miércoles, 13 de abril de 2016

"Premium"

Premium, Premium selection, Premium extra, Premium membership, Premium numbers, Premium quality, Premium Special Edition, Premium link generator, productos Premium, Servicios Premium, … ¿A quien no le gustaría disfrutar de algo “Premium”? 
Estamos acostumbrados desde pequeños a que nos digan rey de la casa, príncipe o princesa, lo especiales que somos, que tenemos derecho como el que más a una vida digna y sin sobresaltos, a disfrutar de todos los productos y servicios que veamos a nuestro alrededor y ahora “nuestro alrededor” es casi infinito gracias a Internet. La distancia entre los más ricos y los más pobres cada vez se agranda más y la distancia entre los objetos deseados por unos y por otros cada vez se acorta más. ¡Conflicto! 
Cuando oímos “Premium” pensamos en productos, servicios o soluciones personalizados para segmentos especiales del mercado que por lo general requieren de alta calidad y alta fiabilidad, por lo que esperamos de su consumo una experiencia exquisitamente placentera y duradera.

¿Les parece que podemos calificar de “Premium” el trabajo de nuestros políticos?
Cada vez parece más probable que haya nuevas elecciones en Junio. Los partidos políticos hace tiempo que dedican sus esfuerzos a la propaganda para conseguir votos, acompañados de las correspondientes subvenciones, tan necesarias para su supervivencia y para pagar los dispendios de los políticos. Todos los grupos políticos nos dicen: “Haciendo lo que hay que hacer llegará el crecimiento, se creará empleo y volveremos a ser felices y comeremos perdices”. Si nos sueltan estos discursos por ignorancia, mal y si es porqué les da miedo contarnos la verdad, peor. De todas formas, asumiendo nuestra parte de responsabilidad, tenemos que asumir que les ponemos fácil la venta de sus discursos. La mayoría se resiste a escuchar a los que pensamos que es muy difícil que volvamos a la década de principios de siglo. Durante buena parte de finales del siglo pasado nos habían dicho que todos teníamos derecho a todo: pisos o casas grandes, coches lujosos, viajes, etc. 
En la pasada década vivimos la demostración que daba crédito a ese discurso. La prueba de veracidad la ofrecía la gran generación de empleo, mucho era tipo basura aunque relativamente bien remunerada. El engaño quedaba oculto porque los bancos le dieron a cualquiera un cheque en blanco, para que consumiese todo lo que le viniera en gana. Políticos y banqueros nos dieron —la letra pequeña, que nadie quiso perder tiempo en leer, decía “prestado a devolver con intereses– el “soma” suficiente para que creyéramos que todos éramos ricos y podíamos conseguir prácticamente cualquier “lujo” que deseáramos.
Aquello era sólo un espejismo que escondía la realidad: una huida hacia delante para mantener el sistema, hiper consumiendo. La crisis deshizo el hechizo y nos dimos cuenta que estábamos desnudos. El susto fue terrible, pero rápidamente nos negamos a admitir la realidad y la vestimos con ingeniosa habilidad. La imaginación latina es conocida. 
Los políticos saben que, independientemente de las medidas que se tomen o que nuestra acreedora UE les deje tomar, aquellos años de consumo desenfrenado no volverán; pero nos siguen mintiendo, al menos omitiendo parte de la realidad. Mucha gente cree sus mentiras y les siguen votando. Lo hacen porqué aceptar la realidad es muy doloroso y estamos dispuestos a comprar cualquier “pócima-milagroso-mentirosa” antes que admitir la realidad e interiorizar que el 99% de la población vamos a tener que vivir con menos de lo que hemos creído tener y ajustar el consumo; no de forma coyuntural sino estructural, como estilo de vida.
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Estamos yendo hacia una "Nueva Normalidad" en la que cada vez va a hacer falta menos factor trabajo: El trabajo-aportaciones de un 10% de la población activa será imprescindible, el de otro 10% lo será en bastantes ocasiones, otro 10% lo será ocasionalmente y el 70% restante no lo será nunca en absoluto.
Esta falta de trabajo en número de empleados se notará en sectores que nunca pensaríamos que puede pasar. Seguro que no nos acordamos del sector de la construcción en el que prácticamente todo el mundo admitía que los precios de la vivienda nunca bajaban y que siempre habría trabajo de cualquier cualificación para “construir”. 

Ahora es casi dogma de fe el que las ciudades y las carreteras están super-llenas de coches y "esto va a ir a más. ¿Seguro? Dentro de 30 años, ¿les parece que va a aumentar o a disminuir?
Tengan en cuenta que el avance espectacular que la tecnología de las comunicaciones afectará tanto a los desplazamientos urbanos como a los interurbanos. El teletrabajo aumentará y reducirá los costes sobre el trabajo convencional. El transporte individual —da igual que sea en un taxi o en un vehículo privado— es muy ineficiente, por lo que, en los casos en que el desplazamiento tenga que producirse, el medio de transporte tenderá a ser colectivo (lo que no equivale a ‘público’). 
Es posible que cada vez haya menos vehículos privados, por la reducción de las necesidades de desplazamiento pero también porque con la evolución esperada de las rentas, pocos podremos permitirnos el mantenimiento de un vehículo. Añadan como factores disuasorios los nuevos impuestos “anticontaminación” que nos están preparando nuestros ayuntamientos, trabas de circulación, aparcamiento, etc. 
No se preocupen por los beneficios de las compañías automovilísticas (si los empleos que generan), porqué el grueso de la rentabilidad lo obtienen en los vehículos “Premium”. Al 1% de los ciudadanos que podrán comprarlos y mantenerlos, siempre les ha importado muy poco el combustible que utilicen para su funcionamiento: electricidad o derivados de petróleo y cada vez les importará menos. 
Llámese como se llamen, Uber y Lyft, etc., compañías que dispongan de una flota de vehículos para transportar personas van a existir. Será más barato usar un vehículo y pagar el servicio mientras lo necesitas que tenerlo aparcado el 90% del tiempo en el garaje, tal vez ya lo es ahora. Lo lógico es que los vehículos que se utilicen sean autónomos por la reducción de costes que ello supondrá. También lo será que sean eléctricos por el ahorro de emisiones; pero, en cualquier caso serán colectivos, a no ser que hablemos de “transporte colectivo Premium”.
Los ricos en cualquier época han vivido bien y lo seguirán haciendo, por muchas “mareas”, “confluencias”, “agrupaciones empoderadas y salvadoras” que nos prometan nuestra parte de “soma” a su costa. El 1% de ricos, consumirán productos y servicios “Premium”. El 99% restante podemos ir olvidando esta palabra, porque en poco tiempo, la inmensa mayoría dejaremos de consumir productos o servicios etiquetados con ese calificativo. Los “Premium” serán productos y servicios “only for his/her pleasure”, emulando al texto que siempre acompañaba a los mensajes que recibía el famoso agente 007. Sólo para personas “Premium”. 
©JuanJAS
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