martes, 12 de julio de 2016

Las agencias de calificación rebajan el rating de Reino Unido tras el triunfo del 'Brexit'

La agencia de calificación crediticia Standard and Poor's ha rebajado el rating a largo plazo de Reino Unido desde 'AAA' a 'AA', en 'grado de inversión', debido al resultado del referéndum que vincula la salida del país de la Unión Europea.
La agencia ha situado la perspectiva del rating de Reino Unido en 'negativa', lo que es reflejo del "riesgo de las perspectivas económicas, la actuación fiscal y externa y el papel de la libra como una divisa de reserva", así como de "los riesgos de la integridad económica y constitucional de Reino Unido si se produce otro referéndum sobre la independencia de Escocia".
En opinión de la agencia, el resultado del referéndum sobre el 'Brexit' es un "hecho trascendental" que llevará a un marco político "menos predecible, estable y efectivo" en Reino Unido.
S&P ha indicado "Hemos reevaluado nuestro punto de vista de la evaluación institucional de Reino Unido y ya no la consideramos una fortaleza". La nota "también refleja los riesgos de un marcado deterioro de las condiciones financieras externas" del país en vista de su "extremadamente alto nivel de requisitos de financiación externa".
La agencia considera que la pertenencia de Reino Unido a la UE ha reforzado a la libra como divisa de referencia, al margen de la importancia de Londres como centro financiero. Desde su incorporación a la Comunidad Europea, hace 43 años, Reino Unido ha atraído una sustancial inversión extranjera directa, que ha ayudado a solidificar su papel como centro financiero global.
La agencia considera, por otra parte, que el voto favorable a la permanencia de Reino Unido en la UE registrado en Escocia e Irlanda del Norte "crea cuestiones constitucionales más amplias" para todo el país.
S&P señala también que, a pesar de la incertidumbre derivada del 'Brexit', Reino Unido "continuará beneficiándose de su economía grande, diversificada y abierta".
S&P advierte de que podría rebajar aún más esta calificación si la libra perdiera su status como moneda de referencia mundial, si las finanzas públicas se deterioraran o si el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita se "debilitara marcadamente" más allá de sus expectativas. Asimismo, esta nota podría rebajarse si tuviera lugar otro referéndum sobre la independencia de Escocia o si surgieran otros asuntos constitucionales significativos y se creara incertidumbre institucional, financiera y económica.
Por su parte, la agencia Fitch Ratings también ha rebajado este lunes hasta el nivel 'AA' (desde 'AA+') la calificación crediticia de Reino Unido, con perspectiva negativa. Fitch argumenta como motivo de esta rebaja "el resultado del referéndum del pasado 23 de junio, que tendrá un impacto negativo en la economía, las finanzas públicas y la continuidad política de Reino Unido".
La agencia es de la opinión de que "la incertidumbre tras el resultado del referéndum provocará una abrupta ralentización en el crecimiento del PIB a corto plazo conforme las empresas comienzan a aplazar su inversión y consideran cambios en el entorno legal y regulatorio".
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Las agencias de calificación de riesgos, agencias de clasificación de créditos, agencias de calificación o agencias de rating  (AR) son empresas que, por cuenta de un cliente, califican unos determinados productos financieros o activos ya sean de empresas, estados o gobiernos regionales (estados federados, comunidades autónomas), etc. Los “mercados” crearon estos entes –las “agencias de calificación”– que califican los activos a fin de servir de guía para que los inversores conozcan el estado de esos activos y decidan si invierten en ellos, mantienen su inversión, o se alejan de ellos.
Las notas o calificaciones de las AR valoran el riesgo de impago y el deterioro de la solvencia del emisor. Para ello utilizan modelos econométricos en los que usan distintas variables como la deuda acumulada, la velocidad en devolverla, etc., que les sirven para valorar el potencial económico del sujeto analizado. Es decir, estos datos informan, por ejemplo, de si una inversión en un determinado producto financiero (letras del tesoro, bonos, acciones, etc.) es arriesgada, analizando la posibilidad de que el inversor cobre los intereses y de que recupere el dinero una vez vendido el producto.
Los inversores, emisores, bancos de inversión, intermediarios y gobiernos son los que usan las valoraciones del riesgo de créditos. Para los inversores, las agencias de calificación de riesgos aumentan el abanico de alternativas de inversión y proporcionan medidas de riesgo relativo fáciles de usar. En general esto incrementa la eficiencia del mercado, al reducir los costes tanto para el que presta como el que toma prestado. A su vez, esto aumenta la disponibilidad total de capital riesgo, lo que conduce a un crecimiento más fuerte. Además esto abre los mercados de capitales a categorías de buscadores de préstamos que no podrían acceder a este mercado de otra manera, como gobiernos pequeños, empresas que empiezan, hospitales o universidades.
Normalmente cuando una entidad (gobierno, empresa, banco...) quiere emitir deuda o solicitar financiación, encarga a una agencia que la evalúe. Esta evaluación sirve a los inversores y prestatarios de orientación para marcar el tipo de interés al que concederían la financiación. Es por ello que en el mercado suelen coincidir los días en que los países solicitan deuda con los anuncios de calificación por parte de las agencias.
