jueves, 26 de marzo de 2015

Facebook: La falsa felicidad

La gente positiva rehuye a la gente negativa y “quejica”. Evita aquellas personas que nada más vernos se apresuran a contarnos todos sus males y problemas, como si nos confundieran con cubos a los cuales se tiran los deshechos. Esta sensación suelen percibirla los ancianos. Cuando salen a tomar el sol en el parque SNFQ —si no fuera que— algunos parece que compiten por contar, a todo el que les escucha, lo mal que les va en la vida. Se deleitan en enumerar pormenorizadamente los músculos y huesos que les duelen, lo mal que les trata el gobierno, la sociedad, sus hijos… el momento culminante es cuando la víctima de la perorata responde: ¡Y yo más!. Tras un largo suspiro concluyen: ¡No se puede ser viejo por nada del mundo! Y van en busca de otro al que acribillar con su letanía. 

Ante este panorama, no me extraña que a tanta gente les guste entrar en Facebook. 
Supongo que esto sucede porqué esta red social es un ecosistema en que la gran mayoría se muestra feliz, bella, rica, saludable y llena de vida. Parece que a todo el mundo le va muy bien en Facebook. Los “muros” y las “biografías” se llenan de mensajes positivos, fotos y vídeos —personales, compartidos, copiados o pegados— que reflejan lo maravilloso de las vidas de los socios de este club gratuito. Además la gente puede enrollarse todo lo que quiere, puede ser tan prolífico como quiera, puede exhibirse y aparentar como le venga en gana. Incluso algunos pueden mostrarse como creen que son ellos mismos, solamente obviando las cosas feas y los temas realmente desagradables.

Pero, ¿qué de cierto hay detrás de esas publicaciones?. ¿Acaso son todos unos mentirosos compulsivos?. Tal vez al conectarse a esta red social, una extraña magia blanca convierte a los usuarios normales en una especie de estrellas glamurosas.

El director cinematográfico Shaun Higton ha grabado un corto en el que se refleja la realidad que se esconde detrás de una de las plataformas más populares del planeta.
Todo empieza con un joven, que se llama Scott Thomson, que está en su casa comiendo productos precocinados. Mientras, su novia, en la otra punta del salón, parece vivir una realidad a muchos kilómetros de distancia del protagonista. Es entonces cuando Scott decide mentir en Facebook y publica que está cenando sushi —la comida japonesa está de moda— con su pareja.

Lo que viene después es una sucesión de acontecimientos que harán pensar a más de uno. La publicación se llena de 'me gusta' y se convierte en un éxito en la red social. De hecho, es la primera de una gran lista de publicaciones que muestran una realidad radicalmente distinta a la de Scott, que pierde a la novia, se queda sin trabajo y hasta llega a buscar 'compañía' en un polígono, mientras distrae sus penas con la ayuda de una botella de whisky.

El corto, que fue exhibido en el Festival Internacional de Cannes, pretende demostrar a los usuarios que las redes sociales esconden una verdad oculta por la falsa felicidad. Algo que todos sabemos pero que, como con tantas cosas, muy a menudo olvidamos.
El final es muy revelador. Scott se da cuenta de que la vida falsa que está difundiendo en Facebook no le lleva a ninguna parte, ya que su realidad sigue siendo bastante complicada. Esta conclusión le lleva a tomar una decisión que sorprenderá a más de un espectador...

La tecnología avanza cada vez más rápidamente y hace pensar a mucha gente que basta con adquirir el gadget más grande y potente para conseguir cosas inimaginables. Lo único cierto es que las “herramientas” ayudan a conseguir cosas buenas o malas, más fácilmente a quien tiene un proyecto y sabe utilizarlas para llevarlo a cabo. Ni más ni menos que eso. En todo caso, nadie debería ver las nuevas tecnologías como algo mágico capaz de producir resultados contrarios a las leyes naturales, por muy atractivo que resulte pensarlo. La formación integral de las personas —en valores, humanidades, psicología, economía, etc.— siempre será imprescindible y tanto más necesaria cuanto más sofisticadas y autónomas pretendan ser las tecnologías que los científicos e ingenieros pongan a nuestra disposición.
©JuanJAS

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