleando un tono de voz adecuado a la situación concreta de entonación y al contenido del mensaje (interrogación, exclamación, sonidos indicativos de fin de enunciación, pausas, etc).

La próxima vez que anuncien un debate por televisión, les pasaré esta criba para ver qué me han vendido.

©JuanJAS

Anuncios impertinentes

¿Les molestan estos anuncios que a veces se colocan impertinentes delante de los contenidos que desean leer en alguna web?. 

Si es así, puede librarse de ellos añadiendo la extensión AdBlock a su navegador. Está disponible para Android, Chrome, Firefox, Internet Explorer, Maxthon, Opera, Safari y Yandex. Esta extensión actúa como un “bloqueador de publicidad además de Malware, rastreadores de redes sociales, etc. Además es gratis, aunque puedes contribuir con una donación para que la empresa que lo ha creado en código abierto pueda seguir mejorando el programa. 
Es tan fácil hacerlo que algunas empresas han tomado la decisión de bloquear el acceso a sus contenidos a todo aquel que tenga instalado un “bloqueador de publicidad”, al que pasa a saludar con una página en la que le conmina a desactivarlo o a hacerse socio. 
Hay sitios en que la navegación es sencillamente insoportable: no es que vivan de la publicidad, es que se dedican a martirizar alevosamente con ella a todo aquel que se asoma a sus páginas. Los anuncios surgen de manera incesante por los laterales, en los fondos, en formatos de todo tipo, en intersticiales o incluso, en algunos casos, en modo pop-up, abriendo nuevas pestañas o ventanas que sobresaturan el escritorio. Navegar por estas web’s es como tener una pareja con tendencias sádicas: te puede gustar el contenido, pero tienes que aceptar leerlo mientras te pegan cada poco tiempo con un látigo. 
Si el "bloqueador de publicidad" está desactivado,
se mos permite ver el contenido.
Con el "Bloqueador de publicidad" desactivado
No hace falta decirlo: el editor puede hacer con su contenido lo que quiera y prohibir la entrada a quien le venga en gana. Pero plantar una prohibición en la puerta con un mensaje grandilocuente diciendo que “vivimos de esto, y sin publicidad no podríamos pagar a nuestros más de quinientos periodistas” supone una afirmación clara y evidente: no hemos entendido nada. Una cosa es tener un modelo de negocio, y otra faltar permanentemente al respeto a tus usuarios y creerte en el derecho de martirizarlos mientras consumen tu contenido. En mantener el equilibrio está el acierto. 
Simplemente, hubo algo que se perdió en el sentido común de algunas empresas editoriales cuando pasaron del papel a la pantalla: en el papel, la publicidad, por una limitación técnica derivada del soporte, se estaba quietecita en el lugar en el que estaba impresa. Nunca vimos, en el papel, un anuncio que se desplegase por encima del contenido impidiéndonos leerlo, que nos molestase y nos provocase estrabismo crónico moviéndose sin parar, y mucho menos que nos gritase. Sin embargo, por alguna razón difícil de comprender, todo eso, que sonaba completamente absurdo, pasó a ser aparentemente lícito en cuanto la tecnología lo permitió. En lugar de utilizar la tecnología para acercar al anunciante a su posible público, algunos la utilizan para una especie de guerra en la que si no molestan lo suficiente, tienen la impresión de que su publicidad no funciona. Y ahora, cuando, con toda la lógica del mundo, reaccionamos bloqueando aquello que nos molesta, se niegan a cambiar sus formatos, nos dicen que “es lo que hay”, y que si no queremos acepar este castigo nos podemos ir a leer a otro sitio. 
Si el "bloqueador de publicidad" está activado en
nuestro navegador, no nos deja ver ningún contenido
hasta que no lo desactivemos.
Con el "bloqueador de anuncios" activado, la web no te deja ver el contenido y te indica como desactivarlo.
El tiempo dirá quien está equivocado: los usuarios que reclaman sus derechos o las grandes corporaciones que quieren seguir implantando la ley del más fuerte. 
Ojalá los usuarios tomemos conciencia de que no debemos tragar con todo y aprendamos a utilizar los medios a nuestro alcance para defendernos de las injusticias. No debemos estar dispuestos a aceptar “castigos” infumables por consumir contenidos, No debemos estar dispuestos a que nos descarguen automáticamente decenas de trackers de todo tipo, ni a que nos ofrezcan opciones ni contenidos ni programitas que no hemos pedido ni queremos que se nos cuelen en nuestro ordenador. 
Nadie dice que no a la “buena publicidad” y todos entendemos que para pagar los sueldos de los empleados, hay que gestionar el negocio como es debido y no insultar la inteligencia ni poner a prueba el aguante de los usuarios. 
Si alguien quiere compartir o regalar algo colgándolo en las redes que lo haga, pero que no insulte a los usuarios diciéndoles que sus contenidos son gratuitos y luego machacándolos a anuncios y ofreciéndoles contenidos en abierto sólo los de dudosa calidad. ¡Las cosas claras! 
Vergüenza es la que debería tener a estos “mas medias”, cuando precisamente ha sido su conducta la que he llevado a que cada vez más usuarios se hayan instalado el bloqueador de publicidad para poder resistir aproximarse a sus páginas. No son “víctimas inocentes”. 
A los prepotentes que actúan de esa guisa, no les espera más que sus antiguos usuarios les den definitivamente la espalda y se vayan a consumir contenidos a otro sitio. ¡Que de haberlos, “ailos”! 
©JuanJAS

