miércoles, 25 de enero de 2017

Beneficios sin riesgo

El sueño de todas las personas previsoras es encontrar un sitio donde conservar los ahorrillos que tanto les han costado ganar.
Pasaron a la historia aquellos tiempos en que podíamos mantenerlos seguros en una cuenta de ahorro o depósito a plazo e iban engordando algo con el tiempo. Todos contentos: los ahorradores y también el Estado que cobraba sus impuestos sobre el rendimiento para redistribuir parte de las ganancias.
Ya hace tiempo que los bancos no dan prácticamente nada a quienes mantienen sus ahorrillos en sus cuentas, el Estado tampoco recauda sus impuestos, pero tampoco le importa mucho, porque los bancos compran su deuda con el dinero de esos ahorradores y encima le pagan un porcentaje por tener el privilegio de comprar su deuda. Aunque parezca mentira, así ha sido en las últimas subastas del Tesoro, en las que el Estado ha conseguido cobrar a los que han querido tener el honor de prestarle dinero (Letras del Tesoro a rendimiento negativo). ¿Verían ustedes normal que si le pidieran prestado dinero a alguien, en lugar de pagarle un interés a cambio, fuera él el que les diera una pequeño porcentaje adicional a fondo perdido? Siempre ha sucedido que cuando algo es contra natura acaba por terminar mal.

A muchos no les da ninguna vergüenza admitir que no entienden nada de finanzas ni quieren complicarse la vida en aprender nada de eso tan aburrido. Se encierran en su caparazón y guardan sus ahorrillos debajo del colchón o en algún escondrijo en su casa. Piensan que corren menos riesgo que depositándolo en el banco a la vista de “todos los que van detrás de su dinero”. 
El problema se acrecentará ahora que empieza a moverse al alza el IPC y más que previsiblemente lo hará en los próximos años. Por mucho que nos obcequemos en hacer lo mismo de siempre, ya no se encuentra la rentabilidad segura, sin oscilaciones y sin riesgo de los depósitos a plazo de hace 15 años.
A nadie nos gusta aceptar la posibilidad de perder dinero, pero lo que no entienden muchas familias es que, hoy en día, tener el dinero en cuentas y depósitos, es una forma segura de perder dinero, porque nuestro dinero pierde poder adquisitivo con el tiempo.
En 2016 según los últimos datos del BCE la rentabilidad media de los saldos que tenemos en cuenta corriente fue del 0,1% y los por los depósitos a plazo fijo dieron de media un 0,19%. Como la vida subió un 1,6%, resulta que los ahorradores que han tenido su dinero en efectivo, en cuentas bancarias o en depósitos o imposiciones a plazo fijo, han perdido de media un 1,5%. Es decir, si hemos tenido 100.000 euros sin invertir, el año pasado perdimos 1.600 euros, ya que el poder de compra de esos 100.000 euros a final de año 2016 era de solo 98.400 euros. Esa cifra varía según cada CCAA y según el tipo de gasto que habitualmente hace cada familia, porque no todos los productos han variado su precio de la misma forma ni todos han variado sus ingresos de la misma forma. 
Si tenemos en cuenta lo que ha subido la vida en los últimos 10 años, el dinero en efectivo ha perdido un 20% de su valor. Para comprar los mismos productos que hace diez años costaban 80000€, ahora necesitarías 100000€.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, los precios desde el año 2.000 hasta diciembre de 2016 han subido un 45,5%, es decir, que 100.000 euros del año 2000 tienen un poder de compra de solo 54.600 euros ahora.
Así un ahorrador que busca rentabilidad segura y sin riesgo, NO puede tener el dinero en efectivo, en cuentas o en depósitos, y menos debajo del colchón, ya que es seguro que perderá poder adquisitivo y por tanto dinero. Perderá tanto más cuanto más suba el UPC acumulado a lo largo de los años. Y este es un efecto que pocos tienen en cuenta. Puede que lo conozcan pero pocos se ocupan de ponerle remedio.
Lo responsable es tener en cuentas o depósitos, solo el dinero que previsiblemente vamos a necesitar en un año. El resto de dinero ahorrado que no vayamos a necesitar gastar en el próximo año, hay que distribuirlo en varios plazos: hasta 5 años, hasta 10 años y más de 10 años y dentro de cada plazo buscar los productos y las estrategias para invertirlo con el menor riesgo posible.
Tener invertido en el medio y largo plazo no significa asumir riesgos elevados ni que lo podamos perder todo. Significaría abrazar la posibilidad de obtener mas rentabilidad que el IPC asumiendo algo más de riesgo.
En el mercado hay muchas alternativas, pero hay que conocerlas, ya que nos puede pasar que algunos ahorradores inviertan en algún producto calificado como de Renta Fija, en fondos garantizados o de rentabilidad objetivo pensando que no asumen riesgos y es todo lo contrario.
No existe el producto mágico que un “amiguete” o el “cuñado” te pueda recomendar, ni una solución ideal para todo el mundo, sino que, en función de la situación y objetivos de cada familia, se debe planificar y diversificar para obtener rentabilidades lógicas sin asumir riesgos elevados.
Vivir tranquilo es muy fácil y no querer “preocuparse”, y menos “ocuparse”, de nuestras finanzas domésticas puede ser muy cómo a corto plazo, pero si queremos que nuestro nivel de vida se deteriore lo menos posible con el tiempo, no nos queda más que calentarnos la cabeza y esforzarnos por encontrar algún sistema —no hay soluciones mágicas multivalentes sino particulares para cada familia concreta— que nos permita mantener nuestro nivel de vida lo más estable posible en el tiempo.
Para todo lo relacionado con la salud, en el sentido amplio del término, siempre es mejor prevenir y planificar que no llorar y buscar la cura cuando el mal ya está hecho. La mayoría solemos buscar en Internet información sobre “remedios” o sobre formas de vida saludable, leer consejos para disfrutar más de la vida y no dudamos en consultar con un médico cuando nos encontramos mal.
¿Porqué nos cuesta tanto hacer lo mismo con nuestra “salud financiera”?
¿Porqué nos cuesta tanto instruirnos mínimamente para conservar nuestra salud financiera y prevenir descalabros futuros? ¿Porqué no pensamos en las consecuencias a largo plazo antes de tomar un préstamo, o comprar algo con un pago aplazado?
Igual que consultamos con un abogado cuando tenemos dudas legales o fiscales, ¿Porqué vemos tan extraño buscar la opinión de un asesor en finanzas personales para que nos ayude a realizar una buena diversificación financiera y a rentabilizar nuestros ahorros de acuerdo a las necesidades y a nuestras circunstancias personales?
©JuanJAS
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