jueves, 18 de julio de 2013

¿Cómo inculcar a los jóvenes la cultura del ahorro?



Se han escrito muchos libros sobre cómo enseñar a los niños (y a los mayores) a hacer un uso responsable del dinero, pero nos gustaría conocer vuestra propia experiencia.

¿Cómo habéis enseñado a vuestros hijos a darle importancia al dinero y cómo les habéis inculcado la cultura del ahorro?
Los jóvenes de hoy viven inmersos en una cultura de lo inmediato, gracias a las nuevas tecnologías y la influencia de Internet. Quieren tenerlo todo y con prontitud. A la gente más joven le cuesta plantear su futuro y por lo tanto piensa que ahorrar es una pérdida de tiempo y un desajuste en sus planes más cercanos. También es verdad que cada vez es más difícil plantearse metas a largo plazo.
En este escenario, ¿Conocéis y usáis alguna técnica que pueda ser de utilidad para otros padres-educadores?  ¿Qué resultados obtenéis con su aplicación?

Aquí van algunas historias de otros padres:
A.-
“Para nosotros, lo más importante es hablar abiertamente sobre el dinero. Nuestros hijos presencian tanto, cuándo nos planteamos darnos de baja en el club, como cuándo vamos a cambiarnos de casa. A pesar de que no siempre entiendan de lo que estamos hablando, lo que pretendemos es que adquieran una actitud “sana” hacía el dinero y lo integren como un valor más en su vida. Ser consciente de lo que cuestan las cosas y hacer “gastos inteligentes”, no significa ser avaricioso, porque cuando hay que recompensarles somos generosos con el presupuesto.”

B.-
Escuchar continuamente de la boca de nuestros hijos-nietos: “¡Quiero eso y lo quiero ahora!”, estresa a cualquiera. Después de varios intentos de hacerles entrar en razón, desistí, tome aire y les dije: “¡Voy a dejar esto en vuestras manos: Si vosotros no ahorráis para el futuro, yo tampoco lo voy  a hacer por vosotros

C.-
Mis hijos son adolescentes y desde pequeños les compensamos monetariamente por hacer tareas de la casa o sacar buenas notas, por ejemplo si han tenido un sobresaliente les doblamos la “paga”. 
Pero esto no es todo, emulando a la vida real, cada euro que ganan está sujeto a una deducción del 25% que metemos en un fondo referenciado al índice S&P 500 (los niños no saben lo que es el índice, pero saben que sube y baja) a la que tendrán acceso cuando sean mayores de edad y otra deducción del 25% en Letras del Tesoro. un depósito a plazo de un gran banco que paga intereses semestralmente. Los niños tienen que calcular el interés que recibirán el día de pago y pensar en que lo usarán. El 50% restante puedan gastárselo como quieran (aunque muchas veces nosotros no estemos de acuerdo). El objetivo es que reciban una educación financiera y de inversión y aprendan una actitud responsable hacia el gasto.

D.-
Yo lo que intento es que mis hijos tengan una visión más a largo plazo del dinero. Cuando me dicen “¡Son sólo dos 0 tres euros al día!”,  le digo… “¿Qué? …
Has pensado que dos o tres cafés, un refresco, un helado, una copa, el tabaco, etc. son muchos euros al mes. Sólo con que los pusierais en una hucha, (más si los invirtierais) os permitirían pagar la guardería del niño  o iros de vacaciones una vez al año. No estaría mal que pensarais. ¿Qué otros “pequeños” gastos innecesarios cómo esos podríais ahorrar?” 
Seguro que mejoraríais el estado de vuestras finanzas domésticas.

E.-
Compré a mis nietos, ya mayorcitos, un banco de juguete. Es transparente y tiene cuatro compartimentos con una ranura cada uno: Gastos, Ahorros, Inversión y Caridad. Después de explicarles el significado que le doy a poner dinero en cada uno de los cajones, cada vez que les doy dinero, ellos elijen en que cajón lo ponen y aprenden con la práctica el uso que quieren dar al dinero.
·       Gastos para satisfacer caprichos inmediatos.
·       Ahorros para satisfacer caprichos o necesidades a medio-largo plazo.
·       Inversión para que el dinero trabaje por ti y con el tiempo y gracias a la magia del interés compuesto te ayude a caminar hacia la independencia financiera.
·       Caridad para ser solidario y ayudar a los necesitados, empezando por los más cercanos.

F.-
Este año nos fuimos de vacaciones a Disney y la abuela les dio a mis hijos 100€ a cada uno. Les llevamos a la tienda de Disney y les dijimos que se podían gastar lo que quisieran pero que deberían de ahorrar algo porque el día siguiente nos íbamos a Futoroscope y seguramente allí querrían comprarse algo. Agarraron todo lo que vieron y empecé a ir calculando el coste hasta que les dije, “ya está os habéis acabado el dinero de la abuela”. Lo que ocurrió exactamente al momento fue lo más gracioso, empezaron a devolver cosas a la velocidad del rayo. Los dos volvieron de Francia con la mitad del dinero. Ser conscientes de cómo y en qué gastamos el dinero nos ayuda a mejorar nuestra economía personal.
Recuerda: Primero ¡Págate a ti mismo!
Ahora os toca a vosotros comentar vuestras experiencias…

Resumir vuestras experiencias y plasmarlas por escrito ayudarán a todos los demás a mejorar la escasa educación financiera que suelen tener los jóvenes y muchos adultos en nuestra sociedad. 
©JAS2013
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