sábado, 23 de agosto de 2014

Unas vacaciones diferentes

Como a pesar de la crisis y del enorme volumen de personas en paro, 16 millones de personas siguen trabajando en España y durante todo el año piensan en sus vacaciones, en verano muchas de ellas siguen tomando sus vacaciones.
Hacer un parón en la rutina diaria también es beneficioso para los que tienen la desgracia de no realizar ninguna actividad remunerada (distinto de no trabajar) y no tengan sus finanzas personales demasiado boyantes o su economía doméstica directamente en estado crítico. No podrán visitar un país exótico o una playa paradisíaca, pero siempre podrán variar sus rutinas diarias, cambiar de hábitos y hacer “vacaciones mentales”. 

La idea de las vacaciones mentales es darse vacaciones de uno mismo. Sí, como suena. ¡Parece complicado! ¿Verdad?
En realidad si lo es porqué nuestra personalidad se resiste a echarse a un lado para dejar paso a otras opciones, pero esta es la mejor forma de salir de la zona de confort: Dejar de lado durante unos días (o tal vez una horas al día) nuestro Yo más arraigado y ver las cosas desde otro prisma, explorar otras opciones y realizar nuevas acciones pero desde un lugar interno diferente al habitual. Y para eso hay que dejar de lado nuestro Yo dominante y sacudir nuestro mapa mental, ese modelo del mundo que tenemos en nuestra cabeza. Ese es el único modo de tener nuevas vivencias y además poderlas experimentar de un modo distinto, no con los patrones establecidos de siempre. 
Para obtener resultados distintos hay que hacer cosas diferentes de las habituales y eso es más sencillo hacerlo en “vacaciones”. Durante esos días tenemos menos obligaciones y el margen de error es también menor, por lo que el miedo a equivocarnos no tiene porqué ser tan grande. Vamos a ver unas cuantas ideas para romper con esos patrones automáticos del pensamiento:
- Experimenta. La mayor parte del tiempo estamos pensando las cosas, elucubrando con las distintas posibilidades. Pero la única opción de producir un impacto en nuestro cerebro es viviendo la experiencia. Por tanto, debemos experimentar.
- Haz cosas distintas. En ese camino de experimentación deberíamos hacer cosas distintas a las que hacemos rutinariamente durante todo el año. El repertorio es inmenso, desde viajar a un lugar que no conozcamos (si tienes posibilidad) a leer sobre un nuevo tema, conocer nuevas personas, preparar de comer algo distinto, etc.
- Rompe algún hábito. Permítete romper alguno de tus hábitos para salir de la rutina. Aunque sea algo pequeño, tendrá impacto, pues nuestro cerebro es tan extremadamente rutinario que notará ese cambio.
- Incorpora un nuevo hábito. Del mismo modo que cuando lo rompemos, para incorporar un nuevo hábito el cerebro se tiene que “re-cablear”. Y al hacerlo, se piensa diferente, se siente de otro modo.
- Vívelo como si no fueras tú. ¿Cómo se tomaría eso otra persona? Imagina que eres otro por un momento y trata de vivir eso como lo viviría esa persona (mejor hazlo con alguien a quien conozcas bien). ¿Cómo es vivirlo así? ¿Qué información te aporta?

Hacer vacaciones mentales es una especie de I+D de nuestro cerebro. Nos alejamos de nosotros mismos, investigamos nuevas maneras de hacer y las desarrollamos. Con eso podemos obtener nuevos impactos que nos permiten reajustar nuestro “software mental”. Al hacerlo tenemos nuevas opciones que tal vez no habíamos imaginado anteriormente. Y eso nos permite responder al entorno de formas diferentes, con lo que los resultados también empezarán a cambiar. Aprender es vivir, así que no deberíamos dejar nunca de aprender algo nuevo cada día.
Si no puedes gastar dinero, pero sí tienes tiempo para utilizarlo como quieras, puedes hacer algo positivo para tu cuerpo, para tu mente y para tu espíritu. Tu y los que te rodean, te lo agradecerán. 
¿Te animas a tomarte unas vacaciones mentales?

©Juan JAS
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