domingo, 23 de octubre de 2011

Educación y valores

Hoy he visto la película “The emperor’s club”  basada en el relato corto 'The palace thief' de Ethan Canin y me ha  hecho reflexionar. La sinopsis de la película la podéis leer en  http://www.labutaca.net/films/19/emperorsclub.htm
Desconozco si hay algún colegio en el mundo en que se imparta un tipo de enseñanza similar al de esta película. Y no me refiero sólo al envoltorio (enseñar historia de Roma- lecciones sobre “batallitas” del pasado) sino a los valores que un profesor con “principios” se esforzaba tenazmente en inculcar a sus alumnos para que se convirtieran en adultos cultos y responsables.
¿Qué se consigue entendiendo a Platón?
Si hiciéramos esta pregunta en las redes sociales o en algún chat, en el caso de obtener alguna respuesta, lo más seguro es que fuera…
¡Qué tontería!, ¡Vaya rollo! ¡Vaya pérdida de tiempo! ¡No me cuentes batallitas! Dirían algunos jóvenes. Eso si no nos dijeran. ¿Quién es ese? ¿En qué disco pincha?
Hoy en día tenemos una obsesión por lo ipso facto. Por la búsqueda de recetas que nos posibiliten obtener una satisfacción inmediata. Hoy no damos un paso sin saber que obtendremos a cambio. Priorizamos la utilidad y los resultados en el acto. Vivimos en un estado de ansiedad que nos dificulta la concentración, necesaria para sumergirnos en la lectura de un texto más o menos amplio, aunque no requiera un especial esfuerzo cognitivo. Cada vez más, por falta de entrenamiento,  perdemos el hábito de procesar información a partir de la percepción, del conocimiento adquirido (experiencia) y de las características subjetivas que permiten valorar la información con la que continuamente nos bombardean.

Pasamos varias horas a la semana “cotilleando”, utilizando los múltiples medios que la tecnología pone a nuestra disposición y cada vez menos leyendo, desarrollando actividades “creativas” o simplemente pensando. En suma, desarrollando actividades íntimamente relacionadas con conceptos abstractos tales como mente, percepción, razonamiento, inteligencia y aprendizaje.
Actualmente todos estamos preocupados por la crisis económica. Todos los medios hablan de ella con profusión. Al menos siempre que algún evento más importante, como la boda de la Duquesa de Alba, no capte por completo su atención, dibujando un paréntesis en la vida pública. Sin embargo, de lo que se habla poquísimo, es de la crisis educativa y de valores que lacera nuestra sociedad. 
La enseñanza pretecnológica, estaba basada en las explicaciones orales y en el debate de ideas, y centrada en el legado literario, artístico y científico. Esta formación humanista ayudaba a las personas, que la recibían, a empatizar con otras personas y  a formarse en valores. Esto  mejoraba la convivencia y facilitaba vivir en democracia. No se puede conservar una sociedad democrática, si la ciudadanía no está preparada intelectualmente para discernir las cosas que pasan cada día, con sentido crítico
Las “Humanidades” no son saberes de aplicación práctica inmediata, pero cultivarlas puede enriquecer y equilibrar las decisiones sobre el uso de la tecnología. La literatura ayuda a mejorar nuestro bagaje lingüístico, a desarrollar el discurso, a saber argumentar las ideas. Es necesario conocer el pasado, leer y comprender lo que lees; reflexionar sobre las contradicciones humanas para desarrollar el juicio crítico o la empatía y eso sirve para todos, independientemente de cuál sea nuestra ocupación en la vida.
Es preciso que, como ciudadanos, productores y principalmente consumidores, comprendamos las bases, los mecanismos principales y los efectos del cambio producido por el desarrollo científico y técnico. A ello ayudan las Ciencias Sociales como la historia, sociología, psicología y la economía, aplicadas al estudio de la ciencia, la tecnología o el trabajo. 
La tecnología, no es mala ni buena por sí misma. Todo depende del uso que se hace de ella. Puede utilizarse como un vehículo que se carga de información textos o ideas. Es decir, un estimulo para la producción intelectual. Aunque, si los artilugios tecnológicos o las redes de comunicación, se cargan con “bazofia”, el resultado puede perjudicar la convivencia o al menos robotizar o atontar a las personas que consumen estos “flashes” con los que nos bombardean continuamente por todos los medios.
Consideremos sólo estas pocas píldoras filosóficas:

Seneca: Nunca se descubriría nada si nos consideráramos satisfechos con las cosas ya descubiertas.
Descartes: Divide las dificultades en tantas partes como sea posible para su mejor solución.
Pascal: Una de las enfermedades principales del hombre es su curiosidad inquieta por conocer lo que no puede llegar a ser.
Aristóteles: Todos los que han meditado sobre el arte de gobernar a los hombres se han convencido que el destino de los imperios depende de la educación de los jóvenes.
Kant: Atrévete a pensar!

Sin filosofía, es difícil ser persona, porque estas enseñanzas humanísticas nos ayudan a comprender la realidad, a entenderla e interpretarla.
Cada uno podemos tener nuestras preferencias o nuestro criterio al respecto. Este es el mío. Y por ello terminaré citando una frase falsamente atribuida a Voltaire…..
“Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defenderé tu derecho a expresarlas”.
Los comentarios, sobre todo si son constructivos y educados, enriquecen a la sociedad.
¡Comentemos!
©2011 JAS
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