lunes, 12 de noviembre de 2012

Seguimos sin querer ver y comprender la realidad

Hace unos días, mientras paseábamos de camino al aparcamiento, un amigo me contaba una conversación que había tenido hace pocos días con su esposa:
RMR.-Ya sabes que el mes pasado cumplí 25 años de casado y un día le comenté a mi mujer:
Querida, 25 años atrás teníamos un Volkswagen, un apartamento cayéndose a pedazos, dormíamos en un sofá-cama y veíamos televisión en una TV en blanco y negro de 14 pulgadas pero, todas las noches, me acostaba con una mujer de 25 años.
En cambio ahora tenemos una casa con jardín y piscina, un Mercedes para ti y un Porsche Cayenne para mi; una cama de látex natural de 190 cm de ancho y una TVC 3D LED de 50 pulgadas, pero estoy durmiendo con una señora de 50 años. Me parece que tú eres lo único que después de 25 años no ha mejorado.
Mi esposa, que es una mujer muy sensata y que siempre pide a Dios paciencia en lugar de fuerza, me contestó sin siquiera levantar los ojos de lo que estaba haciendo:
"No hay problema mi amor. Sal de la casa y encuentra una mujer de 25 años de edad que se quiera quedar contigo. Cuando eso suceda, con el mayor placer yo haré que consigas vivir nuevamente en un apartamento cayéndose a pedazos, duermas en un sofá-cama y no conduzcas nada más que un Seat".
¿Sabes qué?... ¡Quedé curado de inmediato de mi crisis de la mediana edad…!
Me consta que la mujer de mi amigo es una persona extraordinaria, pero no deja de maravillarme cada día.
Para picar a mi amigo y conociendo como es, le pregunté: ¿Acabó así la cosa?
¡No!!, ¡que va!, me respondió RMR y siguió contándome:
RMR.- Le hice otra pregunta con trampa y picardía como ya sabes que yo sé hacer…:
¿Dónde quedó aquella mujer linda y sabrosa que estaba para comérsela, con la que yo me casé?
Mi mujer me respondió, nuevamente sin levantar los ojos de lo que estaba haciendo:
- Querido: ¡Tú mismo te la comiste…!  ¡Mira bien el tamaño de tu barriga!
¡Pa chasco!. ¿Supongo que aprendiste la lección?, le pregunté.
RMR.- Si, me he apuntado al gimnasio, me respondió. Ahora voy.
¿Quieres venir conmigo?, tal vez a ti también te sentaría bien.
Mensaje recibido.
Esta anécdota ejemplifica muy bien el hecho de que actualmente casi nadie quiere admitir la realidad. Solo miramos las actuaciones de los demás, nos quejamos de nuestra mala suerte y de lo injustos que son los otros con nosotros.
Se detecta, en la mayoría de la gente, una resistencia numantina a asumir que la economía española está en un decrecimiento forzoso y la mayoría de la gente se resiste a dejar de consumir a nivel doméstico los mismos artículos y servicios a los que estaba acostumbrado en los años de euforia pre-crisis. Negarse a ver la realidad no ayudará a nadie a que se resuelvan sus problemas, al contrario, el esperar a que se acabe la mala racha no hace más que acrecentarla y alargar el plazo de su posible resolución. Es imprescindible que cada cual piense sin descanso qué puede hacer el para salir de “su crisis” y pida consejo a su entorno, no para que le paguen sus facturas, sino para que le den ideas sobre que puede él hacer para mejorar su estado. Por si a pesar de nuestro continuado esfuerzo personal y el soporte familiar flaqueara, deberíamos aprender de nuestros abuelos como vivir con pocos recursos y a pensar como subsistir en un estado cercano a la indigencia. La mayoría de los jóvenes creen que están haciendo grandes esfuerzos y si dejaran el control de su economía familiar en manos de sus abuelos, descubrirían muchas cosas interesantes y se darían cuenta de lo equivocados que estaban cuando repetían incansablemente que ya no podían apretarse más el cinturón.