domingo, 18 de octubre de 2015

¿Nos cuentan hechos o nos venden opiniones?

Un principio fundamental del periodismo democrático es separar los hechos de las opiniones. ¿Cómo se demuestra que los artículos sólo citan “hechos” y no exponen “opiniones” interesadas? ¿Cómo podemos estar seguros de que los “medios de comunicación de masas” no se adelantan a los sucesos a base de mucha imaginación y suposiciones, sin tener en cuenta el límite que separa la verdad de la mentira? ¿Como podemos estar seguros de que no fabrican las noticias que les interesan que leamos o veamos para dirigir nuestra opinión? Los grandes grupos de comunicación de masas se parecen extraordinariamente a la industria de la moda del siglo XX, en la que grandes divos le decían a todo el mundo "lo que se iba a llevar la primavera siguiente". Sólo las pequeñas publicaciones y algunos Blogs se atreven a seguir estilos Zara -a través de los empleados de sus miles de tiendas auscultan a la clientela para descubrir sus gustos y fabricarlos rápidamente en pequeñas producciones a precio asequible. Son publicaciones útiles para oxigenar la mente pero atomizadas y de poca difusión. Unos pocos grandes grupos dominan el medio de la comunicación para las masas y nos tienen acostumbrados a ciertas pautas. Por ejemplo, cuando se entrecomilla un texto, lo que se afirma en el mismo se convierte en un hecho: alguien expresó su opinión. El peligro es que el periodista sólo recoja la opinión de personas afines a la ideología de los propietarios del medio, de independientes o mejor aún de contrarios que en un momento dado expresen tesis alineadas con los intereses que difunde y defiende el medio. 
Para dar imagen de imparcialidad los medios siempre procuran poner opiniones encontradas e interpretables como pertenecientes a ideologías “contrarias”. Suelen colocar estas opiniones en los primeros párrafos del texto. A continuación el lector suele encontrar opiniones más razonadas que acostumbran a parecerse más a la verdadera opinión del periodista. Así el lector tiene la sensación de que se le informa de dos hechos, cuando en realidad se le dirige sutilmente para que elija ¿libremente? una sola de las opciones como la más convincente para que termine identificándose con ella o al menos le cree una duda razonable.

En este mundo, cada día se generan miles de noticias y no caben todas en un publicación impresa, ni siquiera en una digital, por muy rápido que se actualicen en la pantalla. Por ello, no es la noticia la que hace el periódico o el Blog, sino el periódico el que hace las noticias. Los “medios de comunicación” publican varias noticias juntas en una sección, no porque el encargado de la misma sea vago o poco creativo y simplemente haya escogido al azar unas cuantas de entre las miles que publican las diferentes “agencias mayoristas” y el maquetador las haya dispuesto para que luzcan bien en la página. ¡No! Ha escogido esas y no otras, y las ha contado de esta forma y no de otra, porqué lo que quiere el periódico es transmitir una idea, una alarma, un aviso, algo que le interesa que se transmita a sus propietarios o al grupo de poder que controla el medio.
Basta con ver un telediario en una cadena de TV y compararlo posteriormente con el que ha emitido en el mismo momento otra cadena y que grabamos para poder visionarlo después. Las diferencias en el orden de las noticias (importancia) y en el enfoque de la misma (información versus opinión) son notabilísimas y no dejan lugar a dudas sobre la ideología o al menos la “intención” que alberga el círculo de poder que controla o influye en el medio.

Una noticia por separado, podría dejar al lector más o menos indiferente, pero todas juntas, repetidas machaconamente un día y otro, a todas horas, le obligan a fijarse irremediablemente en esa sección de noticias y a incrustar en su subconsciente el mensaje que quiere transmitirse, aunque su intelecto le avise que debe ponerse en alerta. Ya se sabe, hablen bien o mal es lo de menos, lo que importa es que hablen de lo que “conviene”.
Siempre se ha censurado que los diarios escriban "un ladrón gitano", "un vago andaluz", "un avaro e insolidario catalán", "un terrorista vasco", "un chulo madrileño", "un corrupto valenciano", etc. , pero imagínense que dijeran "un insolidario andaluz", "un vago catalán", "un terrorista valenciano", etc.… Lo primero es fomentar el tópico y lo segundo sería  noticia. De todas formas, ¿Qué le importa al lector donde nació toda esta gente? ¡Nada!
Sin embargo cuando los medios hablan así, lo que desean es crear un clima de preocupación, de odio, de desafección, de miedo,… alrededor de la comunidad aludida. Cada periódico o medio (TV o radio) tiene un público objetico y clientelar, cuya sensibilidad, espontánea o fabricada e influida a lo largo de los años hay que cuidar y alimentar para que se mantenga viva y útil.

