jueves, 17 de abril de 2014

Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias

¿Quién no ha oído una conversación similar a esta?: “¡Mi nieto es un crack!. "Si, el mio también", responde otro y sigue: "Hay que ver lo que sabe. El otro día vino a mi casa, me cogió el móvil y en dos minutos me puso el Wasap y ahora ya me podré comunicar con toda la familia". 
Otra abuela afirma seriamente: "Sin duda los niños de ahora ya nacen sabiendo manejar todos los aparatos electrónicos”. 
En realidad lo que hacen es apretar botones sin ningún miedo y como el aparato ha sido programado para dar una respuesta, con el tiempo y por el método de prueba/error van aprendiendo. El problema de la mayoría de los abuelos es que al haber nacido y sobrevivido en épocas de escasez, mucho trabajo y poca escuela, tienen miedo a estropear algo y no prueban a pulsar ningún botón, con lo que no avanzan. Esto hablando en general, porqué siempre hay honrosas excepciones que confirman que:  los niños, ni en el pasado ni tampoco ahora, nacen enseñados ni los mayores se vuelven tontos con la edad ni siempre fueron menos inteligentes que los jóvenes aunque estos siempre lo han creído así.
Estamos viviendo en un mundo donde lo viejo, lo usado o lo pasado suele ser menospreciado, cuando no desechado sistemáticamente, por una sociedad de consumo electrónico o cibernético que usa nuevos productos y a veces nuevas ideas a la hora de manejarse en su vida cotidiana. Sin embargo, para muchos temas de la vida, este menosprecio de lo “viejo” es un gran error. Todo en la vida es diverso y por ello ser mayor no significa ser un inútil si se ha fracasado económicamente o haber tenido suerte si se ha tenido éxito. Los mayores que han sabido atesorar experiencia aprendiendo de sus experiencias exitosas y más de sus fracasos, han adquirido ciertas aptitudes técnicas y de comportamiento y han aprendido a practicar un estilo de vida y pensamiento que, con el inevitable paso de los años, les ha convertido en exitosos emprendedores e inversores. 
Podemos encontrar muestras en cualquier campo de la ciencia, la técnica o las artes. En estos tiempos que está tan de moda el “éxito económico”, sirvan de ejemplo, – Warren Buffett (83 años), George Soros (83), Peter Lynch (70) – solo estos tres personajes concentran a millones de seguidores inversores a lo largo del planeta.
Cualquier deportista o persona que use la belleza de su cuerpo profesionalmente, con el paso del tiempo suele ver declinar su carrera y aptitudes físicas. Suele suceder lo contrario para las personas que usan el intelecto. Para los profesionales sabios e inteligentes la acumulación de conocimientos y experiencias a lo largo de su vida participando en los “mercados”, les creará en su búsqueda de rentabilidad y éxito lo que se puede denominar en el argot financiero como: “curva del interés compuesto”. El proceso de trabajo/inversión se hará más seguro, eficaz, efectivo y rentable, cuando ayudado por su “Know How” el inversor veterano proceda a estudiar los números de una empresa cotizada, desde el punto de vista fundamental y técnico, debido al entendimiento por experiencia de balances, nicho de mercado, ventajas ante competidores o posibilidades de expansión y beneficios futuros.
Eso no significa que la edad del profesional/inversor constituya un marchamo de acierto seguro, pero si, le va quitando cada vez menos posibilidades al factor suerte que pasará a un segundo término en el desarrollo final de la inversión. El mejor conocimiento de las empresas y su preparación técnica unida a la experiencia, ayuda al inversor veterano a distinguir que información pública es relevante y cual no, para poder calcular un valor intrínseco de la entidad cotizada y crear con ello las estrategias inversoras apropiadas.
Buscar el interés compuesto en nuestro trabajo/inversiones puede sonar extraño, pero consiste en buscar inversiones, en nuestras finanzas personales, que puedan crecer de forma continuada a lo largo de varios años; por ello, el símil con el interés compuesto habitual estudiado en cálculo. Los activos de renta fija suelen ofrecer al cliente-ahorrador rentabilidades simples constantes, como puede ocurrir con los depósitos a plazo, lo que los convierte, en periodos económicos como los actuales, en poco rentables para los inversores que estén dispuestos a asumir cierto riesgo para conseguir mayores rendimientos por su dinero.
La experiencia tiene un gran valor y debería ser apreciada en su contexto. Esto significa que se deben sumar conocimientos, aptitudes, experiencia y cierto grado de serenidad individual propia de la veteranía para adoptar ciertas decisiones operativas. Según manifiestan algunos de los más afamados inversores mundiales, sus éxitos actuales algunas veces han venido precedidos de duros fracasos iniciales. Cuentan que su secreto esencial para lograr el éxito se basa en realizar diariamente y de forma metódica un trabajo inteligente, para poder seleccionar las empresas más adecuadas para invertir huyendo de la improvisación inversora, las opiniones interesadas, los rumores del parqué y los ruidos mediáticos promovidos de forma artificial para animar o desacreditar en momentos puntuales alguna acción o índice determinado.
El conocimiento, la formación y disciplina en este “juego de la bolsa” y me atrevería a decir que en cualquier otro de la vida, es primordial y para ello, los nuevos inversores/emprendedores/autónomos deberían aprovechar los consejos del “veterano inversor/empresario sabio y exitoso”, sabiendo que para que alguien gane dinero en Bolsa y en cualquier otro mercado, otro inversor/empresario menos inteligente, instruido y experimentado deberá perderlo…
En esta época de estancamiento postcrisis, muchos jóvenes adivinan un difícil desarrollo de su carrera profesional en empleos poco remunerados, con horarios difíciles y futuro incierto. También desde instancias gubernamentales se empieza a proponer a los parados, tanto jóvenes como de mediana edad, capitalizar el paro para abrir un negocio y autoemplearse. No estaría de más que todos ellos tuvieran en cuenta la experiencia y el asesoramiento de alguien que, con su inteligencia personal, saber hacer y esfuerzo, ha llegado a conseguir éxito en las áreas a las que ellos se quieren dedicar. 
Es cierto que todo el mundo tiene el derecho a equivocarse y a descubrir la rueda por si mismo, pero financieramente hablando no es rentable. Si alguien desaprovecha o desprecia, por orgullo o inconsciencia, esta oportunidad, está cometiendo un grave error y perdiendo unos recursos de valor incalculable.
En estos tiempos, cualquier ayuda es poca. No basta con financiación, se precisa ingenio, planificación, mucho esfuerzo y dedicación y nunca se debería desdeñar a priori ningún consejo sin antes entenderlo, estudiarlo neutralmente y valorar su efectividad. 
En esta época, los experimentos…  los mínimos y con gaseosa.

