martes, 22 de octubre de 2013

La falacia de la narrativa

¿Qué prefieren? El optimismo desbordado de Don Emilio Botín o el enfado con todo lo que le rodea de Albert Pla. 
Entre el “momento fantástico” y el “me da asco ser español” todos deberíamos reconocer una graduación de matices. Aunque ‘el optimismo se desborda’, recuerden que ‘nunca hay dinero para todos’. 
Si tienes muchas acciones del Santander, o mejor de Google, estarás mucho más contento que si formas parte del 26% de desempleados de España. Pero, mejoramos conforme a un patrón clásico que empezará a llevar a la calle el maná de la recuperación más tarde de lo que lo va a hacer a la Bolsa. 
Mientras, la sentencia “Llega dinero de todas partes” es una metáfora de la mejora del clima de confianza en la economía española por parte de los inversores extranjeros. Lo más sorprendente es que no es nuevo, tampoco universal. La secuencia de la recuperación es conocida si te gusta el tinglado financiero y empieza un 24 de julio de 2012: 
1. Draghi: “el BCE hará todo lo necesario para defender el Euro. Y créanme será suficiente”. Fijación de un efectivo mecanismo de último recurso con capacidades ilimitadas para proveer de liquidez a los agentes de mercado. 
2. MoU + 40.000 millones de € para el sistema financiero español (rescate bancario). MEDE en marcha. Primeros pasos para fijar la idea de Supervisor Único, de la Agencia de Resolución y del Mecanismo de Garantía de Depósitos. 
3. Medidas del gobierno encaminadas a crear una hoja de ruta fiscal creíble. La deuda aumenta, pero la sensación de “esto está bajo control”, es patente: el esfuerzo sobre el déficit ajustado cíclicamente resulta brutal. 
4. Medidas del gobierno relativas a múltiples reformas de naturaleza estructural. Reforma laboral, de las pensiones y a futuro del sistema tributario en su conjunto. Iba a poner la Ley de Educación, pero me parece que ésta entra más bien en la categoría de bromas pesadas. 
5. Mejora de la competitividad con costes laborales a la baja a costa de una devaluación interna de salarios y empleo. En último término uno de los efectos colaterales de este hecho es el cambio del signo de la balanza por cuenta corriente. Ya no nos endeudamos en el exterior, y cada vez más jugadores internacionales compran nuestros bonos. 
Hoy España es fiable gracias a estos elementos. Si han seguido cómo ha evolucionado el €, o la prima de riesgo del bono español (subastas, su cobertura y los tipos), o los informes que hablan de España como destino de inversiones (por ejemplo, el celebérrimo de Morgan Stanley, Viva España! podrán verlo más claro. 
Aunque ya saben: Sólo los necios confunden valor con precio. 

El matemático Nassim Taleb ya alertó de la vulnerabilidad que consiste en sobre interpretar datos aislados por la vía de juntarlos en una narración con vínculos causales ficticios que aumentan nuestra sensación de comprensión de la realidad. Llamó a esto la “falacia de la narrativa”. 
Para evitar inducir demasiado de los datos que van saliendo, propone como antídoto disponer de un esquema deductivo previo. Por ello, conviene tener claro qué es una economía sana antes de analizar la salud económica de España. 
En mi opinión una economía sana es aquélla en la que altas tasas de ahorro voluntario de los hogares permiten la realización de inversiones que traen, con el tiempo, un incremento de la productividad. Es recomendable un aparato estatal reducido, impuestos bajos, y pocas trabas burocráticas para que los empresarios orienten los recursos productivos allí donde el mercado los demanda. 
En la economía española partimos de una situación de deuda muy elevada en empresas, familias y Estado. Hay poco ahorro voluntario disponible para invertir hasta que no se reduzca esa deuda. El gasto público es excesivo y los impuestos demasiado altos. Se ha mejorado algo el nivel de burocracia/regulación, pero las reformas en este sentido son insuficientes. 
Por el lado de la financiación del Estado, cuenta España hoy con una pseudo-garantía del Banco Central Europeo que le permite financiarse a tipos reducidos. Creo que sin ese respaldo España no pagaría un 4%-5% por los préstamos a 10 años, sino mucho más. 
Si algún día ese respaldo desapareciera, el mayor coste de financiación supondría un varapalo para los presupuestos, amén de los problemas que provocaría en la banca. Sin embargo, la crisis vivida es ya en sí el germen de la recuperación, porque ha obligado a un ajuste significativo del coste de los factores: hoy el suelo y la mano de obra son razonablemente baratas ya en España. Esto, junto al clima y nuestras infraestructuras, animarán a algunos empresarios a instalarse en España para exportar. 

Algunos economistas de mi confianza piensan que la receta para lograr crecimientos sanos durante varios años que permitan reducir el paro pasa casi obligatoriamente por: 
1.- Reducir el gasto público de forma importante. 
2.- Bajar los impuestos significativamente. 
3.- Flexibilizar/liberalizar al máximo todos los mercados permitiendo que los recursos puedan acudir sin trabas allí donde el empresario los demande. 
Si no logramos reducir el gasto público y bajar los impuestos, a España sólo le quedará el impulso exportador. No creo que sea suficiente de cara a alcanzar las tasas de crecimiento necesarias para reducir el desempleo, y en cualquier caso se trata de un camino frágil ya que dependeríamos excesivamente del crecimiento del resto del mundo. 
Si algo se torciese, no son totalmente descartables ni la suspensión de pagos ni una salida del euro. Sin embargo, si nuestros gobernantes se atreven con el camino más duro de bajar el gasto público inútil (No confundir con maestros y médicos), reducir los impuestos y trabas al libre ejercicio de la actividad empresarial y apoyaran a las “locomotoras”, España podría lograr una recuperación sólida y duradera. 
El sector privado ya eligió aplicar hace años el dolor a corto plazo para obtener beneficios a largo plazo (“short-term pain for long-term gain”), recortando costes, reestructurando operaciones y empezando a pagar las deudas. Ningún empresario dice que haya sido fácil y ninguno duda de que es lo correcto. 
Ante la reciente alegría de la bolsa española, y la put aún en vigor del Banco Central Europeo, algunos inducen que no hay problemas gordos a la vista pero Nassim Taleb ya advirtió que “no es lo mismo la ausencia de evidencia que la evidencia de ausencia”. 
©JuanJAS2013