Las palabras son mágicas por la forma en que influyen en la mente de quienes las oyen o leen. Las palabras se engarzan como cerezas en nuestra mente y prefiguran muchas de nuestras ideas. En el fondo, y como decía Heidegger, no somos nosotros quienes hablamos a través del lenguaje sino el lenguaje el que habla a través de nosotros.
Muchas veces hemos oído anunciar: ¡Esto es noticia!. Alguien ha “creado una noticia”, cuando todos la habían silenciado, y hacerlo bien es hacer visible esta noticia entre líneas. Recuerdo que el Editor de “Número Zero” —novela de Umberto Eco— le ordenaba al director del periódico que en sus horas libres se pusiera con los redactores a repasar los despachos de agencia y construyera páginas temáticas, haciendo surgir noticias allí donde nadie había visto ninguna.
Un periódico que se jacta de no amedrentarse al abrir la caja de los truenos, también se distingue por su capacidad para hacer frente a las críticas. Es práctica habitual que la publicación se invente cartas de lectores para que el “medio” pueda desmentirlas con rotundidad. Esta práctica común en los periódicos y la radio donde es fácil ocultar la procedencia de la “opinión discordante”, se ha disparado hasta niveles estratosféricos en las publicaciones digitales. 

El medio nunca informa cuales son sus fuentes pero invariablemente informa que sus fuentes reservadas son totalmente fidedignas y siempre da a entender que incluso son de más confianza y solvencia que el propio personaje que “critica”. Su lema es “Calumnia, que algo queda”. Nunca se muestran pruebas, ni siquiera el bloc de notas del reportero ni grabaciones –podrían ser ilegales—; pero siempre esparcen una sombra de sospecha sobre la integridad o fiabilidad del “crítico” u oponente. Las críticas suelen combatirse con declaraciones vehementes, aludiendo a un bloc de notas o grabaciones secretas y generando dudas sobre la credibilidad del “crítico replican”.
Recientemente hemos visto que un medio reaccionaba a las críticas o desmentidos “tomando nota del desmentido pero precisando que todo lo publicado se desprende de las actuaciones judiciales y, por tanto, de la imputación”. Posteriormente la instrucción terminó con el archivo de la causa, claro que el lector, en el momento del wifi rafe, no tiene ni idea y cuando se entera, si es que algún día se entera, ya no se acuerda del rifi rafe para tenérselo en cuenta ni al periodista ni al periódico. El lector tampoco sabe, y si lo sabe no suele entender como es que si estas actuaciones eran secretas, es posible que el medio tuviera conocimiento de las mismas. ¿Hasta que punto podía ser cierto lo que publicó el medio? Si lo fue. ¿Quién fue el responsable de las filtraciones? ¿Qué investigaciones se hicieron para perseguir este acto delictivo y encontrar el delincuente? ¿Se encontró el delincuente? ¿Qué pena se le impuso? ¿Cuando se cumplió la pena?, etc. El lector nunca suele obtener respuestas a esta preguntas, al menos desde las páginas de la misma publicación. 
Puede que el periodista haya hecho el trabajo solicitado por su “jefe”, pero es una faena poco ética que causa un daño irreparable. Esto suele repetirse aunque estemos delante de un hecho flagrante con datos comprobables y fácilmente desmentible, pero los medios están llenos de “veladas insinuaciones sin aportar ni datos ni hechos contrastables” y por ello, ¿de que se extrañan algunos cuando se pierde el respeto a la justicia y a los que la imparten?. Cuando alguien reclama “respeto a la separación de poderes”, muchos se limitan a esbozar una sonrisa burlona y otros no pueden abstenerse de lanzar una risotada escandalosa e irrespetuosa. 

La insinuación más eficaz es la que presenta hechos que en si no tienen ningún valor, pero que no se pueden desmentir porqué son ciertos. Pensemos en un “señor” que se queja de un maltrato que le infringe un “poder” determinado y se queja. El “poder” le replica que es un “victimista”; que siempre se está quejando y expresando sus quejas compulsivamente  siempre que tiene oportunidad de hacerlo, tanto en medios cercanos como internacionales. Si la “víctima” envía otra crítica, dan a entender que no deben publicarla para poder dejar paso a otras opiniones o ridiculizarle informando que el “victimista” sigue con su cantinela cansina introduciendo la prueba en el lector que la “víctima” en realidad es una “paranoica”. Así funciona la técnica de la insinuación velada. 