Estamos viviendo, a nivel global, unos años difíciles. A nivel particular unos más que otros, pero no sirve de nada echarle la culpa a otros, aunque muchos la tengan. Debemos concienciarnos de nuestro estado y reaccionar. Cuando no enfrentamos los problemas, no desaparecen solos. Al contrario, se acrecientan conforme pasa el tiempo.

La crisis financiera que estamos viviendo nos ha despertado de nuestro sueño de opulencia y autocomplacencia y nos debería dejar claras muchas cosas. En un mundo globalizado y tremendamente cambiante, nuestra autonomía depende en buena manera de cómo seamos capaces de gestionar nuestro dinero. Nos encontramos en un mundo en el que la formación básica se da por supuesta y en el que debemos tener una mínima idea global de las nuevas fuerzas económicas que rigen el mundo, para no quedar totalmente indefensos a merced de los poderosos.
Para ello resulta vital que entendamos conceptos como: qué es la prima de riesgo, qué hacen los estados con nuestros impuestos, cómo funcionan los bancos por dentro, qué pasa cuando debo dinero, cuál es el valor de ese dinero, cómo funciona el nuevo terrorismo económico de toda índole, cómo debo gestionar mis ahorros, qué opciones tengo para ello y qué puedo esperar de mi banquero y que no.
Padecer analfabetismo financiero nos ha llevado a confiar en agentes del mercado (asesores, intermediarios o bancos), que han dispuesto del fruto de nuestro trabajo. Así muchos han caído en la compra de preferentes, la petición de créditos que jamás podrán pagar, el gasto compulsivo de su dinero como marionetas de la sociedad de consumo y tantos otros comportamientos que solo el conocimiento, la formación y la toma de conciencia de nuestra realidad y del mundo que nos rodea podrán evitar.
A principio de los noventa, Alemania hizo un gran ajuste mientras nuestro presidente Aznar, presumía del “crecimiento español” y hasta propuso que la UE multara al gobierno alemán por tener demasiado déficit.
Mientras Alemania hacía los deberes, congelaba salarios y pedía sacrificios a los alemanes para reflotar el país y además pagar la “cuota de solidaridad” a los países del sur, los políticos españoles dedicaron los “Fondos Europeos” a engordar los bolsillos de los lobbies, de los latifundistas, de los ricos, de los constructores, etc., en lugar de aprovecharlos para el desarrollo del país, construyendo infraestructuras útiles que facilitaran el crecimiento de nuestra economía, para incentivar la mejora de la productividad industrial y exportadora, invirtiendo en educación, sanidad, investigación, mejorando la administración de justicia y la general del estado, etc.
Por su parte los banqueros y mucho peor los representantes políticos, algunos de ellos directivos de las Cajas, con una escandalosa falta de ética y responsabilidad y en connivencia con los poderes políticos, dieron, permitieron o favorecieron que se dieran créditos de todo tipo a quien no reunía las características necesarias. ¿A quién se le ocurre dar un crédito hipotecario de 300 000€ a devolver en cuarenta años a un empleado que ganaba poco más de 1000€.para que se comprara un piso valorado en 250000€?
No hace falta ser un entendido para comprender que, aunque en aquellos tiempos de euforia estuvieran de moda los autoproclamados “magos de las finanzas”, esta práctica tarde o temprano, iba a provocar resultados nefastos. Además los magos hacen “ilusiones” no realidades”. El “profesional” tiene más responsabilidad en el fiasco que el comprador financieramente analfabeto e inconsciente del producto financiero que contrata. Cuando digo “profesional” me refiero a los banqueros que dieron inadecuadamente los créditos y los políticos que dirigían las cajas, que permitieron que esto sucediera. Estos son los principales culpables del desaguisado pero no los únicos.