viernes, 18 de octubre de 2013

Blog JAS Vida Futura

Como toda excepción que confirma una regla hoy voy a hablar de mi.
Ya hace dos años que abrí el blog “JAS Vida Futura”. Como avisé, en el primer post, que haría, he compartido aquí comentarios sobre noticias de actualidad, cavilaciones, pensamientos, fotos, presentaciones multimedia, vídeos, a modo de cajón de sastre. En el cajón reposan 170 entradas que han recibido más de 30000 visitas, entre las que habéis dejado 81 aportaciones vuestras. 
Os habréis dado cuenta que me encanta buscar el conocimiento, compartirlo con vosotros en el Blog y en Facebook y guardarlo para posteriores consultas. 
El ordenador complementado con el acceso a Internet nos ofrece un medio fantástico para esta tarea. En mi “escaparate” he expuesto muchas cosas que me gustaría preservar, tamizadas con mi filtro particular, en cada momento de la época que nos ha tocado vivir. Algunos temas tratados son de rabiosa actualidad y otros son atemporales. Todos ellos pueden revisarse en el futuro y comprobar cómo han variado los conocimientos y el proceder de la sociedad que no deja de evolucionar. 
Me importa mucho como vivís el Blog. Como os hace sentir lo que escribo y comparto con vosotros para que lo leáis y comentéis.
Cuando imagino un tema, pienso en su interés para mi y para vosotros. ¿A quien va a ayudar esto? ¿Hará que pasen un buen rato leyéndolo? ¿Aprenderán algo útil para sus vidas? ¿Cómo puedo perfeccionarlo y/o resumirlo? Como soy de los que creo que una imagen vale más que 1000 palabras, intento crear y adjuntar infografías que desarrollen, complementen y hagan que las entradas sean más amenas y fáciles de entender para los que no sean muy amantes del “negro sobre blanco” y prefieran una imagen, una presentación multimedia o un vídeo a un largo texto. Siempre encuentro muchos “no” por cada “si”, hasta llegar al escrito final. Nunca es un simple “copiar-pegar”. Intento con humildad que cada idea que toco mejore algo mi vida intelectual y la vida del que lo lee. 
Siempre firmo mi trabajo dando fe de que lo que os transmito ha sido elaborado a partir de fuentes de calidad, testadas y hasta donde puedo, comprobadas por mi propia experiencia o por la de personas que me han demostrado sabiduría, conocimientos comprobados por la comunidad, éxitos reales y comprobados en el desarrollo de los temas en cuestión. 
Algunos leéis mis entradas en silencio y no llegáis a transmitirme vuestra reacción ni los sentimientos que os producen. Como no tengo feedback no puedo saber si es por algo de timidez o por algo de desidia. Si estas fueran las causas espero que pronto venzáis estos inconvenientes. Otros, me regaláis vuestros comentarios que me enriquecen día a día y me producen onda satisfacción. Gracias a todos por estar ahí, por aprovechar mi esfuerzo, por vuestros comentarios, críticas, elogios y ánimo. 
Durante estos casi dos años he disfrutado con mi blog, posteando entradas en Facebook y compartiendo comentarios con mis “amigos” y gente que me gusta. 
Por cierto, me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla para que se mueva y avance, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. Me gusta la gente que aprende de la vida, que siente lo que vale, que sueña lo que quiere, que trabaja perseverante para lograrlo, que se satisface y premia cuando lo consigue y es consciente de que le sobra con tener lo que tiene. 
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar, esperando que el tiempo las encuentre. 
Me gusta la gente justa con sus vecinos y consigo misma, pero que no pierde de vista que somos humanos y nos podemos equivocar. 
Me gusta la gente que sabe que ignora muchas cosas pero tiene ansias por aprender, gente que disfruta aprendiendo conocimientos nuevos y compartiéndolos, porque piensa que el trabajo en equipo produce mucho más que los caóticos esfuerzos individuales. 
Me gusta la gente que cambia para perfeccionarse, que no es envidiosa ni desprecia a los que piensan diferente, porque la ignorancia es muy atrevida y la presunción de sapiencia es el primer paso hacia la ignorancia.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría. La gente que son optimistas e intentan buscar la oportunidad ante la adversidad. La gente que no está inmóvil esperando el momento perfecto para emprender un proyecto sino que emprenden el camino y con voluntad y tesón intentan materializar su sueño. 
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe o dirigente. La gente que continuamente se esfuerza por aprender a manejar bien las emociones nocivas y a expresarlas positiva y asertivamente. 
Me gusta la gente con criterio, la que no se traga las informaciones sin pensar, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó. La que no se rige por sus prejuicios y creencias, basados en la crítica a los que no piensan como ella. 
Me gusta la gente capaz de detectar y aceptar sus errores y que al aceptarlos, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. 
Me gusta la gente fiel y tenaz, que no desfallece cuando trata de alcanzar objetivos e ideas. 
Me gusta la gente con autoestima y con suficiente empatía para reconocer las carencias o impedimentos en los demás. Gente que critica constructivamente, consuela y alienta con palabras de ánimo o elogios a seguir adelante. Gente que observa y escucha con una actitud abierta y flexible y por ello puede aconsejar y aportar nuevas ideas. 
Me gustan las personas tolerantes, comprensivas y respetuosas, que con su sabiduría y perspicacia rompen la cadena de negatividad existente en el mundo. 
En fin, me gusta la gente que deja huellas, no cicatrices. 
Las nuevas tecnologías facilitan el buscar, conocer y permiten relacionarse con gente de este tipo. Es un poco como viajar viendo un documental por la TV. No tienes la emoción del “en directo”, pero tienes acceso virtual a más “paraísos”. Para mi, intercambiar pensamientos y proyectos con esa clase de gente es la mejor recompensa a todos los esfuerzos. 
Algunos eruditos piensan que son los demás los que nos forman y nos conforman, los que sostienen nuestra imagen: con ellos vivimos y somos, y con ellos desapareceremos cuando su memoria se desvanece o cuando dejan de prestarnos su atención. Admitiendo que este contacto con vosotros me ha cambiado, quiero creer que, básicamente sé quién soy y cómo soy, y aunque también se dice que cuanto más explicas como eres, más vulnerable te vuelves, lo voy a compartir con vosotros: 
Sé que mido casi un metro setenta, que tengo el pelo castaño, los ojos verdosos y la piel rosada, que no me gusta llevar joyas ni anillos ni piercings ni tatuajes ni etiquetas. 
Sé que me gusta disfrutar de la familia, dialogar, pasear y bailar y que mi expectación y curiosidad por aprender no tiene límites. Mi mujer me dice a veces que soy “excesivo”, porqué me implico e ilusiono en los temas en que ocupo mi tiempo y me gusta conseguir un resultado que me satisfaga y haga sentir que el trabajo realizado ha valido la pena. 
Sé defender una forma de vivir, de pensar y de ser, pero no creo en los valores universales y eternos, ni en la moral natural, ni le veo el sentido a perder la vida por Dios, la patria, el deber u otras formas más modernas de dominar las conciencias. 
Pertenezco a la reserva de quienes sólo izarían banderas si estuvieran prohibidas, y sin embargo, me emocionan las gestas más o menos heroicas. 
Me merecen respeto todas las personas, pero siento admiración por pocas. No me merecen ningún aprecio los traidorzuelos, los vanidosos, los fatuos, los soberbios, los dogmáticos y los que presumen de intelectuales y de saberlo todo, los populistas que dicen lo que sus interlocutores quieren oír, criticando a todos los demás pero sin aportar ninguna propuesta positiva y factible. 