©JuanJAS
PD.-
Entre hombre y hombre no hay gran diferencia. La superioridad consiste en aprovechar las lecciones de la experiencia. Tucídides (460 AC-396 AC) Historiador ateniense.

Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias. 
James Russell Lowell (1819-1891) Poeta y escritor estadounidense.

La experiencia es algo que no consigues hasta justo después de necesitarla. 
Sir Laurence Olivier (1907-1989) Actor, director y productor británico.
Una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo. Thomas Alva Edison (1847-1931) Físico e inventor estadounidense.
La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado. Jose María de Pereda (1833-1906) Escritor español.
La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. Aldous Huxley (1894-1963) Novelista, ensayista y poeta inglés.
Pájaro viejo no entra en jaula. Refrán
Un experto es un hombre que ha dejado de pensar: sabe. Frank Lloyd Wright (1867-1959) Arquitecto estadounidense
Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones. Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Sólo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia, y es, no aprender de la experiencia. Laurence J. Peter (1919-1990) Profesor y escritor canadiense.

La experiencia es algo maravilloso, nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer. Franklin P. Jones

La experiencia del mundo no consiste en el número de cosas que se han visto, sino en el número de cosas sobre las que se ha reflexionado con fruto. Gottfried Leibniz (1646-1716) Filósofo, físico y matemático alemán.

Prefiero el bastón de la experiencia que el carro rápido de la fortuna. El filósofo viaja a pie. Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.

Para la mayoría de los hombres, la experiencia es como las luces de popa de un barco, que iluminan sólo el camino que queda a la espalda. Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) Poeta inglés.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Refrán

La experiencia es el bastón de los ciegos. Jacques Roumain (1907-1944) Escritor y político haitiano.

