lunes, 18 de agosto de 2014

¡¿Ahorrar?! , ¿No puedes? o ¿No quieres? (2ª parte)

Decía en la 1ª parte que si uno tiene un problema es inútil seguir haciendo lo mismo y esperar un milagro, por mucho que se rece a la providencia. 
Dios y también los familiares y amigos, ayudan con más ganas a quien primero se ayuda a si mismo.
Si a pesar de todo piensas que te vendrían bien unas ideas, en esta entrada te escribiré unas cuantas que sirven para ahorrar dinero. El propósito de llevarlas a la práctica no es pasarlo mal, solamente incorporar a tu estilo de vida, la práctica de un consumo más racional de tus recursos y poco a poco aumentar tu patrimonio. Si alguna de estas prácticas te sirve, me alegro; ya estás tardando en ponerla en marcha. Además, seguro que alguna idea te inspirará para encontrar tus propias formas de ahorro.
Sería fantástico que la voluntad de ahorrar se incorporara a nuestra vida personal, familiar y social como un juego de imaginación que diera aliciente, fomentara la colaboración, mejorara la calidad de vida y nos permitiera disfrutar la satisfacción personal de salir adelante autónomamente.
Sabemos que las empresas fomentan el consumo a través de la publicidad y nos impelen continuamente a competir por tener el móvil, coche, vestido o casa más moderno, lujoso o caro. Entonces, ¿Porqué no competir por conseguir vivir felizmente, practicando un consumo responsable?
Si, a pesar de todo, lo que nos gusta es competir…
¿Porqué no competir por ver quien lleva el vestido más bonito y a la vez más barato? 
¿Porqué no competir por ver quien ha encontrado la crema facial mejor y más barata?
¿Porqué no competir por ver quien ha conseguido la vivienda más confortable y más económica?
¿Porqué no competir por ver quien ha encontrado el coche, el móvil, las app’s más adecuadas a sus necesidades y más baratas?
¿Porqué no competir por ver quien ha contratado las vacaciones con mejor relación calidad-precio?
¿Porqué no competir por ver quien ha sido capaz de ahorrar más y de haber encontrado la inversión más rentable y segura?
¿Porqué no competir por ver quien se resiste mejor a las tentaciones del consumo compulsivo? … y sentirte complacido por ello.
Recuerda, ayúdate a ti mismo y así podrás ayudar también a los demás y mejorar tu entorno social. 
Aquí van algunas sugerencias que puedes tener en cuenta:
-Los gastos de comida se disparan si desayunas en bares y comes o cenas en restaurantes. Si compras comida precocinada para consumirla en casa mejora el coste pero sigue siendo cara muy cara. Si compras los ingredientes frescos en las tiendas o supermercados y la cocinas en casa, la comida resultará más barata. 
• Para hacerlo se requiere planificación, saber comprar para aprovechar las ofertas y saber almacenar en casa, pero se gana en comodidad, en una mejor alimentación-salud y se consigue un gran ahorro.
• ¿Porqué no minimizamos el consumo de pastelería industrial?. Ya sabemos que es fácil de comprar, dulce y práctica de comer, pero es mucho mejor para la salud preponderar el consumo de fruta y verduras frescas.
Es cierto que muchos niños no quieren fruta.
¿Porqué?
¿No será porqué no se les ofrece en casa de forma atractiva?
La fruta fresca hay que ir a comprarla a menudo, es relativamente difícil conservarla en buen estado, hay que pelarla, cortarla y finalmente reciclar las pieles o los sobrantes. Esto requiere mucho más esfuerzo que comerse un Donut
coloreado atiborrado de azúcares refinados o un croissant atiborrado de grasa cuando rasca el estómago en la calle, debido generalmente a que no se ha comido bien en casa a su hora.
Esta pereza, hace que algunos progenitores no den fruta a sus hijos ni les dan ejemplo de consumo, ya que ni ellos mismos la comen. Bastaría sacudirse esta pereza y hacer platos de fruta llenos de vitaminas, vistosos y apetitosos para que sus hijos se acostumbraran a comer frutas variadas, más saludables que las bollerías o preparados industriales y más baratas.