Aunque en todos los medios de comunicación de masas hay una sección de “Economía”, “Ciencia”, “Cultura”, etc. son puro relleno de la función principal del medio. No pueden hablar demasiado de temas de economía, de arte, teatro o de cultura en general, porqué el grueso de sus consumidores no son intelectuales ni suelen leer libros; como mucho alguna novelita romántica o algún diario deportivo. En todo caso llenan estas secciones con entrevistas a autores o personas “famosas” en alguna de estas áreas para que expongan sus tesis o vendan sus ”creaciones” con palabras bonitas. Muchos “likes” y pocas críticas. Algo asequible para todos los chismosos y todas las cotillas, que no están demasiado interesados en conocer el que, el como, el porqué si o el porqué no.

Así funcionan nuestros medios de comunicación cercanos, procurando confundirnos con sus opiniones propagandísticas como si fueran hechos y trabajando para que perdamos nuestra quietud interior, el contacto con nosotros mismos y dudemos de nosotros mismos y del lugar en el mundo que cada uno ocupamos. Si alguien prefiere zambullirse en una realidad paralela, en un ecosistema controlado de bienestar personal, practicando meditaciones simples con la intención puesta en obtener informaciones de distintos medios y diferentes ideologías y comunicar desde la inocencia, el juego y la intuición, buscando la libertad de sentir sin juzgar. Recordemos que la llave de la libertad es poner nuestra intención en nuestro objetivo personal, lanzarnos al cambio, experimentar sin repetirnos y hacernos responsables de nosotros mismos. De lo que hacemos bien y lo que no. 
©JuanJAS

miércoles, 14 de octubre de 2015

¡Despierten o les despertarán!

Aunque se nos iluminen los ojos cuando alguien nos promete experiencias nuevas y maravillosas, la verdad es que somos animales de costumbres y nos encanta la rutina.
El problema es que por mucho que nos pese, vivimos en un entorno cambiante y que la realidad de hoy cada vez menos tiene que ver con la de hace unas décadas. 
Ayer todos querían conseguir un título universitario, ganar unas oposiciones y dormirse en los laureles, hoy eso sirve para poco si no se le añade formación contínua durante toda la vida, dominio de idiomas, habilidad para innovar o al menos capacidad para buscar oportunidades de contratar nuestros servicios donde puedan ser útiles y disposición para cambiar el domicilio cuando se precise.
Antes viajaban en avión sólo los ricos, porque suponía un cierto nivel de lujo y los pasajes eran prohibitivos. Hoy, al menos hasta ahora, viaja quien quiere porque el precio de un billete puede ser menor que lo que cuesta un menú en un bar del aeropuerto en el que se va a producir el embarque. En estas circunstancias, los sindicatos pueden gritar mucho y trabajadores arrancar muchas camisas de directivo, pero las compañías sólo pueden elegir entre un ultraminoritario lujo o un envolvente low cost. Y en teoría deben mantener a seguridad…
Ayer el objetivo era el pleno empleo del factor trabajo; hoy la ocupación ha de ser la necesaria en cada momento para generar la producción conveniente. 
Ayer los salarios debían ser crecientes a fin de que el consumo aumentase y tirase del empleo y del PIB; hoy la masa salarial ha de ser decreciente a fin de que los costes caigan y lo que no se consuma en el país pueda exportarse. 
Ayer la estabilidad en el empleo era un bien en sí mismo ya que aportaba seguridad y esa estabilidad era ofrecida por la demanda de trabajo; hoy lo que se busca por parte de esa demanda de trabajo es la máxima flexibilidad, la jornada a medida, el contrato a tiempo parcial por el tiempo necesario. 
Ayer la protección social era un fin en si mismo; hoy la protección social lleva años a la baja porque no se dan los supuestos que se tomaron cuando ayer se implemento y porque ya no hay que comprar la paz social. 
Ayer la redistribución de la renta a través de una imposición progresiva y del gasto público era el portaestandarte de los programas de todos los partidos políticos mientras que hoy no es en absoluta necesaria porque no lo es mantener un cierto nivel de consumo interno no calmar a una desideologizada clase obrera.
¡Despierten o les despertarán!