Aprendemos de la experiencia que los hombres nunca aprenden nada de la experiencia. George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

Su experiencia, como tantas veces sucede, le hizo desconocer la verdad. Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

domingo, 16 de marzo de 2014

¿Habéis perdido el respeto a los Bancos y sociedades de inversión?

Señalaba el famoso inversor  Warren Buffet que “gran parte del éxito de una inversión se puede atribuir a la inactividad” y que “la mayoría de los inversores no pueden resistirse a la tentación de comprar y vender constantemente”. 
Los “brokers” o agentes de bolsa se encargan de mantener alta la tentación porqué ellos siempre cobran comisión, al actuar como intermediario entre el comprador y el vendedor, sin importar cual de los dos pierda en la transacción.
En los temas de inversión hay tantos criterios como inversores y el mío es que en un entorno como el actual, de no producirse complicaciones, la mejor decisión es “quedarse quieto”,  siempre que estemos invertidos en los productos de inversión más convenientes para nuestro perfil de riesgo. En esta adecuada elección del producto está la clave de todo y prácticamente nadie te asesora, sobre este tema, de forma independiente y personalizada. 
Como en muchos cosas de la vida estamos solos ante el peligro de la jungla económica. Dependemos de nosotros mismos. 
Nosotros somos los últimos responsables de las decisiones que tomamos. Por ello debemos formarnos, informarnos bien y reflexionar a fondo antes de tomar la decisión de cómo y en que invertir. Es una responsabilidad que no se debería delegar nunca. En todo caso, si se delega la ejecución de la inversión, la responsabilidad de los resultados sigue siendo nuestra.
En nuestra sociedad, mucha gente consulta varias tiendas, lee revistas, incluso prueba el producto antes de comprarlo y todo ese esfuerzo antes de decidirse a comprar un producto que vale menos de 1000€ o incluso mucho menos. En cambio no tenemos ningún reparo en “desprenderse” de decenas de miles de euros y dejárselos a un representarse de un banco que nos vende un producto financiero en 10 minutos. Como, en general y con la excusa que “no entiendo de este temas económicos tan complicados”, empleamos muy poco tiempo en valorar si el producto financiero que nos quieren vender el “bueno o malo para nosotros”.
Si usted es de los que suele decir “no entiendo de inversiones ni de economía y estos temas de dinero se lo dejo a profesionales”, le recomiendo que vea la película “El lobo de Wall Street”.
La sinopsis oficial explica que es una película basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort (Leonardo Di Caprio). A mediados de los años ochenta, Belfort era un joven honrado que perseguía el sueño americano, pero pronto en la agencia de valores aprendió que lo más importante no era hacer ganar a sus clientes, sino ser ambicioso y ganar una buena comisión. Su enorme éxito y fortuna cuando tenía poco más de veinte años como fundador de una agencia bursátil le valió el mote de “El lobo de Wall Street”. Dinero. Poder. Mujeres. Drogas. Las tentaciones abundaban y el temor a la ley era irrelevante. Jordan y su manada de lobos consideraban que la discreción era una cualidad anticuada; nunca se conformaban con lo que tenían.
Si deciden verla, les advierto: aprenderán poco de bolsa y correrán gran riesgo de escandalizarse por el comportamiento de estos respetables caballeros de vestimenta cara y apariencia seria e impecable. Mienten más que los políticos en campaña electoral y no tienen ningún pudor en robar al más necesitado. Carecen de cualquier valor moral. Adoran el dinero y no escatiman ningún medio lícito o ilícito por conseguirlo. Por supuesto, los daños colaterales carecen de la más mínima importancia.
En la película aparecen todas las imágenes del tráiler pero en este no sale prácticamente ninguna de las numerosísimas imágenes que podrán llegar a escandalizarle. Estas imágenes seguro que le despertarán del falso mito “hay que dejar que nuestro dinero lo manejen los profesionales para que lo cuiden y multipliquen”….
Es una película con mucha energía cinematográfica y seguro que les gustará a los que les hacían soñar las películas de universitarios americanos haciendo travesuras en sus hermandades, grandes fiestas, mucho sexo, rock 'n' roll y nada de estudio ni exámenes. Ni siquiera el que pasamos ante la vida.
A primera vista Martin Scorsese a ofrecido en "El lobo de Wall Street", tres horas de bacanal de sexo, drogas y consumo conspicuo.
¿Hay algo más? ¿Ofrece un diagnóstico sostenido y convincente de la patología terminal que nos aflige o es un síntoma especialmente florido de la enfermedad que padecemos en nuestra sociedad capitalista? Si la ven, ustedes mismos podrán contestarse esta pregunta y compartirla.
El protagonista Jordan Belfort es un ser humano completamente despreciable, pero su encanto personal, le hace ganarse la confianza de la gente y hacerles creer casi en imposibles. Desde un cuchitril en el que vendían acciones de “centavo” con comisiones que alcanzaban el 50% a pobres trabajadores que no entendían lo que compraban, monta una bola de nieve o humo (Stratton Oakmont) en la que seguía vendiendo humo a gentes cada vez más adineradas.
Las fechorías de Stratton Oakmont - una estafa basada en el valor inflado temporalmente de acciones a menudo sin valor - tienen poco en común con los elaborados, aunque como pasa en prácticamente todos los casos impunes, esquemas que destrozaron la economía de una década después de la caída de Jordan Belfort. Las ganancias de Jordan y sus métodos desagradables, operan al margen de poder real y con el tiempo atraen la atención de la policía. El pez grande, aún nadando libremente, se puede encontrar en "Inside Job", magnífico documental de Charles Ferguson, indignado sobre los orígenes de las crisis financieras, o en JC Chandor "Margin Call".
Ya sabemos que en este mundo nada es negro ni blanco, sino todo lo contrario pasando por millones de niveles de gris. De todas formas, más allá de las apariencias, se puede encontrar un trasfondo que puede hacernos pensar que detrás de las instituciones más serias, puede esconderse otra cosa. Después de ver esta película, cada vez que entremos en nuestra oficina bancaria de toda la vida y nos ofrezcan un producto financiero para buenos clientes como nosotros y nos hablen de su gran servicio de estudios financieros, su gran sala de contratación, su equipo de asesores privados, etc., seguro que esbozaremos una sonrisa sino una gran carcajada.
Tarjeta de felicitación navideña que los banqueros enviaron 
a todos los suscriptores de preferentes 
y otros buenos productos de inversión. (para ellos)
Seamos conscientes que estos vendedores de “servicios financieros” no han hecho ningún juramento hipocrático ni ético ni responsable para con el bienestar de sus clientes o la comunidad, con el que orientar la práctica de su oficio. Su única responsabilidad es para con sus empleadores y la principal finalidad de su gestión es obtener el máximo trasvase de dinero de los ahorradores hacia el banco o la sociedad de valores que les paga su sueldo y sus premios e incentivos. Si somos conscientes de ello, será más difícil que seamos víctimas de un engaño por acción u omisión de información relevante en nuestros tratos con el personal del sector bancario o financiero.