El mundo me desconcierta porque no sé qué puedo hacer por paliar tanta doblez y tanto dolor y porque cada vez queda menos espacio para la libertad bien entendida. 
Dicen que quien dice la verdad no tiene miedo de mirar a los ojos. Dado que a mi me gusta vivir tranquilo, procuro mirar de frente y prefiero escuchar la verdad aunque me haga sufrir, que sonreír engañado por mentiras. 
Me gusta mi tierra, donde nací y donde vivo, aunque me he encontrado a gusto en muchas otras. Es cuestión de apreciar lo bueno que encuentras allá donde vas y aminorar el efecto de las adversidades que te salen al paso. Con la edad me he acostumbrado a evitar los extremos (desierto/selva, lluvias torrenciales/sequía, frío polar/calor tropical). 
Me gusta el arte que me despierta emociones, la ciudad, los paisajes abiertos y la comida natural de temporada y cocinada con cariño. 
Nunca me han importado las marcas, ya sea en el vestir, en los vinos, en los automóviles, etc. Lo único que me importa es que me guste y no me gusta más porqué sea más caro, sino porqué el producto satisfaga mis necesidades físicas y emocionales, pagando el precio más económico.
Tengo pánico a las deudas y nunca me he endeudado más que para adquirir la vivienda. Nunca he tomado un préstamo personal ni he comprado ningún “capricho” a plazos, salvo en el caso, poco habitual, en que haya podido invertir el dinero necesario para la compra, en algo más rentable que el interés del préstamo. 
Me gusta más la montaña que el mar abierto, más los lagos que los ríos, más los jardines, bosques, árboles y flores que los perros y los gatos. 
Siempre he preferido ir de vacaciones, cuando he podido, pernoctando en hoteles, haciendo ruta para conocer diferentes lugares, que acampar en un camping o comprar una segunda residencia en un lugar fijo. 
Disfruto igualmente de la fiesta y del silencio, pero me siento más a gusto en petit comité donde pueda compartir un diálogo, que entre multitudes, donde suelen proliferar ruidos estridentes o discursos grandilocuentes. 
Me disgustan los gritos, me enternecen los susurros y me abruman los lamentos. 
Arrastro como todos mi pasado y sé que el día de mañana ya es hoy. No añoro especialmente los tiempos pretéritos, salvo por la salud y la figura, ni baso mis expectativas en el futuro. Intento disfrutar del presente sin estridencias ni suspiros por lo que hubiera podido ser si… 
No recuerdo haberme levantado nunca sin saber qué hacer. Siempre he trabajado por conseguir lo que quería, sin abandonar la lucha por miedo y teniendo en cuenta que la idea que vale es aquella que crea una acción en tu vida, tendente a convertir en realidad mis sueños. No suelo aburrirme casi nunca porqué siempre tengo más proyectos en la trastienda que tiempo para desarrollarlos y me implico mucho en ellos; a veces, buscando en el exceso la solución a las causas imposibles. 
Siempre he procurado demostrar mi amor a mis familiares, aunque reconozco que muchas veces no he cuidado adecuadamente mi relación con mis amigos y conocidos. En esto, lo reconozco con una cierta vergüenza, si siento que he sido perezoso. 
No me gusta fingir, me gusta decir lo que siento, no tengo miedo a los compromisos ni necesito firmar papeles para mantenerlos. Soy temperamental aunque cuando noto que la “espuma” sube, no tardo mucho en aplicar la razón y pedir excusas o rectificar si entiendo que me he equivocado. He intentado siempre comprender a los demás y me gusta que, antes de decir no, me escuchen e intenten, de verdad, comprender mis argumentos. 
Intento buscar la felicidad y doy gracias por lo que he conseguido en esta vida. Unas veces por suerte y las mas con esfuerzo y tomando decisiones adecuadas cuando he intuido que la oportunidad era favorable y podría contribuir a alcanzar mis anhelos. 
Siempre pienso, más que en tener, en poder ser y actuar mejor, procurando defender y practicar los principios fundamentales de la libertad, la comunicación, la igualdad de oportunidades, la justicia y el respeto al compromiso de la palabra dada. 
No suelo practicar las virtudes cristianas del pudor y la sumisión y sí en cambio intento hacer míos los valores cívicos de la independencia de criterio y la solidaridad. 
La pobreza cultural de los medios masivos audiovisuales, cada vez más, me hace encontrar satisfacción en la lectura, sin importar el medio utilizado (libro, artículo de prensa o revista, blog, etc.) y a guardar en forma de escritos los pensamientos que los autores de la vida me suscitan. 
Me gusta mucho estar en casa, en el hogar, aunque también disfruto paseando y viajando tanto como puedo. Aunque sigo estando enamorado del mundo que todavía no he visto, sigo explorando, si bien cada vez menos, físicamente. Esta maldita crisis hace necesario espaciar y acortar los destinos y esto es sólo un ligero inconveniente, porqué también se puede descubrir belleza en lugares más próximos. Lo habitual pierde emoción con el tiempo, pero, son tantas las ventajas que nos ofrece nuestra ciudad… Jugamos en casa, conocemos el terreno, el clima, las personas; sabemos desplazarnos con soltura y tenemos todo el tiempo del mundo para ir a los sitios que nos han gustado una y otra vez, a una hora mejor, con una luz mejor, con más o menos concurrencia de gente. Podemos esperar el instante decisivo cada día. Basta con luchar contra la pereza y salir, que no es poco. 
Dicen que viajar es la mejor vacuna contra la intolerancia, contra el provincialismo, la estupidez cultural y contra todo este tipo de creencias permanentes de pensar que lo que tu tienes o tu tierra es lo mejor o lo peor. Por cierto, cuando viajo, doy rienda suelta a una de mis grandes aficiones, la fotografía: Captar paisajes, formas, colores y momentos especiales, para poderlos visualizar en la comodidad del hogar y volverlos a disfrutar relajadamente. La fotografía me ha permitido siempre guardar los buenos recuerdos para atemperar los malos momentos. Desde hace unos años, con el advenimiento de la fotografía digital, las imágenes se pueden compartir más allá de la familia y amigos próximos “muy interesados” en el tema. Ahora, otras personas desconocidas que no han tenido la oportunidad de vivir estos momentos o visitar estos paisajes, pueden conocerlos y disfrutarlos gracias a la generosidad y el trabajo de los que han tenido que soportar el peso del equipo durante las caminatas, pasar frío  calor, cruzar fronteras, aduanas, aguantar los filtros de aeropuertos, arriesgarse en algunas ocasiones a cierto riesgo, etc.. Aquí entramos en el campo documental y de viajes, con sus relatos, aventuras vividas, informaciones de interés para posteriores viajes… Todo un apasionante mundo de sensaciones y vivencias. 
La mente es como un paracaídas, no sirve de nada si no se abre. Por ello sigo buscando virtualmente tesoros ocultos en la geografía del mundo, en las ideas de los que lo atacan o defienden y en los pliegues de mi propia mente y conciencia. Todo ello me ayuda a conformar mi criterio personal y a veces a compartirlo con vosotros en este blog, porque nunca es tarde para, quien sabe, las vocaciones ocultas. 
Cada minuto, cada hora, cada día, es una nueva oportunidad para vivir y aprender. No podemos evitar el envejecimiento de nuestro cuerpo. Es un hecho biológico contra el que poco podemos hacer, pero los neurocientíficos dicen que si quieres sentirte joven, has de tener siempre objetivos y retos. Has de poder y querer soñar, ilusionarte con lo que haces, amar… 
Mi deseo es estar con vosotros todo el tiempo que la salud me permita. Un abrazo a todos y gracias por vuestras críticas, elogios y apoyo. 
©Juan JAS2013 