Ficha de información para Hipotecas Inversas
(útil para personas que tengan la vivienda en propiedad y que precisen dinero)
Los bancos están obligados por la Ley a proporcionar a los clientes  información clara y suficiente sobre los préstamos hipotecarios que ofertan. Esta información se facilita mediante una Ficha de Información Precontractual, que es igual para todos los bancos, e incluye los siguientes conceptos: datos de identificación del banco, características del préstamo, tipo de interés aplicable, gastos preparatorios, tasa anual equivalente y coste total del préstamo, y amortización anticipada (si procede). En cuanto a conocimientos, prácticamente sólo hace falta que se sepa leer y las cuatro reglas básicas, saber que todo lo que se pide prestado debe devolverse y tener sentido común para no embarcarte en atolladeros de los que no puedes salir por tus propios medios. Y si el que pidió la hipoteca era analfabeto o después de leer el documento “precontractual” no entendía algo, debía consultarlo con alguien de su confianza. Otra tema es reconocer que a nadie le amarga un dulce y que si alguien te ofrece dinero para que lo gastes lo tomes inconscientemente sin saber si podrás devolverlo y sin asumir de antemano las responsabilidades que comporta pedir y aceptar un préstamo. Es irresponsable o egoísta pensar que tu error lo pagará otro, puede que incluso tus hijos. Mucha gente opinará que lo que acabo de decir es políticamente incorrecto, pero recuerden aquello de la paja en el ojo ajeno mientras nos negamos a ver la viga en el nuestro.
Ya hace años que se rompió la burbuja y como  ni banqueros ni políticos tomaron medidas duras pero necesarias cuando tocaba, la pelota se hizo cada vez más grande y ahora hay muchas familias que están intentando vivir en la pobreza.
En estos días el gobierno ha escenificado mediaticamente que está buscando una solución para que ninguna familia se quede en la calle, para que los bancos no desahucien a nadie. Las imágenes que nos pasan por la tele y que se ven por Internet tocan la fibra al más insensible y consiguen ablandar al más cínico. ¡Incluso suicidios! Pero la solución no es tan fácil y seguramente lo máximo que harán los políticos será poner alguna solución de compromiso de cara a la galería mediática para que no salga por la tele la clásica familia con hijos pequeños y los padres viejecitos que los avalaron en la calle pasando frío y sin comer. Pero para todos los demás “¿estafados?” las medidas, decretos, leyes etc., no servirán nada de nada y como es habitual no servirán para que el hombre deje de ser aquel animal que tropieza más de dos veces en la primera piedra.
Seamos responsables y no dejemos deudas que tendrán que pagar nuestros hijos
Como siempre los que se sienten estafados reclaman ayuda y aquellos lejos de asumir la culpa y enmendar su nefasta actuación, buscan quien pague los platos rotos. Normalmente acaban pagándolo quienes poco participaron directamente del tinglado. Esto es el colmo pero desgraciadamente siempre pasa igual.
Efectivamente hoy mismo se acaba de publicar la gran noticia: Los bancos también tienen alma y sentimientos: "
Tras los dramáticos ejemplos de desesperación ante los desahucios sufridos en los últimos meses, la Asociación Española de Banca (AEB) se ha comprometido a paralizar los desahucios durante los dos próximos años, "en aquellos casos en que concurran circunstancias de extrema necesidad". (¿cuales son esos casos? ¿Quien juzga que casos son de extrema necesidad o no?)
La AEB señala que ha mantenido diversos contactos con representantes del Gobierno y que el pasado jueves, 8 de noviembre, el presidente de la patronal, Miguel Martín, trasladó al secretario de Estado de Economía y Competitividad, Fernando Jiménez Latorre, este compromiso en nombre de los bancos de la asociación.
La patronal destaca que el contenido de este medida, adoptada por "razones humanitarias y en el marco de su política de responsabilidad social", había sido objeto de un debate "intenso y profundo" de los bancos asociados "a fin de contribuir a paliar la situación de desamparo de muchas personas por causa de la crisis económica".
De cara a la galería queda fantástico. ¡Que cinismo, xD!
En este país de charanga y pandereta siempre pasa igual. Al que más grita le dan un caramelo o tal vez hacen que lo creamos. Al resto, que también ha sufrido el engaño y el robo, que les den morcilla. ¡Como si no existieran!. Mientras no se quejen gritando y sigan trabajando y pagando impuestos...
