lunes, 18 de abril de 2016

Donde dije “digo”, digo “Diego”

Es un refrán muy antiguo dice que, la mayoría de las veces, “el tiempo pone a cada uno en su lugar”. 
Cuatro meses después de unas elecciones a las que el Gobierno se presentó con unos presupuestos basados en una cifras de crecimiento-ficción, el Señor Ministro de Economía en funciones modifica lo prometido: Ahora resulta que España va a crecer 3 000 millones menos este año y 5 000 millones menos el que viene. Total 8000 millones menos de lo que nos dijo que crecería España, para que muchos siguieran votando a u partido en base a lo que decían haber conseguido con sus políticas.
El señor Ministro modifica su previsión sin sonrojarse y sus palmeros siguen aplaudiéndolo. Ante las críticas echan la culpa al enfriamiento de la economía mundial y se quedan tan panchos. ¿es que nadie piensa que aunque sigan echando la culpa a otros, siempre a los de fuera, los compromisos con Europa siguen ahí?. Nadie se acuerda que el reajuste presupuestario se va a tener que presentar en doce días. ¡Tranquilos! que como están en funciones no tienen porqué dar explicaciones a nadie.
Parece mentira que una y otra vez los políticos incurran en la misma historia y casi todo el mundo se lo crea: España ya iba bien, crecía de forma maravillosa, dentro de nada todos otra vez a cambiar el coche por un Audi flamante (no nos conformamos con cualquier cosa); cuando lo cierto es que una gran parte de la economía española sigue siendo una economía de monocultivo: turismo y construcción; pobre: uno de cada tres españoles se halla en riesgo de exclusión; y que en estos dos años pasados se ha visto beneficiada por hechos sobre los que nada podía influir España: un euro ultra barato, unos tipos de interés situados en el sótano, un petróleo regalado, follones por doquier que impulsaban visitantes hacia España, … ; anfetas inyectadas en Europa, en USA, en China y en Japón; y un desempleo enorme que obligaba a quienes tenían la suerte de que les ofreciesen un empleo a aceptar cualquier salario, cualquier horario y cualesquiera condiciones de trabajo, que así ganaba competitividad la economía española. Lo que sucede es que todo eso tiene el recorrido que tiene, y se ha acabado.
¿Qué viene ahora? ¿Apretarse el cinturón?
Suponiendo que Bruselas permita a España alcanzar este año un déficit del 3,7% con las nuevas cifras presentadas el Sábado por el Señor Ministro de Economía en Funciones España tendrá que sacar de debajo de las piedras en lo que queda del año 16000 millones de Euros para llegar a ese déficit sin que la deuda vaya más allá del 100% del PIB donde ahora se encuentra. 
Un Gobierno en funciones ha reconocido que no se van a cumplir las previsiones con las que elaboró los Presupuestos cuando no estaba en funciones, y ese mismo Gobierno en funciones al cuadrado va a elaborar unos ajustes presupuestarios que va a tener que cumplir el Gobierno que se forme en cuatro días o el que salga de las elecciones del 26 de Junio. Simplemente absurdo. 
Espero que cuando nos cuenten milongas en la próxima campaña electoral estemos despiertos y votemos en consecuencia, porque tengamos claro que ya estará todo decidido, desde Europa, nos cuenten lo que nos cuenten.
A los políticos españoles, de uno u otro signo, hay que recordarles aquello de "no prometas lo que no puedes cumplir", porque ningún país se va a ir de rositas en materia de disciplina fiscal y presupuestaria. Salvo que adopten medidas unilaterales que lleven al derrumbe de los mercados internos, al alza de la prima de riesgo y al cierre de la financiación en los mercados internacionales, por políticas populistas fuera de los acuerdos de estabilidad en Europa. Todos los votantes, independientemente de los ideales políticos de cada uno, deberíamos dejar de soñar con imposibles y dejar de creer en promesas incumplirles, por muy biensonantes que sean.
©JuanJAS
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