PD.-
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miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Cuanto tardaremos en percibir la "recuperación"?



El gobierno español quiere levantarnos el ánimo para encarar las próximas navidades. Los principales medios nos inundan con declaraciones al estilo de : "El Ejecutivo del estado español espera tasas positivas del producto interior bruto a final de año y marcar una suave expansión del 0,7% en el conjunto de 2014". El Banco de España aseguraba en su último informe que en el tercer trimestre ya podría haber un “leve avance”. Lo cierto es que hace unos días el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, señalaba que España estaba dejando atrás la recesión, pero aún no la crisis. El FIM hace previsiones bastante más pesimistas aunque también las cambia en periodos de sólo 6 meses. Parece mentira que el personal que oye, ve y lee estas declaraciones todavía no sepa que la bola de cristal para adivinar el futuro sólo sale en los cuentos de fantasía.
Los economistas hablan de fin de recesión cuando la economía logra crecer tres trimestres consecutivos de forma continuada y sólida. Por tanto, todavía es pronto para suscribir las palabras de Rajoy. Eso sí, parece que el PIB (muestra los bienes y servicios que se producen en el país) puede cambiar de tendencia: de gran decrecimiento a decrecimiento leve. Si el PIB crece es que la actividad económica y la riqueza están aumentando. Ultimamente, las bolsas han tenido un comportamiento espectacular, aunque estos días Wall Street esté amenazado por el cierre del gobierno y la posibilidad, espero que remota, de impago de de la deuda USA. (Hasta el 17 de octubre estaremos en vilo pendientes de la hecatombe) 
A pesar de las declaraciones del gobierno y de que haya indicadores, como algunos de consumo, inversión o actividad industrial, que pueden interpretarse como si mostraran una cierta recuperación, el sentir de la ciudadanía todavía está lejos del optimismo. Aunque el último informe PISA deja a los ciudadanos adultos españoles en el penúltimo puesto de los países desarrollados en comprensión lectora y matemáticas, lo que vemos los ciudadanos con nuestros ojos es si el empleo crece o no. La clave es el empleo real y legal. 
Por eso, hasta que el crecimiento de la actividad económica no se traduce en aumento de puestos de trabajo “legales”, la mayoría de los ciudadanos no lo notamos. Hay ciertos indicadores económicos que pueden ir anticipando una situación posterior, aunque la percepción de los ciudadanos va con retraso porque no mejora hasta que lo hacen las condiciones laborales, (las que mejoran la situación económica de las familias). 
Los economistas realistas dicen que para que el desempleo comience a reducirse y se creen puestos de trabajos reales y legales en términos netos, hace falta crecimientos sostenidos del PIB en torno al 2%. Después de estos años de penuria en que se han encadenado crisis financiera, inmobiliaria, bancaria, etc. la recuperación se prevé aún más lenta: Es previsible que se tarde muchísimo tiempo en volver a dar créditos más o menos “elásticamente”. Sin créditos las empresas no pueden mantenerse algunas y crecer otras. No pueden crear empleo, aunque sea de forma muy gradual, con el que las familias aumentarán su renta, darán “confianza” a inversores y familias que volverán a consumir y harán que la “carrera de la rata” vuelva a engrasar la maquinaria. 
Esta lenta salida de la crisis se apoya además en que las empresas son y serán cada vez más tecnológicas y productivas y por tanto requerirán menos mano de obra. Por ello “cada vez se tardará más años en recuperar el empleo”. El economista Niño Becerra es más drástico y asegura que la única solución posible es que se reduzca la masa laboral: repatriación de emigrantes, salida importante de fuerza de trabajo a otros países más desarrollados, etc. El problema es: ¿Quién se va, adonde se va, en que condiciones se va, que pierde o gana el país que pierde esta masa de trabajadores, etc. Una cosa son los números fríos y otra cosa las personas y los efectos colaterales y a largo plazo.
Además, no hay que olvidar que seguimos teniendo importantes problemas y aún pueden producirse acontecimientos que la hagan descarrilar el tren de la tímida recuperación. Se ha rebajado el compromiso con Bruselas y ello facilitará el crecimiento, pero si hay que hacer más recortes el comportamiento será peor. Hay economistas que creen que al menos hará falta una década para volver a pensar en los niveles anteriores a la recesión en términos de empleo numérico, que no debemos confundir con términos de calidad de condiciones laborales ni sueldos. Mejor no hablar de salud ni del estado del bienestar. 
Lo sé, ¡Es duro ser realista!.
Por muy bien que salga todo y por mucha suerte que tengamos con los imponderables, se precisa un cambio de paradigma por parte de todos: ciudadanos, empresarios y principalmente políticos con visión de largo plazo e interés por servir a la comunidad. Y aún no lo veo por ningún lado, ni en los ciudadanos y mucho menos en los políticos. Los pequeños empresarios ya tienen bastante con intentar no cerrar el chiringuito de la forma que sea.
Habrá que esperar mucho tiempo para que el ánimo de la ciudadanía sienta el cambio de tendencia que vislumbra nuestro gobierno. No esperemos milagros que cortocircuiten el problema. Nos espera una carrera de muy largo recorrido llena de obstáculos. Será mejor que nos mentalicemos, nos preparemos no sólo física sino también psicológicamente para entender que nada volverá a ser como en los quiméricos, alegres y locos años del último cambio de siglo. 
Queda mucho por hacer, pero todo es posible si perseveramos. ¡Ánimo! 
©Juan JAS