¡Perder el empleo es violento! Pero o se reforman las compañías o se hundirán, y los empleos que se perderán serán todos.
Los empleados se quejan de que las condiciones que les ofrecen las compañías son las normales de hace tres décadas, pero es que hoy, en general, no son viables porque las necesidades de los consumidores han cambiado. Estamos acostumbrados a pedir servicios ¿buenos? y ¡baratos! y no estamos dispuestos a renunciar a ellos. El que no haya comprado nunca en las tiendas de ¿extrangeros?, en los “top manta”, que no haya pirateado una canción o un libro de Internet, que lo diga. 
¿Cuántos impuestos pagan estos comercios? ¿En que conciiones trabajan sus empleados? ¿Qué normas observan cuando construyen, importan y venden sus productos o servicios, algunos con “final feliz” incluido?
Siempre nos quejamos de lo que hacen mal los demás, de lo insensibles que son nuestros jefes y las compañías, de lo injusta que es la vida y pocas veces pensamos en lo que estarán obligadas a hacer las compañías para satisfacer nuestras peticiones y como afectará a los que trabajan para ellas. Solemos olvidar que todos estamos en los dos lados de la balanza aunque sea en balanzas diferentes o en instantes diferentes.
La vida siempre ha sido complicada, lo único que cambia es la apariencia con que se manifiestan los problemas. Es cierto que cuando se ha conocido y disfrutado un estado de bonanza, aunque fuera un espejismo, lo asimilamos pronto como nuestro estado natural permanente. ¡Todos tenemos los mismos derechos! nos repetimos machaconamente. El problema es que no tenemos ni el mismo dinero, ni la misma capacidad de trabajo, ni la misma inteligencia, ni la misma capacidad de sacrificio, ni el mismo sentido común que es el menos común de todos los sentidos. Por eso y por muchas cosas más…
¡Despertemos o nos despertarán!
©JuanJAS

viernes, 9 de octubre de 2015

Cuentos y fábulas

A los que nacimos en el siglo pasado, cuando éramos niños nos explicaban fábulas y cuentos con corolario. 
Esto era una forma de ayudarnos a obtener algunos aprendizajes muy útiles para la vida. Eran relatos cortos (y milenarios) con animales o cosas como protagonistas, que releídos al cabo de los años, también sirven para dar lecciones a los adultos que deben gobernar la “empresa de su casa”. 
Aquí os dejo cinco relatos breves que nos enseñan a ser perseverantes, trabajar duro, tener los pies en la tierra, ser responsables y cumplir nuestra palabra. 
Algunos, si las volvéis a leer, os producirán agradables recuerdos y si no tuvisteis la suerte de que os las explicaran de jóvenes, no os hará ningún mal leerlas ahora y meditar sobre las eseñanzas que destilan. 
Tal vez a algún abuelo pueda contarle alguna de estas fábulas a sus nietos. Seguro que les encantará la novedad y aprenderán algo que ha servido durante muchos años y seguro que servirá para el futuro. 
©JuanJAS 

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1. El león y el ratón 

Dormía un león cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y lo atrapó. A punto de ser devorado, el ratón le pidió que le perdonara, prometiéndole pagarle en el futuro. El león echó a reír y lo dejó marchar. Días después, unos cazadores apresaron al rey de la selva y lo ataron con una cuerda. Al oír el ratón los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre. “Días atrás” - le dijo -, “te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos”. 

Lección: Nunca menosprecies tu tamaño ni el de los demás. Es probable que como emprendedor, sientas que eres pequeño a comparación de las grandes compañías, y que nada puedes hacer para competir contra ellas u ofrecerles valor. La clave está en satisfacer las necesidades de un mercado y aprovechar las oportunidades para poco a poco ganar tracción. Conócete y descubre qué es lo que puedes hacer por los demás. 
Asimismo, nunca menosprecies a alguien por su tamaño, posición o condición. En tu empresa considera las opiniones de tus colaboradores, sin importar su área o cargo, ya que nunca sabes de dónde puede venir tu siguiente gran idea; tampoco juzgues a alguien por su condición o nombre, la persona que menos esperas puede convertirse en tu siguiente gran cliente o socio. Y por último: siempre cumple tu palabra. 

2. La zorra y las uvas 

Una zorra que tenía mucha hambre, al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca. Como no pudo alcanzarlos, se alejó diciéndose: ¡Ni me agradan, están tan verdes...! 

Lección: No culpes a los demás (o la situación) de lo que no puedes lograr. Éste es un mal muy común en los managers terribles y en los directivos poco efectivos: Culpar a su equipo por la falta de resultados para evitar salir dañado. Lo cierto es que los resultados de tus colaboradores son resultado de tus habilidades directivas; así que acepta tu responsabilidad y convierte esas uvas en tu siguiente meta. 
También, esta fábula puede aplicar a los emprendedores que buscan “excusas” y razones de sus fracasos. Si tu negocio no consigue despegar y fracasas, nunca digas que en realidad no te interesaba o que el mercado no estaba preparado o que los inversionistas no cumplieron. Si alcanzas las deliciosas uvas es únicamente porque te esforzaste en hacerlo, invirtiendo tiempo y dinero en tus estrategias; al final, todo dependerá de ti. 

3. La liebre y la tortuga 

Una vez, una liebre, se burlaba de las patas cortas y de la lentitud de una tortuga. Ésta dijo a la liebre: "Puede que seas muy veloz, pero estoy segura de poderte ganar una carrera”. Sorprendida, la liebre aceptó el reto. Llegó el día de la carrera y mientras la tortuga no dejaba de caminar aunque a paso lento, la liebre corrió rápidamente y al ver seguro su triunfo decidió echarse una siesta. Poco después, la liebre despertó y vio a la tortuga llegar a la meta y ganar. 

