martes, 22 de marzo de 2016

¿Cómo se paga la deuda?

La deuda USA no ha parado de crecer desde que el Sr. Nixon decidiera en 1971 la supresión de los criterios establecidos en Bretton Woods, 1944, para mantener orden y disciplina en el sistema financiero mundial. La vinculación del Dólar con el patrón Oro llegó así a su fin -por decreto- y USA rompió las ataduras que obligaban a mantener y preservar un sistema financiero prudente, con emisión de deuda limitada al respaldo del Oro que pudiera garantizar el emisor y en general el sistema era confiable. El límite de deuda USA es un tejemaneje que lejos de aportar estabilidad y la seriedad esperada, además se utiliza con fines políticos. Estatutariamente establecido por el Congreso de Estados Unidos, el techo de deuda es alcanzado y superado con demasiada frecuencia y cuando esto sucede, el Congreso decide elevarlo de nuevo. Deuda, deuda y mucha más deuda. 
¿Cómo se paga la deuda? 
¿Con crecimiento, con inflación, con condiciones financieras laxas (¿hasta el infinito?), con una combinación de todas las anteriores durante mucho tiempo?
¿Con REESTRUCTURACIÓN?: Eliminando la “grasa inútil” que sobrecarga nuestro sistema con miles de cargos de confianza que no aportan nada y sustraen mucho del sistema y estamentos públicos n-plicados que sólo consumen recursos; que desvían fondos que deberían destinarse a funcionarios útiles malpagados y sobrecargados de trabajo que ayudan a mantener el lastimado estado del bienestar que nos queda.
El despilfarro y acumulación de deudas avanzan con determinación y el límite se ha superado. El Gobierno en funciones se resiste a ser controlado por el Parlamento y sigue a la suya.
Esta actuación suicida no sólo pasa aquí en España. Hace poco que en USA, el Partido Demócrata optaba por elevar el techo de deuda mientras los Republicanos bloquearon las conversaciones aludiendo a la necesidad de gestionar y controlar las cuentas como solución preferible a aumentar las deudas del país.
Jack Lew, Secretario del Tesoro ya ha advertido sobre la necesidad imperiosa de alcanzar consenso en el congreso para revisar al alza con carácter de urgencia la cifra límite hoy estipulada y superada: “I respectfully urge Congress to take action as soon as possible and raise the debt limit”. Como era de esperar, el Sr Lew tampoco ha advertido de la necesidad de controlar los presupuestos, de reducir o adecuar el gasto a los ingresos, ni ha explicado porqué han caído los ingresos -de impuestos- cuando la economía avanza, según cifras oficiales, con tanta fortaleza, etcétera…
La feliz idea de Nixon para permitir el gasto sin controles ha causado gran desorden y despilfarro, las deudas se han disparado tanto que hoy son insostenibles y raro es el país o economía avanzada que tiene un ratio Deuda-PIB inferior al 100%.
Estudios académicos de profesores de Harvard, Rogoff y Carmen Reinhart, plasmados en su libro “This time is different” explican con argumentación empírica, de numerosos países y 200 años de estudio, que cuando el ratio Deuda-PIB de una economía excede el 90% está abocada a un crecimiento sub-par por largo tiempo, en el mejor de los casos.
Cuando además, la economía no presenta fuerza ni sostenibilidad suficientes para pagar el servicio de la deuda, ni la inflación crece para deteriorar el valor de las deudas, entonces se presenta un problema de dimensiones incalculables. Esta es la triste situación actual.
La deuda global se calcula en las proximidades de los $225 Billones, frente al PIB mundial ligeramente inferior a de unos $80 Billones. Los Bancos Centrales ayudan a que la deuda siga creciendo, manteniendo el costo de la misma en mínimos históricos.
Los mercados de deuda están inmersos en una gran burbuja y algún día tendrá que desinflarse, como siempre ha sucedido, desencadenando problemas reales que se extenderán alrededor de todo el espectro de activos.
Ya podemos imaginar que todos perderán, pero los trabajadores y pequeños ahorradores no sabremos donde poner la calderilla que nos queda para que no desaparezca del todo.
¡Si alguien tiene idea de que hacer, que nos ilumine!.
©JuanJAS
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