viernes, 7 de septiembre de 2012

Claro!, ¡Con esta cámara!


Nunca he oído que nadie pregunte a un pintor que pincel o tipo de óleos utilizó para pintar un cuadro. Tampoco vi a nadie que preguntara a un carpintero que tipo de martillo, formón o cola usó para construir un mueble. En cambio cuando alguien muestra unas bonitas fotos o un vídeo que no te marea, a menudo oigo comentarios al estilo de….
¡Claro!, ¡Con esa cámara! 
Otros, interesados en fanfarronear ante sus amigos y conocidos, preguntan…¿Qué tipo de cámara-equipo usaste para hacer esta foto-vídeo?. ¡Sería algo profesional y por supuesto muy caro! ¿Verdad? 
Algo similar pasa con cualquier “producto bien hecho”; desde la cocina hasta un bricolaje. Cuando algún “manitas” enseña algún trabajo bien hecho, lo primero que suele oír es: “¡Yo no tengo tiempo!”…. para estas cosas. 
Parece que a la gente le cuesta horrores valorar un trabajo bien hecho. 

¿Por qué sucede esto? 

Los hay que no tienen ningún aprecio personal por el trabajo bien hecho. Otros carecen de instinto de aprendizaje o superación. Otros les falta la fuerza necesaria para esforzarse en aprender y superarse. Los motivos son diversos, pero lo que está claro es que a todo el mundo le gusta más un producto bien hecho. Igual da que sea físico o intelectual. 
Entonces, ¿Por qué pocos preguntan al autor de ese trabajo bien hecho?: 
¿Qué me aconsejas que haga, para aprender a hacer esto que tú haces tan bien?. 

Para hacer una buena comida se precisan buenos ingredientes y una cocina mínimamente decente, pero lo que más se precisa es “ganas” y “conocimientos”. Ganas de trabajar para crear el mejor producto y muchos conocimientos de muchos tipos (compras, organización, alimentación, creatividad, cocción, presentación, empatía para con el comensal, ventas, etc) 
Para hacer una buena música no hace falta tener el mejor piano Steinway o un Stradivarius. Lo que si hace falta, es ganas por aprender la técnica, tener algo de creatividad y mucho trabajo practicando y mejorando. 
Así podríamos seguir con cualquier trabajo. Hasta para el más simple. El hacer algo bien, intentando superarse día a día, requiere esfuerzo e inteligencia, pero proporciona una gran felicidad. 
De joven, tenía un profesor que siempre me decía: Para lograr cualquier cosa hace falta 20% de inspiración y 80% de transpiración. Dicen que Edison aprendió 999 formas de cómo no se hacía una bombilla hasta poder aprender cómo hacer una que funcionara. Esto es tan simple, que parece que la gente lo ha olvidado. 
Estamos tan acostumbrados a “ver” cualquier cosa por los medios audiovisuales, que a veces confundimos la ficción con la realidad, como en la película Matrix. 
Prácticamente hemos olvidado que detrás de un minuto de vídeo, hay un equipo de personas que ha dedicado muchos conocimientos y muchas horas de trabajo para poder crear ese “trabajo bien hecho”. Esa “creación” a nosotros nos cuesta muy poco esfuerzo intelectual y físico consumirlo. Basta con apretar unos pocos botones. Pero eso, que a nosotros nos cuesta tan poco consumir, a otros les ha costado mucho esfuerzo crearlo. Es de cajón entender que no sale de la nada, pero casi nunca nos preguntamos: si yo tuviera que hacer esto ¿Cómo lo haría? Si lo hiciéramos nos daríamos cuenta del valor de las cosas y no las trataríamos con tanta ligereza y a veces hasta con falta de respeto. 
Paisaje irreal

Esta forma de actuar se ha acrecentado desde el advenimiento de los ordenadores y de Internet. Hay mucha gente que vive en una especie de simbiosis con la “WWW”, aunque no entienda muy bien como ni porqué son las cosas como son, pero la mayoría de la gente en nuestra sociedad, vive paralelamente a ella sólo utilizando algunos subproductos de la misma y con unas tragaderas monumentales. Mi abuela solía decir: “Ahora hacen de todo” Se refería a que con “esas máquinas” parecía que todo era posible. Yo le matizaba: las máquinas “por si solas no hacen nada”. Es preciso algún hombre o mujer que las piense, proyecte, construya, haga funcionar, cree cosas con ellas y las “cure” cuando se estropeen. Por ello una misma máquina por muy sofisticada que sea ofrece diferentes resultados si la manejan distintas personas. 
Por supuesto que detrás de una gran obra fotográfica o audiovisual puede que haya un gran equipo técnico y humano. Pero el equipo por muy sofisticado y caro que sea no es condición ni necesaria ni por supuesto suficiente. 
Se precisa un gran esfuerzo por adquirir el conocimiento técnico, alcanzado tras largos años de estudio y de práctica y algo que prácticamente nadie piensa, o al menos no lo expresan, al ver el trabajo del artista audiovisual. Me refiero a la creatividad, visión, inteligencia y talento artístico del creador de esa bella obra. 

Os invito a ver este vídeo. Paisajes de la Isla de Sky en Escocia: http://vimeo.com/41453219 Dura sólo 4 minutos. 

¿Os ha gustado? 
¿Os ha sorprendido? 
¿Habíais visto algo igual? 
¿Las aguas del mar se movían de forma natural? 
Si habéis grabado alguna vez algo en vídeo ya os habréis dado cuenta que nooooooo. 
Esta película no se ha realizado con una cámara de filmar o de vídeo como es usual. Se ha realizado uniendo unas 6000 fotos tomadas con una cámara de fotos que se puede comprar por menos de 500€. 
©JAS2012



Otros videos

Alegoría del Cocktail: http://vimeo.com/34737011
La belleza de las flores: http://vimeo.com/38265369

Si no tenéis ningún programa soporífero que ver en la TV os recomiendo ver estos vídeos realizados uniendo fotografías tomadas en “Time Lapse” con cámaras de fotos de fotograma completo. Podéis disfrutarlas en vuestro ordenador a pantalla completa o conectándolo a la TV de alta definición
¡Que lo disfrutéis!

Los Ángeles; http://vimeo.com/channels/staffpicks/47224216

Islandia: http://vimeo.com/channels/staffpicks/47015825

París: http://vimeo.com/channels/staffpicks/46106624

Anchorage. http://vimeo.com/channels/staffpicks/45105667

Manhattan:
http://vimeo.com/channels/staffpicks/43580167
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