Lección: La carrera del emprendedor es una maratón, no una prueba de velocidad. No existen atajos ni fórmulas mágicas para llegar a la meta; sólo aquel perseverante y trabajador es el que consigue triunfar en el mundo de los negocios. No intentes saltarte etapas ni buscar el éxito fácil; la única receta es el trabajo duro. Y además: nunca te duermas en tus laureles. No sabes cuándo un competidor, por más chico que parezca, pueda superarte y ganar a los consumidores. 

4. La cigarra y la hormiga 

Llegó el verano y una hormiga recogía con afán granos para guardarlos y alimentarse durante el invierno. La cigarra, que pasaba el día cantando, se sorprendió de ver a la hormiga trabajar tan arduamente en época en que los animales se entregaban a la diversión. Cuando llegó el invierno, la cigarra estuvo hambrienta y fue a pedirle a la hormiga unos cuantos granos. La hormiga le dijo: “Si hubieras trabajado en el momento oportuno, hoy no tendrías escasez de alimento. Ahora canta, mientras yo como”. 

Lección: Planea, anticípate y organízate. Nunca permitas que el ocio se inserte en tu vida y dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Aprende a ser un emprendedor eficiente que tiene anticipados cómo serán los meses “flojos” y cómo serán los “ocupados”. Distribuye tu carga laboral diaria de manera que no desperdicies el tiempo hoy para arrepentirte mañana. Sólo la autodisciplina te permitirá crear hábitos positivos que te conviertan en una persona productiva y de alto desempeño. Además, de esta manera podrás disminuir el estrés y equilibrar mejor tu vida personal y profesional. 

5. La lechera 

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba soñando despierta. Pensaba: “Esta leche dará mucha nata, la cual batiré hasta convertirla en una mantequilla que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero me compraré un canasto de huevos y pronto tendré pollitos. Cuando crezcan los venderé a buen precio, y con el dinero me compraré un vestido nuevo. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y el hijo del molinero querrá bailar conmigo. Pero no voy a decirle que sí a la primera. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza”. La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo y la lechera se quedó con nada. 

Lección: No esperes a tener para actuar. Muchas veces, los emprendedores “pecan” por soñadores; es decir, se imaginan todo lo que podrán hacer… una vez que tengan dinero, una vez que se posicionen en el mercado, cuando consigan a sus primeros cien clientes, cuando le ganen a la competencia, el día que levanten capital, etcétera. No te dejes caer en estas ilusiones y esperar a que tengas lo que soñaste para actuar. Un verdadero emprendedor sueña, pero tiene los pies en la tierra, y sabe que para lograr lo que siempre ha querido tiene que actuar… ahora. 

viernes, 2 de octubre de 2015

El mapa no es el territorio

Ningún mapa, por detallado que sea, consigue describir completamente el territorio. Por ello, cuantos más mapas consultemos mejor idea podremos hacernos de cómo es un territorio. Cada uno de nosotros, después de los años, elige vivir en un barrio, donde convive más o menos estrechamente con unas gentes que se comportan de forma similar, que asumen como propios ciertos códigos de conducta. Nos relacionamos con unos determinados amigos que piensan de forma similar. Ampliamos el grupo a los amigos virtuales que profesan similares aficiones o creencias. La palabra recurrente es “similar”. Sin darnos cuenta llegamos a pensar que lo lógico, lo ideal, lo aceptable, lo correcto es pensar como lo hace nuestro “grupo amplio” de amigos conocidos y saludados.

Por este motivo es importante viajar, conocer nuevas culturas, observar, ver cosas nuevas, hablar con gente nueva si somos capaces de sortear las barreras idiomáticas o encontramos traductores, etc.
Incluso sin movernos de nuestro territorio y ayudados por las redes sociales podemos sobrevolar los “muros” de personas alejadas de nuestro territorio, de nuestro lugar de trabajo, de nuestra ideología, con otras profesiones, etc. que nos pueden aportar otros conocimientos y nos pueden hacer notar otros aspectos de lo que creemos conocer, cuando en realidad sólo estamos acostumbrados a ver un burdo “mapa” que lo intenta describir.
Recientemente he encontrado dos escritos en Facebook que publican “mapas” de dos profesiones relacionadas con el mundo de la ¡Enseñanza y la Educación!. Los escritos rezuman protesta y queja por el comportamiento de los usuarios de esos servicios.
Me ha gustado leerlos, los he comentado en sus respectivos muros y he pensado conpartirlos con vosotros para que podamos tener una visión desde el otro lado…
Espero que os haga pensar y que podáis compartir vuestras opiniones.
©JuanJAS