©Juan JAS

viernes, 7 de marzo de 2014

Catalunya, is different?

Los catalanes tenemos valores cívicos y culturales compartidos y variables con muchos pueblos y naciones occidentales. Es una pluralidad que empezó con la expansión de la Roma imperial y que fueron incorporando las potencias europeas, como la de los Austrias, que impedía a los señores feudales maltratar al campesino y a las nacionalidades fuertes oprimir a las débiles. Aún así, no hay dos países iguales, cada país, como cada persona, tiene sus propias circunstancias, su propia historia, con sus errores y sus aciertos. Culpar a los de fuera de nuestros errores es propio de populismos baratos. Apropiarnos de todos los aciertos es propio de fanatismos trasnochados.
Toda situación es propia y genuina, pero lo que nos iguala a todos los españoles es que todas las persones éticas y honradas soportamos, convivimos y sufrimos una tasa de paro altísima, una alta corrupción y una impunidad de los grandes delincuentes.


Mucha gente piensa que en Catalunya estamos sometidos al “fanatismo trasnochado” de los dirigentes d ellos grandes partidos estatales, que nos dicen y dirigen a su conveniencia, intentando cargarse nuestra lengua, cultura y economía….”todo por la patria española”, puesto que no cabe en sus cabezas que pueda existir otra distinta.
Parece que les molestamos mucho. A mi me disgusta molestar a alguien. Prefiero irme a otro sitio y a otra tertulia para no molestar. Y estos dirigentes, que no los españoles a los cuales pretenden representar, piensan que los catalanes somos tan “cargantes”, ¿Porqué no nos dejan marchar?
En estos tiempos y con esta casta política, lo tenemos mal tanto si somos separatistas, independentistas, soberanistas, federalistas, unionistas o medio-pensionistas.
 Algunas castas políticas españolas son o al menos se comportan como gente cerril. Ni siquiera dejan que decidamos si queremos marchar ni nos dejan estar tranquilos dentro de España.