La mayoría de los ingresos de estas AR provienen de los pagos de que les hacen los emisores de créditos. En este modelo de negocio, aunque los suscriptores a los servicios de las agencias de calificación reciben informes más detallados que analizan a los emisores de deuda, estos servicios representan una fuente de ingresos menor y la mayoría de las calificaciones están disponibles gratuitamente para todo el mundo. Los partidarios de este otro modelo dicen que si las agencias solamente se basaran en las suscripciones como fuente de ingresos, la mayoría de las emisiones de bonos aparecerían sin calificar, ya que el interés de los suscriptores se centra en las grandes emisiones y es bajo para casi todas las demás emisiones. Los partidarios de este modelo también arguyen que, aunque las agencias afrontan un claro conflicto de intereses con los emisores de bonos que califican, el modelo basado en las suscripciones también puede presentar conflictos de interés ya que un sólo suscriptor puede también representar una proporción importante de los ingresos de una agencia de calificación y la agencia puede sentirse obligada a publicar calificaciones que apoyan las decisiones de inversión de ese suscriptor.
Teniendo todo esto en cuenta…
¿El criterio de evaluación de estas agencias es imparcial y correcto?
¿Hay algún organismo imparcial que audite a esas AR?.
¿Las principales AR —Moody's, S&P, Fitch, Japan Credit Ratings, R&I, A.M. Best— forman un oligopolio?
Con las subprime quedó muy claro el papel de las AR: calificaban como superfabuloso un activo que sólo entendían quienes lo habían fabricado; inmediatamente ese activo era objeto de inversión y era vendido y comprado hasta el infinito y en cada transacción se generaban comisiones de muchas cifras porque las AR cobraban en función de la cantidad de esos activos que se compraban y en función de la cotización que alcanzaban tales activos: recuerden que en Junio y Septiembre del 2010 España mantenía la calificación AAA. Luego cuando el descalabro de Leheman Brothers, algunos admitieron con la boca pequeña que se habían equivocado en la calificación; pero el esquema de funcionamiento de las AR continuó igual.
Se ha creado un sistema en el que los “Mercados de Capitales” se dicen a sí mismos lo que quieren y necesitan y las AR retransmiten el mensaje. El funcionamiento es perfecto y a la vez sirve como aviso: si el productor del activo no hace lo que “conviene a los Mercados” en cada momento, o se cree que puede no hacerlo, la calificación del activo cae, la financiación de ese productor declina, los problemas para financiarse o para refinanciarse aumentan, y tal financiación se encarece. España tiene actualmente una calificación de Baa2: dos escalones antes del bono basura; es un aviso.
¿Por qué el sistema de funcionamiento de las AR ha seguido igual?
Porque conviene a quienes lo crearon, porque es para ellos. Aunque los medios de información de masas periódicamente nos sirvan grandes titulares protagonizados por algunas de las tres grandes AR —S&P, Moody’s y Fitch tienen el 90% del negocio de calificación mundial— estas no hablan para los ciudadanos de apie, porque no fueron diseñadas para ello. Para hablar a las ciudadanías están los políticos, y son las agencias las que hablan con ellos. Si el esquema funciona, si los inversores oyen lo que necesitan oír ¿para qué cambiarlo?.
Ahora conviene a “los mercados” que la deuda de UK y su Libra esterlina bajen de nivel, un poco. Ahora conviene, mañana,… los “mercados” sabrán lo que les conviene. El resto de la gente seguiremos “in alvis” como sucedió el pasado viernes 24 de junio:  mientras algunos celebrábamos nuestra onomástica y la mayoría descansaban después de una alegre verbena, otros,  a primera hora, compraron en la bolsa —después de conocerse la de bacle del Brexit— buenos títulos y muy baratos. La mayoría seguían durmiendo la mona y otros, paralizados por el resultado inesperado del referéndum inglés, se hundían en el fango.
Los días en que se recibían duros pagando sólo cuatro pesetas, o te daban crédito sin aval solvente, se fueron para siempre si es que alguna vez existieron. Hoy en día, hacer dinero en los “mercados” es infinitamente más difícil que perderlo, porqué hay que trabajar más duro que los demás lo cual es físicamente agotador; ser más inteligente que los demás y tener mucha paciencia con una estrategia y un modo de pensar a largo plazo, lo cual es mentalmente agotador.  Parece que no hay atajos, al menos yo no lo conozco.
Bob Maynard —gestor del fondo de pensiones del Estado de Idaho— aconseja a los que pretenden invertir sus ahorros:
Antes de nada, cualquier inversor debe definir —la mayoría no lo hacen— cuál es su ventaja en el mercado. Debe entender qué tipo de inversor es, con el fin de minimizar los errores y tener éxito. Tanto en el mercado como en la vida es útil definir nuestras limitaciones y:
- Comenzar con un horizonte temporal de largo plazo.
- Ajustar la estrategia en el corto plazo para sobrevivir a dislocaciones extremas de mercado.
- Controlar el apalancamiento.
- Evitar grandes errores.
- Centrarse en empresas orientadas a los accionistas.
- Construir y mantener una cartera diversificada por tipo de activos, pero no de forma excesiva.
- Controlar los costes y...
tal vez la parte más difícil de esta estrategia, en muchas ocasiones resistir los nervios y no hacer nada.
Confieso que pasado el susto inicial, seguí el último consejo y continué disfrutando del fin de semana largo en la costa.

©JuanJAS