En la época de bonanza en que la gran mayoría vivió bien y muy por encima de sus posibilidades reales, hubo personas que no hicieron caso a los cantos de sirena de los despiadados banqueros, fueron conscientes de que los trucos de los “magos financieros” eran soluciones,  que quien algo quiere algo le cuesta, de que todos tenemos derecho a una vivienda, pero que hay que pagarla y no todos podemos pagar lo mismo y no alargaron más el brazo que la manga. Aunque parezca imposible, no cayeron en la tentación consumista exorbitada y no pidieron más créditos que los absolutamente imprescindibles. 
Dedicaron la mayor parte de sus sueldos o ganancias de su trabajo a pagar religiosamente mes a mes las hipotecas de sus viviendas dignas, pero sencillas. Si este tipo de gente, también existe aunque no salga nunca llorando por la televisión ni en los periódicos sensacionalistas. 
Algunos, se abstuvieron de “vivir por encima de sus posibilidades reales” e incluso ahorraron, con sacrificio y perseverancia como hormiguitas, parte de sus ganancias y llevaron su dinero, ganado con esfuerzo, a los bancos y cajas de ahorro. Ya sabemos cómo lo utilizaron los banqueros y encima cobrando grandes sueldos y mejores bonus cuantos más créditos daban, aunque los avalaran con basura. ¿No le preocupa a nadie que a ninguno se le haya exigido responsabilidades? Por este motivo habría que manifestarse sin parar. Esta es la sangría más grande que tenemos, que los principales responsables no devuelvan el dinero robado o ganado con prácticas pseudolegales, pero faltas de toda ética y que no se les condene a cumplir su castigo por tales prácticas contra la sociedad.
Los que tienen pendiente de pagar sus hipotecas piden una quita de su deuda de por lo menos un 50%. Se es políticamente incorrecto si, en cualquier coloquio en que se participe, no se apoya esta petición o similar.
¡No a los desahucios!. 
¡Si a la dación en pago!, corean con fuerza.
Algunos incluso piden “dación en pago retroactiva”.  ¿Qué quieren decir?. Tal vez que les devolverán también el 50% del dinero a los que ya pagaron su vivienda, o a los que ya casi la tienen totalmente pagada. ¿Vamos a dejar de pagar todos?.
¿Vamos a dejar de pagar también los alquileres y así el propietario no podrá acabar de pagar su hipoteca? ¡Brillante!. Así los bancos se quedarán también con el piso, el propietario perderá todo su dinero invertido en el mismo y el inquilino un sitio donde vivir.
¿Por qué nadie se plantea…Quién pagará este 50% que los prestamistas dejarían de cobrar?
Sólo se pide que se perdone parte de la deuda, nunca se ofrece al mismo tiempo una propuesta de solución. A veces, como la ignorancia es muy atrevida se dice: ¡Que tontería!, ¡Los bancos!.
Cuando dicen los “bancos”:
1.-¿Se refieren a los directivos y consejos de administración?
2.-¿Se refieren a los que inventaron esos productos financieros que actuaron como armas de destrucción masiva?
3.-¿Se refieren a las “personas físicas” faltas de toda ética que concedieron créditos inadecuados para enriquecerse cobrando bonus o para no perder su trabajo?
4.-¿Se refieren a los accionistas de las entidades financieras que concedieron esos créditos basura? ¿Saben ustedes quienes eran los accionistas de los bancos y de las Cajas de Ahorros?
5.-¿Se refieren a los que han puesto los ahorros (la mayoría de la clase media y baja) en los bancos y Cajas de Ahorros y que estas han empleado para prestárselo a los constructores para que compraran suelos (recalificados o no), que levantaran los pisos, casas o mansiones que fueron hipotecadas y que ahora no pueden cobrar.
6.-Etc.
¿Quién de estos pagarán la factura? 
No hace falta pensar mucho para darse cuenta que, al menos los primeros, aunque deberían, no lo pagarán y menos de su bolsillo.