domingo, 6 de octubre de 2013

Diez razones para degustar vinos catalanes

Recuerdo hace ya muchos años que, durante una convención de trabajo en Londres, la primera noche en la que no había programada ninguna actividad, unos compatriotas se afanaron a preguntar al recepcionista del hotel si les podía indicar donde encontrar un restaurante para comer una buena tortilla española acompañada de unos platitos de jamón ibérico y un buen Rioja.  Está fuera de toda duda que mis paisanos tenían buen paladar a parte de la cartera llena, pero ¿padecían de una excesiva afición a lo patrio o de un insuficiente interés por conocer otras culturas?. 
Parece que ninguna de las dos cosas, porqué cuando volvimos a Barcelona y quedamos para cenar, propusieron ir a un restaurante Japonés para comer pescado crudo y beber licor de arroz. Sirva esta anécdota lejana como ejemplo de lo que les sucede a muchas personas.   Persiguen lo que no tienen e infravaloran lo que la suerte les brinda. Nunca he entendido a esta gente que se ufana por minusvalorar lo próximo o nacional y supervalorar lo lejano o extranjero, cuando en realidad lo único que saben de ello son los largos e incomprensibles nombres que muestran las etiquetas del producto y a menudo el alto coste que exhiben en los estantes de la boutique de delicatessens o en la carta de los restaurantes.  Personalmente, siempre he preferido conocer lo cercano  para poder compararlo con lo lejano cuando he tenido ocasión. Siempre he procurado disfrutar con lo que tengo a mi alrededor, esté donde esté y sacar el mejor partido de todo ello. Entiendo lógico conocer lo cercano, valorarlo en su justa medida y ampliar el círculo de conocimiento lo máximo posible con todo lo bueno que me puedan ofrecer los habitantes de otras regiones, países y culturas. Cuando digo bueno, como soy aprendiz de todo y maestro de nada, me refiero a lo que a mi me gusta y cuando lo he "consumido" me ha producido sensaciones agradables. De eso es de lo único que puedo hablar y estar seguro. Se que muchas personas les gusta pavonearse con nombres raros y complicados, que han leído y aprendido de memoria en la "guía de los mejores vinos" o visto en alguna carta inabordable, pero eso me parece que es hacerse trampas al solitario.
Quiero resaltar en esta entrada una apuesta por el consumo de variedades autóctonas, endémicas, propias, de proximidad, etc. Vaya por delante que en este tema de la gastronomía y del vino, como en tantos otros, cuando no se confunde la ciudadanía con sus dirigentes políticos y sus “medios de propaganda intoxicadora”, Cataluña y catalanes se puede intercambiar por España y españoles. 
Volviendo al vino, aquí os dejo diez razones por las que es razonable degustar vinos catalanes (de proximidad). Espero que el tema nos haga meditar a todos y a actuar en consecuencia cuando vayamos al super, a la tienda especialiada, al restaurante, al bar o a la vinacoteca. 
Por cierto, el vino catalán engancha. 
©JuanJAS

Razones por las que vale la pena degustar vinos catalanes:
1 . - Cataluña es tierra de grandes vinos
En Cataluña se producen vinos de altísima calidad que hace tiempo que gozan de un gran reconocimiento internacional. Ya es hora de que aprendamos a descubrir esta excelencia también en nuestra casa.
2 . - Por la gran variedad del producto
En Cataluña se producen anualmente más de 4000 referencias de vino elaboradas con variedades propias y foráneas con las que se puede hacer cuentan cualquier consumidor. Con esta riqueza tan amplia, sólo el desconocimiento puede hacer que no encontremos un buen vino catalán para cada ocasión.
3 . - Es un producto de proximidad
Consumiendo productos de proximidad (producidos a poca distancia del punto de consumo) realizamos un consumo más sostenible y responsable que al consumir vinos que han tenido que transportarse desde puntos alejados con el consiguiente coste repercutido en el precio y contaminación ambiental .
4 . - Reforzamos la economía local
Consumir vinos catalanes contribuye al mantenimiento del tejido económico local, supone la creación de puestos de trabajo y genera riqueza.
5 . - Preservamos nuestro patrimonio agroecológico
En Cataluña poseemos más de 20 variedades de uvas autóctonas con las que se ha trabajado tradicionalmente, además de un puñado considerable de variedad foráneas . Garnacha, xarel · lo, macabeo , Samso, picapoll , trepat, ull de llebra,... Un patrimonio diverso que forma parte de la nuestra cultura y que es una impecable carta de presentación al mundo.
6 . - Crean un modelo turístico de calidad
El paisaje de las zonas vinícolas tiene un gran valor . Con el consumo de vinos catalanes damos un valor económico a este paisaje, promovemos un turismo de calidad y contribuimos a la viabilidad del mundo rural, respetando el medio ambiente.
7 . - Supone más inversión en investigación e innovación
Con el consumo de vinos catalanes contribuimos a potenciar la investigación y la innovación en el sector de la viña y el vino en nuestro país y ayudamos a destinar nuevos recursos para la recuperación de viñedos antiguos y variedades tradicional que, a menudo, están en grave peligro de desaparición.
8 . - El de fuera no siempre es mejor
Si analizamos los gastos repercutidos en el precio de un vino veremos que, en una botella de vino hecha cerca de casa, hay que destinar menos dinero en concepto de transporte, intermediarios, distribución y se pueden destinar más a su elaboración. Es por ello que, en la misma banda de precios, un vino catalán puede ser de mejor calidad que un vino extranjero.
9 . - Por una cuestión de lógica
A quién se le ocurriría ir a un restaurante de Burdeos y pedir allí reiteradamente un vino que no fuera de aquellas tierras? . Si en casa tenemos más de 12 denominaciones de origen, ¿qué sentido tiene que sólo se consuma un 30% de vinos catalanes y el resto sea de fuera?
10 . - Tenemos mucho que ganar y nada que perder
Con la colaboración de todos podremos hacer que los vinos catalanes sean aún más protagonistas en nuestras mesas y, de rebote, enriquecer el país a todos los niveles .
Si todos contribuimos, todos ganaremos .