España es una estado compuesto de múltiples nacionalidades. Somos distintos, ni siquiera somos complementarios, tampoco nadie es mejor que el otro. El problema es esta casta extractiva de políticos. Los mismos que azuzan los enfrentamientos para calentar los ánimos de todos los españoles, al tiempo que no aciertan una. Ni entrenando. 
No hay soluciones mágicas para las grandes causas, los grandes destinos y las grandes historias. Más prudente y mas fácil sería mejorar lo que tenemos a mano: que la justicia funcione y de manera equitativa, que la educación no sea un tobogán según la fobia del mandamás de turno, que los que se llenan la boca de Constitución, se preocupen de interpretarla en sentido amplio y que se cumpla y por fin, una limpieza a fondo de la ineptitud y corrupción en todo el sector publico.
 
Me da igual si todo esto se hace en catalán o en castellano, se impulsa desde la plaça de Sant Jaume o desde la carrera de San Jerónimo. Lo que me gustaría es que se trabajara para que las cosas funcionen y que no nos tomaran por tontos cada vez que lanzan sus grandilocuentes comparecencias semanales, tanto aquí como allá en la meseta donde cada viernes salen sonrientes a contarnos una milonga. ¡Que desvergüenza!. Pero ¿de que o de quien se ríen? 
Lo nuestro, en Catalunya y en España lo tenemos que resolver nosotros con valentía, respeto y civismo. Construir un discurso en el que suene la misma música para todos no significa que el mensaje deba ser homogéneo. 
No vale presuponer que Catalunya es así y España es asá. No ha habido nunca uniformidad política en España y menos en Catalunya. La historia lo confirma y el momento presente lo corrobora, si tenemos en cuenta la dificultad para consensuar una pregunta de referéndum clara y la imposibilidad de conseguir pactar una lista única soberanista para las europeas. Si para esto tan fácil los partidos y sus cúpulas tienen problemas, no me quiero ni imaginar lo que pasará, si en un futuro nos encontramos en la tesitura de pactar una constitución, unas leyes mas justas y diseñar y poner en funcionamiento unas estructuras de estado mejor gestionadas que las actuales.
A falta de nuevas incorporaciones, necesitaremos grandes dosis de paciencia y asertividad para con los políticos que ocupan los escaños de nuestros parlamentos, más preocupados por su puesto en el partido y sus objetivos a corto plazo, que por el futuro bien común de la sociedad catalana y española.
©JuanJAS

jueves, 6 de marzo de 2014

Crimea decidirá en referéndum si quiere formar parte de Rusia o Ucrania

Votarán el 16 de marzo


Crimea, oficialmente República Autónoma de Crimea (en ucraniano: Автономна Республіка Крим, Avtonomna Respublika Krymruso: Автономная Республика Крым, Avtonomnaya Respublika Krym; en tártaro de CrimeaQırım Muhtar Cumhuriyeti), es una república autónoma de Ucrania. Su territorio abarca toda la península homónima situada en la costa norte del mar Negro, salvo Sebastopol. Tiene una superficie de 26 200 km², que en términos de extensión es similar a Sicilia.
Crimea, escenario de la crisis que vive Ucrania, celebrará un referéndum el próximo 16 de marzo para decidir si sigue formando parte del país europeo o se anexiona a Rusia, según el vicepresidente ucraniano Rustam Temirgalieve. La agencia rusia de noticias ITAR-TASS, indica que la consulta estará formada por dos cuestiones: 

1) ¿Está a favor de que Crimea se convierta en un territorio de la Federación Rusa?

2) ¿Está a favor de volver a la Constitución de Crimea de 1992? (La Constitución de 1992 establece que Crimea es parte de Ucrania pero tiene relaciones con este país que se definen en base a acuerdos mutuos).