Probablemente le tocará pagar el pato en parte a los accionistas y si el estado no puede hacer frente al problema con su Fondo de Garantía de Depósito, también los ahorradores. Deberían tener en cuenta que algunos de los accionistas (directos o a través de FIM’s) son pequeños ahorradores que podrán considerarse tan engañados como los que tomaron préstamos o compraron productos financieros fuera de su alcance o firmaron hipotecas para comprar casas fuera de sus posibilidades, amueblarlas y hasta hacer algún viaje a algún país exótico o comprarse un cochazo. 
¿Recuerdan que el antiguo Presidente del Gobierno decía que la Banca Española era la mejor de Europa y una de las mejores del mundo? Según esto, ¿porqué no deberían esos pequeños accionistas invertir sus ahorros en participaciones de esos Bancos o Cajas como por ejemplo la gran Bankia)?
El Gobierno lleva años diciéndonos que los ciudadanos no pagaremos las tropelías de los bancos y cajas. Nos dijeron que habían conseguido un crédito de 100 000 millones que Europa daría directamente a los bancos y que estos serían los únicos responsables de su retorno. Otra vez mentira. Este crédito lo deberá respaldar el Estado español y si no lo hace, los bancos no recibirán ni un duro.
Siempre tienen que pagar los mismos, los pequeños ahorradores y nadie les tiene nunca en cuenta. Las grandes fortunas ya tienen el grueso de su dinero fuera de España, hace tiempo que se lo llevaron. Lo mismo han hecho y hacen todos estos grandes ídolos de masas, deportistas, cantantes, etc.) que pensamos que publicitan, de forma patriótica y desinteresada, la marca España por el extranjero.
Según lo explicado, estos pequeños trabajadores, profesionales y autónomos ¿Por qué tienen que pagar con su esfuerzo, su vivienda y además parte de la del vecino?
Si el vecino trabajó y se esforzó tanto como el primero y le ha sobrevenido una enfermedad o una causa de fuerza mayor, podrían hacerlo por solidaridad. Todo aquel que se esfuerza merece ayuda si cae en desgracia,  pero ¿por qué tienen que pagar al constructor que se enriqueció junto con el banquero durante años y cuando explotó la burbuja, dejó el pufo?
Muchos pequeños ahorradores han aprendido a no llevar su dinero al banco y lo guardan en la hucha de su casa. Muchos autónomos han aprendido a no emitir facturas y por tanto a no tramitar el IVA, han aprendido a trabajar sumergidamente. 
Este comportamiento no es solidario socialmente pero piensan que en el banco les roban descaradamente lo que tanto les ha costado ganar y conservar. Piensan que lo mejor es estar tan fuera del sistema como sea posible y que en casa sus ahorros están más seguros. ¿?
Por desgracia para los que así piensan y actúan, mi abuela me decía “aunque te quedes en casa, también te encontrarán” y creo que tenía razón. Queramos o no, nos guste o no, hay que buscar otras alternativas. Hay que atacar las raíces del problema. ¿Hace falta que os diga explícitamente cuáles son?
©JAS2012

PD.-
Les recomiendo leer EDUCACIÓN BÁSICA SOBRE EL SISTEMA BANCARIO EN ESPAÑA”. Un librito que en sólo 46 páginas describe el tema de forma muy simple y que puede entender cualquiera que sepa leer y las cuatro reglas. Como es natural, no basta con descargarlo en el PC o tablet, hace falte dedicarle un tiempo a leerlo. Para todo hace falta un mínimo esfuerzo, pero seguro que les valdrá la pena.

1 comentario:

Unknown dijo...

El no querer ver la realidad es muy propio del ser humano. Es duro asumir que nos hemos equivocado y mucho más duro rectificar cuando eso supone renunciar al sueño de vivir como un rico, aunque en realidad nunca se dejo de ser pobre. Pensar que todos podíamos vivir una vida de lujo fue solo un espejismo.
Ahora toca asumir cada uno el lugar que le corresponde en la sociedad y vivir conforme a su estatus. Es decir, el rico como siempre ha vivido, una vida de lujo y el pobre, aprendiendo a vivir como un pobre. Trabajando mucho cuando hay trabajo y ahorrando para cuando no tenga trabajo. Porque no olvidemos que el paro ha sido siempre en España una enfermedad endémica.