miércoles, 10 de agosto de 2016

Quieras o no, la publicidad en las redes seguirá

Facebook ha decidido reaccionar ante el crecimiento imparable de los bloqueadores de publicidad. La compañía es, según la mayoría de los analistas, una víctima colateral dado que la mayoría de los usuarios que instalan un bloqueador de anuncios lo mantienen activado para todas las páginas que visitan y hacen un uso relativamente escaso de las listas blancas. Facebook se encuentra con un porcentaje creciente de usuarios que acceden a su servicio y no reciben su publicidad.
La reacción de Facebook ha sido tan sencilla como eficiente: hacer indistinguible el HTML de su publicidad del de su contenido orgánico, lo que impide que los bloqueadores la identifiquen como publicidad y puedan bloquearla. Una manera de forzar a sus usuarios a que vean publicidad haciendo que las estrategias utilizadas por los bloqueadores no funcionen, porque los anuncios aparecerán disfrazados como contenido y serán indistinguibles de este a efectos de código.
El fenómeno del ad-blocking, tiene ya suficiente entidad como para que una compañía como Facebook se vea obligada a actuar ante las pérdidas de ingresos que sufre. 
La aproximación de Google en este sentido ha sido completamente diferente: hablar con las compañías de ad-blocking, convencerlas de que su publicidad no es intrusiva, y pagar para que sus plugins clasifiquen por defecto los anuncios de Google en su lista blanca, algo que el usuario puede cambiar si lo desea (aunque incluso cuando es así, Google suele cambiar periódicamente el formato de sus anuncios para que pasen a través del bloqueo, obligando al usuario a una especie de juego de gato y ratón si quiere realmente mantener su pantalla libre de publicidad). 
Facebook no ha querido entrar en ese juego, no ha pactado con nadie, y simplemente ha actuado con los elementos que tiene a su alcance, eliminando la distinción entre publicidad y contenido orgánico, entre lo que el usuario quiere y no quiere ver. Cualquier actuación posterior precisa del uso de nuevos desarrollos tecnológicos en ad-blocking, muy posiblemente relacionados con el ámbito del machine learning y la inteligencia artificial. Facebook hace una oferta a quienes no desean ver sus anuncios y les dice a través de un post publicado ayer mismo
Vivimos de la publicidad, lo de ver nuestro contenido sin nuestros anuncios es algo que rompe las reglas y no te lo vamos a permitir, pero sí te ofrecemos elementos de control para que configures tu experiencia publicitaria de la mejor manera posible. En cada anuncio podrás hacer clic, decir si lo quieres ocultar y por qué, acceder a una explicación sobre por qué razón recibes ese anuncio, y configurar los filtros que regulan el tipo de publicidad que recibes. La publicidad no es una opción, es algo inherente al servicio que ofrece Facebook: Si quieres usar nuestra red con todos los servicios gratuitos que incluye, debes permitir la publicidad con un cierto control por tu parte, que le proporcionen más información sobre la experiencia y los sentimientos que generan los anuncios que publica y si no admites esto, siempre puedes dejar de usar Facebook. 
Para Facebook, ese tipo de métricas resultan fundamentales: si un anuncio es rechazado de manera sistemática por muchos usuarios, llegará a resultarle bastante más caro anunciarse, lo que muy posiblemente implique que el anunciante termine por cambiar de estrategia para tratar de generar menos rechazo, en la medida de lo posible (hay muchas posibles razones para el rechazo, y no todas tienen que ver con el uso de un formato determinado).
Retar a los desarrolladores a que bloqueen tu publicidad cuando eliminas los elementos que utilizaban para reconocerla es una manera segura de generar innovación en ese terreno. Ya veremos cuál es el siguiente paso…
Y tu que estrategia prefieres:
a) La idea de Facebook: Dejar los términos claros con el usuario. 
b) La idea de Google: Sobornar a las empresas de Ad-blocking para que permitan sus anuncios y obligarte a jugar al “gato y el ratón”.
©JuanJAS
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