Los mercados internacionales han sufrido tensiones por los movimientos militares en la zona, después de que, el hasta hace unas semanas presidente ucraniano, Víctor Yanukovich, fuera apartado del Gobierno tras de rechazar un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE). Rusia presionó a Ucrania para que se mantuviese en su órbita de influencia al condicionar su ayuda de 15.000 millones de dólares al rechazo del pacto con Bruselas.
Los nuevos líderes de Ucrania están considerados proeuropeas, pero aproximadamente un 59% de la población de Crimea es de origen ruso y solo habla ese idioma. 

10 razones por las que Rusia invadió Ucraina
http://www.slideshare.net/johnmaxfield376/10-reasons-why-russia-invaded-ukraine?utm_source=slideshow&utm_medium=ssemail&utm_campaign=weekly_digest

lunes, 24 de febrero de 2014

OPERACIÓN PALACE O 23F SEGÚN EVOLE

Hacía tiempo que un programa de TV tan prolongado no captaba mi atención de principio a fin casi sin pestañear. Mientras avanzaba el documental, no paraba de preguntarme como Jordi Évole, su equipo de guionistas y La Sexta había conseguido lo que no había conseguido ninguna otra cadena de TV: convencer a personajes tan principales como Iñaki Gabilondo, Federico Mayor Zaragoza, Fernando Onega, Anasagasti, Leguina, Luis María Ansón, Jorge Verstringe, Andreu Mayayo… para que se prestaran a revelar después de 33 años de silencio como se organizó y llevó a cabo un falso golpe de Estado el 23 de febrero de 1981. 
En un país donde se ponen micrófonos en los floreros, donde todos los políticos se espían unos a otros, donde se filtran documentos oficiales, donde se filtran documentos de secretos sumariales y grabaciones-videos de vistas judiciales a puerta cerrada, etc., ¿Como era posible que no hubiera habido ni una sola filtración de un tema tan importante?. Más aún teniendo en cuenta la cantidad de intervinientes en el asunto y que, al no estar resuelto, está en permanente actualidad. 
Aún con tantas preguntas, seguía pegado a la pantalla, expectante, totalmente cautivado por el desenlace del reportaje, hasta que llegó el final y…
¡La gran bomba! Nos habían proyectado un documental-ficción. El programa comentaba la imposibilidad de acceder a documentos que podrían dar una necesaria luz a un episodio tan esperpéntico como grave de nuestra historia democrática reciente.
Me quedó una gran curiosidad: ¿Porqué motivo se habían prestado, tan insignes personajes a participar en ese “Bluff”? 
De esta banalización de un episodio muy triste, lamentable y muy peligroso de la historia reciente, me quedó una certeza: El asunto 23F, es otro tema más no resuelto, incompleto, nebuloso, “suspendido hasta nueva revisión”. Nada está claro y los documentos de que se dispone, se mantendrán en secreto durante unas décadas más generando toda clase de incertidumbres y temores a la ciudadanía.
Como al final del gran espectáculo todavía tenía mucha curiosidad, seguí sintonizando a Jordi Évole, Iñaki Gabilondo, Garbiñe Biurrun y Eduard Serra.
En un momento del debate se preguntaron sobre si hay que mantener la Monarquía o inclinarse por la República. Es un debate que, en todo caso, tendría que afrontarse sin estar precedida de una broma. No todo es válido para mantener una audiencia. La verdad es que la sociedad española no tiene la madurez democrática suficiente para tomar a broma un tema tan serio como el intento de acabar con una democracia recién estrenada. 
El programa Salvados ha dado otra lección de que el medio más degradado puede todavía añadir imaginación, ganas y sorpresa. Fue una demostración palpable de como la televisión miente y lo bien que se puede hacer, tanto si se aclara al final como broma o si se deja a la audiencia, como seguro pasa en muchos casos, en la creencia de que todo lo dicho y visto es realidad.
Jordi Évole explica los motivos de 'Operación Palace: "Sé que en este momento habrá espectadores que estarán contentos con lo que han visto porque se lo han pasado bien y otros que se sentirán engañados y me querrán matar".
Yo no me lo pasé bien. Recordé el miedo que sentí cuando me enteré de lo sucedido el 23 de febrero de 1981 y sentí que para desgracia nuestra, todavía no estamos libres de peligro. Programas como este ayudan a desmitificar los “grandes medios de comunicación y a rasgar aquella aureola que tenían hace años cuando la multitud decía: “Lo han dicho por la tele”, por tanto será verdad. Ahora queda clarísimo que no por haberlo dicho por la tele es necesariamente verdad. No se si esto es bueno o malo, pero lo que si se es que es así.
©Juan JAS

viernes, 14 de febrero de 2014

¿Por qué destrozamos el lenguaje?