domingo, 22 de septiembre de 2013

“DRET A DECIDIR”. Alegato en favor del sentido común

La contemplación de un grupo humano unido pacíficamente en pos de un ideal colectivo que trasciende del interés individual inmediato provoca, a cualquier persona medianamente sensible, una cierta emoción. 
Es innegable que en Catalunya existe un sentido de comunidad que viene de lejos y que quiere proyectarse al futuro. En las manifestaciones del 11 de Setembre cualquiera ha podido ver representadas al menos tres generaciones: padres, niños y abuelos concretando una fuerza tranquila pero tozuda, frágil en apariencia pero persistente hasta el extremo, de la nación catalana. 
En los últimos años, la crisis ha puesto más de manifiesto la actuación poco leal e insolidaria de las autoridades del gobierno central hacia Catalunya (territorio y personas) y colaborado a ampliar en grado superlativo el grupo de gente que, sin tener una fuerte convicción nacionalista catalana, si que demanda un trato mejor, más transparente y más justo hacia los catalanes y hacia el motor económico que supone Cataluña en beneficio de los propios catalanes y también de los españoles. 
La voluntad de ser de los “catalanistas de toda la vida” que permanece incólume y se transmite de generación en generación, pese a todos los avatares (inmigración masiva en diferentes oleadas, prohibición de usar públicamente la lengua propia, negación-tergiversación de la cultura catalana, falta total de promoción exterior, etc.), se ha visto muy reforzada por un amplísimo grupo de catalanes, desde Barcelona hasta el último rincón de la tierra catalana, que demandan un trato más justo y solidario por parte del gobierno central. 
Al mismo tiempo, ajeno a estos hechos enumerados, el “grupo” asentado sobre el Estado, que lo usufructúa en beneficio propio, se mantiene inmune a cualquier apelación racional que implique un reparto de poder, ya que esto lesionaría sus particulares intereses. 
Este grupo es el que hace que el Gobierno español se enroque en una defensa numantina de una legalidad constitucional literalmente interpretada y se oponga a toda consulta, con olvido de que hoy en día, tanto en el plano privado como público, es inviable la imposición indefinida de cualquier tipo de convivencia forzosa. 
Además con las acometidas permanentes de un potente aparato mediático esparce su interesada idea de España-Castilla presentándola como la idea única y auténtica de lo que es y debe ser España y pienso que este mensaje se ha instalado de tal manera en el conjunto de la sociedad (más fuera que dentro de Cataluña) que se ha convertido en una verdad transversalmente incontestable. 

Hace tiempo que parece que muchísima gente no usa la razón. No busca datos concretos y demostrables y si les llegan a través de alguna persona con mente más fría y equilibrada (cada vez más difícil de encontrar) y con voluntad de analizar distintas alternativas, se niegan cabezonamente a atenderlos, ni siquiera a examinarlos. Una gran parte de esta mayoría silenciosa está subyugada por las brutales acometidas de la “caverna mediática” y muchos medios de comunicación de masas dominados por quienes están interesados en mantener su actual status quo. Son huéspedes de los "memes": contenidos que en la actualidad se producen por y para la red y los medios de comunicación de masas y se extienden de forma viral porque entretienen o son útiles para algún propósito, se sostienen en el tiempo, tienen la capacidad de asimilarse y replicarse fácilmente y además pueden evolucionar en nuevos memes al innovar sobre ellos.
Inmersos en este contexto nebuloso y cada vez más crispado, pienso sinceramente que sólo la franca aceptación, del Gobierno de España, de la celebración de una “consulta” para que los catalanes decidan el destino de su país, podría aún impedir un proceso que se adivina inexorable y perjudicial para todos. Pero no albergo muchas esperanzas de que así sea, de que estos grupos de pongan “seny” en el asunto porqué los “lobbies” interesados en mantener el poder y el dinero de los “motores económicos” harán todo lo mucho que está en su mano para impedirlo. La clase dirigente española repetirá viejos errores provocados por la ignorancia, consolidados por el egoísmo y sostenidos por la soberbia. Y, cuando llegue la debacle, aún tendrá la desvergüenza de quejarse de un destino que ella ha contribuido más que nadie a forjar. 
Es una pena que todos nosotros tengamos que padecer estos desmanes de la clase política extractiva española y que cuando tengamos ocasión no hagamos nada para salir del letargo en el que nos hunde la anestesia que nos aplican a través de múltiples medios. Por ello me sumo al alegato del Sr. López Burniol en su artículo de La Vanguardia y dejo constancia expresa de mi repudio, de mi desdén y de mi pena por esta actitud suicida de las autoridades políticas españolas, de huida hacia delante, de falta de sentido común y altura de miras políticas, de no encarar la realidad y trabajar para negociar y buscar soluciones mejores para todos. 
La ciudadanía no nos merecemos estar secuestrados por esta casta política y por lo menos, no debemos confundir los sentimientos de los catalanes ni de los españoles con los actos de esta casta política extractiva que tenemos instalada en el poder.
Todo esfuerzo que se haga por informar verazmente y por clarificar las informaciones/propaganda que los abanderados de uno y otro bando difunden, nos ayudarán a entender las cosas, huyendo de los estereotipos malintencionados y separando las verdades de las mentiras. Necesitamos más información veraz y contrastada y menos propaganda. Sólo así podremos formarnos una mejor opinión de los temas y con mejor conocimiento de causa, dialogar con nuestros conciudadanos y mejorar nuestras vidas y nuestra sociedad, que al fin y al cabo es lo que toda persona de bien desea. 
©Juan JAS

jueves, 12 de septiembre de 2013

LA “VÍA CATALANA”: UN DÍA DESPUÉS

Ya hace años que estamos sufriendo una crisis de "MODELO" y más allá de “actos vistosos”, o de reivindicaciones de carácter patriótico o económico, muchos ciudadanos estamos profundamente descontentos con el modelo de sociedad al que nos han conducido nuestros dirigentes. Estamos profundamente desencantados y necesitamos decidir un nuevo y mejor modelo de sociedad, claramente distinto del que, la clase extractiva dirigente actual, ha sabido o querido encarrilarnos durante esta dilatada época post-dictadura. 


