jueves, 27 de julio de 2017

El tiempo es un tesoro, aprende a gestionarlo

En la niñez todos somos dependientes de los padres y en la vejez somos dependientes de los hijos, o de otras personas, porque no nos bastamos para cuidarnos a nosotros mismos. 

Durante los años de la etapa adulta deberíamos conseguir aprender —una actividad que durará toda la vida— a generar los recursos suficientes para cubrir nuestras necesidades fisiológicas —las propias y de las personas que dependan de nosotros—, la salud, la alimentación, una vivienda confortable, el vestido; y conseguir lo antes posible la seguridad de disponer de los recursos suficientes para conservar el nivel de consumo que deseamos. Cuando tengamos las cosas básicas resueltas, también buscaremos reconocimiento, respeto, éxito… y cuando hayamos conseguido todo lo anterior (y no antes) podremos aspirar a auto realizarnos, desarrollando nuestro potencial para que nos permita ser capaces de buscar soluciones a los problemas que encontremos en nuestro camino espontáneamente y con creatividad y a vivir disfrutando de cada minuto de nuestra vida.
Todo esto suena a teoría, pero si intentan llevarlo a la práctica, cubriendo ordenadamente todas las etapas, probablemente obtendrán, a larga, resultados satisfactorios. Esto implica trazar un plan, trabajar sistemáticamente para llevarlo a la práctica y tener la determinación para saber aplazar muchas recompensas inmediatas para conseguir, pasado un tiempo, una mayor. 
Siempre habrá quien se acerque a ti vendiéndote atajos —antes decíamos “duros a cuatro pesetas”—, pero personalmente no conozco a nadie que haya logrado “su éxito y ser feliz en su vida” siguiendo las recomendaciones que estos encantadores de serpientes venden con sus “atajos”. Piensen en sus entornos familiares y amigos ¿Han conseguido ser autónomos para decidir el destino de sus vidas y vivirlas felizmente? Pregúntenles a sus conocidos y fíjense en lo que han conseguido sin confundirlo con sus posesiones externas ya que tal vez estén endeudados hasta la médula y pendientes de perder lo que nunca fue suyo.
Hace poco oí una charla de un gurú que recomendaba, entre otras cosas: “Haz que los años de tu “etapa adulta” cobren significado, que sean especiales y con un fin”.
¿Qué significa esto para vosotros? 
Piensen y “concreten”, escribiéndolo en un papel, como si de una lista de recordatorios se tratara. Sirve de poco quejarse de que “estoy agobiado por la vida que llevo” y “quiero cambiar para ser más feliz o para disfrutar más”. Hay que ocuparse en conseguirlo.
Haceros preguntas y escribid las respuestas.
¿Cómo disfrutas? ¿Qué necesitas para disfrutar? ¿Qué cosas quieres poseer? ¿Que actividades necesitas realizar? ¿Qué quieres conseguir? ¿Son compatibles unas cosas con otras? ¿Qué necesitas para conseguirlo?
Piensen en personas que han conseguido cosas o disfrutado vivencias que a ustedes les gustaría tener y disfrutar. Pregúntenles como han conseguido esas cosas y como han aprendido a valorar lo que han conseguido. ¿Que actitud han mantenido ante la vida y como han superado los escollos que han encontrado? Recuerden que cada persona es ella (sus genes) y sus circunstancias. No se pueden desear los resultados que han obtenido otros sin entender que ha hecho para llegar a conseguirlos.
Piensen y concreten: ¿Qué acciones y comportamientos deberían tener para vivir una vida feliz? 
Su sueño no se hará realidad por si solo, por mucho que lo deseen y lo “pidan” al que está en el cielo, sino actúan adecuadamente para conseguirlo. No pierdan el tiempo creándose auto-excusas: no tengo tiempo, no tengo dinero, no tengo conexiones adecuadas, no tengo, no puedo, no… Busquen algo que les guste hacer, conviértanse en un maestro en el tema y conviértanlo en un negocio. Si han heredado una fortuna y no piensan en transmitirla a sus herederos, pueden saltarse esta última frase, pero si no, ténganla muy, muy en cuenta. Los negocios pequeños no fracasan por la falta de capital, fracasan por la falta de esfuerzo y de ideas, porque la mayoría de las personas no están dispuestas a trabajar mucho e inteligentemente para desarrollar el negocio que tienen entre manos.
¡Tracen un plan para conseguir su éxito! Especifiquen las acciones necesarias partiendo de su “situación actual” hasta llegar a conseguir su sueño y esfuércense en ello a tiempo completo. Si sólo se sientan a esperar, no conseguirán nunca sentirse felices. Sólo conseguirán más desasosiego y estrés, para ustedes y para los que les rodean.
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