-La comida que sobra, nunca se debería tirar. Se guarda en la nevera o en el congelador y se reutiliza otro día. Cuando se quiera reutilizar, no basta con volcar el tupper en el plato y calentarlo en el microondas, es mejor reelaborar la comida para que forme parte de nuevos platos recién hechos y sabrosos:
• Las lentejas sobrantes se pueden hacer otro día con arroz o ensalada.
• La verdura sobrante se puede transformar en una sopa de verduras o un puré.
• El pan sobrante no se tira, se guarda y se deja secar. A los dos o tres días se puede utilizar para hacer un salmorejo, para sopas, etc.
• Hoy en día se pueden encontrar en Internet multitud de recetas fáciles para todos los gustos y ocasiones?
- El tabaco perjudica la salud y el bolsillo. ¿Porqué no reúnes la fuerza de voluntad necesaria para dejarlo?. Podrás ahorrar mucho. Lo mismo pasa con los cafés, las “bebidas azucaradas de marca”, etc. Todos deberíamos saber que el agua es muy buena para calmar la sed y además no engorda. 
- Cuando tengas el impulso de tirar algo. Piensa, antes de hacerlo, ¿Cómo puedo arreglarlo o reciclarlo?. Esto siempre tendrá un coste muchísimo menor que comprarlo nuevo, por muy barato que sea. Si realmente no puedes reutilizarlo, por ejemplo una prenda de ropa que se ha quedado pequeña, dásela a alguien que le pueda sacar provecho.
- No compres nunca por impulso. Cuando veas algo que te gusta, pregúntate siempre 
¿Lo quiero o lo necesito?. 
Si realmente no lo necesito pero “me gusta”, pregúntate 
¿Cuándo y cuanto tiempo lo voy a usar? 
Dónde lo voy a guardar? 
¿Puedo encontrar algo similar y más barato en otro sitio? 
La mayor parte de las veces esto evitará que compres por impulso.

En Google se encuentran casi 8 millones de entradas para “Ahorrar”. Ideas sobran, lo que hace falta es buscar las más apropiadas para ti y ponerlas en práctica. 
Como ejemplo podéis tomar la idea del “Kabebo”, un “Libro de cuentas para el ahorro doméstico” de moda en Japón. Los vendedores del invento dicen que es sencillo, divertido y muy práctico. Al usarlo metódicamente se puede conseguir que nuestra economía doméstica quede reflejada en un cuaderno. En él puedes añadir tus metas, comprobar si has sido capaz de cumplir tus expectativas cada mes, cuánto puedes gastar en un departamento concreto (ocio y vicio, limpieza, supervivencia) …
De esta manera, puedes analizar en que tipo de cosas estás gastando el dinero, cuánto has ahorrado en un determinado mes, y descubrir si sabes valorar las cosas más allá de su precio. 
Llevar esta contabilidad doméstica te ayudará a decidir si quieres cambiar algo en tus movimientos económicos
¿"Sales" demasiado pero te quedas sin dinero para pagar la hipoteca o para detergente?
Kakebo viene a ser como un libro de HABER y DEBER simplificado y te ayudará a ver patrones de gasto y cambiarlos si lo crees necesario.
Lo de menos es si utilizas el Kabebo o el extracto de cuentas del banco agrupado por ítems de gasto. Lo importante es saber en que te gastas el dinero. Lo importante es reflexionar sobre tus hábitos. Lo importante es ser consciente de si te lo puedes permitir o no y lo más importante es tomar las estrictas medidas oportunas para reconducir el gasto y facilitar el ahorro. Finalmente, la excelencia se consigue cuando se practica este comportamiento constantemente hasta lograr incorporarlo a nuestro modo de vida como un hábito. Cuando se consigue se consigue una gran satisfacción cuando se consigue consumir responsablemente y sólo lo necesario.
Todo lo mentado en esta entrada son cosas prácticas que no requieren habilidades especiales y que todo el mundo con voluntad, esfuerzo y constancia puede practicar con éxito. Por tanto, el que no lo haga, será porqué no quiere, no porqué no puede, y no tiene derecho a quejarse. En este caso, como cada uno es responsable de sus actos y decisiones, los demás no tendrán porqué oír sus lamentos ni atender sus reclamos de ayuda.
©Juan JAS
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