Necesitamos con urgencia un modelo y un proyecto válido para detener el empobrecimiento de la gran mayoría de los ciudadanos. 
Los ciudadanos que vivimos en Cataluña, independientemente de nuestros orígenes, cultura y lengua, tenemos que poder decidir entre: 
· Continuar con la asfixia económica que padecemos, acrecentada en los últimos años. 
· Aceptar la asimilación cultural plena e incondicional de Catalunya y los catalanes dentro del Estado Español. 
· Someternos a las políticas más o menos desleales dictadas desde el gobierno central del estado. 
· Formar un nuevo estado con soberanía radicada en el pueblo catalán para que pueda decidir de forma verdaderamente democrática, participativa, descentralizada y con absoluto respeto a los que piensan diferente, su desarrollo social. 
Ayer, 11 de Septiembre de 2013, muchísimos miles de catalanes se manifestaron explícitamente en todo el territorio. Unos actos fueron institucionales, otros convocados por partidos políticos y otros por otras organizaciones. Unos defendieron el “Dret a decidir”, otros lo matizaron o complementaron y otros defendieron lo contrario. Todas transcurrieron en un clima democrático y pacífico. Sólo un pequeño grupo de fascistas irrumpió por la fuerza en un acto donde se conmemoraba el “11 de Setembre” en Madrid. Seguro que la justicia actuará y aunque algunos dicen que esto es el resultado de acciones de la “caverna mediática”, no es lo más importante. 
Lo importante es que todos los catalanes y españoles deberíamos pedir a nuestros dirigentes y sus poderes económicos y mediáticos, que lejos de minimizar, ningunear o reírse de las puestas en escena que tuvieron lugar ayer en Catalunya, escucharan con atención la pacífica y persistente reivindicación de cientos de miles de catalanes y se pusieran a trabajar para alcanzar acuerdos. 
¡Señores!. Los vimos por la tele. ¡Dejen de mirar las goteras”, ¡Dejen de reírse! (No se de que se reían. A mi me daban pena-indignación) y de salir al patio. 
¡Afronten los problemas que tenemos todos los ciudadanos! 
¡Piensen!. ¡Hablen entre ustedes!. ¡Negocien!. ¡Consulten-nos! 
El evento más multitudinario de ayer fue la “Vía catalana”. Para mi, fue como la expresión gráfica de la búsqueda de una salida razonada y razonable para la situación de tirantez, no de Cataluña dentro de España, sino de muchos catalanes respecto a las políticas desleales de muchos dirigentes del Estado español hacia ellos. 

Ayer la “Vía Catalana” transcurrió al “catalán style”. Con sensatez y con capacidad de incluir, como en la Sardana, a todo aquel que quiso sumarse en igualdad y sin protagonismos. Una especie de cadena humana entendida como un símbolo de unión y compromiso entro los pueblos del sur y los del norte. Capaz de frenar con sensatez el posible arrebato de algunos que se comportan alocadamente, capaz de dejar vivir con alegría sin confundirla con la ilusión de los ilusos, capaz de recordar que nada de lo que ahora se haga o se decida debe dejarse en manos de la improvisación. 
No todos los catalanes se sienten catalanes de la misma forma, ni están igualmente involucrados, ni tienen vínculos afectivos con gentes con otros ciudadanos de otras partes de España, ni disponen de la misma información, ni tienen la misma facilidad de acceder a ella ni tiempo, ganas o conocimientos para asimilarla. Por ello, a partir de hoy, los catalanes nos merecemos, por parte de nuestros dirigentes, gobernantes y políticos, mucha pedagogía y sinceridad. Esto quiere decir: 
· Claridad en los objetivos del proceso. 
· Claridad en las posibilidades reales de llevarlo a buen puerto. 
· Claridad en la pedagogía y explicación documentada y no populista de los "beneficios y perjuicios" para los catalanes y resto de españoles. 
· Claridad en la explicación de las servidumbres del proceso. ¿Cómo afectará al estado del bienestar de los ciudadanos? 
· Transparencia en los plazos y en la formula del ejercicio de la soberanía. 

El poder mediático podría ayudar dando más información y menos manipulación. Claro que poderoso caballero es don dinero y los “mass media” no suelen transmitir más que lo que a sus propietarios interesa que las masas compren. 
Naturalmente, las coyunturas políticas variarán conforme avance el tiempo y con ellas, seamos realistas, los intereses de todos a corto plazo. Mientras, si la actuación de nuestros dirigentes llegara a provocar una sobredosis de decepción a tanta movilización, esta podría traducirse en radicalidad. Y esto sería lo peor que podría pasarnos a todos. 
Como siempre, cada uno debemos esforzarnos en separar la información de la propaganda, la verdad de la mentira y en la soledad de nuestra conciencia, pensar que es lo mejor para nuestro más o menos amplio “círculo de confort”.
Ojalá que los latidos del corazón no le nuble la mente a nadie.
@JuanJAS

sábado, 7 de septiembre de 2013

"11 de setembre". ¿Porqué nos cuesta tanto aprender?