La mayoría usamos un idioma para comunicarnos con otros y transmitir nuestras ideas utilizando un código que entienda nuestro interlocutor.
Cuando nos comunicamos oralmente podemos ayudarnos de los signos de comunicación “no verbal” para transmitir emociones y comprender mejor el mensaje. En cambio, cuando nos comunicamos por escrito, perdemos esta ayuda. En este caso entran en escena el diccionario oficial de la lengua y las reglas gramaticales y ortográficas; para ayudar a precisar el significado de las palabras y oraciones. 
Si queremos que nuestros escritos reflejen lo que pensamos comunicar es importante usar las palabras adecuadas. Nadie debería tener pereza de consultar el diccionario, sinónimos, frases o citas célebres, etc. Internet facilita estas tareas para que se nos entienda mejor y podamos crear más conversación, enriquecer nuestro lenguaje y el de los lectores.
Lo que escribimos y cómo lo hacemos refleja nuestra personalidad y educación. En España, los que tienen menos de 50 años, mayoritariamente han ido al cole y recibido una instrucción básica gratuita de lengua y literatura y por ello se ha de esperar una cierta corrección en el uso que hacen de la lengua a todos los niveles. A algunos tal vez no les gustaba leer de pequeños. A otros tal vez no les dio la gana de estudiar de adolescentes. En algunos casos los padres abrazaron la moda de comportarse como colegas y no cuidaron adecuadamente que sus hijos aprovecharan las clases. Cuando llegaron los malos resultados, por supuesto echaron la culpa a los maestros. ¡Excusas!. Siempre excusas y mas excusas para no admitir  la propia responsabilidad.

