sábado, 18 de febrero de 2017

La Infanta Cristina en el caso Nóos: una mujer de siglos pasados


De la sentencia legal del caso Nóos ya han hablado los periódicos y los expertos. Cada uno de nosotros puede haberse formado su opinión, haber hecho su juicio moral y haber emitido su sentencia, que por supuesto ninguno de los implicados cumplirá. Como mucho afectará, de alguna manera y en alguna medida, a la valoración que cada uno de nosotros haga de la institución monárquica. 
Ha habido titulares como “La Infanta Cristina, obligada a renunciar a sus derechos al trono” publicitando la ejemplar actuación del Rey. ¡Faltaría más! 
En estos tiempos parece que “hacer lo correcto” merece ser destacado como inusual. Renunciar a sus derechos a la sucesión y a todas las prebendas por pertenecer a la familia real, debería haber salido de la misma Infanta. Si no lo hizo, como fue el caso, es que no tiene los mimbres ni los méritos para pertenecer a la institución monárquica que presume de respetabilidad. 
Indirectamente relacionado con el caso Nóos, lo que me ha dejado sorprendido y preocupado es no haber oído, ni en los medios —solo algunos comentaristas y tímidamente—, ni en la calle, ni en Internet, masivas declaraciones de mujeres —ni siquiera del colectivo feminista— protestando y afeando la falta total de respeto hacia las mujeres cultas, emancipadas, dueñas y responsables de si mismas, de su vida y de sus actos, que han tenido, por su comportamiento, la Sra. Cristina de Borbón y la Sra. Ana Mª Tejeiro. Estas mujeres y otras aparentemente modernas, cultas e instruidas, que ocupan o han ocupado cargos relevantes en la sociedad y que de pronto declaran que actúan como mujeres del siglo XIX; como si en el siglo XXI la responsabilidad y el honor estuviera reñido con el amor a sus maridos. Si pensamos eso, mal vamos como sociedad. Si vemos normal que las personas no nos hagamos responsables de nuestros actos, por acción u omisión, nos espera un futuro complicado.
Si hay verdadero amor y buena fe entre los miembros de una pareja, ninguno de los dos hará nada que pueda perjudicar al otro, y si lo ha hecho por la causa que sea y hay verdadero amor y respeto entre los dos, avisará de la irregularidad a su pareja. Así, los dos de común acuerdo decidirán lo que deben hacer conjuntamente. Si tienen una buena catadura moral y ejemplaridad, acatarán las consecuencias de sus actos y si no, intentarán que no los pillen. Y si los pillan, solidaria y responsablemente asumirán juntos las consecuencias. 
Todos sabemos o pensamos que hay delincuentes en la calle y por desgracia inocentes entre rejas. Se supone que las sentencias que dictan los jueces en los juicios legales se deben a hechos probados durante la vista y eso depende de la habilidad de la defensa, de la pericia del fiscal y de a quien llaman a declarar e interrogan y a quien no. En este caso parece que no se llamó a declarar ni al Sr. Carlos García Revenga —secretario, amigo y tonto útil de la Infanta— ni al padre, el Rey emérito, ni a los asesores de la Infanta, ni…). ¡Mediten sobre el porqué de estos hechos!
La ”verdad” está relacionada con el hecho de percibir la realidad. Todos percibimos la “realidad” desde nuestra conciencia y no conocemos las cosas ni los hechos tal y como son realmente, sino las representaciones mentales que cada uno nos hacemos sobre las cosas, con las que pensamos, trabajamos, opinamos, etc. Por ello, nuestra verdad es completamente subjetiva, ya que cada uno de nosotros percibimos la realidad limitados por nuestros propios sentidos. Puede que haya una verdad absoluta, pero como no la conocemos personalmente, no podemos estar seguros de que aquello que percibimos sea absolutamente cierto. Por ello no intentaré conocer cual es la verdad real en el caso Nóos. 
Lo que me sorprende es que haya tan pocas personas, mujeres principalmente, que no hayan hecho pública su repulsa por el comportamiento libre que han exhibido estas mujeres del siglo XXI comportándose como, por desgracia debían hacerlo obligatoriamente, las que vivieron siglos atrás. 
¿Es que las mujeres no se sienten atacadas en su dignidad, al menos tanto como cuando se cometen con ellas algunos comportamientos discriminatorios, vejatorios, machistas, etc.?
¿Porqué en este caso no lo publican los periódicos en titulares ni lo difunden las televisiones, como si lo hacen puntualmente cuando ha habido algún puntual maltrato de género? ¿Tal vez consideran que no ataca a la respetabilidad y capacidad de la mujer y no insulta la igualdad de género? 
¿Ustedes que piensan?
¿Cuál es su verdad? 
©JuanJAS
Publicar un comentario en la entrada