Ya dice el dicho que “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Bien dos, tres y hasta el infinito. La historia siempre se repite machaconamente y nadie lo tiene en cuenta. En estos tiempos en que la gente se ha acostumbrado a pulsar botones y tomar pastillas para resolver problemas, rápidamente y con poco esfuerzo, se desprecia la práctica de la lectura de textos de más de dos líneas, la memorización y la reflexión nos pasan inadvertidas o no se comprenden muchas de las trampas que nos tienden los “agentes sociales”. 
Os invito a releer el chiste “El remero es un incompetente” como exponente perfecto de lo que ocurre en muchas empresas y organizaciones de diferente tipo, y aunque habla sobre japoneses y españoles es una enfermedad mundial. Por supuesto es perfectamente asimilable a los políticos, muchos de ellos faltos de organización, ética social y personal y sus famosos recortes. 
Como continuación al chiste os diré que los múltiples comités continuaron con sus largas reuniones y decidieron que en la regata de 2007, sustituirían el remero “incomprensiblemente quemado”, por un becario o en su defecto, una contrata externa, ya que, “a partir de la vigésimo quinta milla, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, actitud que roza el pasotismo y con comentarios del tipo: “El año que viene va a remar su puta madre” al llegar a la línea de meta”. 
Regularmente continuo recibiendo alguna variante de este chiste por email y sigo sin reírme. Me enfada menos, pero me sigue quedando un regusto amargo, porqué veo que todo sigue igual: tanto los dirigentes como los dirigidos siguen sin aprender nada. Lo peor es que algunos se siguen riendo de experiencias personales dolorosas (como la del remero). Piensan: ¡Que tontos son ellos y que listos nosotros!. Otros, al más puro estilo Fabra, sueltan: ¡Que se jodan!, mientras haya burros habrán monturas y quien las monte. Parece magia, pero me parece estar viviendo lo mismo una y otra vez al más puro estilo de "El día de la marmota".
De una u otra forma y en uno u otro momento de nuestra vida, todos nos podemos ver retratados como remeros de trainera española y si somos sinceros y responsables, no nos hacía ninguna gracia el puesto, ni el trato recibido. Aunque por simple cuestión de supervivencia, pensábamos que no podíamos dejar de remar, llega un día, por muy responsable que seas y por mucha automotivación que te procures, que no queda otra que reunir valor y decir “¡Nunca mas, que reme su puta madre!”.  Al menos en su trainera.
En la versión empresa, este exabrupto se profería no sólo porque en cualquier momento un iluminado y desconocido directivo te fuera a sustituir por un becario o por la falta de valoración de tu trabajo, sino porque todos los que venían junto a ti en la trainera se dedicaban fundamentalmente a dos cosas: 
  • No quitaban ojo al de al lado que estaba deseando echarle al agua porque no había mucho sitio en la trainera. 
  • A enfrentar sus enormes egos sin decidir qué dirección y estrategia seguir porque había tantas posibles como opiniones sin ningún líder claro. 
Al final de cada dura jornada de carrera perdida y reflexionando sobre tu situación te llegas a dar cuenta que para dejar algún día de remar sólo, machacado y ser feliz, no queda más que dar el salto y abandonar el grupo de la trainera española. Da igual cual sea la bandera que exhiba en su popa. Sólo así se puede mejorar el propio estilo de vida y desembarazarse de esta pléyade de apoltronados chupópteros y destroza-trabajadores, que gobiernan muchas empresas, aprendiendo del estilo de vida, organización y trabajo de los eficientes "ganadores". 
En la versión político-social, la única solución es reformar esta “élite extractiva” que nos gobierna. Cada vez que oímos a nuestros políticos decir que es imprescindible “recortar M miles de millones de euros” deberíamos releer el chiste del remero o ver este vídeo

Producir eficientemente, ¡si!. 
Gastar ordenadamente, ¡si!. 
Ser solidarios con los menos favorecidos, ¡si!. 
Igualdad de oportunidades, ¡si!. 
Igualdad de esfuerzos, ¡también!
Ser ecuánimes en la redistribución del dinero generado-recaudado, ¡también!. 
Cuidado con “La ley del embudo” (para mi lo ancho y para ti lo agudo). Mucha gente aplica esta ley de modo inconsciente y habitual y los efectos son perversos cuando la aplican de modo conscientes personas con responsabilidad social y poder.
Cuando los políticos redactan y votan una ley o aplican un recorte, suelen hacerlo con criterio desproporcional en función de sus intereses y del poder que, sobre ellos o sus intereses, ejercen los grandes lobbies y grupos de presión. El problema es que recortan los elementos productivos, dificultan (o no facilitan) la capacidad de emprender y de generar empleo y perjudican la capacidad y la calidad de dar servicios públicos a la ciudadanía (músculo). Una y otra vez, independientemente del color político, siguen sin recortar la grasa que consume muchos recursos y produce muy poco beneficio social. 
Un año más estamos cerca del 11 de septiembre y los medios de comunicación se llenan de comentarios sobre la “diada”, la “cadena catalana”, etc. Los problemas reales del día a día están en “suspenso mediático” hasta, al menos, dentro de dos semanas. Fuera de cualquier consideración política, lo que está claro es que cualquier país (incluido Catalunya) necesita una clase dirigente que actúe con conocimiento, un proyecto claro, honestidad, lealtad y transparencia para facilitar el desarrollo cuantitativo y cualitativo de sus ciudadanos. 
Ante cualquier reivindicación, haremos bien en acordarnos de la “ley del embudo” y hacer examen de conciencia, recabando los datos concretos y veraces que nos ayuden a formar nuestra opinión. Mientras no dejemos de perder el tiempo criticando y demonizando a los demás sin ver la viga en nuestro propio ojo, no resolveremos ningún problema. 
Es bueno recordar que mientras fue relativamente fácil ganar-recaudar dinero, las deficiencias de los dirigentes quedaban enmascaradas. Con la llegada de la crisis y la falta de liquidez, ha estallado también la burbuja de la incompetencia y la corrupción acumulada y han quedado al descubierto las carencias de nuestra clase dirigente en toda su crudeza. 
Consideraciones étnicas aparte, muchos catalanes reclaman al gobierno español un trato fiscal más honesto y justo. Pero con esto no basta. Para mi esta es una reivindicación justa y necesaria, pero no suficiente. Estimo mucho más importante que los dirigentes y toda la sociedad sepa y quiera administrar el excedente con eficiencia, equidad y solidaridad. Lo primero está verde, pero de lo segundo, no alcanzo a vislumbrar ni siquiera los brotes. 
¡Bon 11 de setembre! 
@JuanJAS

PD.- 
Os dejo esta canción para los que sentís aprecio por Catalunya y sus gentes. Aunque está cantada en catalán, está subtitulada y es fácil intuir el mensaje o al menos disfrutar de las fotos y la melodía tal como se ha hecho siempre con las canciones de los famosos artistas ingleses o franceses que toda la vida se han admirado, aunque la mayoría no entendieran lo que decían.