viernes, 21 de octubre de 2011

Tribulaciones de un gran Director de Banco

El Comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, Olli Rehn, ha dicho que estemos tranquilos. Y que los bancos también tienen que estar tranquilos, porque en los próximos días se va a alcanzar un acuerdo sobre “un plan muy serio”, ya que “existe un fuerte sentido de urgencia”.
Yo no acabo de estar tranquilo, pero si lo dice el señor Rehn, que tiene pinta de hombre serio, voy a esperar a los próximos días.
Cuando se hizo el primer test de estrés, se trataba de ver qué tal andaban los bancos en cuanto a solvencia, liquidez y calidad de los activos. Algunos bancos aprobaron con nota y unos meses más tarde suspendieron alarmantemente. Se destila una falta de credibilidad total. ¡Mal!. ¡Muy mal!.
Mal, en primer lugar, porque la calidad de los activos es mala. Estos señores han puesto dinero en dos cosas peligrosas:
 La inversión inmobiliaria, que les hizo ganar mucho dinero, pero que al final los dejó pillados.
 La deuda soberana. Prestaron dinero a unos cuantos países, partiendo de la base de que esos países no podían hacer default (suspensión de pagos)
Las dos cosas aparecían en los Activos de los Bancos y les daban un cierto brillo. Hace unos años, el Presidente del Banco que acabará quedándose con la Caja de Ahorros de turno, salía a la calle con sus amigos, les enseñaba varios edificios en la calle más chic de la ciudad y les decía: “los he financiado yo”. Luego seguía presumiendo y les contaba que había financiado el AVE, los aeropuertos de provincias y casi todo lo que olía a progreso en nuestro país. Y en otros muchos países también. Se le había olvidado aquello de que “por la boca muere el pez”. Y aquello de que “callado, estarías más guapo”.
Pero hablaba así para disimular e intentar que alguien picara el anzuelo. (¡Tonto el último!). En su fuero interno pensaba, que buena parte de aquellos edificios se los iba a tragar su gran banco.
Ahora ese señor presidente pone cara seria y mantiene el tipo, o sea: mantiene los activos inmobiliarios en su Activo y de vez en cuando, les pega un tajo y al tajo le llama “provisión por depreciación de activos dudosos”. O sea: pérdidas.
Por si fuera poco con los edificios vacios y los ocupas, empieza a rezar para que Grecia no haga una quita superior al 50 %, cuando recuperando el 40 % de lo que prestó, se daría con un canto en los dientes.
Mientras tanto, como ya le han llegado unos euros para ir arreglando las cosas, el señor ese dice que de crédito, nada. Que él se los guarda en el BCE, porque, aunque no le den mucho interés, están más seguros que si se los presta a un tío que -¡será desgraciado!- dice que los necesita para su negocio.
Como las malas noticias nunca llegan solas, se encuentra con que:
La gente quiere que no se lleve bonus millonarios a casa, ni que los reparta a sus empleados que han seguido obedientes sus instrucciones a costa de miles de ciudadanos engañados. En algún caso, incluso le exigen que devuelva lo que se llevó.
Y hablan de ponerle impuestos especiales.
Y-¡el colmo de los colmos!-, piden sanciones penales para él y para otros como él, ¡con la cantidad de cosas buenas que, desinteresadamente por supuesto, ha hecho en su vida!
Encima, ese pobre señor tiene fama de rico y los que están en campaña electoral dicen que ¡a por los ricos!
Además, no puede pasar por la Plaza Mayor de su pueblo, porque está ocupada por unos tíos a los que les llaman indignados. Y él sospecha que están indignados, entre otros, contra él.
El pobre Presidente del Banco que se va a quedar con la Caja de Ahorros piensa que esto, con Franco, no pasaba. Y que, desde que nos dio por la democracia, suceden estas cosas. Y que ya es mayor para dedicarse a otro negocio. Y que lo que le apetece es prejubilarse. Pero que, tal como está las cosas, bastante hará con que no le echen (a patadas).
Luego lee que Bruselas (que no sabe quién es, pero que, por lo que parece, manda mucho) pide sacrificios a varias autonomías, entre ellas a la suya.