LUEGO ME PREGUNTAN QUE POR QUÉ ESTOY CANSADA!
Un día como hoy en un aula de 25 alumnos-as de 3 años.Entran en " semi fila" porque se despistan, se sueltan, algunos se vuelven hacia la puerta porque no quieren entrar, ..., les acaricias, intentas calmar y tiras de ellos hasta el aula."Que monos, que majetes que son, pequeñas personitas aprendiendo a descubrir el mundo".Quito la mayoría de los chaquetones porque ellos solos no son capaces, para sus papás, que solo tienen uno en casa, es más rápido quitárselo que enseñarle a que lo haga solo, y encima del chaquetón llevan envuelta una gran bufanda, gorro y guantes que hay que guardar en los bolsillos de cada uno con cuidado no vaya a ser que se pierdan y la madre te lo recrimine durante toda la semana. Porque aunque en la reunión de principio de curso se dice bien claro que todas las prendas de vestir deben ir con nombre... ¿pa qué?, ya se encargará la profe de recordar de qué niño es cada cosa, total..., solo son 25 niños x 2 guantes + 25 bufandas + 25 bolsitas del almuerzo + 25 gorros..., cuando empiezas a asociar "los de piolín son los de Marta", "Hello Kity de María"...., llega el cambio de tiempo y..., vuelta a empezar.Bolsitas con el desayuno por el suelo, unos sentados en su sitio, otros corriendo por el aula. Se pone orden levantando la voz y dando palmadas. Las 9.20, por fin se han sentado todos, momento de calma, hacemos asamblea, repito más de 20 veces que para hablar hay que levantar la mano, hay que respetar el turno, unos escuchan, otros están en su mundo y otros, después del gran tazón de cereales de desayuno que les han puesto en casa sienten la llamada de la selva.En mitad de la asamblea 4 niños se levantan porque quieren hacer " caca ". Según van acabando hay que ayudarles a limpiar el culito, porque no saben (Otra cosa que sería muchísimo más fácil de aprender en casa pero.. sus atareadísimos papás no han tenido tiempo) y se llenan ropa, manos, baño y a otro compañero si se acerca demasiado.Por fin has conseguido que escuchen "que monos", como van aprendiendo,..., cantamos canciones, cuentan sus aventuras, vemos un libro sorprendente que ha traído Pablo de casa con imágenes preciosas del Tema que estamos trabajando...Empezamos el trabajo por rincones, se vive un momento de calma, juegan, experimentan, aprenden, comparten,..., les miras y piensas... "están felices, pa comérselos"... y al momento "¡te arrepientes de no haberte comido a alguno!", se levantan, le quitan el material a otro compañero, grito, agresión, llanto,... niño a la silla de pensar. Así 3 uno detrás de otro, llanto, ... limpio mocos, limpio mocos. Para recoger el material yo pido, yo vuelvo a pedir, yo toco el silbato, yo toco el tambor y doy pAlmadas y termino GRITANDO: A RECOGER A ORDENAR CADA COSA EN SU LUGAR, a la vez que voy cogiendo cosas del suelo y unos pocos me imitan mientras otros miran extrañados, que deben pensar... "¿recoger?, si eso en casa siempre lo hacen mis papás, ¿por qué lo voy a hacer en el cole?"Hora del aseo, por grupos se lavan las manos y van al baño. Reparto jabón, reparto servilletas, reparto papel higiénico, algunos son super autónomos, se nota que lo hacen a menudo, otros... uno empuja porque iba el primero, uno mete el dedito en el grifo, agua por todas partes, pis fuera,...Almuerzos: ábreme el zumo, se me ha derramado el zumo, un yogur abierto en el suelo, galletas oreo pisoteadas, yo no quiero pan, a mi ésto no me gusta, en casa nunca lo como, mamá ha dicho que a ver si en el cole aprendo a comerlo, pero a mi no me gusta, llanto me quiero ir con mi mamá, seño pélame la pera que a mi mamá no le ha dado tiempo ("total, ya lo hará la profe que solo tiene 24 niños más en el aula") y limpio mocos. Anda, fulanito ha vomitado... no hay conserje en el cole porque era un gasto innecesario para el ayuntamiento, ... ¿para qué están los maestros?...¿qué hago?, dejo solos a los 24 niños mientras voy a por serrín y a cambiar la ropa y llamar a los papás del que está enfermo... ¡¡socorro!!Recogemos y 15 minutos para volver a poner los chaquetones. Patio y madres y abuelos en la muralla vigilando que a sus hijos no les pase nada, porque los maestros ¿para qué estamos? Mocos, pipi, fulanito me ha pegado, menganito no te subas en el árbol, periquito no muerdas, las pie dras no se chupan, la arena no se come,limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos ...El pequeño Jesús se acerca y te dice "Seño ¿te puedo decir una cosa?, Estás muy guapa" "¡Pa comérselo!"Vuelta a clase, colgamos chaquetones en las perchas, limpio caras con toallitas, manos con agua y jabón, y vuelta a la tarea: no se pinta en la hoja del compañero, los papeles a la papelera, limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos...Hora de la salida: la familia agolpada en la puerta para que su hijo-a salga el primero, me piden explicaciones de por qué un niño se ha arrancado la postillita de la frente, otro dice que se ha raspado el dedo con el suelo, otro que no se ha tomado el zumo, otra madre preocupada porque el niño ha bebido poca agua, y otra porque su niño ha salido de clase con mocos, una bufanda que no aparece, un guante perdido desde la semana pasada, una botella de agua que no es suya, ... ¿y el nombre?, ¿tenía puesto el nombre?... que el niño se hace mucho pis ¿es que no irán en clase?.....Llego a casa , la boca seca porque no me acordé o mejor dicho no tuve tiempo de beber agua, y una vecina cotilla, que me dice, andaaa ehhh ya hasta mañana..., que poco trabajáis los maestros...Claro, porque la preparación de la clase y el material del día siguiente me lo ha buscado y elaborado ella o su marido. Y cuando siempre oyes lo mismo en relación a nuestro trabajo, de lo bien que se vive, de las vacaciones, de la suerte que tenemos de poder estar criando a sus hijos (ésto último sí que es cierto), piensas: y siendo que las universidades aceptan matrículas de nuevos alumnos ¿Por qué no se dedican a estudiar y tratar de conseguir ese trabajo de sus sueños, donde sin hacer nada te pagan y siempre se está de vacaciones?Así con 67 no, con 80 podríamos jubilarnos y tan frescos. Menos mal que siempre hay un "pequeño Jesús" que parece que adivina el momento en el que necesitas escuchar unas palabras de ánimo Y TODO HACE QUE MEREZCA LA PENA! Homenaje a todas las seños de infantil y en general a todos los maestros/as y profesores!! También a las mamás y papás q quieran leerlo claroo
Un momento d reflexión sobre la ardua y poco reconocida labor del maestro.