La reducción del lenguaje estrecha el campo de la visión y el pensamiento, porque la lengua es un órgano de la visión. Cuando un urbaniza va al campo solo, dada su ignorancia del medio, sólo ve tierra y árboles. Pero si va con un experto, además ve distintas clases de rocas, tierras, texturas, acacias, pinos, álamos, robles, etc. Lo mismo pasa en cualquier campo del conocimiento ajeno a nuestra especialidad. 
Puede que algunas personas no hayan tenido oportunidad de aprender y cultivarse. Otras en cambio sí la han tenido y es una pena que no la aprovechen y le saquen partido. 
Cuando se ven en la necesidad de redactar un CV, realizar un examen, redactar un documento oficial o escribir en una web, blog o en una red social y lo hacen con faltas gramaticales y de ortografía causan una impresión desfavorable. El primer contacto con el empleador suele hacerse enviando el currículum. A menudo, los primeros que van a la papelera son los que contienen faltas de ortografía, porqué se supone que han sido redactados con dejadez, desidia o sencillamente falta de interés por su instrumento de comunicación y eso dice bastante poco de esos candidatos. 
No nos cansamos de oír que hoy en día tenemos la generación mejor formada de la historia, pero esto no suele reflejarse en el lenguaje escrito que utilizan en las redes sociales, CV, anuncios, chats, etc. Si muchos tienen dinero para comprarse un Smartphone o un portátil y pagar las elevadas cuotas mensuales que en España nos cobran para poder navegar por Internet, ¿porqué no encuentran tiempo y dedican algo de dinero para mejorar su capacidad y corrección comunicativa?.
Hay personas que en su lenguaje escrito a menudo muestran desprecio por sus lectores, los cuales tienen que exprimirse los sesos para descifrar sus escritos. 
Estos están llenos de faltas de ortografía, errores de sintaxis y ausencia de comas y otros signos de puntuación.
No hay que confundir, Facebook y menos un blog o una web con un mensaje SMS.
El efecto de usar cada vez más abreviaturas y menos palabras genera pobreza lingüística en el uso del lenguaje común.
Crea mensajes pseudo-encriptados difíciles de descifrar que dificultan la comunicación y el entendimiento para la mayoría de la gente.
Las personas que cometen faltas de ortografía por no haber tenido la oportunidad de cultivarse merecen todo mi respeto, aunque nunca está de más y siempre se está a tiempo de intentar aprender y superarse. Las normas ortográficas se olvidan si no se usan habitualmente. Leer con atención es lo que ayuda a conservarlas porqué aunque no recordemos la teoría, sabremos si algo está bien escrito o no gracias a la memoria visual. Una buena forma de mejorar la comunicación oral y escrita es leer, entendiendo, interpretando y resumiendo los escritos de profesionales. Leer(I) 
Claro que adquirir este hábito y practicarlo requiere, al menos en un principio, un buen esfuerzo. Los que cometen faltas ortográficas y gramaticales, por falta de interés por su instrumento de comunicación dicen bastante poco de sí mismas. Lo preocupante del caso es que muchas personas ni siquiera se molestan en aprovechar el corrector ortográfico y gramatical que cualquier programa de tratamiento de textos incorpora hoy en día. Estos no son infalibles, pero si ayudan a resolver errores de bulto o "erratas" por teclear rápido. Lo que no corrigen es la desidia y la dejadez del que escribe.
La ayuda de los programas de tratamiento de texto
 a la hora de escribir, sustituir expresiones, corregir
expresiones y errores tipográficos es inmensa.
¿Quien se acuerda de la máquina de escribir,
del papel carbón, el Tipp-Ex, etc.
Algunos tratan de esconder su ignorancia bajo un aura de modernidad o se escudan en las modas al usar el idioma al escribir. Critican aquellos métodos de enseñanza antiguos en que los maestros corregían la expresión oral, la pronunciación, la escritura y hacían copiar decenas de veces la frase bien escrita por cada falta de ortografía, gramática o signo de puntuación. Menosprecian a aquellos maestros que enseñaban trucos para recordar las reglas (del verbo echar, lo primero que se echa es la h), que animaban a leer los “clásicos”; libros de la biblioteca, tomados como objetos de deseo. Todo por aprender y mejorar. 
No se si quedan escuelas en las que puntúe negativamente la mala ortografía y por supuesto el orden, la limpieza, los márgenes en las hojas, etc. 
Tampoco se si ahora se valora positivamente el deseo de aprender, preguntar y leer; no solo en la clase de lengua, sino en cualquier asignatura.
Líbreme Dios de juzgar a nadie por su forma de escribir, hablar o por cualquier otra falta de interés, y espero que nadie me deje de hablar por ello. Solo escribo estas reflexiones porque me da pena que con tantas posibilidades de formación (presencial y a distancia) y de lectura, al alcance de la inmensa mayoría, se desaproveche la posibilidad de mejorar cada día en el uso del lenguaje para comunicarnos. La corrección del lenguaje es una cuestión social, como las buenas maneras y es sancionada por maestros, profesores de lengua y de idiomas, académicos, escritores, etc. 
Francis Bacon dijo “La lectura completa a la persona, la conversación la hace ágil y la escritura la hace precisa”. Gabriel García Márquez confesó: «Aún hoy, con diecisiete libros publicados, los correctores de mis pruebas de imprenta me honran con la galantería de corregir mis errores de ortografía como simples erratas». Todos cometemos errores al escribir y por ello es fantástico que los que saben más que nosotros nos corrijan y enseñen a hacerlo cada día mejor. Para el común de los mortales el término medio es lo deseable. No es lo mismo olvidarse de alguna tilde que escribir dando patadas al diccionario.
©JuanJAS



(I).-
Unas palabras dedicadas a los profesionales del “Cuarto Poder”.
Parece que algunos de los ‘profesionales de la comunicación’ no son conscientes que con sus discursos y escritos educan a su audiencia en el lenguaje y se permiten el lujo de jugar con las normas idiomáticas, sin medir las consecuencias.
Los periodistas ejercen influencia con la información que ofrecen, cómo la dan y cuantas veces la repiten. Ese poder, que puede llegar a derrocar gobiernos, les obliga a ser cautelosos y prudentes no sólo con los contenidos, sino también con las formas, entendida como al correcto o incorrecto uso del lenguaje. En el uso correcto del lenguaje reside la riqueza lingüística de un país. Demasiado a menudo algunos de estos ‘profesionales’ se permiten el lujo de jugar con las normas idiomáticas, sin medir las consecuencias, sin ser conscientes de que en gran parte, ellos y todos los que escriben algo para que otros lo lean, educan en el lenguaje. Sea por llamar la atención, por esnobismo, estupidez o incultura, ¿por qué caen en el mismo error una y otra vez?