Por si faltaba algo, lee que “el PP obligará a la banca a sanear su lastre inmobiliario”. O sea, a “anotarse las correspondientes pérdidas”. Y él, que es del PP de toda la vida, ya no sabe si votar al PP o al Partido de la República Independiente de su Casa, que no sacará ni un solo escaño, pero que, por lo menos, en este tema no se ha definido, porque bastante tiene con digerir el aeropuerto que se construyó en los alrededores, gracias a su voto. Y le agradece a la Ministra Salgado que solicite prudencia. Y agradece a Trichet que diga que no quiere “demoler” los Bancos”.
Luego se da cuenta de que Trichet es el ex Presidente del BCE, y la señora Salgado, prácticamente la ex Ministra de Economía, y no sabe cómo serán los que vengan y si a alguno le apetecerá cepillarse a su Banco, en cuyo caso quedará palpablemente demostrado que él, que presumía de tantas cosas, AVE incluido, no era más que un besugo. Y eso, a ciertas edades, duele.
Pero como mala hierba nunca muere, no se da por vencido y se le ocurre, como última tabla de salvación, ofrecer a sus clientes unos productos de esos raros (pagares, preferentes, arquitecturas mobiliarias, etc), que nadie entiende, pero que, por el hecho de habérselo recomendado el “director de la oficina de su banco”, que es un gran profesional, se las dejan colar.
Cuando ya ha encargado que invente algo a un directivo que es muy sofisticado porque una vez pasó por Harvard en un viaje organizado, va y lee que el ESMA (autoridad europea de los supervisores de mercados de valores) “estudia endurecer los criterios sobre los ETF y productos estructurados en el formato europeo de fondos (UCITS)”. Como no entiende nada en absoluto de lo que he escrito en el párrafo anterior, copiándolo de Expansión, se queda muy intranquilo. Y se queda todavía más intranquilo cuando se entera de que hay quien opina que, “ya sean de réplica sintética o física, los ETF son fondos UCITS con una operativa simple”. Para echarse a llorar.
Claro que todo esto sería en un mundo ideal en el que las cosas todavía se hicieran bien. Sería en un mundo en el que ese banquero [que debería estar en la cárcel] no siguiese chantajeando políticos y siguiese ganando un dineral, acompañado de los aplausos de muchos que le siguen considerando un "lince de las finanzas". Y capaz de generar liquidez en cuanto lo desee, sin engañar a sus clientes, cierto. Pero dejando de contarles toda la verdad. Patrocina universidades y escuelas de negocio, pero al mismo tiempo piensa que cuanto menos sepan, los ciudadanos, más fácil será convencerlos de que inviertan sus ahorros en cualquier tontería, con la que se pueden obtener grandes beneficios, pero que siempre, a largo plazo, acaba traspasando dinero de los bolsillos de sus amigos-clientes, a las de su gran banco.
Sería en un mundo en el que no se permitiera sacar el dinero de la estructura productiva del país y llevarlo a un “paraíso fiscal virtual” con total impunidad.
Sería en un mundo en el que dicho Presidente de Banco tuviese un mínimo de decencia o al menos, un poco de miedo a las consecuencias que las leyes establecidas derivaran de sus acciones.
Personalmente no veo ningún banquero, ni a ningún político ineficiente que ha usado “inadecuadamente” (o de forma ineficaz, por decirlo de una manera fina) el dinero de la comunidad, llorando por las calles. Muchos en lugar de estar disfrutando de sus “bonus” millonarios, deberían estar en la cárcel, trabajando para devolver lo que han “robado” o al menos "perdido".  En lugar de ello, por culpa de la connivencia de unos y otros, y de la falta de “cultura política y económica” de la mayoría de los ciudadanos, estos depredadores y chupópteros, han acumulado grandes patrimonios para ellos y sus familias, para varias generaciones; lo que les permitirá seguir disfrutando de sus fincas en la capital ó de sus mansiones en Suiza. Y sin miedo de que ningún okupa indignado les moleste.
Mientras, la pobreza aumenta y la menguante clase media suda, intentando salvar sus pequeños negocios, sus trabajos y sus ahorros, incomprendida y estrujada por los pobres y los ricos.
Como nota de humor, no estaría mal que alguna cabeza pensante de las que circulan por España si es que no han emigrado a Alemania, EE.UU, China o cualquier otro país "Desarrollado", realice un estudio serio sobre la transformación de Bonos, ETF´s o Deuda Soberana en barras de pan y tabletas de chocolate. Que de “papeles” nos sobran y de “comida” a este paso, parece que vamos a empezar, en breve, a ir escasos.
©2011 JAS
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