Un hospital no es un hotel.
Parece una afirmación lógica, pero creo que os sorprendería la de veces que la gente se confunde. Estoy muy cansada de la actitud de los que te tratan como su chacha así que... Allá voy.
Querido paciente:
El personal sanitario va a hacer todo lo posible para que usted se encuentre cómodo. Le aseguro que lo que más nos interesa es su bienestar.
1. Siento mucho no poder cambiarle el menú, no depende de mi. Entiendo que habrá cosas que le gusten más que otras, pero... Esto no es un hotel.
2. Sé que está incómodo en esa postura, por desgracia el personal es insuficiente y si no vamos en los tres minutos que llevas llamando al timbre, te aseguro que es por una buena razón.
3. No, no podemos darle agua embotellada aunque nos de el dinero. Tampoco podemos conseguirle hielo. Y no queremos propinas. Esto no es un hotel.
4. No, no puedo acompañarle a pasear. Personalmente yo estaría encantada de pasear con muchos de mis pacientes pero por desgracia no tengo tiempo material. Aún lo hago cuando tengo 10 minutos, generalmente son mis 10 minutos de descanso.
5. No soy "niña", "chica", "bonita", "nena", "eh tú". No me lo voy a tomar a mal, pero me presento a todos mis pacientes y me preocupo de saber todos sus nombres. Si no se acuerda del mío, llámame enfermera, pero tráteme con respeto. Estoy cuidando de usted, a su servicio pero no sirviéndole.
6. Si estoy en el control, escribiendo, no es que no esté haciendo nada. Estoy preocupándome porque los otros turnos sepan cómo has pasado el día, deme un respiro.
7. Lo siento, no le puedo arreglar la televisión, ni siquiera conozco a los tipos que arreglan la televisión. No soy técnica y no conozco a ninguno. La paciencia es una virtud y no soy del servicio técnico. Lo mío es otra cosa.
8. No se equivoque, usted no me paga. A mi me paga el gobierno, la comunidad, la empresa para la que trabaje. Una parte de mi sueldo puede (o no) salir de sus impuestos, pero también sale de los míos. Y de otras muchas cosas. Yo no trabajo para usted, trabajo por usted.
9.Sé que encontrarse en un hospital es incómodo para todo el mundo y que probablemente sea una de las experiencias más desagradables para el ser humano. Sé que se encuentra mal, que ha perdido el control sobre su vida, que se siente agobiado, perdido... Soy consciente y voy a intentar ayudarle así que recuerde que aunque mi amabilidad es gratis y suelo ser prolija en sonrisas, la amabilidad recíproca es mejor recibida que una mala cara.
10. Aprenda a diferenciar lo que es un capricho de una necesidad. Yo no tengo que satisfacer sus caprichos, lo que tengo que satisfacer son sus necesidades y créame, soy muy buena en mi trabajo. Porque esto... No es un hotel.